"Imagen de belleza"

CarlislePOV

1933

Cada vez que estaba solo, mis pensamientos se dirigían hacia mi familia.

Desde que Edward había regresado, cansado y avergonzado de sus años de 'rebeldía', nuestra vida estaba completa de nuevo. Siempre me sorprendía como habían resultado las cosas. Alguien allá arriba había cumplido mi deseo por una familia de forma extraña pero satisfactoria. No podía pensar en un hijo mejor que Edward, tan bondadoso, cálido y responsable, pero al mismo tiempo tan deseoso de aprender y ayudar a los demás. Y ciertamente no podría haber encontrado a alguien mejor que Esme para compartir mi vida; ella era la luz, el amor y la dicha en mi vida, todo lo que deseaba.

Sin embargo, en ocasiones, cuando compartía un momento especial con Esme, me preguntaba si Edward tendría la oportunidad de conocer el amor igual que yo. Ahora ya tenía 33 años –sin importar su apariencia juvenil- y estaba seguro de que, a veces, él se preguntaba lo mismo. Para nosotros los vampiros era difícil encontrar pareja, ya que no había mucha interacción entre nosotros; además, ¿Y si a Edward no le agradaba ninguna? Dudaba que, como había sucedido conmigo, pudiera encontrar el amor en una humana… especialmente considerando las ideas de Edward sobre nosotros. Se sentía agradecido de vivir, y contento de hacer lo que deseaba sin preocuparse por el tiempo o el dinero, pero estaba totalmente en contra de la idea de transformar a alguien. Yo estaba de acuerdo con él, pero no por la misma razón: yo creía que los humanos merecían llevar una vida completa, y que no sería correcto robársela si tenían una oportunidad de vivirla… Edward, por otro lado, añadió su propia idea a mi razonamiento: para él, habíamos perdido el alma, nuestra entrada al cielo.

Varias veces intenté discutir esto con él, pero ninguno de los dos parecía dispuesto a cambiar de idea. Me pregunté como podría pensar de esa forma… para mí, su bondad y su buen corazón hacían mis creencias más firmes. ¿Cómo podría alguien tan bueno como Edward no tener alma? ¿Acaso no notaba que su propio carácter probaba que la tenía? Pero, en lugar de discutir con él, decidí aceptar sus ideas. Después de todo, yo solo tenía mi fe, ninguna prueba.

Sin importar lo que pensara, deseaba que Edward encontrara el amor. Como cualquier padre, quería que mi hijo conociera a alguien a quien amar; quería que alguien viera sus virtudes y lo amara. Pero Edward nunca mostró preferencia por nadie.

De pronto, detecté el olor a sangre cerca. Era extraño; por un terrible momento, creí que Edward o Esme habían 'recaído', pero lo dudaba. Esme era tan dulce que la simple idea la hacía temblar, y la experiencia de Edward lo había hecho más fuerte, incapaz de matar de nuevo. Así que, eso solo significaba que algo más andaba mal.

Corrí a velocidad de vampiro hacia el aroma. Me guió cerca de mi casa, lo que aumentó mis dudas. El aroma provenía de un lugar a solo unas calles de distancia de mi hogar. Cuando entré, sentí la intensidad del olor… había demasiada sangre. Mi garganta ardió.

La conocía. Era Rosalie Hale, la hija de uno de nuestros vecinos. Me apresuré a su lado, aterrorizado ante el estado en que se encontraba; parecía haber sufrido un terrible abuso. Busqué sus signos vitales, y después la revisé para evaluar sus heridas. Me sentí indignado ante la forma en que había sido tratada; no conocía muy bien a su familia –raramente participábamos en los eventos sociales- pero sabía que no se merecía esto. Estaba muriendo, y su única esperanza era ser transformada. Me sentí mal por ella; al igual que mis otros compañeros, no tenía una oportunidad que se merecía. Había sido tratada cruelmente, merecía vivir.

La tomé en mis brazos, y corrí a toda velocidad hacia mi casa. La observé mientras corría; era hermosa. Recordé que Edward había comentado una vez que era bonita, pero aparte de eso no había escuchado mucho de ella… el recuerdo de Edward me dio una idea. ¿Y si le gustaba esta chica? Me pregunté si, después de todo, podría enamorarse de ella.

