"El Tratado"

CarlislePOV

Hoquiam, Forks

1936

Suspiré, contento. Acabábamos de llegar a esta zona, y había colocado el último mueble en su lugar, siguiendo las instrucciones de Esme. Era bastante buena en decoración.

Ahora, estaba afuera, mirando como Emmett intentaba atrapara a Edward. Era gracioso verlos jugar así; obviamente, el don de Edward le permitía escapar de Emmett, pero a ninguno de los dos parecía importarle. Vi que Emmett corría hacia unos árboles cercanos, mientras que Edward permanecía de pie, confiado. De pronto, Emmett apareció de la nada y saltó sobre Edward, que solo dio un paso al frente. Emmett cayó al suelo, y Edward rió.

"¡Oye! ¿No crees que eso es hacer trampa?" dijo Emmett, sonriéndole con sarcasmo a su hermano adoptivo. Edward se encogió de hombros.

"No; tu podrías bloquear tu mente" dijo Edward.

"Sabes que no soy bueno para esas cosas" se quejó Emmett, pero sonreía. Edward le ofreció su mano, y Emmett la tomó para levantarse; en realidad, no era necesario: él era, hasta ahora, el más fuerte de nosotros. De pronto, Rosalie apareció. Desde que ella y Emmett se habían casado, noté grandes cambios en ella… para empezar, sonreía más, e incluso su carácter había mejorado. Por extraño que fuera, hacían una buena pareja; se complementaban.

Suspiré, disfrutando el aire frío. Esta región era perfecta para nosotros; casi todos los días eran lluviosos, así que podíamos estar afuera como los humanos normales durante todo el día. Miré arriba, al cielo, y observé las nubes… sí, Forks era definitivamente un lugar agradable para nosotros. Sentí una mano en la mía, distrayéndome. Esme besó mi mejilla y abrazó mi brazo, mientras yo entrelazaba mis dedos con los suyos.

"Esto es agradable, ¿con crees?" dijo Esme.

"Si… ¿hacia cuanto que no salíamos durante el día?" añadí, sintiéndome a gusto con su sola presencia. Ambos miramos al frente, a nuestros hijos. Vi que Esme sonreía al verlos; sin importar las circunstancias, era nuestros hijos, y los queríamos como tales. Sin embargo, mis pensamientos fueron interrumpidos por la escena frente a mí.

Rosalie se había acercado a Emmett, le guiñó un ojo, y siguió caminando… probablemente para cambiarse de ropa, como hacía siempre que salía de caza. Sin embargo, lo más divertido ocurrió después. Emmett la siguió con la mirada, con una expresión curiosa; de inmediato, Edward pareció sorprendido y avergonzado, y le dio un golpe juguetón a su hermano.

"¡¡Emmett!! ¡¡¡Por favor!!!" rogó Edward. Eso me confundió por un instante, hasta que vi el rostro avergonzado de Esme; recordé que Edward podía ver los pensamientos de Emmett.

"¡Oye! No tenías porque mirar, eso era privado" añadió Emmett, pero pronto empezó a reírse ante la incomodidad de Edward.

"De acuerdo. No quería saber ESO" dijo Edward, aun avergonzado.

"¡¡¡Awwww!!! ¡El pobrecito Edward es taaaan inocente!" lo molestó Emmett. Edward se estremeció. No pude evitar reírme, y el resto me imitó… hasta que la mirada de reprobación de Esme nos hizo callar.

"Emmett… no seas tan malo con Edward. Deberías guardar para ti ese tipo de pensamientos" dijo ella. "Y Edward… no deberías leer la mente de Emmett. Dale algo de privacidad" los regañó. Sonreí de nuevo; de verdad era una madre para ellos.

"No fue intencional, madre. Lo siento" dijo Edward. Emmett rió y colocó un brazo sobre sus hombros.

"Perdón, mamá… trataré de comportarme" dijo Emmett. Esme y yo –que acababa de acercarme- les sonreímos.

"Como si eso fuera posible" añadió Rosalie, detrás de nosotros. Se acercó a Emmett, y lo besó suavemente. "Lo siento, pero eres una causa perdida" añadió. Todos nos reímos de su comentario.

Me vi obligado a interrumpir el momento cuando detecté algo: un aroma, como ningún otro que hubiera olido en mi vida. El resto de mi familia se tensó; Rosalie colocó una mano sobre el hombro de Emmett, y Esme me abrazó con fuerza… pero Edward parecía aun más tenso que yo. Miré a mi hijo, temeroso, y él me miro con miedo.

"Algo se acerca… sus mentes son extrañas" dijo, serio. Antes de que pudiera decir algo, el olor se intensificó, y escuchamos pasos cerca, junto con un gruñido. Miré hacia el bosque, empujando suavemente a Esme detrás de mi para protegerla, y los vi… tres lobos emergieron del bosque, cada uno más grande que cualquiera que hubiera visto. No eran naturales, podía sentirlo, y parecían irradiar cierta inteligencia… ¿Qué eran? Uno de ellos -el más grande- gruñó una vez, y la pequeña manada nos gruñó a nosotros.

"¡Ha! ¿Creen que pueden vencernos? ¡Los superamos en número!" gruñó Emmett, preparado ya para defender a su Rosalie.

Miré brevemente a Rosalie, que intentaba contener a Emmett, y luego a Edward. Él parecía confundido, y miraba al lobo con cierta comprensión. Mi hijo me miró, repentinamente curioso.

"No son lobos… sino humanos" dijo, sorprendido. El lobo grande gruñó de nuevo, pero permaneció inmóvil, como si se preguntara por qué no atacábamos.

