Capítulo VI: Adaptándonos.
Kenshin, June y Kaede se encontraron, de pronto, solos en el patio del tan conocido dojo Kamiya. El silencio que cayó entre ellos fue inevitable, ya que el pelirrojo estaba más preocupado por la palidez de la pequeña que por el otro hombre, que los había quedado mirando seriamente.
-¿Y qué haces aquí?- le preguntó Kaede a Kenshin, llamando su atención –pensé que te estabas quedando con Megumi y el doctor Gensai.
-Tú lo dijiste: estaba- contestó Kenshin, algo cortante. No tenía muchos deseos de establecer una conversación con él, pero habría sido muy notorio si es que lo dejaba hablando solo y él se iba al cuarto –como tiene que atender pacientes pensé que estaría más tranquila si tiene el cuarto libre.
-Ya veo…- Kaede miró a June, que al sentir que la observaba se afirmó de la hakama de Kenshin con recelo, y retrocedió un paso. Su padre observó ese gesto en silencio, tratando de entender la razón –ella es tu hija… ¿cuál era su nombre?- se acercó a la niña, que se afirmó con más fuerza de la ropa de su padre –yo me llamo Yamane Kaede, ¿y tú?
-…- al sentir un leve golpecito de su padre en su brazo, la niña se animó a contestar, aunque lo hizo con voz temblorosa –June…
-Es tímida, ¿eh?- comentó Kaede, sonriendo.
-Sólo con los que no les inspiran confianza- contestó sin pensar Kenshin, notando luego la mirada seria del novio de Kaoru –no le gustan los desconocidos.
-Eso está bien- dijo él, y se hincó en frente de ella –pero si quieres, podemos ser amigos, ¿qué te parece?, yo no te voy a gritar como el tonto de Sanosuke.
A Kenshin no le gustó ese comentario, aunque sabía que su amigo se había descontrolado en su reacción al enterarse sobre la existencia de la pequeña, le dio la impresión que esas palabras tenían cierto veneno para ellos, que intentó ignorar para no ceder ante las ganas que tenía de decirle algunas cuantas impresiones que tenía sobre él.
-¡No quiero!- el gritito de June llamó su atención, y también el que se abrazara con tanta fuerza de su pierna.
-Pero, ¿por qué?- le preguntó confuso Kaede –nosotros podemos ser muy amigos si quisieras, te podría dar regalos y jugaríamos juntos.
-No, tú estabas con él, yo te vi, eras el que estaba en la ventana.
Kenshin abrió los ojos y miró a Kaede, sorprendido. El segundo después de unos momentos de silencio, se largó a reír con diversión, mientras que extendía su mano para acariciar la cabeza de la pequeña, que lo trató de evitar.
-¡Qué imaginación tienes!- le dijo, sin dejar de reír. Esta vez fue Kenshin quien corrió a la niña y luego la tomó en brazos, mirando a Kaede como si le estuviera advirtiendo que no se acercara a ella. El otro se puso de pie con una sonrisa burlona –vamos, Kenshin, no puedo creer que seas tan ingenuo. ¿Cómo le vas a creer a una niña de cuánto…? ¿Cuatro años?- rió con más fuerzas -¿Qué estaba en la ventana?, ¿de dónde sacó eso?, tan chiquitita y ya anda diciendo mentiras.
-Cuidado con lo que dices de ella- le advirtió Kenshin, con una voz muy seria, se notaba molesto por las palabras del otro –es mí hija y no voy a permitir que hablen mal de ella, menos alguien como tú.
-En ese caso, te recomiendo que cuides su lengua, que bien suelta la tiene.
-Volví…- Kaoru quedó mirando extrañada a los dos hombres, que parecía sólo querer golpearse el uno al otro. Se acercó con cautela, llamando la atención de ellos -¿todo bien?
-Claro, cariño- sonrió Kaede, acercándose a ella y tomándole la mano -¿estás lista?
-Sí…- Kaoru miraba ceñuda a Kenshin, que continuaba serio, y a June, que estaba casi enterrado en su pecho –Kenshin, dejé el cuarto listo para que se instalen tú y June.
