Al otro día Serena no fue a trabajar, era día jueves y se reporto enferma, la verdad no es que estuviera enferma simplemente no quería trabajar, esto era algo que no solía hacer muy a menudo, en realidad casi nunca, las tres veces que había faltado habían sido, la primera por haber comido en exceso helado de chocolate y pizza, cosa que nunca más volvió hacer, ya que tuvo como consecuencia un horrible dolor de estomago y el día entero encerrada en el baño, la segunda fue porque Rini se enfermo, nada grave solo un resfriado, pero como mamá primeriza se quedo todo el día viendo que a su hija no le pasara nada más y la tercera, bueno la tercera fue cuando su hija cumplió un año de edad, quiso pasar todo el día con ella, regalonearla y consentirla en todo lo que quisiese, todos los motivos eran balidos aunque este era diferente hoy su hija no estaba ni de cumpleaños ni enferma y técnicamente ella tampoco simplemente le dolía el alma, la conciencia, el corazón, necesitaba procesar todo, entender lo que estaba haciendo así que decidió pasar el día en su casa y dedicarse a atender a su hija, siempre estaba al pendiente de ella, pero sabia perfectamente que el tiempo no le sobraba y por mas que tratara de pasar el máximo de tiempo al lado de ella no era suficiente, por lo que resolvió que ese día se lo daría libre a la señora Tashimura, iba a pasar un día madre e hija con su bebe y quizás así de una vez por todas iba a conocer a ese amigo de su hija, el que iba casi todas las tardes al parque nº 10 a ver a su hija, la verdad nunca le pregunto su nombre, algo en su interior le decía que no debía hacerlo ¿Por qué? Ni ella misma lo sabia, no es que no le agradara el tipo ni siquiera lo conocía, tampoco es que le diera mala espina todo lo contrario tenia mucho que agradecerle, por lo que comentaba la Reika se comportaba como un padre y al parecer tenia una historia muy similar a la de ella, solo que el fue quien abandono a la persona que amaba por un mal entendido y claro no la dejo estando embarazada, solo se fue, quizás podrían llegar a ser muy buenos amigos, poco a poco se iba entusiasmando con la idea de conocerlo.

Por su parte Darien al día siguiente despertó y Serena ya no estaba a su lado, se había ido y era lógico, no podía esperar que se quedara con el, aunque tenia la esperanza de que así fuera, que por algún motivo se hubiese quedado dormida y la pudiera ver junto a el en la mañana, sabia que debió haberse ido en algún momento cuando el cansancio y Morfeo le ganaron la batalla cayendo profundamente en sus brazos, a diferencia de ella el no podía darse el lujo de faltar a su trabajo, no es que no le faltaran ganas, de echo si no le tocara turno se hubiese quedado en su departamento, durmiendo para no recordar lo que le dolía, de todas formas tampoco hubiese sido un buen panorama, ya que ahora las imágenes y los recuerdos de la noche anterior estaban por todo el lugar ya no había forma de poder sacarla de ahí, quizás fue una torpeza de parte del permitir que eso sucediera, ¿ahora como podría estar ahí sin recordarla, sin verla, sin sentir su aroma, sin imaginársela? Su amor estaba repartido por cada centímetro de la casa especialmente en su habitación ¿Cómo iba a poder volver a dormir ahí? Si su olor estaba impregnado en sus sabanas, por lo menos tenia el consuelo que ahora cuando durmiera lograría en sueños sentir su aroma, de cierta forma ya no la veía tan lejana, tan distante, estaba junto a el, no su persona, pero si su esencia, de todas formas aunque hubiese tratado de evitar que eso sucediera, no pudo, no quiso, su corazón no se lo permitió y por eso estaba profundamente agradecido con el, agradecido por traicionarlo permitiéndole la noche más hermosa al lado de la mujer de su vida y por eso aunque tal vez suene ilógico estaba en deuda con el, con su corazón.

Con mucho pesar se levanto de su cama, se dio una ducha y se preparo el desayuna, nada del otro mundo un café y unas tostadas, aun estaba cansado por todo el ejercicio de la noche anterior, pero se tenia que ir al trabajo hoy iba a ser un día muy largo y agotador, cada vez que tenia turno llegaba muerto, le tocaba atender todas las urgencias que se presentaban en el día las que no eran pocas. Salio de su departamento rogando que Serena se le atravesara en el camino, miro la puerta del departamento de ella y estuvo tentado a tocar el timbre, aunque sea para verla o darle los buenos días, pero después se arrepintió le prometió darle tiempo y eso iba hacer, decepcionado se dirigió hacia el elevador y luego a su trabajo, tenia el presentimiento de que este no iba a ser como todos los días, algo estaba por ocurrir.

