Capítulo VII: Canción de cuna.
Fue grande la sorpresa para Kaoru cuando vio llegar a Kaede un día antes de lo que él le había predicho. La sorprendió, pero no negó que se alegró de verlo, de una u otra forma sentía que si lo tenía cerca, no podría pensar de otra manera respecto a cierto pelirrojo que se estaba quedando en el dojo con ellos.
-¿Y cómo te fue?- le preguntó ella, después que se saludaran y decidieran sentarse a conversar -¿eran muy difíciles de arreglar esos problemas?
-No, y por eso mismo estoy acá tan luego- contestó sonriente Kaede -¿cómo ha estado todo por acá?
-Tranquilo…- Kaoru se encogió de hombros –en dos días no suelen pasar muchas cosas… te quedarás a cenar con nosotros, ¿cierto?
-Claro, pero… ¿cocinas tú?- le preguntó, bajando levemente la voz, vaya a saber por qué.
-No te preocupes, volvió el cocinero oficial del dojo…
Justo cuando Kaede iba a preguntarle a qué se refería (o, mejor dicho, a quién se refería), Yahiko llegó con ellos. Miró al hombre sentado al lado de la kendoka y lo saludó más que nada por cortesía (convencido por la mirada que le dio Kaoru)
-¿Cómo van tus prácticas?- le preguntó con amabilidad Kaede.
-Bien. Le pediré a Kenshin que mañana practique un poco conmigo- dijo Yahiko, sonriendo –a ver si lo convenzo de que me enseñe el estilo Hiten Mitsurugi.
-¿El qué?- preguntó Kaede.
-Nada… no lo entenderías- suspiró Yahiko –Sano dijo que vendría a cenar hoy.
-¿Kenshin lo sabe?
-Supongo- Yahiko se encogió de hombros mientras hablaba –también estaba cuando Sanosuke lo dijo, pero estaba más ocupado reclamándole porque le estaba enseñando a jugar a los dados a June.
-¡¿Qué?!
-¡¡Buaaaa!!
Les llamó la atención el prolongado grito, que luego se convirtió en llanto. En pocos momentos apareció June en el lugar y al ver a Kaoru se lanzó a sus brazos llorando a mares. Momento después llegó a Kenshin, que parecía muy agitado y con deseos de amarrar a la pequeña.
-¡June, ven ahora mismo!- le gritó, acercándose a ella.
-Kenshin- la voz de Kaoru lo detuvo, mientras abrazaba protectoramente a la niña -¡¿Qué es lo que te pasa con June?!
-¡Nada!- contestó el pelirrojo -¡sólo quiero bañarla y grita como si la estuviera torturando!. ¡June, deja de jacer tanto escándalo, te estás volviendo igual de manipuladora que tú abuela!
-No le digas eso a una niña- lo retó Kaoru, luego miró con cariño a la niña –June, ve con tú pa…
La niña se soltó de los brazos de Kaoru y siguió su huida, Kenshin la siguió y en menos de un minuto la había atrapado y, mientras le hacía cosquillas caminaba hacia el cuarto en donde dormían. Al pasar por el lado de los demás, sonrió como disculpa.
-Lamento el escándalo- dijo, etre las risas de la niña.
-Ésta volvió a ser una casa de locos…- murmuró Yahiko –aunque… ¿cuándo fue que dejó de serla?
Yahiko dejó sola a la pareja. Kaoru tenía una sonrisa tranquila, y pudo notar que Kaede no tenía muy buena cara.
-¿Pasa algo?
-Tengo una pregunta que hacerte- le dijo Kaede -¿es Kenshin ese hombre que te hizo sufrir?
Aunque Kaoru intentó mantener su rostro serio, al escuchar la pregunta su rostro mostró algo de dolor. Kaede no necesitó palabras para saber la respuesta.
-¿Es él, entonces?- soltó sus manos –Kaoru, ¿qué es lo que estás haciendo?, lo invitaste a vivir a tu casa a pesar de todo lo que te hizo.
