Capítulo V: Invitación obligada.
En parte, y aunque no le agradaba del todo la razón de su alegría, Kaoru se sentía relativamente orgullosa porque la vuelta de Kenshin no le había afectado tanto como ella se había imaginado anteriormente, en lo normal durante las noches de insomnio.
Debía reconocer que en un primer momento se sintió algo… ¿extraña?, ¿o era triste la palabra que mejor lo definía?, sobre todo cuando lo vio con la pequeña y se enteraron que era su hija. Pero, según ella, todo eso que sintió sólo fue el "shock del momento", es decir, la sorpresa de recibir tantas noticias algo chocantes y sin anestesia.
Sabía que tanto Sanosuke y Yahiko se habían enojado con Kenshin, simplemente por ella. Es que quizás ambos siempre habían mantenido la "esperanza" que el pelirrojo volviera por ella y para ella, que pudieran estar por fin juntos…
"Pero ya no se podía", pensó, soltando un suspiro. En ese momento se dio cuenta que lo que había decidido con respecto a Kaede era lo correcto, ella lo tenía a él, y Kenshin… "bueno, si tenía una hija alguna mujer tendría por ahí, el muy pervertido… ¿estará casado con ella?, ¿o sólo habrá sido una aventura de algunas noches?... ¿y si Kenshin de verdad es como los marineros, que tienen un amor en cada puerto que visitan?. Desgraciado…"
-¡Kaoru!- Yahiko corrió el shoji y se asomó al cuarto de ella -¿Hasta qué hora piensas quedarte ahí acostada?, tenemos que entrenar.
-Ya voy…- la chica suspiró mientras se sentaba con desgana. No se había dado cuenta del tiempo que había pasado estando ella acostada y pensando en lo que había ocurrido el día anterior. Sin darse cuenta, de pronto vio a Yahiko hincado en frente de ella, con rostro muy serio -¿Pasa algo, Yahiko?
-Bueno… quería preguntarte algo- dijo el chico, notándose nervioso porque miraba insistentemente a su alrededor, rehuyendo a Kaoru, que esperaba pacientemente que se decidiera hablar.
-¿Se trata de Kenshin?- por primera vez Yahiko la miró, y se extrañó de verla sonriendo con tranquilidad. La kendoka se dio cuenta que sus suposiciones no estaban alejadas de la realidad -¿qué pasa con eso?
-Es que… no me gustaría verte afectada por lo que él hizo, o sea…- Kaoru tenía los ojos muy abiertos debido a lo que él le estaba diciendo. Sabía que Yahiko era algo protector con ella (lo había dejado muy claro cuando él había golpeado a Kaede), pero nunca pensó que llegaría a tal punto –me alegro que en estos momentos estés con Kaede, aunque me siga cayendo mal.
Y tan serio como había llegado, se fue. Kaoru reaccionó después de unos momentos y decidió vestirse. Pensó en esos momentos en lo que tendría que hacer luego de desayunar y se sintió orgullosa de sí misma. Sí, ir a "firmar" por la paz a la clínica era algo muy maduro de su parte, eso y definitivamente disculparse con Kenshin por su forma de irse la tarde anterior.
Si quería demostrarle al pelirrojo que ya no le importaba lo que hiciera o dejara de hacer respecto a su vida, tenía que demostrárselo con pequeños detalles. Sí, eso haría, lo iría a ver en la mañana y durante la tarde estaría con Kaede… le pediría que la invitara a almorzar, y luego saldría junto con él a caminar por el pueblo…
Definitivamente, ese sería un día perfecto.
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En otro lugar, mejor dicho en la clínica del doctor Gensai, los habitantes del lugar ya se habían levantado y desayunaban todos. June y Susume se habían hecho amigas y ambas niñas desde que se levantaron se habían puesto a jugar, obviamente que ambas obligaron a Kenshin a participar también.
-Pero muchacho- comenzó Gensai, después de escuchar al pelirrojo –no es necesario que te vayas, tú y la pequeña se pueden quedar a dormir el tiempo que quieran…
-No quisiéramos molestar- replicó Kenshin, sonriendo un poco y dándole de comer a June –tenemos que hacer algunas cosas con la Peque, ¿cierto?
