"Un encuentro casual"

CarlislePOV

Ohio, 1911

Era un día nublado, perfecto para mí.

Caminaba tranquilamente por la calle, disfrutando la suave brisa de la tarde. Mientras avanzaba, pensaba sobre el extraño curso que había tomado mi vida desde que dejé al grupo de Aro. La principal y más importante mejoría era mi autocontrol… después de 2 siglos de sufrimiento y esfuerzo, finalmente podía permanecer cerca de la sangre sin siquiera sentir el ardor en mi garganta. Había sido difícil, pero valió la pena. Gracias a la ayuda de Aro, había podido estudiar medicina con los mejores maestros de Italia y ahora, gracias a mi control, podía practicar el oficio que adoraba sin temor alguno. Debido a mis agudos sentidos, podía sentir y escuchar cosas que ningún otro doctor podía, y de esa forma podía curar a gente que nadie más podía sanar. Me hacía sentir muy bien; me hacía pensar que estaba haciendo la diferencia.

Durante los seis años que había vivido aquí, había ayudado a muchas personas que de otra forma habrían muerto. Por primera vez me sentí completo, satisfecho con mi existencia; en cierta forma, sentía que tenía el deber de ayudar a otros con mis habilidades sobrenaturales, y ese pensamiento siempre me daba paz.

Una pareja pasó cerca de mí, moviendo las manos para saludarme. Yo devolví el gesto con una mezcla de felicidad y alivio. Había obtenido cierta reputación aquí –gracias a mi trabajo como médico- y la gente siempre me saludaba con amabilidad e incluso admiración. No podía evitar sentirme extraño ante ello; después de todo, 200 años antes habrían sospechado de mí, pero esos tiempos habían pasado hace mucho. Ahora los humanos creían que éramos fantasías, mitos, y eso me permitía vivir entre ellos sin preocupaciones. Sin embargo, era extraño verlos tan cómodos cerca de mí, sin siquiera pensar que yo era un vampiro. Mis pensamientos fueron interrumpidos por una pequeña niña.

"Buenas tardes, Dr. Cullen. ¿Aceptaría estas manzanas? Mi madre las compró especialmente para usted" dijo la niña, y me ofreció un pequeño canasto lleno de manzanas rojas. La miré con calidez.

"Muchas gracias. Dile a tu madre que aprecio mucho su amable gesto" dije, y tomé la canasta. Por supuesto, eso era lo único que era: un gesto. No podía comer nada de lo que me daban, pero tenía que fingir que lo hacía –algo desagradable, pero necesario para mantener el engaño-. Además, nunca me dejaban rehusarme, así que ahora simplemente lo aceptaba y les agradecía… después de todo, era un lindo detalle. La niña me sonrió, un poco sonrojada, y se alejó.

Miré hacia un reloj cercano: 6 pm. Quizás debería volver a la clínica; había disfrutado caminar por las calles durante el día –un placer inusual, considerando que trabajaba de noche-, y sería mejor si no tentaba mi suerte. Si el sol salía, tendría problemas. Pero, cuando estaba cerca de mi destino, un grito de agonía me detuvo; parecía provenir de un parque cercano. Olvidando mis precauciones, me apresuré hacia el lugar.

EsmePOV

Dolía mucho.

¿Cómo pude ser tan tonta? Debía haber sabido que no podría correr como lo hice. No era muy ágil, y ciertamente los zapatos de tacón y el pasto no eran una buena combinación. Ahora, aquí estaba, gritando de dolor, yaciendo sobre el suave pasto mientras mi amiga intentaba en vano ayudarme. Dolía tanto; mi pierna probablemente estaba rota… debe haber chocado contra la roca que vi antes de caer.

"¡Esme! ¡Cálmate! ¿Te duele mucho?" repetía una y otra vez Amanda, mi amiga, pero no podía responder… sentí que estaba a punto de desmayarme. De pronto, escuché otra voz: una voz masculina.

"¿Qué sucedió?" preguntó la voz, y no pude evitar levantar la cabeza. Era una voz tan seductora y atractiva… un ángel.

"Se cayó… creó que se golpeó con fuerza contra esa roca" dijo Amanda, insegura. Pero, por alguna razón que no conocía, me sentí segura.

"No se preocupe, yo soy doctor. Trabajo en la clínica cerca de aquí" dijo el hombre. Gracias al cielo… un doctor. Me miró, y yo hice lo mismo, cautivada. Era guapo; más que guapo, era hermoso… su cabello rubio, su piel asombrosamente blanca, sus intensos ojos dorados… nunca había conocido a alguien como él. Para mi vergüenza, me sonrojé.

"¿Cuál es su nombre?" me preguntó.

"Esme… Esme Platt" respondí. Me sonrió, y casi me desmayé, aunque no debido al dolor.

"Gusto en conocerla. Soy Carlisle Cullen. Si no le molesta, Señorita Platt, tendré que cargarla… parece que se ha roto la pierna" dijo él con esa seductora voz. Yo simplemente asentí, aún deslumbrada ante su belleza. Sin esfuerzo aparente, me tomó en brazos y me llevó a la clínica.

CarlislePOV

No había visto una criatura tan hermosa en toda mi vida.

Después de atender su pierna –que estaba rota- le administré algunos sedantes para calmarle el dolor, y ahora dormía cómodamente en una de las camas de la clínica. No supe porque, pero me quedé ahí, observándola mientras dormía… algo que yo no podía hacer.