-Él nunca me hizo nada- replicó Kaoru, defendiéndola sin querer –Kenshin nunca se me insinuó ni trató de propasarse conmigo. En una de esas ni siquiera estaba enamorado de mí.
Kaede la miró algo molesto, pero kaoru no se dejó intimidar por eso, se mantuvo firme en la mirada que enfrentaba a su novio.
-No lo hice por él- dijo Kaoru, aunque sabía que muy en el fondo estaba mintiendo –June estaba enferma, no era bueno que Kenshin estuviera deambulando por ahí con ella, podría darle una recaída.
-Ese no es el problema.
-¿Cómo puedes decir eso?- Kaoru comenzó a molestarse –si puedo ayudar a alguien, y más si es amigo mío, lo voy a hacer.
-Sólo se está aprovechando.
-Piensa lo que quieras- lo cortó Kaoru, ahora enojada –ésta es MI casa y yo invito a quien quiera a ella.
Kaede la miró molesto, se puso de pie y sin siquiera despedirse dejó el dojo. La kendoka respiró en varias ocasiones intentando controlar su enojo y no desquitarse con la primera cosa viviente que se cruzara… que lo más seguro es que fuera Yahiko.
Como si hubiera sido invocado, él llegó con Kaoru momentos después. La quedó mirando con extrañeza cuando se dio cuenta que estaba sola.
-¿Y Kaede?- le preguntó el muchacho.
-No me hables de ese tarado- gruñó Kaoru, poniéndose de pie y yendo a su cuarto.
-… Parece que discutieron…- Yahiko se encogió de hombros y continuó su camino a la cocina.
El baño a June fue mucho menos difícil que la previa, aunque fue bastante rápido, tanto, que la niña estaba comenzando a disfrutar el agua y Kenshin la sacó, causando la molestia en la niña, que mientras la secaba no la miraba, en forma de protesta. Eso fue hasta que Kenshin comenzó a hacerle cosquillas con la toalla con que la secaba, causando la risa en la niña y riendo él también.
La vistió con el camisón y un chalequito largo, a pesar que no hacía frío y trató de secar lo más posible su cabello. Luego de eso, ambos fueron a la cocina y prepararon la cena, June trataba de ayudar a Kenshin, él divertido le daba algunas instrucciones.
-¿Y Kaede no se quedará?- preguntó Kenshin cuando comenzaron a cenar. Él le daba de comer a June y vio que Kaoru hacía una mueca al escuchar ese nombre -¿sucedió algo?
-No, sólo un leve cambio de impresiones- contestó Kaoru, el pelirrojo se dio cuenta que discutieron, así que decidió no preguntar más –June, mañana te tienes que levantar temprano, ¿si?, me gustaría que me acompañaras.
-¿A dónde?- le preguntó la niña, Kaoru sonrió al ver que sus ojitos brillaban de la emoción.
-Es una sorpresa, ni siquiera sabe tu padre el lugar. ¿Vamos?
June aintió, emocionada. Kenshin también sonreía, mientras comía con él y le daba a la pequeña, que parecía tener hambre, ya que comía sin chistar.
-Mañana iré al Akabeko a ayudarle a Tae y Tsubame- dijo Yahiko rápidamente. Siempre que iba lo molestaban y no deseaba que lo hicieran en ese momento. Para su suerte, nadie continuó el tema.
-Ahhhh… llegué tarde a la cena…- Sanosuke entró al comedor y se sentó al lado de Yahiko –no importa, ¿cierto?
-Supongo que no- suspiró Kaoru, sirviéndole -¿qué te demoró?, es raro en ti que llegues tarde a cenar.
-Me encontré con unos amigos- contestó Sanosuke, comenzando a comer -¡Qué bueno es volver a probar comida de calidad en este dojo!- el luchador se arrepintió inmediatamente de lo que dijo al observar el rostro de Kaoru –ejem… digo… ¡June!, ¿te gustó aprender a jugar con los dados?- le preguntó a la niña, que sonrió ampliamente.
-¡Sí!, ¿cuándo volverás a jugar conmigo?- le preguntó animadamente la pequeña.