-¡Sí!- la niña a penas contestaba debido a la comida en su boca –mi papá…
-No hables con la boca llena- le dijo con suavidad Kenshin –lo que ella quiere decir es que tenemos que ir al puerto a hacer algunas averiguaciones…
-¿Es necesario que te vayas?- le preguntó Megumi –no es molestia que se queden aquí, y con la fiebre que ayer tuvo June, por tu imprudencia ella puede sufrir una recaída, sobre todo si la sacas de la casa tan luego.
Esta vez Kenshin no contestó, sólo se dedicó a darle de comer a June, dando a entender que no había nada que discutir con él, que la decisión estaba tomada.
-Sigues igual de terco- murmuró Megumi, continuando con su comida.
-Hay cosas que no cambian- sonrió el pelirrojo.
Aunque tenía que ser sincero. Todo eso de querer irse con la tonta excusa de que podrían ocupar los cuartos por alguna emergencia, no era más que una forma de escapar de las pedidas de explicaciones que constantemente le estaban haciendo, sobre todo Megumi. Sentía que era mejor que se fuera a una posada y ahí arrendara un cuarto para él y June por algunos días, sin contar que de esa manera, al tener menos contactos con sus amigos, menos le costaría partir en un momento dado.
Es que quizás era eso… no quería volver a encariñarse porque estaba seguro que si antes le había costado tomar la decisión de dejarlos (sobre todo por Kaoru), si continuaba así le iba a ser casi imposible, y eso era algo que no se podía permitir.
-Bueno, me doy cuenta que tratar de convencerte sigue siendo igual de imposible- dijo Gensai mientras se ponía de pie –la única que podía hacerlo era Kaoru… y por ahí no más.
Kenshin torció la boca. No podía evitar sentir algo de molestia respecto al comentario del anciano. Las cosas habían cambiado entre ellos, y por su culpa (eso no lo negaba), así que lo que menos deseaba en esos momentos era que lo molestaran respecto al cierto dominio que la pelinegra tuvo (o quizás aún tenía) sobre él. Sólo Megumi se dio cuenta de ese pequeño gesto, pero sólo sonrió levemente.
-No le hagas caso- le dijo, una vez que Gensai se fue a atender a sus pacientes –ya sabes cómo son los ancianos…
-Ni que lo digas…- murmuró Kenshin, recordando sin querer a una ancianita con la lengua peor que una víbora, que tuvo el "agrado" de conocer hacía un tiempo –aunque debo decir que Gensai puede pasar perfectamente por un anciano buena gente, en comparación a otros que he conocido.
-Me gustaría que me hablaras de ello- sonrió Megumi, algo divertida.
-Nah, ni gracia tiene…- Kenshin miró a su alrededor, buscando alguien. Al darse cuenta que June estaba en el patio jugando con Susume y con Ayame, volvió su atención a Megumi –es una de las abuelas de June… insoportable la vieja esa… espero nunca más tener que cruzármela.
Megumi quedó algo extrañada por la forma de hablar del pelirrojo, y luego reparó en un detalle. ¿"Una de las abuelas", había dicho?, esa frase le sonaron extrañas, y se dio cuenta que Kenshin se había ido de lengua, sin querer.
-¿Cómo así?- le preguntó, fijándose mucho en la posible reacción del pelirrojo -¿Es que tu madre está viva?
-¿Oro?… no…- Kenshin se quedó confuso ante las palabras de ella, y la miraba con la boca algo abierta, tratando de entender su comentario. No demoró mucho en comprenderlo -¡Ah!, no, claro que no…- rió un poco, muy quedo –la madre de Eleanor… insoportable…
En esos momentos Kenshin se dio cuenta que debía salir lo más rápido de ahí. Había sido muy tonto y se había dejado llevar por lo agradable de la conversación que estaba teniendo con Megumi…
La interrupción de la conversación vino por parte de June, que entró con ellos y se abrazó a Kenshin, que la recibió algo confuso.
-¿Ocurre algo?- le preguntó.
-Hola.
Entrando vieron a Kaoru, Sanosuke y Yahiko, la primera les sonreía y los otros dos se notaban amurrados, con los brazos cruzados y actitud aburrida.
-Buenos días- sonrió Megumi, poniéndose de pie –no pensé que los vería por acá hoy…
-Quisimos darnos una vuelta por acá- dijo Kaoru, notándose contenta -¿cómo se encuentra tú hija, Kenshin?
