Capítulo XII.
¿Qué era lo que sentía exactamente en esos momentos?, no podía definirlo del todo bien. De hecho, tanto su cabeza como su mismo corazón estaban hechos prácticamente un enredo que estaba segura que no podría desenredarlo quizás en cuánto tiempo... ni siquiera estaba segura de poder hacerlo.
Esperando que Megumi saliera del cuarto en el que estaba atendiendo a Kaede, la chica Kamiya soltó un pequeño suspiro, apoyando su cabeza en sus rodillas. No tenía deseos de pensar, de pronto se estaba sintiendo terriblemente cansada debido a todo lo ocurrido desde hacía días... prácticamente de la vuelta de Kenshin, que había puesto su "mundo perfecto" de cabeza.
Sin hacer comentario alguno, miró a su alrededor. Cerca de ella, en silencio y estudiando los papeles que Saito le había dado al pelirrojo, estaban Sanosuke y Yahiko. Aunque habían manifestado algo de preocupación por el estado de Kaede, muy pronto se olvidaron de él para continuar leyendo la investigación realizada por la policía. En parte los entendía, Eleanor aún estaba en peligro y el hecho de que June estuviera con ellos quizás lo único que lograría es que estuviera en mayor peligro aún, ya que no sabían el tipo de reacción que tendría ese tal Thomas al darse cuenta de su ausencia.
También estaba con ellos Kenshin, aunque un poco alejado. Había vuelto hacía poco ratos de cambiarle ropa a June y darle de comer, ya que a pesar de querer ir a buscar a Eleanor de inmediato, la niña estaba lo suficientemente asustada como para no querer soltarlo hasta quedarse dormida profundamente.
Y en eso estaba. La niña estaba dormitando en sus brazos y él permanecía quieto, pensando y acariciándole la cabeza, aparentemente sin participar de la conversación de Sanosuke y Yahiko, ni siquiera escuchándolos. Kaoru, después de unos momentos de pensarlo, se puso de pie y se acercó a él, sentándose a su lado. A pesar de eso, ninguno habló durante algunos momentos. La kendoka se dedicó a observar a June.
-Creo que deberías ir a descansar- dijo Kenshin de pronto, rompiendo el silencio entre ambos. Kaoru sólo soltó un suspiro –te noto cansada.
-No te preocupes, estoy bien- replicó ella, esbozando una pequeña sonrisa, con la intención de tranquilizarlo y la dejara en paz –aunque fuera a acostarme no creo que pueda dormir, por todo lo que está pasando.
-Entiendo...- otra vez el silencio se instaló entre ellos. Kaoru tenía tantas cosas en la cabeza que no sabía qué comenzar a decirle. Al parecer Kenshin se dio cuenta de ello, porque de pronto la miró y esperó paciente a que ella comenzara a hablar.
-Kenshin... eso que me dijiste... después que desperté, ¿era verdad?- Kaoru sintió deseos de tirarse por un puente. Con el gran problema que había y ella estaba sacando el tema de sus sentimientos. Pero aún así no se retractó, por muy tonta que consideró su pregunta. El pelirrojo no contestó de inmediato, de hecho, después de unos minutos la kendoka estaba considerando que no iba a decirle nada, y cuando se estaba poniendo de pie para dejarlo, él comenzó a hablar.
-Te dejé sola hace cuatro años, pensando que de esa manera podría mantenerte a salvo de un problema que alguien a quien tenía, pero contrario a lo que quise pensar, si te viste involucrada en eso, y no sólo tú, nuestros amigos también. Después, volví con una niña que a pesar que no es mi hija, la quiero como tal, arrastrando con nosotros una historia que no tenía que ver contigo...
-¿A dónde quieres llegar con eso?- le preguntó ella, pensando que conocía muy bien lo que había ocurrido entre ellos, que no necesitaba que se lo dijera –conozco muy bien todo lo que me has dicho.
-Cuando salí de aquí hace años, tenía muy claro los sentimientos hacia ti, no tenía ninguna duda y también conocía que era correspondido. Entendería mucho mejor lo que sientes si es que debido a lo que te hice en estos años hubieras comenzado a sentir por mí rencor, incluso odio o rechazo... no te habría reclamado nada, porque entiendo que lo merecería... pero...
-¿Pero, Kenshin?- preguntó ella, escuchándolo atentamente y notando que Sanosuke y Yahiko se quedaban en silencio, quizás dándose cuenta que los otros dos estaban, al parecer, arreglando cuentas.
-No entiendo... llego acá con June, me recibes nuevamente en tu casa, casi me obligas a quedarme y luego me dices todo eso...- de pronto, Kenshin se quedó callado, y miró a Kaoru -¿tú crees que alguien como yo lo merezco?, digo...
