Capítulo XIII. Frente a frente.
Kenshin había seguido todas las indicaciones hechas por Kaede cuando estaba en el dojo y, en efecto, llegaron al lugar en bastante menos tiempo de lo que hubieran demorado si es que se hubieran aventurado solos con los mapas de Saito.
Escondidos por los árboles y por la oscuridad de la noche, el trío fue capaz de distinguir levemente la propiedad. Una mansión al estilo occidental, rodeada de jardines, con un establo algo alejado de ella. Se dieron cuenta que muchos de los rincones del jardín estaban vigilados por hombres quizás armados, no alcanzaban a notarlo.
Después de unos momentos de silencio, en que se dedicaron a observar detalladamente, comenzaron a pensar en un plan.
-¿Alguna sugerencia?- preguntó Yahiko, mientras que los otros dos se miraban.
-Fácil- contestó Sanosuke, con una sonrisa algo sádica –abrirnos pasos entre esos idiotas y llegar al interior, y el resto… bueno, utilizaremos algo llamado "improvisación"
-Creo que es lo único que podemos hacer a estas alturas- suspiró Kenshin –es eso o esperar a que amanezca y unirnos a Saito, pero no creo que sea conveniente esperar tanto rato.
-Claro que no- Yahiko sacó del cinto su sakabattou, que después de años de trabajo y bastante esfuerzo había logrado comprarse –vamos, no perdamos más el tiempo.
Los tres, lo más silenciosamente posible, saltaron la reja que les impedía el paso y, después de caminar unos cuantos pasos lo más silencioso posible, comenzaron el ataque.
-----------------------------------------------------------------------------------
Definitivamente Kaoru no estaba acostumbrada al silencio, al menos no tan profundo como el que había en ese momento en su casa. Le gustaba verla alegre, quizás con muchos amigos, siempre compartiendo las experiencias diarias, aunque fueran malas. Pero no, definitivamente el silencio no le gustaba, y menos porque en el mismo aire se podía sentir también la preocupación que en esos momentos tenían tanto ella como Megumi, que la acompañaba.
Ya habían tomado el té, pero las dos se habían quedado en el mismo lugar. Ninguna deseaba ir a dormir, eran muchas las preocupaciones y estaban seguras que no podrían pegar un ojo, además, Kaoru se sentía con la obligación de estar atenta. No estaba segura de que fueran a buscar a June, y no podría arriesgarse a que se la quitaran nuevamente. Nunca sería capaz de perdonárselo.
-Todo esto es estresante- dijo de pronto Megumi, no pudiendo más con la presión. Kaoru la quedó mirando, y asintió levemente –se siente muy parecido a cuando ustedes se fueron a Kyoto y yo tuve que quedarme… casi no podía dormir por las noches pensando en cómo estarían…
-Te entiendo- suspiró Kaoru –a mi también me ha tocado quedarme atrás a esperar qué es lo que pasa- continuó, con aire pensativo –es bastante estresante…
-Creo que es lo que siempre nos pasará, sobre todo ahora que Kenshin ha vuelto- dijo Megumi, mirando con picardía a Kaoru –porque me imagino que ese beso que te dio no fue mi imaginación, y si se aclararon las cosas entre ustedes.
-Eh…- Kaoru se sonrojó, pero no fue completamente notorio porque la luz era algo débil –bueno… primero, sí, aclaramos todo- Megumi soltó una risita, lo que puso más nerviosa a la kendoka –pero, quiero aclararte Megumi, que esos besos que me dio Kenshin al irse, ninguno fue en la boca… me besó la frente…
-Y apuesto que te mueres porque te hubiera besado de verdad- agregó la otra, con tono burlón. Kaoru la miró feo, lo que hizo que riera nuevamente –vamos, Kaoru, no te molestes, tienes la misma cara que antes cuando me acercaba demasiado a Kenshin, y ahora no se justifica.
-Me estás molestando, Megumi, y aunque no sea coqueteándole a Kenshin como una…- Kaoru se detuvo, mientras la otra reía con más fuerza aún -¡Megumi!