"¿Quieres decir… hombres lobo?" preguntó Emmett. Edward asintió, inseguro. Bueno, si eran humanos, podría hablar con ellos. De inmediato me coloqué frente a mi familia, enfrentando al lobo con precaución; el animal me devolvió la mirada.

"Si son humanos, por favor permítanme hablar. No deseamos ningún problema; puedo asegurarles que no le haremos daño a ninguno de ustedes… por favor" dije, tranquilo. Los lobos se miraron, aparentemente sorprendidos. El lobo grande gruñó de nuevo, y miró a Edward.

"Mi don le resulta irritante" dijo mi hijo; me di cuenta que estaba 'traduciendo' para el lobo. "Pero quiere hablar contigo" añadió. Vi que el lobo entraba en el bosque… minutos después, salió un hombre, vistiendo solo un par de pantalones. Era más alto que Emmett, que ya era de por si impresionante.

"Deben salir de esta área. Ahora" dijo el hombre.

"No pretendemos hacerles daño… solo deseamos vivir aquí, en paz" dije con cortesía. Él pareció sorprendido.

"No podemos permitirlo. Somos los protectores de esta región… no podemos permitir que maten a la gente aquí" dijo el hombre. Noté que me miraba con curiosidad.

"Se pregunta por qué nuestros ojos son dorados y no rojos" dijo Edward, leyendo su mente. Al hombre pareció molestarle.

"¡Deja de hacer lo que sea que hagas, chupasangre!" dijo el hombre, molesto. Edward tenía razón: su don le irritaba. Levanté mis manos, intentando apaciguarlo.

"Por favor, no deseamos pelear… nuestros ojos no son rojos porque no nos alimentamos de sangre humana. Solo de la de animales" expliqué. Ahora el hombre parecía en shock. "Si nos permiten quedarnos aquí, prometemos no causar ningún problema… no le haremos daño a nadie" prometí.

"¿Hablas en serio?" preguntó el hombre. Cuando yo asentí, el levantó una ceja, incrédulo. "¿Cuál es tu nombre, chupasangre?" preguntó.

"Soy Carlisle Cullen, y ésta es mi familia: mi esposa Esme, y mis hijos Emmett, Edward y Rosalie. ¿Podría conocer su nombre, señor?" dije. No pude evitar sonreír ante la forma en que sonaban mis palabras. El hombre nos miró con sospecha, probablemente preguntándose si podía confiar en nosotros.

"Yo soy Ephraim Black. He escuchado sobre ti… los hombres de mi tribu cuentan historias sobre un Frío que se alimentaba de animales hace mucho tiempo… creí que era un mito" dijo él. Tenía razón; yo ya había estado aquí antes, solo, hace mucho tiempo.

"¿Frío?" preguntó Rosalie, enarcando una ceja.

"Es así como nos llaman" le expliqué. El hombre llamado Ephraim me miró.

"De acuerdo, chupasangre. Pareces diferente a los demás… te permitiré quedarte, con una condición: nunca, jamás, muerdan a un humano, o revelaremos lo que son y te cazaremos a ti y a tu familia" dijo Ephraim.

"Estoy de acuerdo. Por otra parte, espero puedan mantener nuestra presencia en secreto, Sr. Black" dije. Sabía que era peligroso, pero debía correr el riesgo… este tratado significaba que podríamos quedarnos aquí, a salvo, por un tiempo.

"De acuerdo. Esto será un Tratado oficial; no los molestaremos si se comportan, y deben prometer que no cruzarán la línea a nuestro territorio" dijo Ephraim.

"Lo prometo. Ni yo ni mi familia entraremos en sus tierras" dije, agradecido de que él fuera lo bastante sabio para reconocer que éramos diferentes. Entonces Ephraim miró a los otros lobos.

"Digan a la tribu que hemos hecho un Tratado con estos chupasangre. La familia Cullen no debe ser atacada a menos que rompan nuestro acuerdo, ¿entendido?" dijo. Los lobos movieron sus grandes cabezas y corrieron hacia su tribu, o eso supuse. Ephraim me miró de nuevo.

"Espero que puedas cumplir tu promesa, chupasangre. De otro modo, morirás" dijo.

"Lo haremos" respondí. Con un asentimiento de cabeza, Ephraim se alejó.

"¿Qué fue ESO?" preguntó Emmett cuando estuvimos solos.

"¿Soy la única que nota que ese tratado solo los beneficia a ellos?" preguntó Rosalie.

"Cálmate, Rose. Después de todo, no nos molestarán si lo cumplimos" dijo Edward. Por supuesto, el podía saberlo.

"Edward tiene razón. Además, mantendrán nuestro secreto. Podemos vivir en paz aquí… y creo que nunca tendremos que romper ese tratado, ¿no lo creen?" dije. Después de todo, les preocupaba la seguridad de los humanos, algo que nosotros protegíamos tanto como ellos.

Caminamos hacia nuestra nueva casa, aun algo tensos. Sentí la mano de Esme de nuevo en la mía, y la abracé.

"Hiciste lo correcto" me murmuró al oído. Yo besé su mejilla con suavidad.

"Lo que sea necesario para proteger a mi familia" dije.

Era cierto. Mientras mi familia estuviera a salvo, estaba dispuesto a obedecer cualquier acuerdo. Finalmente, con el tratado, estábamos en paz.

/suspiro/ difícil… el tratado fue difícil de escribir. No puedo imaginarme a los lobos frente a un grupo de vampiros sin atacar… espero no suene muy apresurado lol.

Y si… Emmett tiene una mente perversa! XD(pobre Edward)… y Esme, regañándolos como si fueran niños… no pude evitarlo! TENIA q escribirlo! XD