-Sé a lo que te refieres, Kenshin, no tienes que explicarme más- lo interrumpió ella, pensativa –y no te voy a negar que cuando te fuiste cada vez sentía más rencor hacia ti, porque lo sentí como un abandono, y aunque había imaginado muchas veces que volvías, cuando de verdad pasó todo lo que había sentido se desvaneció de inmediato, a pesar de todo lo que sufrí. Llámame tonta si quieres, pero hace tiempo que comprendí que no se puede hacer nada en contra de los sentimientos... por más que se intente. Yo traté de olvidarte en parte utilizando a Kaede, pero no resultó... y cuando a veces te veía jugar con June, te mentiría si te dijera que no deseaba que lo hicieras con algún hijo de ambos en vez de con ella.
Kenshin sonrió un poco, en un gesto que a Kaoru le pareció más de melancolía que de felicidad. Se sintió confundida, no supo qué decir.
-¿Qué quieres escuchar, Kaoru?- le preguntó de pronto él, sorprendiéndola un poco –estoy en peor situación que antes de irme, porque si bien antes no poseía nada aparte del amor que podía brindarte, ahora... te mentí...
-Quiero que seas sincero- lo interrumpió Kaoru –quiero que... me hables de frente, no que me digas lo que sentías hace cuatro años atrás, sino lo que ahora sientes por mí... que olvides por un momento el problema en el que estamos y que me cuentes qué es lo que más quieres ahora... para nosotros...- la pelinegra se quedó en silencio unos momentos -¿puedes hacerlo, Kenshin, puedes hacerme ese favor?
Kenshin, en vez de contestar, volvió su mirada hacia sus amigos que miraban atentos la escena. Cuando se dieron cuenta que habían sido pillados completamente por la pareja, con poco disimulo volvieron su mirada hacia las hojas de la investigación de Saito, en un intento desesperado casi como para que ellos continuaran conversando. Después de eso, miró a la mujer que estaba en frente de ella, y le sonrió.
-¿Qué quieres oír?- le preguntó.
-Sólo quiero que me hables con la verdad- ella tomó la mano con la que él acariciaba la cabecita de June, que ya se había dormido –nada más... sólo por una vez quiero escuchar de tu boca qué es lo que sientes por mí...
-Yo te amo, Kaoru- dijo Kenshin, inmediatamente después que ella dejara de hablar, pero lo suficientemente bajo como para que ni Sanosuke ni Yahiko escucharan –y no es que no quiera estar contigo...
-Lo sé- lo interrumpió ella, y por primera vez en mucho tiempo, Kenshin la vio sonreír de verdad –pero por el momento no me interesa hablar de ello... sólo quería hablar de tus sentimientos. Ahora que estamos claros en eso, esperaremos a que todo esto se solucione, para ver qué pasará entre nosotros.
Kenshin, sólo después de esas palabras, entendió lo que Kaoru quería con esa conversación. Sonriendo también, asintió levemente.
-Gracias...- susurró de pronto.
La salida de Megumi los interrumpió de la conversación. La quedaron mirando como si estuvieran esperando un veredicto.
-Sobrevivirá- dijo, y sintió unos suspiros de alivio –quiere hablar contigo, Kenshin, no quiere dormirse hasta que hable contigo, y necesita descansar.
El pelirrojo le entregó la niña a Kaoru y se puso de pie, entrando a la habitación en la que Kaede estaba. Se veía demasiado pálido.
-¿Cómo te sientes?- fue lo primero que Kenshin preguntó, una vez que corrió el shoji para hablar con él.
-Bien...- el muchacho rehuyó su mirada, volviéndola hacia el techo –al menos mejor que cuando estaba en el caballo.
-¿Por qué lo hiciste?- le preguntó con algo de brusquedad Kenshin –Eleanor me dijo que eras peligroso y que trabajabas para Thomas, pero esta actitud tuya me sorprende, es...
-Contradictoria, lo sé- lo interrumpió el otro, tratando de sentarse, soltando unos quejidos –pero no sé... quizás tenía deseos de hacer las cosas bien, aunque fuera por una vez en la vida.
Kenshin no contestó, ni se movió. Simplemente lo observó en silencio en su esfuerzo casi desesperado por acomodarse. En parte se sentía algo confundido, pensaba que sería más lógico si es que Kaede deseara hablar con Kaoru, al menos para darle algún tipo de explicación por lo que había ocurrido.
-Cuando estaba escapando, Thomas estaba llegando a la mansión- dijo Kaede, Kenshin se sorprendió y preocupó más aún, ya que eso significaba claramente que Eleanor estaba en un peligro mayor –tú y Sanosuke deben ir lo antes posible a buscarla.
-Tenía intenciones de salir de inmediato, pero no conozco del todo bien la zona...
-Te ayudaré, para eso te llamaba.
Podría decirse que Kenshin le costó un poco aceptar el ofrecimiento del otro, pero no tenía otra opción, después de todo, cada minuto que pasaba Eleanor estaba en mayor peligro, por lo que se decidió a hacerle caso a Kaede y finalmente aceptar las indicaciones que le daba para que llegara sin problemas a la mansión en que estaban, incluso antes del amanecer.
Una vez que había terminado con la explicación, volvió a acostarse, cerrando los ojos. Kenshin lo miró con seriedad en su rostro, pero luego el otro notó cómo su expresión se suavizaba un poco, incluso al punto de esbozar una pequeña sonrisa.