-Ya, relájate- la doctora se obligó a tener calma –lo hice más que nada para que se vaya un poco la tensión, si continuábamos de esa manera, cuando amanezca vamos a estar histéricas…
-Sí, tienes razón…
Sin querer, las dos volvieron a quedarse en silencio, aunque tenían que reconocer que un poco más relajadas que minutos antes. La "táctica" de Megumi había sido levemente acertada.
Eso, hasta que sintieron ruidos en la puerta del dojo. Las dos se sentaron bien, se sintieron como si de un golpe las hubieran despertado de un agradable sueño. Se miraron mientras esperaban que volviera a escucharse afuera algunos ruidos más.
Pero en vez de eso, sintieron que corrían el shoji detrás de ellas. Era Kaede, que estaba pálido, y se apoyaba respirando con cierta dificultad.
-Apaguen la lámpara, ¡rápido!- les dijo, jadeante. Megumi se apuró en obedecerlo, mientras los tres sentían nuevamente ruidos en la puerta –Megumi, ve con June, agarra un palo cualquier cosa con la que puedas golpear, y dedícate a cuidar la puerta.
-Pero…- comenzó a replicar ella, preocupada por el estado de Kaede –deberías…
-No hay tiempo para eso- la interrumpió Kaede, con toda la razón –ve con June, que si se da cuenta que está sola comenzará a llorar, y será más peligroso para ella. Kaoru, ven conmigo, no podemos dejar que entren a estar parte de la casa.
Megumi se fue por el lado contrario, terriblemente preocupada. Kaede no estaba en condiciones de pelear, y Kaoru no era mala, pero sabía que los demás no utilizaban una técnica tan inocente como la Kamiya Kasshin. Sólo esperaba que todo saliera bien. Al llegar al cuarto de Kaoru, que era donde estaba durmiendo June, pudo notar que los ruidos externos no habían llegado a la niña aún, ya que continuaba en los brazos de Morfeo, tal como ella y Kaoru la habían dejado. Se sentó a su lado, con una kunai que le había pasado Kaoru.
Lo que la kendoka no sabía, era que ella algo sabía de luchar, ya que le había pedido a Sanosuke que le enseñara, una vez que casi la habían asaltado al volver a la clínica después de ver un paciente. Así que algo entendía del tema, aunque en ese momento los nervios podrían traicionarla.
En esos mismos momentos, Kaoru y Kaede llegaban al patio, los dos listos para luchar a penas los otros entraran en la propiedad, que sería en cualquier momento.
Y, cuando llegó, sin retroceder, se lanzaron sobre ellos. Después de todo, estaban defendiendo lo que querían, y en eso, no había sacrificio que valiera la pena… sólo se tiene una cosa en mente: ganar.
------------------------------------------------------------------------------------------------
Sanosuke en parte pensó que habían podido entrar a la casa de manera relativamente fácil, lo que lo hacía dudar un poco. Pero no sabía si tenía que dudar de ellos mismos (quizás se estaban confiando demasiado) o de la capacidad de ese tal Thomas, y del ya conocido Kanryu (si se suponía que eran tan poderosos, ¿cómo es que les había costado tan poco llegar al interior de la mansión en la que estaban?). Definitivamente algo no estaba bien.
Se dio cuenta de la expresión de Kenshin, que parecía pensar lo mismo que él.
-Te das cuenta, ¿cierto, Kenshin?- dijo, continuando avanzando por un pasillo oscuro.
-Sí… hay algo que no cuadra en todo esto- contestó el pelirrojo, Yahiko los miró con curiosidad y recién en ese momento comenzó a plantearse la situación en la que los tres estaban.
-¿Están insinuando que nos dejaron pasar muy fácil?- preguntó el muchacho, después de unos momentos de pensar.
-Tú mismo te diste cuenta, Yahiko- contestó Kenshin –tenemos que estar atentos, quizás nos están preparando una emboscada.