Serena estaba tranquila en su casa, ya eran las cuatro de la tarde, el día había transcurrido sin mayores problemas, había hecho los quehaceres de la casa, vio televisión, enterándose así de todos los escándalos faranduleros del momento, también había jugado con su hija, estaba disfrutando el día lo más que podía, pero había algo que no la dejaba tranquila, miraba a Rini como jugaba y se reía, no podía evitar sentirse mal, culpable, se preguntaba si lo que estaba haciendo estaba bien, hasta ahora su hija no había necesitado un padre, se veía feliz, sabia que la quería eran muy unidas, a pesar de su corta edad, no había día que su hija no la extrañara, lo sabia porque Reika siempre le contaba que Rini preguntaba por ella cada cierto tiempo y aunque se había acostumbrado a que su mamá trabajara mucho no dejaba de echarle de menos y pedirle que se quedaran juntas, cosa que le partía el corazón cada vez que se iba a trabajar, verle la carita de pena, escuchar como le inventaba excusas para que digiera en el trabajo y así se quedara un rato más con ella, odiaba sentirse así de culpable y tener que mirarle a los ojos y decirle que no se podía quedar con ella, ahora no solo le estaba prohibiendo poder disfrutar e su madre todo el tiempo que quisiese, también lo estaba haciendo con su padre, se lo estaba negando y no era justo, más que por el tenia que hacerlo por su hija, tenia que decir la verdad eso era algo que no estaba en sus manos, bueno técnicamente si era ella la que tenia que hablar, pero no porque fuese ella la que lo quisiese, sino porque era un derecho que su hija tenia y ella no era quien para quitarse o negárselo, bien ahora que estaba decidida a hablar la pregunta era ¿Dónde, como y cuando?, tenia toda el resto de la tarde para pensarlo, ahora era hora de ir al parque y si tenia suerte conocería al amigo de su pequeña, tenia mucho que agradecerle sobre todo que hiciera que su hija fuera un poco más sociable, porque aunque había tratado un par de veces de llevarla a su trabajo para que se relacionase con los niños del jardín, pero siempre con el mismo resultado negativo, incluso la había llevado hasta un especialista temiendo que fuera antisocial, lo cual fue un acierto porque el doctor le dijo que no era más que una etapa por la solían pasar los niños a veces gracias a eso se tranquilizo y no insistió más, hasta hace unos meses se había mantenido igual hasta que conoció a ese hombre.

Decidió arreglar a su hija y partir al parque, abrió la y se dio cuenta que le faltaban las llaves que las había dejado en la cocina, así que bajo de sus brazos a su hija y se dirigió hacia la cocina.

Rini por favor quédate aquí voy a buscar las llaves y vuelvo ¿ya? – le advirtió a su hija, la cual le sonrió y asintió con la cabeza.

Cuando las encontró se dirigió hacia la puerta a donde se encontraba su hija.

Las encontré, ya podemos irnos – le dijo a su hija, pero cuando llego hasta donde se encontraba no la vio, un escalofrío recorrió su espalda y comenzó a buscarla desesperadamente – Rini!!... Rini!!... hija por favor!!… - grito desesperada al no encontrarla.

Mientras tanto en el hospital central de Tokio, se encontraba Darien descansando un poco en su consulta, por suerte ya no tenia más pacientes por el resto del día, así que solo le quedaba esperar a que se presentara alguna urgencia cosa que no deseaba en lo absoluto.

Darien!!... Darien!! – se escucho el grito del doctor Urawa mientras que la puerta de su consulta se abría bruscamente.

¿Qué pasa?! – pregunto Darien preocupado, no era normal que lo interrumpieran de esa manera tan violenta.

Una emergencia!! – le volvió a gritar

Pero ¿Qué paso? ¿Por qué vienes tan acelerado? – dijo mientras se levantaba de su escritorio y se dirigía hacia donde se encontraba parado el Dr. Urawa.