-Gracias, Kaoru…
Kenshin se alejó de ellos y se sentó a bastante distancia, cosa de no volver a encontrarse al menos por un rato con Kaede. Una vez que estuvo solo con June ahí, se sentó con ella al frente y le preguntó acerca de Kaede. La niña le contestó lo que más sabía acerca de él (lo que no era mucho, la verdad)
Mientras, en el patio, Kaoru y Kaede se habían quedado en silencio unos momentos, fue él quién lo rompió.
-¿Se va a quedar aquí?- le preguntó. Kaoru ignoró el tono con que le habló y se limitó a asentir con la cabeza -¿por qué?
-Porque no tienen dónde más ir, y necesitan un lugar dónde quedarse- contestó a la defensiva Kaoru –además, ésta ya ha sido un hogar para Kenshin, así que no tiene nada de malo.
Kaede rodó los ojos y suspiró con fuerza, Kaoru se cruzó de brazos y cuando iba a alegarle acerca de su actitud, él la interrumpió.
-Como sea, no venia a discutir contigo, sino que a contarte que tendré que irme de viaje unos días…
-¿Qué?- con la sorpresa de la noticia, a Kaoru se le pasó el enojo. Lo miró con algo de tristeza –pero si hace menos de dos meses que te fuiste de viaje, y pasaste semanas afuera, ¿a dónde tienes que ir ahora?
-Unos asuntos familiares- contestó él, sin dar muchos detalles –pero no te enojes, no será por mucho, máximo dos días- se acercó a ella y la besó –me tengo que ir rápido, me llegó hace poco una carta diciéndome que tengo que ir con un tío que me necesita urgentemente.
-… Uhm… bueno…- Kaoru no se notaba muy contenta.
-No te pongas triste- él le sonrió –te prometo que intentaré hacer muy rápido el viaje para volver contigo, ¿si?... si quieres, cuando vuelva podemos irnos de paseo al tren a donde quieras.
-¿¡De verdad!?- ella se notó un poco más alegre, causando una risita en su novio, que la volvió a besar –que estés bien.
-Cuídate…
Kaede salió de la casa y la joven se quedó unos momentos de pie, pensando. Se sentía extrañamente triste… soltando un suspiro, decidió ir a ver qué estaban haciendo Kenshin y June. Se extrañó al verlos a los dos sentados en el patio, con el pelirrojo inclinado sobre la niña y ésta pataleando como si la llevaran al matadero.
-¿Quieres quedarte quieta, June?- Kenshin recibió una patada en plena cara de parte de la niña –tengo que sacarte los zapatos para entrar a la casa.
-¡No!- June volvió a patalear cuando notó que Kenshin trataba de afirmar su pierna –Mi mami me dijo que si andaba a patita pelada me iba a retar, y yo no quiero que lo haga, me hace llorar.
-June, tú lloras por todo, esa no es novedad- suspiró Kenshin, sentándose a su lado ya cansado de luchar.
Kaoru sonrió al ver la escena. No sabía cuánto tiempo llevaban "luchando" por el tema de los zapatitos de la niña, pero vio que Kenshin sólo había alcanzado a sacarle uno, y por lo que notó, eran bastante complicados… al menos mucho más que las sandalias que ella usualmente usaba.
-June, si quieres entrar a la casa, tienes que sacarte el zapato que te queda- dijo Kenshin –ya te dije que es tradición acá no usarlos en el interior, tú mamá no se va a enojar porque lo hagas, porque ella también tendría que hacerlo si es que alguna vez está aquí…
-Pero… ¿y si me resfrío?- le preguntó ella -¿cómo esa vez que no usé zapatos y me enfermé?
-Te enfermaste porque saliste al patio después de una lluvia y te escondiste, pasaste más de una hora perdida y con tú mamá como locos buscándote por todas partes- replicó algo molesto el pelirrojo –y no me acuerdes de eso que aún me da dolor de cabeza toda esa situación… y bien, ¿te piensas quedar a dormir en el patio o aceptarás sacarte el zapato?
June extendió su pie para que Kenshin le sacara el bendito zapato, y Kaoru se acercó a ellos, divertida por toda esa situación. Muchas veces se había tratado de imaginar cómo sería Kenshin en el rol de padre, y ahora que lo estaba viendo, le parecía de lo más curioso.