-Ya bien, se le quitó la fiebre- contestó el pelirrojo, algo divertido porque la pequeña trataba de esconderse de Sanosuke. Le tenía cierto temor por el grito que le había dado el día anterior. La tomó en brazos mientras se ponía de pie, y se acercó a ellos. Notó que June se afirmaba más fuerte de él –Hija, ellos son amigos, ¿te acuerdas que te hablaba de ellos?
Kaoru recién en ese momento se dedicó a observar bien a la niña. Tenía el cabello castaño claro, tomado en dos coletas bajas, en las cuales se formaban ondas. Notó que sus ojos eran de un color azul oscuro, con ciertos tonos parecidos a los de Kenshin. La vio bonita con ese vestido rosa con vuelos…
-Yo soy Kaoru…- le dijo, acercándose a ella y sonriéndole –soy amiga de tú papá. Ellos son Yahiko y Sanosuke…
La niña los miró unos momentos y luego se volvió a esconder en el cuello de Kenshin, que sonreía divertido y, a pesar que ella no quería, la dejó en el suelo. Ella lo miró feo.
-No me veas así- Kenshin estaba que soltaba la carcajada por la mirada que le daba –no seas maleducada y saluda a Kaoru, Yahiko y Sanosuke…
June se volvió hacia ellos y, aún mirándolos con cierto recelo, inclinó levemente su cabeza. Kenshin sonrió orgulloso.
-Muy bien, ahora, agradécele a Megumi que nos haya dejado quedarnos aquí- le dijo. Esta vez la pequeña se acercó a la doctora y la abrazó en las piernas, con la poquita fuerza que tenía –No era la idea, pero al menos captó la intención…- suspiró Kenshin.
-¿Te vas a alguna parte?- le preguntó Kaoru.
-Sí, iremos a buscar otro lugar- contestó Kenshin, sonriendo –para no molestar… tú sabes…
Sanosuke se había acercado a Megumi y a June, y se agachó junto a ella. En ese momento se dio cuenta que el único problema que tenía la pequeña, era su presencia.
-Cabeza de gallo, te tiene miedo por el grito que le diste a Kenshin ayer cuando los viste- dijo Megumi, con tono de saberlo todo. El otro lo miró con cierta molestia.
-No te metas- gruñó el luchador, y miró con la mejor sonrisa que tenía, a June –no vas a creer que soy así, ¿cierto?, de malo con suerte tengo la cara, como mucho… soy incapaz de dañar una mosca…
Los demás lo miraron con cierta duda pero prefirieron guardar silencio, no vaya a ser que Sanosuke decidiera demostrar lo "pacífico" que era justamente en alguno de ellos.
-¿No nos vas a gritar más, cierto?- le preguntó, con timidez.
-Por supuesto que no, a menos que tú papá se lo merezca, claro… y aquí entre nosotros, suele ser bastante seguido- contrario a lo que pensaron, June rió con lo último que Sanosuke había dicho -¿ves que podemos ser amigos?
-Cuidadito con lo que le andas enseñando- dijo Kenshin, sonriendo –vámonos, June, tenemos cosas que hacer.
-Sí.
-Gracias por todo Megumi, vendremos a verte cuando avancemos un poco en nuestros deberes. Adiós, Kaoru, Yahiko, Sano, nos veremos.
Después de las despedidas, Kenshin y June dejaron al grupo y pasaron a despedirse del doctor Gensai.
-Aún no entiendo por qué se va- dijo Kaoru, Megumi se encogió de hombros.
-Ya sabes cómo es- contestó la doctora –cuando se le mete algo en la cabeza no hay quién lo cambie de opinión- aunque en el fondo, le daba la impresión que su amigo pelirrojo estaba escapando de ellos… si le había dicho claramente que no quería pasar a verlos, y se notaba que hacía un rato, cuando le había hablado sobre las abuelas de June, había algo raro… lo más seguro es que estuviera escapando de las preguntas que ellos podrían hacerle.
-Ahm…- Kaoru pensó unos momentos y luego una idea (que ella calificó de tonta, pero MUY tonta) pasó por su mente.
La kendoka, ignorando olímpicamente esa voz que le decía que, por dignidad, no podía hacer lo que estaba pensando, comenzó a salir de la clínica, ante la extrañeza de los presentes, que se miraron sin entender.
