"Lector de mentes"
CarlislePOV
Pasé las siguientes horas explicándole a Edward lo que era, y todo lo que sabía de 'los nuestros'. Al principio había temido que él se sintiera molesto o incómodo ante mis acciones pero, sorprendentemente para un muchacho de 17 años, parecía comprenderlo con claridad. Era realmente maduro e inteligente para su edad. Escuchó sin interrumpir mi historia, e hizo algunas preguntas cuando terminé. A pesar de mi aprensión, me sentía contento… era la primera vez en muchos años que podía hablar libremente con alguien. Cuando terminé, Edward suspiró y miró al frente, aparentemente inmerso en sus pensamientos. Vi que repentinamente se colocaba una mano sobre su garganta, y reconocí el gesto de inmediato: estaba sediento.
'¿Te arde la garganta?' me pregunté mientras lo observaba. Si así era, lo estaba manejando bastante bien… pero lo que pasó después me sorprendió aun más.
"Si, como fuego… ¿es esto normal?" preguntó Edward sin mirarme. Estaba sorprendido; no podía leer mi mente… ¿o si?
"Lo siento… ¿Qué has dicho?" pregunté. Tal vez solo estaba imaginando cosas. Edward me miró como si hubiera hecho una pregunta tonta.
"Me preguntó si me ardía la garganta, y respondí que sí… ¿Por qué?" preguntó lentamente. Lo miré con asombro.
"Edward… yo no dije nada" le expliqué con calma. Él pareció asustado.
"Si, lo hizo… me preguntó…" dijo, pero yo negué con la cabeza. Aro me había mostrado que había algunos de nosotros que poseían habilidades especiales, pero nunca imaginé que yo podría crear uno. Suspiré.
"No, Edward. Solo pensé la pregunta, pero nunca la dije en voz alta" dije. Él me miró, asombrado.
"¿Quiere decir que yo… escuché lo que pensaba?" preguntó, asustado. Yo intenté mostrarme lo más tranquilo posible para calmarlo. Seguramente, esto era difícil para él.
"Si. Supongo que así fue" respondí. Él suspiró. 'Lo que estoy pensando ahora, ¿puedes oírlo?' pensé. Edward alzó la cabeza casi de inmediato.
"Si, lo escuché" respondió. "Pero… ¿Por qué?" añadió.
Entonces le expliqué lo que había aprendido de Aro y los Vulturi. Le dije que había vampiros que desarrollaban algunos dones especiales. Edward me escuchó con atención mientras explicaba.
"¿Usted posee uno?" preguntó. Yo negué con la cabeza. "¿Por qué? ¿Por qué yo?" preguntó después.
"Nadie sabe porque sucede, Edward. Pero no te asustes, estoy seguro que podrás acostumbrarte" dije. Él estaba a punto de decir algo, pero hizo un gesto de dolor y puso su mano de nuevo sobre su garganta. "Hablaremos de ello más tarde… primero, necesitas alimentarte" dije. Vi que Edward se ponía tenso, con una expresión de terror y desagrado en el rostro. Me sentí vinculado con él; estaba tan en contra de matar humanos como yo… eso era bueno, pues significaba que podría vivir como yo lo hacía con mayor facilidad.
"¿Quiere decir… matar?" preguntó, dudoso. Yo le sonreí.
"No te preocupes, Edward. No soy como los demás vampiros" dije. Pensé en mi dieta inusual, y por supuesto el fue capaz de comprenderla. Con una señal, ambos salimos.
Era la primera vez que Edward salía como vampiro. Vi que miraba todo con asombro, experimentándolo todo con sus nuevos sentidos. Sin embargo, su mirada tenía un aire melancólico, como si comprendiera claramente lo que había perdido. No muy lejos de nosotros, escuché el sonido de un piano. Edward se movió de inmediato hacía él, aparentemente cautivado. Fue hasta entonces que me di cuenta de que apenas lo conocía… ¿tocaba el piano su padre? ¿le gustaba? Me acerqué a él, y puse una mano sobre su hombro.
"¿Te gusta la música?" pregunté.
"Yo solía tocar el piano. A mi madre le gustaba mucho" respondió con tristeza. "Supongo que ya no puedo hacerlo ahora" añadió.
"No digas eso. Puedes tocar cuando quieras. No hay nada que te lo impida" dije para intentar animarlo. Él sonrió con tristeza.
"Ni siquiera tengo un…" empezó, pero se detuvo abruptamente cuando un hombre pasó demasiado cerca de nosotros. El cuerpo de Edward se tensó de nuevo, pero esta vez sentí su urgencia; estaba listo para atacar. Se movió a sorprendente velocidad hacia el hombre, y apenas pude sujetarlo antes de que se marchara. Lo rodeé con los brazos cuando intentó escapar de mí. Lo empujé con rapidez hacia un pequeño callejón, mientras él gruñía y se movía desesperado por escapar.
"¡Cálmate, Edward! ¡Debes controlarte, yo sé que puedes hacerlo! ¡Sé que no lastimarías a nadie!" le dije. Él se detuvo, como si lo hubiera despertado del trance.
"Lo siento, Dr. Cullen… no sé que me pasó" dijo él, agitado. Lo solté, pero permanecí alerta en caso de que perdiera el control de nuevo.
"No te preocupes, nos sucede a todos… con el tiempo, aprenderás a controlarlo" dije. Vi que me miraba, analizando mis pensamientos. Cuando pareció satisfecho con ellos, lo guié hacia el bosque.