-O quizás- replicó Sanosuke, deteniéndose –sólo están haciendo que perdamos el tiempo.
Kenshin y Yahiko, que no se habían detenido, lo hicieron de repente, y se voltearon a ver al luchador, teniendo de pronto la misma idea en la cabeza.
-Bueno…- Yahiko se notaba nervioso –no necesariamente tiene que tener la razón, quizás nos están preparando una emboscada- trató de darse ilusiones él mismo, pero una parte de él le decía que claramente estaban atacando el dojo.
-Uno debería volver…- dijo Sanosuke, pero Kenshin negó con la cabeza.
-Ya es tarde, no alcanzaríamos a llegar nunca- dijo el pelirrojo, con razón.
Los momentos que se quedaron los tres de pie, mirándose, les parecieron eternos. Tenían miedo, era verdad, pero también lo era que nunca alcanzarían a llegar al dojo para ayudar durante el ataque (si es que de verdad estaba ocurriendo), y en caso que se fueran, toda la ida a buscar a Eleanor habría sido en vano.
-Sigamos- dijo Kenshin, continuando de pronto su camino. Ni Yahiko ni Sanosuke se movieron.
-Pero, ¿y el dojo?- preguntó el muchacho, inseguro.
-Tenemos que confiar en los que están allá- dijo Kenshin, deteniéndose y mirando a sus amigos.
-¿Confiar?, Kenshin, sabemos que Kaoru no podría ser capaz de soportar del todo bien un ataque muy fuerte, Megumi no sabe luchar y Kaede está herido- replicó Yahiko, comenzando a molestarse por la actitud del pelirrojo –si los llegan a atacar, no creo que soporten mucho.
-Ellos sabrán qué hacer- contradijo Kenshin, con voz segura –es lo único que nos queda hacer, confiar en que ellos podrán defenderse. Nosotros sigamos.
Yahiko y Sanosuke se miraron y ambos optaron por hacerle caso al pelirrojo, ya que tenía toda la razón en eso de que no alcanzarían a llegar al dojo para defender a alguno de sus habitantes, por lo que si se iban, sólo habrían perdido el tiempo.
Caminaron en silencio, escuchando cualquier ruido que hubiera a su alrededor. Kenshin se estaba desesperando de a poco, ya que a pesar de haber recorrido una buena parte del lugar, no había rastro de Eleanor, y eso le preocupaba demasiado. Eso, hasta que escuchó unas voces.
El pelirrojo tomó la empuñadura de la sakabattou, al darse cuenta de que una de las voces que escuchaba no era otra que la de Thomas, y pensó que, por lo que decía, seguramente Eleanor estaría con él. Mirando a sus amigos para ponerse de acuerdo para atacar, pidió que así fuera. Y que ella estuviera bien, por cierto.
El ruido que hizo la puerta al abrir, hizo que todos los que estuvieran en el interior del cuarto quedaran algo asustados por la primera impresión. Fueron en esos pequeños instantes que Kenshin se dio cuenta de la situación: en ese lugar sólo estaban Thomas, Kanryu, unos cuantos de sus hombres y, por cierto, Eleanor, que no se veía del todo bien.
Los presentes quedaron mirando al trío, y en la confusión, Eleanor se movió con rapidez hacia Kanryu y, de un golpe en la entrepierna, logró que soltara el arma con la que antes la amenazaba. Tomándola entre sus manos, ella apuntó hacia otro punto, mejor dicho, hacia su esposo, que demoró unos cuantos momentos más en reaccionar.
Todos, incluidos Kenshin, Sanosuke y Yahiko, se quedaron quietos al ver la escena. Ambos esposos se apuntaban, con el arma a punto de disparar, y ninguno parecía siquiera dudar en hacerlo si es que el que estaba al frente llegaba a moverse.
-¿Es que acaso sabes disparar, querida?- le preguntó con burla Thomas, sonriendo un poco –no sabía siquiera que supieras sujetar bien un arma.