-No soy quién para juzgarte- le dijo el pelirrojo, después de unos momentos –yo también cometí demasiados errores en mi vida, y entiendo cuando te arrepientes de todos los actos que has hecho, sobre todo cuando indirectamente lastimas a gente inocente... por eso, te agradezco lo que has hecho hoy por June y por Eleanor- Kenshin se inclinó un poco hacia él, Kaede sonrió un poco –al menos a la niña la has salvado.
-Gracias a ti, Kenshin- contestó el otro, soltando un suspiro y cerrando los ojos –siento los problemas y el daño que he causado. Espero que puedas salvar a Eleanor.
-No dudes que lo intentaré.
Kenshin salió y por momentos pensó que los demás habían escuchado su pequeña conversación con Kaede, ya que estaban los cuatro cerca del shoji, con rostro serio. Tanto Yahiko como Sanosuke se notaban dispuestos a partir de manera inmediata a realizar el rescate. El pelirrojo sonrió.
-¿Cuándo partimos?- le preguntó Sanosuke, sonriendo.
-Ahora mismo.
Yahiko asintió, sintiéndose sin querer casi como cuando tuvieron que viajar a Kyoto a ayudar a Misao a defender el Aioya. Y no era que considerara todo lo que estaba ocurriendo como un juego, pero no podía negar que estaba sintiendo una cierta emoción que hacía mucho no experimentaba. Desde que Kenshin se había marchado.
Y es que volver a luchar a su lado hacía que el asunto tuviera una emoción extra, y es que de verdad lo había extrañado. Y para qué negar que Sanosuke se sentía exactamente igual que el otro en esos momentos.
Kaoru los observaba desde el lugar en que estaba con June en brazos, en silencio. Le hubiera gustado ir con ellos pero sabía que era mejor que se quedara. Una porque estaba la remota posibilidad de que volvieran a atacar el dojo, tenía que quedarse junto con June y también, porque sabía que Kenshin no iba a permitir que fuera con ellos.
Mientras caminaban en silencio hacia fuera del dojo, Kenshin quedó mirando a Kaoru, que se había quedado en el mismo lugar sentada, con la niña en sus brazos. Se acercó a ella y se hincó, quedando al frente.
-Te prometo que volveré- le dijo Kenshin, quizás en parte porque había entendido la preocupación que sentía.
-Lo sé- contestó Kaoru, sonriendo un poco –y te estaré esperando, para que continuemos con nuestra conversación y de una vez se aclaren las cosas entre nosotros.
Lo vio sonreír, como hacía tiempo no lo veía. Por momentos, pensó que iba a decirle algo, pero se dio cuenta que estaba equivocada cuando, él sonriendo con cierta picardía, tomó una de sus manos y la besó.
-Creo que tenemos todo claro, ¿no?- le dijo Kenshin. Kaoru abrió los ojos con sorpresa, esperando de pronto que ése no fuera uno de los tantos sueños que había tenido, en el que Kenshin le decía que se quedaría con ella –tú me diste tu punto de vista, y yo, también lo hice... sólo faltas que tú decidas.
-Ya sabes que esa decisión la tomé hace años- dijo Kaoru, sonriendo –no ha cambiado, y nunca lo hará.
El pelirrojo sonrió, y antes de pararse completamente, se acercó a Kaoru y besó su frente, mirándola por última vez y despidiéndose con un suave "hasta luego". Ella no contestó, sólo suspiró y volvió los ojos hacia la niña.
Afuera, los demás lo esperaban. No necesitaron palabras, simplemente se dieron una mirada y los tres salieron de la propiedad. Megumi los miró un poco cuando ellos se estaban alejando con paso rápido, y luego entró. Encontró a Kaoru dejando a la niña en un futón con suavidad.
-Me extraña que no quisieras ir- le comentó la doctora a la kendoka –conociéndote, te imaginaba de las primeras en estar lista para ir a luchar.
-Lo sé, y en parte me hubiera gustado ir... pero está la posibilidad de que ataquen el dojo, además, tengo que cuidar de June, Kenshin me la encargó.
-Entiendo...
-¿Y Kaede?- preguntó de pronto Kaoru, sintiendo grandes esfuerzos por preguntar por él.
-Ya te dije que se pondrá bien- contestó Megumi –sólo necesita reposo... ven, vamos a tomarnos un té... creo que lo necesitamos.
Kaoru le dio una última mirada a la niña y asintió. Tenía deseos de acostarse a descansar, pero sabía que no podía hacerlo, no en esos momentos.
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Bien, con este capítulo les anuncio que se acerca el final, deben quedar uno o dos capítulos, aún no lo decido.
Les deseo a todos unas Felices Fiestas, espero que lo pasen con sus seres queridos y que el Viejito Pascuero (o Santa Claus, Papá Noel y todos los nombres raros que tiene) se acuerde de ustedes ^^.
Agradezco a Etterna Flanel, Katie-Karina y a Mai Maxwell por sus comentarios.