Los vio a la distancia, caminando calmadamente, June tomada de la mano de su padre y mirando todo a su alrededor con notable curiosidad. Kaoru avanzó lo más rápido que pudo hacia ellos.
-¡Kenshin!- le gritó al pelirrojo, quién no escuchó al primer llamado, pero sí al segundo. Al notar que se acercaba a ellos, decidió esperarla.
Sintió curiosidad de lo que ella podría decirle.
-¿Pasa algo, Kaoru?- le preguntó, una vez que ella había llegado a su lado y recuperaba el aire.
-Quédate en el dojo- le dijo sin preámbulos. Kenshin la miró con sorpresa y por momentos no supo qué decir, nunca habría pensado que ella le estuviera ofreciendo (otra vez) su casa, a pesar de lo que la había hecho sufrir. Finalmente, el pelirrojo sonrió.
-Muchas gracias, Kaoru- le dijo amablemente –pero creo que no podré aceptar- June los miraba con curiosidad, pero al darse cuenta que en esa conversación ella no sería tomada en cuenta, se soltó de su padre sin que éste se diera cuenta (tan metido estaba con el tema de Kaoru) y se alejó de ellos, mirando a su alrededor.
-¿Por qué?- preguntó la pelinegra, mirándolo con inocencia.
"Porque ya te he hecho mucho daño" pensó Kenshin, pero prefirió no decirlo para evitarse ese tema con ella "porque quiero que sigas siendo feliz, como antes que yo volviera"
-Kenshin, el dojo ya ha sido tú hogar- le recordó ella, que no se rendiría tan fácil, mientras recordaba el momento de su vuelta de Kyoto después con la lucha contra Shishio –y lo sigue siendo, y para June también.
Él dudó, ¿y qué más podría hacer?, sabía perfectamente que no se rendiría hasta que lograra lo que deseaba: que él aceptara. Decidió buscarse rápido una excusa, pero en esos momentos no se le ocurría nada… sabía que eso de "no quiero molestar" funcionaba con Megumi, pero no con Kaoru. Pero tenía que arriesgarse.
-Kaoru… me siento muy agradecido de tus palabras- comenzó, pensando muy bien en lo que estaba diciendo –pero creo que lo mejor para todos es que yo me quede al margen de ustedes…
La joven entendió que al referirse a "todos", sólo se estaba refiriendo a ella. Bajó la mirada contrariada, pensando casi con desesperación lo que podría argumentarle para que decidiera quedarse en el dojo. ¡Pero no se le ocurría nada!
-¡¿Dónde está June?!- el casi grito desesperado de Kenshin la sacó de sus pensamientos, y al mirar al lado de él, se dio cuenta que la pequeña no estaba a su lado. Supuso que la cara que tenía se parecía a la desesperada que lucía Kenshin -¡June!
Los dos comenzaron a buscarla entre la gente en lados opuestos, preguntando también a los que pasaban a su lado por si la habían visto. Mientras más pasaba el tiempo, la desesperación se apoderaba de ellos, sobre todo de cierto pelirrojo… lo que ellos no sabían, era que la niña estaba cerca de ellos, viendo a unos niños jugar con un trompo. Escuchó las llamadas de Kaoru y al verla pasar, se acercó a ella.
-¿A quién buscas?- le preguntó, tirando de su kimono y llamando su atención -¿dónde está mi papá?
-¡Aquí estás!- Kaoru la alzó y caminó lo más rápido que podía hacia Kenshin, que seguía buscando casi como un loco -¡Kenshin, aquí está!
Himura se volvió al escuchar la voz de Kaoru, y lo primero que sintió al verlas fue un gran alivio… que luego se transformó en enojo. La tomó él en brazos y luego la dejó en el suelo, en frente de él.
-Te he dicho que no te tienes que alejar de mí cuando estemos en la calle- le dijo, notándose bastante molesto, lo que extrañó un poco a Kaoru, ya que pensaba que esas cosas podían pasar de vez en cuando -¿es que no te das cuenta que puede ser peligroso?, ¿qué tal si ellos hubieran estado por aquí y te hubieran llevado?
Tenía que reconocer que esa frase le había sonado rara, y más aún al notar que June estaba que se ponía a llorar después de escucharlo. Kenshin estaba demasiado serio como para una situación así, consideró Kaoru…había algo raro en todo eso.