Cuando llegué, la coloqué en la única cama que poseíamos –una farsa- y me preparé. La mordí rápidamente, temeroso de que pudiera morir en cualquier momento. El sabor de su sangre fue casi irresistible, pero mi práctica en medicina me había dado la fuerza y el control que necesitaba. Cuando terminé, ella comenzó a gritar con todas sus fuerzas. Sostuve su mano, murmurándole suaves palabras, diciéndole que lo lamentaba y que pronto terminaría.

Los días pasaron. Yo estaba reconfortándola cuando Edward y Esme regresaron. Les expliqué rápidamente lo que había pasado, y vi que Edward miraba a Rosalie con asombro.

"¿En que piensas, Edward?" le pregunté. Él parecía asustado.

"Es… ¿En que estabas pensando, Carlisle? ¿Rosalie Hale?" preguntó con una mezcla de miedo e irritación. Seguramente, pensaba que era arriesgado; yo estaba de acuerdo, pero… no podía dejarla ahí.

"No podía simplemente dejarla morir. Era demasiado… demasiado horrible" dije. Vi en sus ojos que lo entendía, pero aun parecía preocupado.

"Lo sé" dijo Edward. Por supuesto que lo sabía… estaba viendo la horrible escena en mi mente. El recuerdo de ello casi me hizo temblar; ¿Cómo podía alguien ser tan cruel con una joven?

"Era demasiado cruel. No podía dejarla" repetí, mas para mi mismo que para él. Esme notó mi aflicción y se acercó, colocando una mano sobre mi brazo.

"Por supuesto que no" dijo ella, de acuerdo conmigo. Pero Edward seguía reacio.

"La gente muere todo el tiempo" dijo él con tono triste, como si intentara permanecer objetivo ante el peligro que Rosalie significaba para nosotros. "Sin embargo, ¿no crees que es un poco reconocible? Los King van a buscarla… aunque dudo que alguien sospeche del tipo" añadió con tono de desagrado. Lo miré; quizás él sabía QUIEN le había hecho esto. Cuando permaneció en silenció, noté que ya no había gritos. El proceso casi había terminado… debíamos terminar nuestra discusión rápidamente.

"¿Qué vamos a hacer con ella?" preguntó Edward con un tono extraño. Parecía que no estaba del todo satisfecho con los sucesos, pero era demasiado bondadoso como para ignorar mi punto de vista.

"Por supuesto, eso depende de ella. Puede que decida seguir su camino" respondí. Como había hecho con ellos, le ofrecería la opción. Claro, yo albergaba la esperanza de que, algún día, ella pudiera ser para Edward lo que Esme era para mí. Quizás, después de todo, podría amarla… detuve mis pensamientos de golpe, cuando vi que Edward enarcaba una ceja. Afortunadamente, había comenzado a 'escuchar' en ese momento. Me concentré en el rostro de Esme, para que no pudiera oír mis verdaderos pensamientos y, al mismo tiempo, no pudiera sospechar nada. Seguramente estaría tan acostumbrado a verme pensar en Esme como para creer que era sospechoso.

Escuché los movimientos de Rosalie; había terminado de transformarse. Me apresuré a su lado, y le expliqué todo…

-------------------------------------------------------------

Unas horas después, Rosalie estaba sentada con nosotros en la sala. Parecía temerosa y confundida pero Esme, tan dulce como siempre, la abrazaba para intentar consolarla. Estábamos esperando su decisión… Edward y yo la mirábamos con intensidad.

"Yo… no quiero estar sola… quiero quedarme" dijo ella.

"Por supuesto, cariño. Puedes quedarte con nosotros" dijo Esme. Yo asentí, pero Edward permaneció inmóvil, tenso… sus manos estaban apretadas en puños. Me pregunté que sucedía.

"¿Edward?" pregunté, preocupado. Edward saltó un poco cuando dije su nombre; extraño, su don evitaba que cualquiera lo tomara por sorpresa.

"No… nada, Carlisle" dijo él, distraído, pero entonces miró a Rosalie con furia e indignación… pero no estaban dirigidos hacia ella. Estaba viendo lo que había pasado, y sufría junto con ella. Le puse una mano sobre el hombro.

"Detente, Edward… debe ser muy doloroso de ver" le aconsejé. Él asintió. Rosalie me miró confundida.

