"Los Vulturi"
CarlislePOV
Volterra, 1720
Era de mañana en la ciudad de Volterra. Finalmente, había llegado al lugar donde –de acuerdo con ese vampiro desconocido- vivía el aquelarre más importante de nuestra raza.
Caminaba con lentitud, cuidando de no molestar a nadie… aunque en realidad, a esta hora no había muchas personas a las que pudiera molestar. La mayoría de los humanos seguían durmiendo en sus casas, sin siquiera sospechar mi presencia. Hasta ahora, no había encontrado a ningún otro vampiro; estaba empezando a pensar que era solo un rumor, cuando vi algo.
Una mujer, obviamente humana, caminaba por la calle. Ya había un poco de sol por ahí, así que permanecí en las sombras… pero ella me vio, y pareció adivinar lo que era. Sus ojos mostraron el pánico, y comenzó a caminar más rápido. Me sentí confundido; en las sombras, no había forma de que ella pudiera sospechar algo, pero entonces me di cuenta de que no me miraba a mí.
Otros hombres, con gruesas túnicas negras, se acercaban. Caminé lentamente, fingiendo que no los veía; me siguieron. Pronto, vi más de ellos a ambos lados… me moví más rápido, pero no podía correr ahora –pues eso me expondría-. Entré en un callejón sin salida, estremeciéndome ligeramente ante la extraña similitud con el trágico día de mi transformación. Las figuras con las túnicas entraron también, y se me acercaron con velocidad sobrehumana. Eran vampiros, y me tenían rodeado. Levanté las manos, en un intento de mostrarles que no era una amenaza para ellos.
"Lo siento; no pretendo hacerles daño. Por favor, permítanme irme… prometo no perturbarlos" dije con voz tranquila. Uno de los vampiros, aparentemente el líder, dio un paso hacia mí.
"Los vampiros no tienen permitido caminar por aquí durante el día. Nuestro amo lo prohíbe" dijo él.
"Lo lamento. No volverá a suceder" prometí. El vampiro negó con la cabeza.
"No… porque vendrás con nosotros" añadió. El resto del grupo se agazapó, preparado para atacar si me resistía. Pero no me gustaba pelear. Asentí, indicándoles que podían llevarme.
Minutos después, estaba en una cámara circular y oscura. Para cualquier humano, hubiera sido imposible ver algo, pero yo distinguí tres figuras sentadas en sillas al otro extremo del lugar. Ahora sí estaba asustado; no deseaba morir, y no sabía exactamente porque me habían traído aquí. Cuando ellos se movieron hacía mí, instintivamente me tensé y di un paso atrás.
"No tengas miedo. Solo deseamos hablar" dijo uno de ellos. Tenía ojos rojos y cabello negro, y –pese a su apariencia juvenil- parecía muy viejo. Los otros dos, detrás de él, suspiraron.
"¿Quién es usted?" pregunté con respeto. Tenía el presentimiento de que eran importantes. El vampiro me sonrió con calidez.
"Mi nombre es Aro… y estos son mis hermanos: Marco –aquí señaló al otro vampiro de cabello negro-, y Cayo –luego al vampiro de cabello blanco-. Somos los líderes de los Vulturi" añadió. Así que aquel vampiro tenía razón, los Vulturi existían. "Pero dime, ¿Cuál es tu nombre?" preguntó.
"Soy Carlisle Cullen" respondí de inmediato. El vampiro, Aro, sonrió y me ofreció su mano blanca, que yo tomé. Cuando lo hice, Aro cerró los ojos; durante lo que me parecieron horas, Aro no soltó mi mano. Finalmente, me liberó, obviamente satisfecho y… ¿sorprendido?
"¡Eso fue increíble! ¡Nunca había conocido a alguien que aprendiera a controlarse solo! ¿No creen que es asombroso Marco, Cayo?" dijo con emoción, mirando a los otros vampiros. Ambos suspiraron, aparentemente irritados ante el entusiasmo de Aro. No supe como responder a eso.
"¿Cómo…?" pregunté, incapaz de contenerme. Aro sonrió.
"Puedo leer todos los pensamientos de alguien con tan solo tocarlo. Y debo decir que tú eres un vampiro muy interesante. Ciertamente disfrutaré oír tu historia" dijo Aro.
"Es una larga historia" dije, confundido.
"Todas las nuestras lo son. De verdad me encantaría que te quedaras por un tiempo… me interesa escuchar tu, hum, 'filosofía'" dijo Aro. Sus hermanos lo miraron con asombro.
"Pero… sin ofender a Carlisle, no tiene ningún don especial para nosotros" dijo Marco.
"Tiene razón, Aro. No nos es útil" añadió Cayo. Aro hizo un gesto desdeñoso con la mano.
"¿No creen que su control es más que único? ¿No tienen curiosidad sobre su 'dieta'?" les preguntó Aro. Cayo y Marco se miraron, y luego a mí. Como me alimentaba de animales y no de seres humanos, mis ojos eran dorados en vez de rojos, algo que evidentemente les fascinaba. Ambos asintieron levemente. Aro aplaudió de alegría.
"Esta decidido, entonces. ¿Serás nuestro huésped, Carlisle?" preguntó Aro. No sabía que decir; apenas me conocían, ¿y me estaban pidiendo que me quedara? Pero, a pesar de mis dudas, me sentía tan intrigado por ellos como Aro por mí.
"Muchas gracias. Me sentiría encantado" dije.
A partir de ese momento, viví con ellos. Era fascinante. A diferencia de otros vampiros que había conocido, ellos vivían en un lugar fijo –igual que yo- y eran ciertamente más refinados y cultos que cualquier otro vampiro que hubiera visto. Estudiaban y leían libros, y sabían casi todo de cualquier cosa. Me dijeron todo lo que debía saber sobre mi raza, y explicaron todo sobre nosotros. Les hablé sobre mi transformación y mi vida hasta entonces, y les expuse las razones para mi 'dieta inusual', como Cayo la llamaba.