-Kenshin, ya déjala- le pidió Kaoru, acercándose a ella y tomando su mano –estas cosas suelen pasar, no es para que exageres tanto.
Kenshin abrió la boca para replicarle, pero se controló y prefirió dejar todo eso hasta ahí.
-Como sea- suspiró, tratando que se le pasara el enojo –ahm… gracias por tu ofrecimiento, Kaoru, pero no podemos aceptar. Vámonos, June.
-No seas porfiado- replicó Kaoru, sin soltar la mano de la niña –piensa al menos en tú hija, no es bueno que la tengas vagando igual que tú, y menos después de la fiebre que tuvo ayer. No se hable más, irán a mi casa.
Y sin preguntarle opinión siquiera, comenzó a caminar hacia el dojo Kamiya junto con la pequeña, que la siguió sin chistar. Kenshin las quedó mirando sorprendido… y después no le quedó otra más que seguirlas, aunque no quisiera.
-… Ah, veo que al fin aceptaste- le dijo Kaoru, con un dejo de burla en su voz.
-Ya que no me dejaste de otra- murmuró el pelirrojo con tono ligeramente molesto. Kaoru sonrió divertida.
Llegaron después de caminar un rato, y al único que encontraron ahí fue a Yahiko, que estaba acostado cómodamente en el piso de madera, descansando (quizás de qué…). El muchacho los quedó mirando con extrañeza, sobre todo porque Kenshin llevaba su bolso de viaje. Con la mirada le pidió explicaciones a la chica.
-Kenshin y June se quedarán en el dojo mientras estén en Tokio- dijo Kaoru con tranquilidad.
Yahiko se sentó, mirando a Kaoru como si realmente estuviera loca. Por momentos no dijo nada, pero luego se notó su semblante molesto.
-… pero…- comenzó a decir, pero luego frotó su cabello con sus manos casi frenéticamente -¡argh!, ¡no te entiendo, tonta!
Entró a la casa sin decir nada más. Kaoru se sintió algo mal por lo que él le había dicho (en el sentido que prácticamente estaba rechazando a Kenshin), y el pelirrojo, aunque no cambió la tranquilidad de su rostro, ella pudo notar algo de tristeza en su voz.
-Quería evitarte problemas de este estilo, Kaoru- le dijo –creo que mejor nos vamos.
-¡Qué porfiado eres, Kenshin!- exclamó ella –tú y June se quedan, y si a Yahiko no le gusta… ¡pues se aguanta!- el grito obviamente fue para su aprendiz, que estaba al interior… o eso al menos pensó, porque Yahiko llegó momentos después con una sonrisa burlona.
-Al menos vamos a comer decente- dijo, y luego se largó a reír al ver la cara que Kaoru había puesto al escucharlo.
-¡Escúchame bien, niño tonto!- Kaoru entró corriendo a la casa, persiguiendo a Yahiko por todo el lugar. Kenshin sonrió levemente y se dio cuenta que habían cosas que no cambiaban, a pesar del paso de los años.
-Papi, ¿nos vamos a quedar aquí?- escuchó la voz de su hija a su lado, se agachó a su lado y le sonrió con cariño.
-Sí, ¿te gusta?
-Ajá- sonrió ella.
-Vamos- ambos iban camino al patio, Kenshin sintiendo una gran nostalgia por todo el tiempo que había vivido en ese lugar… uno de los pocos tiempos muy buenos que había tenido su vida. Había conseguido un hogar en ese lugar, algo disparejo, pero hogar al fin, donde habían personas que te apreciaban y se preocupaban por él…
El pensar en el tiempo que no había pasado con ellos… lo mucho que los había extrañado… Pero lamentablemente para él, había tenido que elegir, y sabía que si se arrepentía de lo que había hecho habría sido injusto para la niña que estaba de pie a su lado, por lo que prefirió no pensar más en eso.
-¿Papi?- al escuchar el llamado de la niña, se agachó a su lado -¿por qué estás triste?
-¿Triste?, ¿por qué tendría que estar triste?- le preguntó él.
-Tus ojitos- le contestó ella, tomando su cara con sus manitas –miras igual a como lo hacía mi mamá…
Kenshin prefirió no contestarle, pero le llamó la atención que ella hubiera dicho eso, nunca habría pensado que ella fuera tan perceptiva… decidió sonreír, para que no se preocupara más.