-¿Muchos problemas?- preguntó, sentándose cerca de ellos.
-Mi papi me dijo que no puedo entrar con zapatos, pero en mi casa si podíamos, no entiendo por qué…- le dijo June, mirándola con curiosidad -¿y por qué tú vestido es tan bonito?, con el mío parezco repollo.
-¿Repollo?- Kaoru se largó a reír –no digas eso, los vestidos así son muy bonitos. Y este es un kimono…
-Ah…
-Bueno- Kaoru se puso de pie animosa –ya que Kaede se fue a quién-sabe-dónde, y no está hecho el almuerzo, iré a cocinar…
-¿Quieres que cocine yo?
-¡Sí!- en menos de un segundo Kenshin recibió la respuesta, pero no sólo de parte de Kaoru, sino también de Yahiko (que estaba al interior de la casa) y de Sanosuke (que en esos momentos estaba entrando). La joven, al escuchar la efusividad de los otros dos al responder, se cruzó de brazos, molesta.
-¡Yahiko, a entrenar!- gritó luego, estaba decidida a liberar tensiones de alguna manera.
Kenshin se fue a la cocina, decidido a hacer algo bastante bueno para sus amigos, y Sanosuke y June se fueron a ver a entrenar a Kaoru y Yahiko, y así estuvieron durante un rato, hasta que la niña se aburrió de no estar haciendo nada y comenzó a molestar a Sanosuke para que la cargara. El otro se resistía.
-Dile a tú papá que te cargue- le dijo Sano cuando ya estaba aburrido.
-Es que tú eres más alto- replicó la niña, mientras se colgaba del brazo del luchador –sólo un ratito, ¿si?, por favor…
Al notar que el luchador ni siquiera se movía cuando ella estaba prácticamente colgada de su brazo, se sentó a su lado, desilusionada.
-Pucha… no te cuesta nada…- murmuró, mientras se cruzaba de brazos. Sanosuke la miró y se le ocurrió una idea.
-Está bien, te llevaré- le dijo, a ella le brillaron los ojitos –pero con una condición.
-¿Cuál?- le preguntó la niña, y Sanosuke sonrió con cierta malicia.
Mientras, en la cocina no había mucha novedad. Kenshin no había perdido la práctica en todo ese tiempo (de hecho, había aprendido nuevas recetas y una que otra comida occidental, que esperaba en algún momento darle a probar a sus amigos). Estaba sentado en una banquita, esperando tranquilamente que estuviera todo listo para almorzar.
Los pasitos que sintió cerca de él no pasaron desapercibidos, por muy suaves que fueran. Supo inmediatamente que June se estaba acercando a él lentamente, y sonrió. Espero a que ella hablara.
-¡¡Fuego!!
Lo próximo que Kenshin sintió fue que estaba todo mojado en la espalda, y luego los mismos pasitos alejarse rápidamente y una risa bastante conocida por él.
-Sano…- gruñó, y en esos momentos Kaoru llegó con él.
-Kenshin, ¿qué fue lo que pasó?- le preguntó al notar el estado en que estaba.
-Fueron June y Sanosuke- contestó el pelirrojo, poniéndose de pie –parece que Sano encontró a alguien tan inmaduro como él para sus juegos.
-Bueno, después le alegas, ahora ve a cambiarte, no te vayas a resfriar…
-Sí…
Fue cuando estaban pasando cerca del patio que vieron a June sobre los hombros de Sanosuke, quien a ratos corría o saltaba, para darle más emoción al juego. Al verlos, el luchador miró con burla a Kenshin.
-¿Cómo estuvo el chapuzón, Himura?- lo molestó.
-Tan bueno que si no cuidas tu espalda, te va a caer uno también a ti- contestó Kenshin, dirigiéndose al cuarto donde estaban sus cosas.
-¿Te gustó la broma, Kaoru?- le preguntó Sanosuke –fue todo fríamente calculado, ¿cierto, June?
-Sí- contestó entre risas la niña, que no prestaba demasiada atención a la conversación.