Una niña, pequeña, tuvo un accidente al parecer cayo por la escalera de su edificio, Darien esta grave a perdido mucha sangre!! – le contó mientras ambos corrían hasta la sala de urgencia.

¿Cuántos años tiene? –

No se, es pequeña, no creo que más de dos – confeso.

¿Pero quien es tan irresponsable y descuidado con una pequeña de esa edad? ¿Acaso no saben que estas cosas ocurren? – reclamo Darien, si había algo que no soportaba era que un bebe tuviera un accidente, eran tan frágiles que no le cabía en la cabeza que sus padres o los que lo cuidaban no tuvieran el cuidado suficiente para evitar este tipo de cosas.

Darien a todos nos molesta que sucedan este tipo de cosas, pero tienes que calmarte para que puedas usar tus cinco sentidos –

Esta bien – dijo Darien entrando a la sala.

Doctor Chiba que bueno que ya llego – dijo la enfermera que se encontraba ahí.

¿Cómo esta la niña? –

Grave, tenemos problemas – confeso la enfermera.

¿Cuál? – pregunto Darien.

La niña a perdido mucha sangre y lo peor de todo es que su tipo de sangre es poco común –

¿Qué tipo de sangre es? – pregunto enseguida Darien.

O+ - contesto la enfermera.

Bueno y ¿Por qué no consultan al banco de sangre? –

Es que ese el otro problema, su tipo de sangre se agoto hace un par de horas, ya se mando a pedir más, pero hasta que lleguen la niña habrá muerto-

Vamos a ver en que estado esta realmente – dijo Darien dirigiéndose hasta donde se encontraban dos enfermeras más y el dr. Urawa tratando de contralor la hemorragia de la nena, cuando llego hasta donde se encontraban todos sintió una punzada en el corazón, la pequeña que se estaba debatiendo entre la vida y la muerto no solo estaba en graves condiciones, mas graves de las que el se hubiese imaginado, sino que era Rini la niña a la que iba a ver y jugaba casi todos los días en el parque numero 10, tuvo que afirmarse un instante en la camilla, la sorpresa fue muy grande.

Dr. Chiba ¿se encuentra bien? – pregunto Carim una de las enfermeras que se encontraba ahí.

Si, estoy bien – dijo tratando de incorporarse – yo conozco a esta niño – susurro.

¿La conoces? – pregunto el Dr Urawa.

Si –

Su nombre es Serena Tsukino – Darien sintió como una corriente fría, demasiado fría recorrió su espalda, algo andaba mal, demasiadas coincidencias y sorpresas para un día, pero de eso se iba a preocupar después, por ahora había que concentrarse en controlar la hemorragia.

Hay que hacer algo!! No la podemos perder!! – grito Darien un tanto desesperado.

Necesitamos un donante urgente, de lo contrario no podremos hacer nada –

¿Pero como? Si no tenemos como conseguirla –

Ya le avisamos a la madre, pero no es del mismo tipo – Darien se quedo pensativo, no sabia que hacer, donde conseguir la sangre, estaba confundido, por suerte ya habían controlado la hemorragia, pero había que hacer algo ya.

¿Carim que tipo de sangre me dijiste que era? –

O+ - le contesto

Ahí esta!! – grito Darien

¿Qué cosa? – pregunto el Dr. Urawa.

Yo tengo ese tipo de sangre!! Yo le puedo ayudar –

Dr. Chiba eso es muy arriesgado, necesitamos el permiso de la madre –

Por favor!! ¿Cómo me dices eso? – volvió a gritar indignado, como era posible que pensaran eso mientras que la niña estaba al borde de la muerte – Carim entre que tu vas y vuelves con el permisa la niña se nos va a ir – trato de hacerla entender.

Doctor. Por favor, son reglas del hospital, si las infringimos nos podrían traer muchas consecuencias -

Darien, Carim tiene razón, no podemos hacer otra cosa – al ver que no estaban dispuestos a ceder Darien tomo una decisión, sabia que esto le podía costar su trabajo, pero no estaba dispuesto a que le pasara algo a la niña, así que antes de que alguien pudiese hacer algo se enterró una aguja en su brazo, cosa que le provoco un fuerte dolor, esa era la aguja que conectaba al transfusor sanguíneo, ya estaba preparado para cuando llegara la sangre, así que no fue muy complicado, miro como ambos Carim y el Dr. Urawa lo miraban sorprendidos y confundidos ante la reacción del.