Aro me animó a estudiar medicina al escuchar mi antiguo deseo de hacerlo. Sorprendentemente, encontró un curso nocturno para mí, y estaba evidentemente fascinado ante mi control durante las clases. Usualmente, cada día me pedía tocar mi mano, para poder ver lo que yo había visto. Cayo y Marco no estaban tan entusiasmados conmigo –seguían preguntándose que veía Aro en mí- pero nunca fueron rudos ni fríos conmigo. Mis estudios continuaron; pronto comencé a realizar prácticas con cadáveres, algo que aumentó aun más la fascinación de Aro. Él no podía comprender como podía permanecer en una clase llena de sangre humana –y compañeros humanos- sin perder el control. Le expliqué muchas veces que se debía simplemente a que respetaba demasiado la vida humana para destruirla, pero mi lógica le parecía extraña. Él y el resto de los Vulturi veían a los humanos como herramientas, como simple alimento, y no comprendían mi negativa a matarlos.
De hecho, ése era el único problema. Cada vez que debíamos alimentarnos, Aro y los demás me invitaban a unirme a ellos, y comenzaban a discutir cuando me negaba. Me decían que esto era lo que éramos, y que no tenía caso intentar cambiarlo. Yo, por otra parte, les exponía mis ideas sobre la vida humana, y les mostraba que era posible vivir con la sangre de animales. Cada vez, el asunto terminaba en una fuerte discusión, pues ninguno de nosotros estaba dispuesto a razonar con el otro. Siempre intentaban forzarme a beber sangre humana pero, fuera de eso, vivía en paz ahí… hasta que vi algo que me disgustó.
Era de noche. Aro me había pedido que me reuniera con él en la cámara circular, donde sabía que se alimentaban. No deseaba ir, pero parecía importante, así que ignoré mi instinto y me dirigí al lugar. Cuando entré, supe que debí haberme ido.
Se llevaba a cabo una masacre ahí dentro. Escuché los gritos y quejidos de los humanos mientras los Vulturi bebían su sangre. El olor era insoportable; sentí la natural sensación de ardor, y el veneno en mi boca, pero me rehusé a ser parte de la cacería. Al centro, Cayo sostenía algo, y Marco me hizo una seña para que me acercara. Cuando lo hice, vi a una mujer hincada frente a Cayo, con su rostro desfigurado de terror.
"Para ti, Carlisle" dijo Cayo. Yo lo miré, aterrado.
"No puedes ocultar que estas sediento, Carlisle. ¿Por qué resistirse?" dijo Marco, señalando una herida en el cuello de la mujer.
"Eres un vampiro… no deberías negar lo que eres. Bebe" me dijo Cayo, y jaló a la mujer hacía mí. Por un momento, deseé obedecer; la sangre era tan tentadora… pero retrocedí un paso, asqueado.
"¡No! ¡No tiene que ser así! ¡No quiero ser así!" dije. Mi cuerpo entero temblaba, preparado para atacar, para alimentarse… pero mi voluntad y mi fe eran más fuertes. Giré y comencé a correr.
"¡Carlisle!" escuché la voz de Aro, pero no regresé.
Una hora después, estaba empacando mis cosas para irme. Mis estudios de medicina habían concluido, así que no había razón para quedarme más tiempo. No podía soportar su forma de vida. De pronto, Aro entró en mi habitación.
"Así que… ¿finalmente te vas?" preguntó calmado. Ahora lo conocía bien, y su extraña actitud no me extrañaba.
"Si. Lo siento, Aro… no puedo…" dije. Después de todo, él me había ayudado, y me sentía mal por irme así. Él sonrió como si contara con ello.
"Le dije a Cayo que eras fuerte, que nunca te rendirías" dijo. Me acerqué a él y tomé su mano.
"Gracias, Aro. Me ayudaste mucho en todos estos años; nunca podré pagarte tu amabilidad" dije. Él sonrió.
"No es nada, Carlisle. Disfruté mucho tu compañía… si deseas volver de nuevo, sabes donde buscarme" dijo Aro. Después buscó entre su ropa y sacó un pequeño saco. Lo colocó en mi mano.
"¿Qué…?" pregunté, sintiendo el peso de las monedas dentro.
"Solo en caso de que lo necesites. Adiós, amigo mío" dijo Aro, y se fue.
Permanecí ahí, impactado, aun sosteniendo el pequeño saco en mi mano. A pesar de mi aversión por su dieta, no podía odiarlos; habían sido mi compañía por muchos años, y me habían tratado con amabilidad. Me sentí mal por irme, pero sabía que era lo mejor… si seguíamos así, terminaríamos peleando; o peor, lograrían obligarme a alimentarme como lo hacían ellos. No podía renunciar a mis principios, así que debía seguir mi propio camino.
Mi último pensamiento mientras dejaba Volterra era que, tal vez, podría encontrar a alguien ahí afuera que compartiera mis ideales.
Lo se, los escucho… muy poco de los Vulturi, muy resumido, pero hey! Esto es sobre los Cullen, así que no puedo pasar mucho tiempo con los Vulturi… ;) Por cierto, Aro y los demás no salen mucho en los libros, así que no tuve muchas bases para sus personalidades, o como conocieron a Carlisle, así q invente algunas cositas… espero suene bien lol.
En el sig. Capitulo empezaremos a ver a algunos futuros miembros de la familia de Carlisle… pero sean pacientes, no es fácil resumir 300 años d vida, no creen? :P Veremos el 1er encuentro entre el y Esme (cuando ella tenia 16) Argh!!! Difícil!!!