La miré con atención. Su cabello dorado, su cálido rostro en forma de corazón… era hermosa, un ángel. ¿Cuál era su nombre? Oh, si: Esme. Incluso entre los míos, nunca había conocido a alguien con un rostro como el suyo; era puro y tierno, tan dulce que estaba seguro de que podría derretir el corazón de cualquier hombre. Incluso yo, que no era un hombre –sino un vampiro- me sentía así. Se movió, y yo instintivamente retrocedí… estaba seguro que no le gustaría que la mirara así.

"¿Dr. Cullen?" preguntó ella. Volteé a verla con una sonrisa en el rostro. ¿Qué me estaba pasando?

"Veo que esta despierta, Srita Platt" le dije, acercándome lentamente. Ella se sonrojó; por supuesto, para los humanos éramos hermosos, un arma que mi raza usaba para cazar.

"¿Pasa algo malo? ¿Se encuentra bien?" preguntó ella, preocupada por mi repentina tristeza. Aun cuando no me conocía, escuché una preocupación sincera en su voz. Tan amable, preocupándose por mi cuando apenas nos conocíamos. Tan dulce.

"No, lo siento. Solo pensaba" respondí. Ella me miró.

"¿Esta seguro? Si algo le molesta, puede decírmelo… ayuda mucho hablar con alguien más" dijo. Definitivamente era tierna y dulce, pero no podía decirle nada… y me di cuenta con asombro que deseaba hacerlo.

"Estoy bien, de verdad Srita. Platt. Pero usted es la paciente aquí… ¿Cómo se siente? Mucho mejor, espero" dije, intentando cambiar el tema. Ella me sonrió; la sonrisa más hermosa que hubiera visto en siglos.

"Si, me siento mucho mejor ahora. Gracias, Dr. Cullen" dijo.

"Por favor, llámeme Carlisle" dije en un impulso. Esto estaba mal… entre menos supiera, mejor. ¿Qué estaba haciendo?

"De acuerdo… Carlisle" dijo ella. Mi nombre en su dulce voz sonaba tan bien… pero esto estaba mal ¡Muy mal! No podía sentirme así, no estaba permitido.

Antes de que pudiera inventar una excusa coherente para irme, se abrió la puerta. Su familia entró con rapidez, desesperados por saber si estaba bien. Su padre estaba ciertamente frenético.

"Esta bien, Sr. Platt. Solo unas cuantas semanas de descanso y se recuperará por completo" le aseguré al pobre hombre. En un impulso, tomó mi mano. Vi que sus ojos se abrían de sorpresa, pero no dijo nada. Probablemente creyó que la frialdad de mi mano era producto de sus nervios alterados, pero era mi señal para irme. Le hice una señal a Esme para despedirme, y ella asintió. Creí ver decepción ahí, como si ella no deseara que me fuera… pero no, no podía ser, ¿o si?

Un mes después, dejé la ciudad. A pesar de mis sentimientos recientemente descubiertos, no volví a ver a Esme. Otro doctor se ocupó de ella. Quería verla, con tal deseo que ya no era coherente, pero me contuve. Después de todo, ¿Qué era yo? ¿Qué bien podía salir de ello? Yo era un vampiro… nunca podría estar con alguien como ella.

En ese momento, me sentí triste. Me percaté de lo que realmente había perdido ese trágico día… mi oportunidad de tener una familia, de amar y ser amado, se habían ido con mi mortalidad. Nunca podría encontrar amor en una mujer, ni podría tener hijos con ella; siempre quise tener una familia, pero nunca lo había pensado mucho… hasta ahora. Brevemente, me imaginé lo que podría haber sido si yo fuera humano: vi a Esme a mi lado, riendo conmigo mientras nuestros hijos jugaban en el jardín… me partió el corazón, pues ahora sabía que yo nunca podría tener algo así. Estaba condenado a vivir solo, para siempre.

EsmePOV

No debería estar corriendo así, pero no podía evitarlo. TENÍA que verlo.

El Dr. Malcolm dijo que Carlisle se marchaba, y debía despedirme de él. No sabía porque me afectaba tanto; casi no hablamos, éramos prácticamente extraños, pero sentí algo cuando estuve con él. Cuando me atendió sentí su tristeza, y deseé borrarla de su corazón… que tonta fui, al enamorarme de un hombre que solo había visto una vez. Pero era tan gentil y amable; nunca había conocido a alguien como él.

Llegué a la clínica, pero era demasiado tarde: se había ido, y nunca lo vería de nuevo.

Pero, al fondo de mi corazón, negué esas palabras. Algo me dijo que lo vería de nuevo… quizás, esto no había sido un encuentro casual.

Quizás, algún día, él volvería a mí.

Awwww!!! Este me gusta!!! El primer encuentro entre Carlisle y su futura esposa!!! (suertuda Esme)… espero haberlos representado fielmente.

Por cierto: si notaron en los caps anteriores que Carlisle actúa un poco… diferente, lo explicare. En esos capítulos es mas joven, así q supuse que actuaria un poco distinto; ahora, después de 200 años (WOW!) es mas similar al Carlisle que conocemos (y amamooooos!!!)

Y, el siguiente capitulo, lo que estaban esperando… Edward! (vamos, todos sabemos que lo estaban esperando lol)