No se preocupen, yo me voy hacer cargo de cualquier cosa y no traten de evitar que siga con esto, porque no se lo voy a permitir – advirtió, ante lo cual a los demás no les quedo mas que seguir adelante con la locura de Darien, sabían que era lo correcto, pero le podría traer graves problemas.

Cuando ya estuvo todo listo, estabilizaron a Rini y le exigieron a Darien que se fuera a descansar, le habían sacado mucha sangre y no era bueno que siguiera como si nada, este solo acepto diciendo que lo iba a hacer, pero vigilando que Rini estuviera bien, eso quería decir que se iba a quedar en su habitación hasta que despertara de la anestesia.

Mientras tanto Carim le iba a dar las noticias a la madre de la niña.

Sra Tsukino!! – llamo la enfermera.

Si soy yo – dijo acercándose hasta ella. - ¿Cómo esta mi hija?.

Bien, esta estable, debo decirle que perdió mucha sangre si no hubiese sido por la ayuda del dr. Chiba, lo más probable es que su hija no hubiese sobrevivido – Serena estaba en estado de shock, sintió que las piernas le temblaban y que todo le daba vueltas, por lo que tuvo que sentarse un momento, a estas alturas Darien lo más probable es que ya supiera quien era Rini, le había salvado la vida, sin saberlo, a su propia hija, sintió como se le vino todo el mundo encima, estaba contenta que su hija estuviera bien, pero ahora más que nunca sentía el peso de haber ocultado todo, era hora de enfrentar la verdad, de enfrentar sus miedos y de la peor manera, no tenia idea de cómo hacerlo, ¿Qué iba a decir Darien? Lo más probable es que la odiara por el resto de su vida.

¿Señora se encuentra bien? – pregunto la enfermera como Serena palidecía y se sentaba.

Si, disculpe me dijo que gracias al Dr. Chiba mi hija estaba bien ¿cierto?-

Si aunque debo decirle que podría traerle consecuencias muy graves –

¿Por qué? –

Lo que paso fue que como su hija perdió mucha sangre y esta es poco usual no nos quedaba en el banco de sangre ya que temprano se nos había presentado una emergencia, aunque habíamos mandado a pedir más si esperábamos a que esta llegara podría haber sido muy tarde para la niña, en eso el Dr. Chiba se acordó que el tenia el mismo tipo de sangre, pero para que se pudiera hacer efectiva la transfusión necesitábamos su autorización y no había tiempo de venir con usted y luego realizar todo, por lo que el se negó se la pidiéramos – la enfermera hizo una pausa antes de seguir – si le soy sincera nosotros no podemos correr el riesgo de no tener la autorización correspondiente, porque si a su hija le pasado algo seria un negligencia por parte de él, pero a el no le importo y sin que pudiéramos hacer algo se enterró la aguja y comenzó con la transfusión, por suerte no tuvimos ningún problema y ahora su hija esta sana y salva – Serena no podía creer lo que estaba escuchando, Darien había arriesgado todo por salvar a Rini, tenia mucho que agradecerle pero más aun explicarle, no tenia idea e como lo iba hacer, pero ya había llegado la hora de enfrentar sus mas grandes miedos, no sabia que consecuencias iba a traer esto, aun así para lograr ser feliz y terminar de borrar las ultimas cicatrices que tenia del pasado.

Disculpe ¿ya puedo pasar a ver a mi hija? –

Si, el Dr. Chiba se encuentra ahí el le explicara mejor el estado de su hija – ya no había nada más que hacer, el estaba ahí y no podía escaparse, respiro hondo y camino hasta la habitación que le indico la enfermera.

