"Alternativas"

CarlislePOV

2 semanas después

Ya no sabía que hacer. Mi primera opción era suicidarme, para evitar convertirme en un asesino, pero hasta ahora no había tenido éxito.

Mi primer intento había sido el más sencillo. Intenté tomar veneno pero, cuando lo hice, no sentí nada excepto asco ante el sabor (parecido a tierra) y la necesidad de 'vomitarlo', pero nunca tuvo un efecto en mí.

Mi segundo intento fue cruel, pero estaba desesperado. Robé un cuchillo a uno de los habitantes. Recuerdo que apenas pude evitar atacarlo… después, cuando estuve solo en el bosque, lo intenté todo: traté de cortar mis brazos, apuñalar mi pecho, pero nada pasó. Vi con horror, desesperación –y asombro oculto- como la hoja se rompía al contacto con mi cuerpo, como se hacía pedazos con el impacto. Esto no era posible… ¿de verdad era inmortal? ¿Estaba condenado a vivir así para siempre? La idea me asustó, pero me rehusaba a rendirme.

Mi tercer intento fue tan inútil como los otros. Me arrojé desde altos peñascos, desde los techos de algunos edificios… y, cada vez, me levantaba sin siquiera un rasguño en mi piel blanca. Las rocas sobre las que caía se rompían con el impacto sin herirme, y el suelo se cuarteaba cuando mi cuerpo chocaba contra él, pero yo no estaba herido. Mi desesperación aumentó.

Pensé por un momento en la forma en que mi padre destruía a los monstruos: los quemaba, o intentaba desmembrarlos. Me estremecí ante la idea. No tenía el valor para ser tan cruel, aun si odiaba esta vida. Aun recordaba la agonía de mi transformación, y tenía miedo de sentir dolor de nuevo. Además, ¿Cómo podría desmembrar mi propio cuerpo? O más importante, ¿con que podía cortar mi cabeza, cuando nada podía herirme?

Perdí la cuenta de las veces que había intentado acabar con mi vida en estas dos semanas, con cada esfuerzo frustrado por mi nueva fuerza, pero eso no era lo peor. El ardor en mi garganta aumentaba cada día, quemándome como fuego, ordenándome matar y beber sangre, pero me negaba. Eso me dio una idea: si nada externo podía lastimarme, entonces quizás podría morir de hambre…

Dos días después

Debía ser fuerte. Debía resistir…

Estaba decidido. Estos dos días habían sido difíciles, más de lo que esperaba. Sentía que mi cuerpo se debilitaba cada segundo que pasaba, y aun en la distancia podía oler a los humanos en el pueblo. Más de una vez, había estado a punto de correr hacía ellos… pero conseguí contenerme, gruñendo –si, gruñendo- de frustración y sed.

Me sentí desesperado cuando pensé que habían sido solo dos días. De pronto, detecté algo: un hombre estaba en el bosque. Mi cuerpo se tensó, mi garganta ardió con fuerza… corrí hacía él, olvidando mis ideales, y me detuve cerca de él. Estaba mirando en dirección contraria, y no me había escuchado acercarme… una presa fácil… desperté de mi frenesí cuando me di cuenta de lo que estaba pensando: ¿Presa? Él NO ERA una presa, era un ser humano, una persona que tenía familia y amigos… me sujeté de la rama de un árbol, luchando por controlarme.

El hombre volteó levemente, exponiendo su cuello. La sed aumentó, hasta un punto en el que era agonía. Era como si estuviera intentando tentarme. Dolía tanto… la rama se rompió entre mis dedos. El hombre escuchó el sonido y volteó, asustado. Corrí antes de que pudiera verme.

Una vez que estuve lejos de él, me detuve, extrañamente agotado. Asumí que, al igual que los humanos, la falta de alimento me estaba debilitando, pero eso era bueno. Quizás, después de todo, podía morir… si conseguía refrenarme.

Una semana después

Esto no estaba funcionando. De hecho, hacía mi 'vida' más difícil.

Cuando decidí no alimentarme, creí que eventualmente eso me llevaría a la muerte, pero estaba equivocado. Estaba debilitado, casi enloquecido por la sed, pero no me estaba muriendo. Ahora ya no podía visitar el pueblo… cada vez que lo hacía, sentía el aroma de las personas, escuchaba sus corazones latiendo, enviando sangre a sus cuerpos; casi podía saborearlos cerca de mí. Cada vez, la sensación de ardor aumentaba aun más, y mis instintos casi tomaban el control total de mi cuerpo.

No podía soportarlo. Tenía que huir de ellos. Me adentré corriendo en el bosque, tratando de olvidar lo que era, lo que necesitaba para vivir.

Perdí la noción del tiempo. Me convertí en una criatura salvaje, cegada por la debilidad y la sed. En más de una ocasión estuve a punto de renunciar, de rendirme y seguir mis instintos, pero entonces recordaba a la gente de ahí abajo. No merecían morir solo para que yo continuara con esta extraña existencia. Mis días se convirtieron en batallas diarias; al irme debilitando, era más difícil resistir el deseo…

Un día, estaba sentado detrás de una roca junto a un arroyo. Estaba tan débil que apenas podía moverme o pensar con claridad; la sed era insoportable, estaba a punto de rendirme, y los olí a ellos. Escuché sus pasos acercándose al arroyo, escuché el latido de sus corazones en sus pechos, la sangre fluyendo dentro de ellos, y no pude resistir.

Con un gruñido, los ataqué. Mi nueva velocidad me permitió cazarlos sin problemas, a pesar de mi estado. Ni siquiera los miré mientras mis dientes se hundían en sus cuellos y bebía su sangre. Sentí sus cuerpos bajo mis manos, tensos, moviéndose desesperados por escapar. Pero yo estaba ciego; el vampiro dentro de mí había tomado el control de mi mente, y no me detuve hasta que todos estuvieron muertos a mis pies.

Cerré los ojos, aterrado de lo que vería si miraba. Respiré con lentitud, intentando calmarme, sin abrir los ojos. Fue entonces cuando noté que el aroma era diferente… no era para nada similar al de los pueblerinos. Abrí mis ojos lentamente, listo para enfrentar mi crimen, pero lo que vi no era lo que esperaba.

Los cuerpos de siete ciervos yacían frente a mí, todos ellos sin sangre. Estaba tan débil y sediento que no había notado que eran animales y no humanos. Esto me dio esperanza. Podía vivir así; podía saciar mi sed con la fauna local en lugar de matar personas. Después de todo, había comido ciervo antes, cuando era humano, y esto no era diferente.

Pero si podía vivir, ¿Qué haría? No podía regresar con mi familia, y tampoco hacer algún amigo. Estaba solo.

"Pero no soy el único…" me dije. Era verdad. Había otros como yo allá afuera. Quizás, si los buscaba, podría encontrar compañía que compartiera el valor de la vida humana. Con ese pensamiento en la mente, inicié mi jornada.

Ha! Que creyeron? Q el pobre había matado humanos? Lol Los engañe! XD.

Como estuvo? Es difícil escribir como Carlisle… espero no suene tan mal. Quizás crean que salte mucho de fecha en fecha, pero tenia que hacerlo. Después de todo, mi historia se enfoca (o lo hará lol) en como los Cullen se conocieron y se unieron, así que no puedo pasar mucho tiempo solo con Carlisle. (por mucho q la idea suene bien XD)

Lo se, cap corto, pero no pude evitarlo… mi Lado oscuro se rehusó a dar más y creo q obligarlo a extenderlo solo para q se vea mas grande podría arruinar la idea, así que… espero no les moleste (lo siento!)