-Sano- Kenshin interrumpió todo –no me gusta que le enseñes esos juegos a June- comenzó a decir el pelirrojo, pero fue interrumpido por su amigo.
-Ah, Kenshin, no seas aguafiestas. El que tú no te entusiasmes con estos juegos no significa que los demás tengamos que aguantarnos las ganas… además, June parece mucho mejor que tú, así que no limites su talento.
Kenshin suspiró, no había caso con Sanosuke.
Después de comer, Kaoru se fue a su cuarto, alegando que estaba cansada y que deseaba dormir. La verdad era que no se sentía del todo bien por la discusión que había tenido con Kaede. Sí, había sido por una tontera, pero si él le había reclamado por Kenshin las cosas entre ellos comenzarían a complicarse más. Ella no quería echar al pelirrojo de su casa, no podría hacerlo… y Kaede debía entenderlo.
Además, estaba el hecho que Kenshin tenía una hija… lo más seguro con eso es que él se hubiera enamorado de otra mujer, quizás más bonita, más elegante y más madura que ella.
La kendoka soltó un suspiro, mientras se ponía de pie y salía del cuarto. No soportaba estar más tiempo encerrada ahí, así que decidió salir a caminar por el dojo un rato, quizás con eso se relajaba.
Con un poco de camino pudo distinguir un par de voces a la distancia. Una de ellas hizo que su corazón saltara con cierta emoción al escucharla. Decidió que no los interrumpiría, pero al escuchar un poco la conversación, no pudo evitar quedarse ahí, de pie.
-… ¿Y por qué ella no está con nosotros?- le preguntó June a Kenshin.
Kaoru se asomó, y al ver a la pequeña junto a su padre, sin querer pensó en que le hubiera gustado ver a Kenshin así con un hijo de ambos. El pelirrojo estaba sentado en el piso, con su espalda apoyada en uno de los pilares, June estaba acomodada de tal forma en sus brazos, que quedaba casi acostada. La pelinegra notó que ambos miraban al cielo.
-Ella está bien, ¿cierto?- preguntó la niña otra vez, Kenshin se notaba extrañamente callado –ella me dijo que se iba a juntar con nosotros antes de irnos con la abuela, pero aún no llega. ¿Cree que ellos le hayan hecho algo?
Kenshin se movió un poco, quizás un poco incómodo ante las preguntas de la niña, pero finalmente tenía que pensar en algo qué decirle, no podía dejar sus preguntas a medias y sin contestar, no era lo correcto para la pequeña.
-Si ella te dijo que iba a estar bien- dijo él, con suavidad –entonces tenemos que creerle… ¿o es que acaso ella te ha mentido alguna vez?- June no contestó inmediatamente, parecía pensar concentrada en algo.
-Mi mami siempre decía que todo iba a estar bien- contestó June, bajito –pero siempre estaba con miedo, a veces la escuchaba llorar y tú tratabas que se calmara… ¿por qué mi mamá siempre lloraba en las noches?, cuando le preguntaba nunca me contestaba, me decía que lo había soñado.
-Si escuchabas a tu mamá llorar era porque estaba preocupara de que esos hombres te hicieran algo- le dijo Kenshin –por eso siempre tenías que estar con ella o conmigo.
-¿Por qué ellos no me quieren, papá?, yo nunca les hice nada…
-No pienses en eso- Kenshin la acomodó en sus brazos, de tal manera que quedara acostada –no me gustaría que tuvieras pesadillas por estar pensando esas cosas, no sería bueno… piensa en cosas bonitas, como tú mamá, que pronto va a estar contigo y las dos se irán con la abuela.
-Yo quiero ir con la abuela- dijo June, bostezando –pero también quiero vivir contigo y con mi mami, como antes, ¿te acuerdas?
-Claro que sí, siempre me acuerdo- Kenshin le sonrió –pero no puedo.
-¿Irás a vernos?
-Quizás… recuerda que queda muy lejos- contestó Kenshin –mira, piensa en cosas bonitas, como lo bien que lo pasábamos antes que se fuera tu tío Max, o antes que tuviéramos que salir a viajar.