Mientras tanto en la habitación Darien miraba a Rini dormir, ahora entendía porque le resultaba tan conocida esa cara, era igual que Serena, la copia exacta, además llevaban el mismo nombre ¿Cómo no se dio cuenta antes?, que estupido tenerla en frente y no saber quien era, algo en su interior le decía que había algo más entre ellos dos, no era una niña como cualquiera, era su hija, su hija de eso no tenia dudas, era el fruto del amor que sintió por Serena, era esa la razón por la que ella no se atrevía a estar junto a el, ¿pero porque ocultar algo así?¿y por cuanto tiempo más pensaba hacerlo? Siempre supo que algo le ocultaba, pero nunca se imagino que era esto, dos años se había perdido, dos años que no estuvo al lado de su hija, dos años que dejo las dejo a ambas solas, ¿Cómo pudo? Si tan solo hubiese tenido las agallas de enfrentar la situación, ahora más que nunca se daba cuenta de las consecuencias que habían tenido sus actos, un sentimiento extraño se apodero de el, era una mezcla de dolor, rabia, impotencia, culpa, remordimiento, ya no sabia que pensar que hacer, estuvo a punto de perder a su hija, la miraba y no podía creerlo, la había querido desde mucho antes de saber que era su hija, ¿Qué iba hacer ahora? ¿Serena lo perdonaría alguna vez? ¿Por qué no le dijo? Llevaba meses viviendo al lado de ella, nunca las vio juntas.

Un llanto interrumpió sus pensamientos, era Rini que se había despertado.

Tranquila – le dijo tomando su mando – yo estoy contigo – al escuchar su voz Rini se tranquilizo y lo miro un poco asustada.

¿Mamá? – llamo la pequeña.

Ya viene, no te preocupes yo estoy junto a ti – Darien se acerco a la cuna donde estaba Rini y le tomo la mano para tranquilizarla aun más.

Teno miedo – le confeso.

Es mejor que te duermas ¿te parece si te canto una cancion? – le ofreció a lo cual Rini solo asintió. – Entonces te voy a cantar una canción que mi madre me cantaba cuando yo era chico, antes que ella muriera – le confeso antes de empezar.

Duérmete pronto mi amor
Que la noche ya llegó
Y cierra tus ojos que yo
De tus sueños cuidaré
Siempre a tu lado estaré
Y tu guardián yo seré
Toda la vida

Vio como Rini poco a poco fue cerrando los ojos y así quedándose dormida, era la primera canción que le dedicaba, ¿Cómo pudo perderse esto? Si no hubiese arrancado como lo hizo quizás cuantas canciones le habría cantado, cuantos cuentos le hubiera leído, cuantos paseos habrían tenido, cuan feliz hubiera sido, hubiese dado todo en ese minuto por volver el tiempo atrás y cambiar las cosas, por un lado se sentía feliz de saber que tenia una hija, de saber que si hay algo que lo unía a la mujer de su vida, que habían frutos de tan lindo amor, un amor que el arruino, el fue el culpable de todo, cambio una vida llena de felicidad por un infierno cuando decidió irse, por otro lado se sentía ganas de llorar y no de felicidad sino de impotencia, de rabia, por haberse perdido los momentos más felices de su vida, aunque intento evitarlo no pudo, las lagrimas comenzaron a caer solas.

Si un día te sientes mal
Yo de bien te llenaré
Y aunque muy lejos tú estés
Yo a tu sombra cuidaré
Siempre a tu lado estaré
Y tu guardián yo seré
Toda la vida
Darien no se percato que en la puerta había una espectadora viéndolo, pudo ver como tranquilizaba a su hija, como la miraba, no había duda el ya sabia todo, lo escuchaba cantar y sentía culpa, culpa por haberle negado esto a su hija, si tan solo hubiera confiado un poco más en ella, tenia ganas de correr a sus brazos, se veía tan tierno, de pronto todo el miedo que sintió en un minuto se fue, de todos modos ella no tenia la culpa de que el se haya ido, aunque si de no haber confesado la verdad antes, gracias a el su hija estaba viva, arriesgo todo por ella ya no importaba como reaccionara, bueno por lo menos no desde donde estaba ella, quizás cuando lo tuviera en frete, pero ahora no, ahora quería aprovechar aquel espectáculo, se tranquilizo al ver que su hija se encontraba bien y que estaba en tan buenas manos, en las manos de su padre.