Kenshin volvió minutos después vistiendo otro gi, también de color oscuro, sólo que esta vez azul.
-¿Por qué el cambio de color?- le preguntó Kaoru, recordando el gi color fucsia que usaba antaño, él sonrió un poco.
-A Eleanor nunca le gustó- contestó –así que cuando encontró una excusa relativamente decente lo usó de trapeador.
-¿Una excusa decente?
-Sí… aunque ella me dijo que ya no daba para más, el pobre estaba casi transparente de tanto usarlo, así que lo botó- se encogió de hombros –y luego no me dejó elegir el color de los otros, porque decía que tengo pésimo gusto, por lo que entre ella y Max lo hicieron.
-¿Max?- preguntó Kaoru, confundida.
-¡Mi tío Max!- dijo June a la distancia –decía que el color que usaba mi papá en su ropa era para mujer.
Tanto Kaoru como Sanosuke se largaron a reír, por lo que Kenshin prefirió irse a terminar la comida, para almorzar de una vez (a ver si Sanosuke con un poco de comida en su boca se mantenía callado un rato). En menos de cinco minutos estaba todo listo.
Se sentaron a la mesa, los más emocionados parecían ser Yahiko y Sanosuke, y la más molesta era Kaoru, ya que los otros dos daban a entender con su actitud que desde que el pelirrojo se había ido, nunca más se había comido decente en el dojo.
Kenshin sirvió y sonrió con diversión al ver que Yahiko y Sanosuke devoraban sus porciones. Kaoru lo hizo de forma más calmada, pero June no se movió.
-¿Por qué no comes?- le preguntó Sanosuke, extrañado.
-Hum…- la niña miró con los cachetitos inflados a su padre, que estaba a su lado –papi, ¿tienes alguna cuchara o un tenedor para comer?- le preguntó, con ojitos de cordero degollado.
-No…- Kenshin comía calmadamente -¿recuerdas qué fue lo que hiciste con los últimos que teníamos?- June no contestó, se cruzó de brazos –exacto- continuó el espadachín –los tiraste al río porque no querías comer vegetales. ¿Y recuerdas qué fue lo que te dije aquella vez?- dejó pasar unos momentos de silencio –eso mismo, que si lo hacías tenías que aprender a comer como lo hacía yo, porque si lo hacías con las manos tú mamá nos mata a los dos.
Kenshin miró de reojo a June y sonrió un poco por la cara que tenía, divertido. Los demás los miraban en silencio, sin dejar de comer, después de todo, esa era una conversación padre-hija, así que terceros no tenían que meterse… pero al menos Kaoru se tenía que morder la lengua para no retar a Kenshin.
-No quiero- dijo amurrada June.
-Tienes que comer, estás creciendo- replicó Kenshin, con toda la tranquilidad.
-¡No quiero!
-June, somos visitas, no puedes hacer este tipo de escenas- la niña se puso de pie y comenzó a alejarse, Kenshin ni se inmutó –vuelve a la mesa- le dijo, notándose un poco más frío en su forma de hablarle. La niña sólo se detuvo –June, vuelve a la mesa a-ho-ra…- el tono que usó no dejaba ninguna duda, así que la pequeña volvió a sentarse a su lado, y se encontró con una alegre sonrisa de él –no te preocupes, te daré en la boca.
A todos les salió unas gotitas de sudor en la frente al escucharlo, ya que no podían negar que estaban un poco tensos con ese pequeño "altercado".
-Apuesto que la única imagen paterna que Kenshin tiene es la de su maestro…- murmuró Yahiko.
Minutos después todo el tema había sido olvidado. Conversaban alegremente mientras Kenshin le daba de comer a la niña.
-¿Qué piensas hacer ahora, Kenshin?- le preguntó Sanosuke.
-¡Iremos con mi abuela!- contestó animada June.
-¿No que tus padres habían muerto?- le preguntó Yahiko.
-Los míos sí, los de Eleanor, no.
-Ah, ¿y en qué ciudad viven?- le preguntó esta vez Kaoru.
-Londres.
Los otros tres lo quedaron mirando como si estuviera loco. Un viaje a Occidente…
-Pero…- Kaoru pareció ordenar su cabeza -¿qué pasará contigo?, ¿te quedarás a vivir allá en Londres?