-No dejarás que ellos me lleven, ¿cierto?- preguntó June, su voz se notaba adormilada –ellos son malos.
-No te preocupes, le prometí a tu mamá que nada te pasaría, y de eso me ocuparé siempre…
-¿Me cantas?
Kaoru levantó las cejas al escuchar la petición de la pequeña, y pensó que Kenshin no tenía muchas ganas de complacerla esa vez debido al silencio que siguió después de tales palabras.
-Bueno…- Kenshin, tal como la kendoka había pensado, se notaba algo nervioso -¿estás segura que quieres que te cante?
-Sí… como lo había mi mami, ¿te acuerdas?, o como lo hacías la otra noche que tuve pesadilla… cántame, papi…
Después de estar unos momentos quieto, Kenshin se acomodó un poco y acercó a la pequeña a él. Debido al silencio reinante en el lugar, Kaoru pudo escuchar con claridad cómo él le cantaba con suavidad en el oído.
-… Esta noche te prometo que no vendrán ni dragones ni fantasmas a molestar, y en la puerta de tus sueños yo voy a estar, hasta que tus ojos vuelvan a abrir. Duérmete mi amor, sueña con mi voz… duérmete, mi amor, que aquí estaré yo…
Con el mayor silencio que podía, Kaoru estaba dando media vuelta para volver a su cuarto e intentar que Kenshin no se diera cuenta que había estado escuchándolo un buen rato.
-¿Sucedió algo entre tú y Kaede hoy?- le preguntó Kenshin, desde el lugar en que estaba con June –sé que llevas un buen rato ahí, Kaoru…
La chica sintió vergüenza al sentirse pillada. Tontamente había pensado que él no se había dado cuenta de su presencia… tuvo deseos de enterrarse. Tratando de esconder su vergüenza y deseos de salir corriendo a su cuarto, se acercó a él, sentándose a su lado.
-Ahm… lo siento…- iba a seguir disculpándose, pero Kenshin la detuvo.
-No importa, Kaoru, está bien…- el pelirrojo le sonrió –y aún no me contesta la pregunta…
-Ah, eso… ¿por qué supones que discutí con Kaede?
-No te enojes- Kenshin sonrió con algo de vergüenza –los escuché por accidente… lamento causarte problemas, mañana buscaré otro lugar para…
-Por supuesto que no- lo interrumpió Kaoru, algo molesta. Le habría gritado si no fuera porque June estaba profundamente dormida –tú y June se quedan.
-Pero… tienes problemas con Kaede por eso.
-No me importa. Él tiene que confiar en mí si me quiere.
Kenshin sonrió con algo de melancolía. Era extraño en él pero sentía que no soportaba al novio de Kaoru, por mucho que intentara buscarle algún lado bueno… además que nunca se lo encontraba, pero ese era otro asunto.
-Kenshin, ¿te puedo hacer una pregunta indiscreta?- le preguntó Kaoru de pronto, él la miró con curiosidad, pero sus miradas nunca se cruzaron, ya que ella miraba al cielo estrellado.
-Claro, Kaoru…
-¿Quién es la madre de June?- le preguntó.
En parte, Kenshin se esperaba esa pregunta. Algo dentro de él le decía que tarde o temprano tendría que contestar eso. Suspiró.
-Si te incomodé…
-No es eso, Kaoru- la interrumpió Kenshin –es sólo… bueno, a Eleanor la conocí en mis tiempos de vagabundo, hace años… es inglesa. Je, recuerdo que cuando nos conocimos a penas sabía hablar japonés, pero ese no fue un impedimento para comunicarnos.
-Entonces, ¿de ella fue esa carta que recibiste el día que te fuiste del dojo?
Kenshin asintió, algo sorprendido de que ella conociera la existencia de esa carta (que aún conservaba, por cierto.
-… ¿Qué fue lo que le pasó?- volvió a preguntar la kendoka -¿por qué no está viajando con ustedes?