-Para que veas- replicó Eleanor, tratando de mostrar una seguridad que definitivamente no sentía. Aunque el temblor en sus manos era una clara muestra de ello –hay muchas cosas de mí que no tienes idea, Thomas…
-Supongo que el que te enseño fue ese inútil de Max- suspiró el otro, y se encogió de hombros –como sea, de ahí a tener un arma en tus manos, a que seas capaz de dispararme… te aseguro que hay demasiada diferencia.
-¿Quieres probarme?- le preguntó Eleanor, seria. Pero Thomas no le contestó, simplemente la quedó mirando como si fuera una niña que lo estuviera amenazando con algún juguete, nada más.
Kenshin no sabía qué hacer. Sabía que en pocos minutos serían capaces de reducir a todos los que estaban ahí, pero temía que Thomas disparara su arma (y por qué negarlo, también temía que Eleanor lo hiciera)
Y así se quedaron durante unos momentos que les parecieron eternos, hasta que el primero de los presentes se decidió a hacer un movimiento.
----------------------------------------------------------------------------------------
Estaba cansado, terriblemente cansado, y le dolía todo el cuerpo como si miles de agujas se le enterraban a la vez en algunos puntos específicos. Pero a pesar de eso, se obligaba a parase de pie, una y otra vez, atacando a hombres que deseaban entrar a buscar a la niña.
A su lado, Kaoru también continuaba luchando, y aunque no estaba herida y hacer movimientos bruscos no le causaban demasiado dolor, se estaba cansando. De verdad que lo estaba haciendo.
Y es que parecía que los que habían llegado con ellos no tenían fin, parecían un ejército entero atacándolos, y a ratos le costaba darse cuenta si es que uno no se le había escapado al interior de la casa, en busca de Megumi y de June. Sólo esperaba que si así era, que la doctora fuera capaz de defender a la niña, para que no volvieran a llevársela.
Y de hecho, Megumi ya tenía en el suelo a dos hombres, en su intento desesperado por proteger a June. A la niña, que había despertado, la hizo esconderse en uno de los armarios, y ella se escondía también, para atacar a los hombres cuando se asomaban a ver si es que había alguien en ese lugar.
-June- después de derribar al segundo hombre, Megumi pensó que lo mejor era cambiar de lugar. Se acercó corriendo al armario y lo abrió, vio a la niña abrazada a sí misma –ven, vamos a otra parte.
-¿Por qué?- le preguntó ella –acá no me encontraron…
-Es más seguro.
La tomó en brazos, con la idea de ir al cuarto que alguna vez ocupara Kenshin (aunque ahora que se estaba quedando ahí, lo ocupaba con la niña). Volvió a esconderla, pero esta vez ella se asomó a la puerta, tratando de enterarse de cómo les iba a Kaoru y a Kaede.
Kaoru, de pronto, sintió un golpe en el costado, y luego otro en el estómago. Se dio cuenta que había perdido el hilo del combate y que en esos momentos estaba perdiendo. Cayó de rodillas, tratando de que su respiración se normalizara, cuando notó que Kaede caía a su lado.
Se dio cuenta que quizás, estaba todo perdido.
-¡Ataquen!
De pronto, el sonido de esa voz que le sonaba extrañamente familiar llamó su atención, y se dio cuenta que pronto llegaban más hombres, pero no a atacarlos.
-Señorita Kamiya, que gusto verla después de tanto tiempo- dijo de pronto un hombre poniéndose a su lado, Kaoru lo miró confundida. No entendía qué hacía él ahí.
------------------------------------------------------------
Hola!!! La verdad, nunca pensé que escribiría esto: quedan como máximo, dos capítulos, uno si es que... y no crean que es porque no me ha gustado escribirlo, al contrario, sólo se me ha complicado un poco, porque he tenido que tomar algunas decisiones mientras subía los caps (como eso mismo de Eleanor, si estaba muerta o viva) Pero en fin, creo que tan mal no ha quedado.
Saludos a todos los que leen el fic, en especial a Katie-Karina, Mai Maxwell, Victoria y Mei Fanel.
Adiós!!!