-Claro que no, sólo iré a dejar a June y volveré a Japón- contestó Kenshin –no tengo intenciones de quedarme…
-¿Y cuándo parten?
-Lo antes posible- contestó Kenshin, sin dejar muy en claro la respuesta.
-¿Y por qué no se pueden quedar en Japón?- le preguntó Kaoru, aún un poco confundida por las palabras de él –nadie los está persiguiendo para que se vayan tan rápido.
Kaoru pudo notar que al escuchar sus palabras, Kenshin se vio obligado a desviar la mirada. Y no sólo ella, Sanosuke también notó esa extraña actitud en su amigo.
-¿Te quedarás con nosotros allá?- le preguntó inocentemente June, llamando la atención de todos.
-Hija, ya te conté acerca de tu abuela. No es que me caiga mal, pero cuando la conocí no me resultó del todo agradable…
-Pero…- June fue interrumpida por la comida que Kenshin le dio –ella es buena, mi mami me dijo que se sabe muchos cuentos y que no tiene que inventar los finales, como tú…
-Eso no significa que sea buena…- murmuró Kenshin –muy bien, Peque, te comiste todo, puedes ir a jugar un rato.
-Gracias- la niña inclinó su cabeza y luego se fue del comedor tatareando feliz una canción. Los otros esperaron que ella se fuera para comenzar con el interrogatorio.
-Tú nos estás ocultando algo acerca de June- le dijo Sanosuke, suspicaz –no lo puedes negar.
-No se de qué hablan- Kenshin continuó comiendo tranquilamente -¿por qué tendría que esconderles algo?
-Si June es tú hija, ¿por qué dejarás a su abuela a cargo de ella?- le preguntó esta vez Kaoru.
-Porque creo que le irá mejor con ella que conmigo, le dará una buena educación y una excelente vida, mucho más de lo que yo en esta vida le podría dar- contestó Kenshin, serio –conmigo no tiene futuro.
-¿Serías capaz de abandonarla?- Kaoru sintió que la voz le salió algo temblorosa –pero es tú hija…
-Lo sé, y porque sé qué es lo mejor para ella es porque lo hago. No creo que lo entiendan.
Para variar, y como era su costumbre últimamente, Kenshin se puso de pie y comenzó a juntar las cosas para llevarlas a la cocina, poniendo punto final a la conversación.
Durante la tarde, se podría decir que las cosas volvieron a ser normales.
Yahiko practicó casi toda la tarde. Tenía la idea de muy pronto ser el ayudante oficial de Kaoru, por lo que se estaba esforzando mucho en lograrlo. Sanosuke se fue a molestar en un rato, y todos pensaron que se fue a molestar un rato a Megumi.
Kenshin se dedicó todo el rato a jugar con June en el patio, lo que más se escuchaba en el lugar eran sus risas. Kaoru, en algún momento que no tenía nada qué hacer, se sentó a observarlos.
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Holas!!. Bueno, a medida que escribía el capítulo, me daba cuenta que no se avanzó para nada en la historia, pero no puedo negar que me gustó, deseaba escribir un poco más acerca de la relación "padre-hija" de Kenshin y June. Espero que a ustedes también les haya gustado
Muchas gracias a Gabyhyatt, a Mai Maxwell (De verdad lamento lo que hice T.T, no tienes idea cuánto y cuando leí tu review sólo quería enterrarme por la vergüenza que sentí... sólo espero no haberte arruinado mucho el panorama que tenías, y que hayas disfrutado la historia... ¡te pido otra vez mil disculpas!), a Mei Fanel (el que Kaoru lo recibiera en su casa... hay que reconocer que la chica recibe a todos en su casa, ¿cómo no lo iba a aceptar a él otra vez?, ¿y con mayor razón, si tenía a la niña con él?, saludos!!), a Lica (el haberte contestado habría sido aguar parte del fic xD, que estés bien), a Patrihimura (qué lindas tus palabras para con Kenshin, creo que debes ser una de las pocas que no quiere lincharlo, jajaja) y a todos los que leen el fic.
Que estén muy bien, byes!!