Una vez ahí, detecté un ciervo cerca. Me di cuenta que Edward lo detectaba también. Asentí, y él corrió hacia su presa, dejando que sus instintos tomaran el control de su mente. En cuestión de segundos, saltó sobre el animal y mordió su cuello. Yo solo lo miraba, en caso de que necesitara ayuda, pero hasta ahora lo estaba haciendo bien solo. Mientras lo observaba beber del ciervo, pensé sobre algo importante: apenas lo conocía, y él estaba en la misma situación. Me pregunté si sería cruel de mi parte mantenerlo conmigo, quizás él querría seguir solo. Sabía que debía darle la elección, sin importar lo feliz que me hiciera su compañía… debía elegir su camino. Pero otro pensamiento, más difícil de manejar, apareció en mi mente: ¿me odiaba? No se había mostrado frío o distante conmigo pero, ¿y si odiaba lo que yo había hecho?
"No lo odio, Dr. Cullen" dijo Edward, mirándome. Había olvidado que él podía leer mi mente. Sonreí sin humor. "De verdad, me siento… agradecido, creo. Estaba sufriendo, y usted me salvó… sin importar lo difícil que sea esto, no puedo odiarlo. Usted es amable" añadió. Sus palabras me hicieron sentir aliviado, pero aun tenía que darle la elección.
"Gracias, Edward… no sabes lo mucho que esas palabras significan para mí" dije. Él sonrió por primera vez, con calidez y sinceridad. Lo extrañaría si decidía irse, aun si había estado con él por poco tiempo.
"¿Extrañarme?" preguntó. De nuevo, había leído mi mente. Esto era un poco irritante. "Lo siento" se disculpó.
"No te disculpes… es solo que no estoy acostumbrado a esto" dije. Después de todo, no era su culpa, no podía controlarlo. "Escucha, Edward… te salvé, pero no te sientas obligado a quedarte conmigo. Sé que eres joven, y probablemente desees tomar un camino diferente. Debes tomar una decisión" dije. Seguía pensando en mis propias decisiones: mi amor por la medicina, mi devoción por la vida humana… lo que me había mantenido alejado de los otros vampiros, incluso de Aro. No era una vida fácil, tal vez él querría elegir su propio estilo. Pero Edward seguía sonriéndome, y vi curiosidad en sus ojos.
"¿Usted ayuda a los humanos?" preguntó, obviamente asombrado. Detecté –con un placer oculto- admiración en su tono. Yo asentí, y él evitó mi mirada.
"No quiero ser un monstruo. Lo que escuché en su mente es… admirable. Cuando me dijo lo que era, creí que estaba perdido, pero usted es diferente… quiero vivir como usted lo hace, Dr. Cullen. Quiero poder aprender y ayudar a otros" dijo Edward. Yo estaba sorprendido; el chico era bastante maduro y, más importante, parecía comprender mis ideas. Le sonreí.
"Si es lo que quieres… me encantaría tenerte como compañero" dije. 'Después de más de cien años de soledad…' pensé, y me arrepentí; Edward me miró, impactado.
"¿Más de cien años?" preguntó. Yo asentí de nuevo.
"Si… he estado solo por mucho tiempo" dije. Vi que el cielo se aclaraba un poco; el sol estaba saliendo, y debíamos marcharnos. "Ven, Edward. Debemos regresar… nadie debe vernos bajo el sol" le expliqué. De inmediato, estaba a mi lado.
"De acuerdo, Dr. Cullen" dijo Edward, respetuoso.
"Por favor, llámame Carlisle" dije.
"Carlisle… ¿Cómo vamos a explicar mi presencia en tu casa?" preguntó Edward. Era sencillo, pero me pregunté brevemente si le agradaría la idea.
"Bueno, si no te opones, puedo decir que eres mi hermano menor" dije. Él asintió.
"Edward Anthony Masen Cullen… tendré que memorizarlo" dijo; creí escuchar un leve rastro de tristeza en su voz. "¿Por qué no podemos salir al sol?" preguntó. Yo sonreí y pensé la respuesta; Edward estaba asombrado.
Mientras caminábamos, seguimos charlando. Le pregunté acerca de su vida y su familia, lo que le gustaba o no le gustaba, todo lo que quería saber. Él, a cambio, continuó preguntándome sobre mi vida como doctor, y como podía manejar la sangre de mis pacientes sin perder el control. Se sentía tan bien hablar así: sin secretos, sin omisiones, solo la verdad… por primera vez, era yo mismo, no una máscara de normalidad perfectamente colocada. Finalmente, tenía a alguien a mi lado que podría conocerme de verdad, alguien con quien compartir todos mis pensamientos e ideas como vampiro.
Por primera vez en más de un siglo, no estaba solo.
Yay! Ahora tenemos a Edward aquí! Tal vez noten que actúa algo… diferente. Bueno, es porque aquí Edward tiene 17 años, no más de 80, así que creí que debía actuar mas de acuerdo a su edad, no creen?
Sobre Carlisle, creo que Edward no se sentiría molesto con él… puede leer la sinceridad en su mente; en la saga de Crepúsculo, el siempre muestra gratitud y admiración hacia Carlisle (además de quererlo como a un padre… pero eso viene después ;)) así que supongo q tomo su transformación con cierta madurez…
Y no, no pude evitar escribir su nombre completo! lol
El sig capitulo… Esme!!