-…- Kenshin permaneció en silencio unos momentos, tratando de pensar alguna respuesta que sonara convincente –ella viene hacia Tokio, Kaoru, espero que no se demore mayormente.
-Pero, ¿por qué no está con ustedes?
-Porque era lo mejor, al menos en ese momento- contestó Kenshin, algo seco –quedamos en que nos veríamos en Tokio unos días después que salimos de la casa en que vivíamos.
-¿Y cómo lo tomó June?, debe ser difícil para ella el separarse de su mamá…- Kenshin se encogió de hombros.
-June sabía que era necesario- contestó el pelirrojo –además, conmigo se siente bien, por lo que mayor problema no había, porque sabíamos que Eleanor no tardaría en alcanzarnos… o al menos era la primera intención- lo último lo murmuró, pero Kaoru lo escuchó bien.
Pero ya no quiso seguir preguntando de Eleanor. Quizás hasta llegaba a conocerla… aunque muchas ganas no tenía, pero si llegaba a ocurrir, no le quedaba otra que continuar.
-Me alegra ver…- comenzó a decir de pronto él, llamando la atención de Kaoru –que has estado bien este tiempo.
Kaoru sonrió con cierta ironía. Él no había estado presente, él no sabía lo mucho que le había costado superar su ausencia, ni tampoco lo difícil que fue comprender para ella que quizás, él no volvería… fue duro para ella, y también para los que la querían.
-Bueno, a ti tampoco te fue tan mal- contestó kaoru, mirando a June de reojo. Pudo notar que Kenshin sonreía con cierta melancolía, lo que le extrañó bastante. Definitivamente, para ella el pelirrojo seguía siendo el misterio andante, y lo que más la desesperaba, era que él no hacía nada para cambiar eso.
-Creo que… mejor voy a acostar a June- dijo, mientras se ponía de pie intentando no mover mucho a la pequeña –dormirá más cómoda en el futón.
-Claro…
Kenshin comenzó a caminar hacia el cuarto en que estaba durmiendo junto a la pequeña. Kaoru se quedó en el mismo lugar, mirando al cielo. De pronto, y antes que se diera cuenta, la pregunta que no quería hacerle a Kenshin salió de sus labios casi sin darse cuenta. Pero no se arrepintió… aunque la respuesta no fuera la que ella esperaba, se sintió tranquila.
-¿Alguna vez…- pudo notar que el pelirrojo se detuvo al escuchar su voz -…me quisiste?- fue lo que dijo, pero se corrigió con rapidez -¿me quisiste tanto o más que a Eleanor?
Él sonrió al escuchar la pregunta, y le contestó sin tener tiempo para pensarlo demasiado.
-Mucho más…
Fue sólo un murmullo, pero fue lo suficientemente alto como para que ella alcanzara a escuchar. Kaoru sintió que su corazón latió con fuerza y, aunque sintió en su garganta una suave presión, no le hizo caso.
-Entonces…- continuó ella, con voz algo temblorosa -¿por qué te fuiste con ella y me dejaste sola?
En vez de escuchar una respuesta, sólo lo sintió alejarse con lentitud.
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¿Qué les pareció? Por si acaso, la canción que le canta Kenshin a June es el estribillo de la canción "Tú guardían" de Juanes. Cuando la escuché después de un buen tiempo, no aguanté los deseos de ponerlo, lo encontré muy tiernucho xD
Bueno, ahora les cuento mi drama: en este punto de la historia, tengo dos versiones pensadas y la verdad, ya no se por cuál decidirme, y lamentablemente no las puedo mezclar porque son completamente diferentes. Bueno, como yo no me decido, les pregunto a ustedes: ¿les gustaría que saliera Leonor en el fic?. Según lo que me respondan, será lo que continuaré escribiendo.
Lamento haber tenido que hacer esto, pero de verdad, no sabía por cuál decidirme y ya no puedo seguir retrasando el fic por no decidirme. Estaré esperando sus respuestas :P
Gracias a Mai Maxwell, Mei Fanel y Patrihimura por sus comentarios