Iba a hacer un comentario para que cambiara que cambiara de opinión (o al menos que pensara en otra cosa), cuando unos gritos provenientes del interior de la casa llamaron su atención. Eran Kaoru y Yahiko, que continuaban peleando.
-¡Ya vas a ver!- Kaoru, en un intento de alcanzarlo, saltó y, para su completa consternación siguió de largo (sin alcanzar siquiera a tocarlo) y cayó sobre la fuente en donde lavaban la ropa. La dio vuelta y cayó pesadamente sobre el suelo, quedando mojada y algo aturdida.
-¡Kaoru!- Kenshin corrió a socorrerla, mientras Yahiko se reía a más no poder y June se quedaba parada observando –Kaoru, ¿te hiciste mucho daño?
-… Ken…- el pelirrojo la había levantado, acercando su cara a la de él (na´ de tonto xD). Kaoru, por algunos momentos, se perdió en sus ojos violetas que la miraban con ternura y cariño. Por momentos le dieron deseos de quedarse siempre así –estoy…
-¿Kaoru?- una voz masculina llamó la atención de ambos, que miraron con algo de vergüenza a la puerta. Kaede los miraba con extrañeza y Yahiko rió con más fuerza.
La primera reacción de Kenshin fue soltar a Kaoru rápidamente, sin medir del todo las posibles consecuencias y sobre todo, para evitarle problemas a ella. Luego consideró que eso sería más sospechoso, por lo que optó por lo más sano…
Se puso de pie y ayudó a Kaoru a pararse.
-¿Qué fue lo que pasó?- le preguntó Kaede a Kaoru, Kenshin lo ignoró y pasó por su lado directo hacia June. Notó extrañado que la pequeña se abrazó a él con fuerza, incluso temblaba un poco.
-Ah… estaba persiguiendo a Yahiko y me tropecé con…
-¿Te tropezaste?- la interrumpió Yahiko, riendo -¡Si te lanzaste un piquero!
-¡¡Cállate, Yahiko!!- le gritó, enojada –me tropecé con la fuente y Kenshin me estaba ayudando. Iré a cambiarme, ¡y tú Yahiko, ve a practicar, deja de hacer de vago!
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Hola!!, ¿cómo andan?, espero que bien
Les cuento... debido a que el lunes entré a mi cuarto semestre en la universidad (estudiante de Pedagogía Básica XD), las actualizaciones quizás sean menos (digo "quizás", porque normalmente escribir lo tomo como una terapia para liberar tensión, algo que estoy necesitando mucho últimamente xD), pero no abandonaré la historia, no se preocupen :P
Gracias a:
- Lica: La pregunta de si June es o no hija de Kenshin... se irá viendo en el camino, jajajaja. Ahí tienes que ir leyendo, gracias por dejar comentario
- Gabyhyatt: ¿Te fastidia que Ken sea misterioso?, pues te digo que esas son una de las cosas que me encantan de él xD, uno no suele saber en lo que está pensando, jejeje. Gracias por leer.
- Patrihimura: Para describir a Kenshin, al menos en este fic, me baso en esto: si antes él se consideraba poco digno para Kaoru, ¿cómo se sentirá si se fue sin despedirse y sin darle noticias en cuatro años?. No sé, aunque no se note mucho (por cómo es Kenshin), él sí ha sufrido este tiempo... bueno, gracias por leer
- Mei Fanel: Quizás el capítulo anterior hice que Kaoru se viera demasiado frágil y sufriendo... pero más que nada lo hice como un reflejo a todo de lo que se enteró en ese rato. Vamos, debe doler que la persona de la que estás enamorada vuelve tiempo después con una hija... por mucha dignidad que una tenga, a veces tantas noticias juntas duelen (me pasó algo parecido, pero con "casi esposa" en vez de hija xD)
- Mai Maxwell: Bueno, si en el OVA la Kao lo esperó 11 años, ¿por qué ahora no lo puede esperar 4?, jejejeje. Hablando en serio, sí, cuatro años es mucho tiempo, pero también se tiene que saber por qué se fue Kenshin... una pista, la carta que recibió de la tal Eleanor será importante dentro de la historia :P, ahí se explicarán muchas cosas.
Gracias también a Furia por su review
Espero que el cap les haya gustado, estaré esperando sus comentarios. ¡Nos vemos!