"¿Qué esta pasando? ¿Por qué me miras así?" preguntó Rosalie, y miró hacia un pequeño espejo cerca del sillón. Sonrió, aparentemente complacida con su apariencia, y después miró a Edward con enojo y cierta arrogancia. Edward respondió de inmediato.

"Nada" dijo con tono frío. No le gustaba la forma en que lo miraba.

"Por favor, no te molestes, Rosalie. Edward puede 'escuchar' los pensamientos de otros… estaba viendo los tuyos" dije. Grave error. Rosalie se enfureció al oírlo.

"¿TU estabas viendo lo que yo pensaba? ¿Sin mi permiso?" preguntó molesta. Edward la miró desafiante.

"No pude evitarlo. Tus pensamientos eran demasiado… intensos para ignorarlos. Lo siento" dijo, pero Rosalie no dio señas de perdonarlo.

"Deberías controlarlo… es realmente incómodo" dijo ella, mirando hacia otro lado. Edward se tensó, molesto; él sabía que era incómodo, pero no podía controlarlo todo el tiempo… no me gusto el rumbo que estaba tomando esto. Parecían dispuestos a matarse.

"No es tan sencillo… no puedes saber lo difícil que es bloquear las voces" dijo Edward con voz baja, pero yo lo conocía bien… ese tono solo significaba que estaba muy molesto. La miró con intensidad, y ella se movió, incómoda. Rosalie frunció las cejas, y la furia en su rostro aumentó… y Edward enarcó una ceja, aparentemente divertido ante algo.

"Por favor, cálmense… si vamos a vivir juntos, será mejor que aprendamos a llevarnos bien" dije, pero ellos continuaron mirándose.

"No puedo creer que eso te haga sentir celosa" dijo Edward. Rosalie jadeó, indignada. "Honestamente, no me importa" dijo él después, respondiendo a los pensamientos de ella.

"Bueno, a mi si… ¿satisfecho?" dijo Rosalie, molesta. Él suspiró.

"¿Por qué debería? No me importa lo que pienses…" dijo Edward, pero se detuvo abruptamente. "No, no lo hago…" dijo después, con un tono más amable. Rosalie lo miró como si no le creyera, sea lo que sea que estuvieran discutiendo. "Lo prometo" dijo finalmente, y Rosalie se relajó un poco.

"Así es mejor… no deberían discutir; ahora son hermanos" dijo Esme, entusiasta. No pude evitar pensar en lo que realmente deseaba que fueran… Edward me miró, y yo me enfoqué en Esme de nuevo. Debía ser cuidadoso, o él lo notaría. Rosalie nos miró, y sonrió.

Era extraño; nos sonrió con calidez, pero al mirar a Edward su expresión cambió. Aun era una sonrisa, pero me parecía más seductora y arrogante, como si intentara 'cautivar' a Edward… pero había algo más: frustración, desafío. Me pregunté si estaría intentado probar que era lo bastante hermosa como para seducir a Edward. Pero mi hijo se levantó, ignorándola por completo, sonriendo divertido. Rosalie suspiró, frustrada.

"No… no lo estoy" respondió Edward. Esme y yo estábamos confundidos, pero Rosalie lo miró con odio puro.

"No lo eres… ¿es eso tan malo para ti?" añadió él. Ella se cruzó de brazos. "Supongo… pero no para mí" dijo Edward, y caminó hacia el piano para tocar.

"Cielo, ¿Qué…?" preguntó Esme a Rosalie, pero ella se encogió de hombros.

"Nada… solo somos… diferentes" dijo ella misteriosamente. Pude ver que seguía molesta; lo que sea que estaba pensando, las respuestas de Edward no eran lo que esperaba, y eso la enfurecía.

Hasta ahora, mi pequeño intento de unirlos había salido terriblemente mal.

Jaja! Alguien puede adivinar q pensaba Rosalie? Lol. La conocen, y saben exactamente porq podría estar molesta con Edward (recuerden Eclipse)… Una galleta virtual a quien adivine!!

Ah, otra cosa! Los diálogos entre Edward y Carlisle mientras Rose se esta transformando los tome de Eclipse… pero, como yo solo tengo el libro en ingles, puede q estén un poco diferentes del original… no pude conseguirlos en español, lo siento!

Y por si acaso: el dialogo original es propiedad de Stephenie Meyer, yo solo lo tome prestado para escribir esto y divertirme un rato… y no, no estoy sacando provecho$ con esto lol.