Esta noche
Te prometo que no vendrán
Ni dragones ni fantasmas a molestar
Y en la puerta de tus sueños yo voy a estar
Hasta que tus ojos vuelvan a abrir

Seguía cantando y viendo la paz que emanaba la pequeña, acariciaba su rostro, quería abrazarla y apretarla fuerte contra su pecho, pero no podía por la condición delicada en la que estaba, como hubiese deseado poder expresarle todo lo que sentía en ese momento, decirle que era el regalo más hermoso que la vida le otorgaba, quería pedirle perdón por haberse perdido todo este tiempo el ser su padre, como hubiese deseado que le digiera papa, sentirse y actuar como tal, otra vez la culpa lo rodeaba ¿Cómo se iba a disculpar? ¿Cómo podía cambiar las cosas? Se sentía tan mal, ni siquiera iba a poder mirar a los ojos a Serena, ¿Cuánto habrá sufrido por su culpa? ¿Cómo pudo enfrentar todo esto sola? El solo se fue nunca supo nada, vivió tranquilo, aunque no hubo día en que no se arrepintiera de su partida muchas veces quiso volver a su lado, pero sabia que no podía, le daba miedo que ella lo rechazara y ahora, ahora no tenía perdón, tenia claro que Serena aun lo amaba como el primer día, tan solo la noche anterior se lo había demostrado, ¿Cómo en un par de horas la vida te pone de cabeza? ¿Cómo tu mundo puede cambiar en tan solo un instante? De no tener nada a tenerlo todo, de no tener rumbo a tener un futuro, se no ser nadie a ser padre, ¿Cómo algo te puede hacer tan feliz y a la vez sentir tan miserable?

Duérmete mi amor sueña con mi voz
Duérmete mi amor hasta que salga el sol
Duérmete mi amor sueña con mi voz
Duérmete mi amor que aquí estaré yo

Tenia un nudo en la garganta, no sabia que hacer si correr a su lado o dejar las cosas como estaban, sabia que había que enfrentar la situación en algún minuto, pero a veces es mejor callar y esperar, quizás ya había esperado y las consecuencias de sus actos estaban presentes, sabia que estaba viviendo la culpa de no haber estado antes junto a ellas, tenia al hombre que amaba al frente suyo sufriendo, sufriendo por una noticia que pudo haberlo hecho el hombre más feliz del mundo, estuvo a punto de perderlo todo, a su hija, la luz de su vida, por una estupidez de su parte, si tan solo hubiera tenido más cuidado, ¿Qué hubiera echo si algo le hubiese pasado? Ya ni siquiera quería pensarlo un escalofrió le recorría el cuerpo tan solo con pensarlo, la angustia que vivió hace unos instantes no se la daba a nadie, se imaginaba la reacción de Darien cuando se dio cuenta de quien era Rini, pudo imaginarse la desesperación que sintió cuando se vio acorralando ante la situación de vida o muerte que su hija presento, ¿Qué iba suceder de ahora en adelante? Era la pregunta que se hacia ¿acaso le iba a reclamar por no haberlo confesado antes? ¿Le iba a gritar?.

Esta noche
Te prometo que no vendrán
Ni dragones ni fantasmas a molestar
Y en la puerta de tus sueños yo voy a estar
Hasta que tus ojos vuelvan a abrir
Duérmete mi amor sueña con mi voz
Duérmete mi amor hasta que salga el sol
Duérmete mi amor sueña con mi voz
Duérmete mi amor que aquí estaré yo

Sintió como las rodillas le temblaban junto con la voz que apenas le salía, termino de cantarle y no aguanto más, cayo de rodillas al suelo se apoyo en la pared que estaba detrás del y comenzó a llorar, lloraba con desesperación, con angustia, como un niño pequeño, no sabia que hacer, como actuar, que decir, apoyo su cabeza entre sus piernas, sitia que le había fallado a su hija antes siquiera de conocerla, antes de saber de su existencia, no se merecía una niña tan linda, esa niña que alegraba sus días sin saber realmente quien era, sintió como unos brazos lo rodeaban pudo imaginarse quien era, otra vez estaba a su lado, siempre volvía ¿Por qué? Si el no se lo merecía, no merecía nada, no fue capaz de levantar la vista, solo se aferro a ella, la abrazo con fuerza como si se le fuese a escapar, se sentía tan vulnerable, trataba de calmarse, pero no podía, ya no era solo la rabia de haberle fallado a su hija, a Serena, ahora era todo, todo por lo que no había llorado antes, lloraba por haberse alejado, por haber intentado rehacer su vida en algún minuto, por volver, por hacer sufrir a Serena, por ser un idiota, por sentirse solo, por sentirse un miserable, por no haberse desahogado antes, por la desesperación que sintió en la sala de urgencia, por casi haber perdido a su hija, por haberse enterado de que tenia una hija y sentirse que no la merecía, por la culpa que sentía en ese minuto, en su vida nunca había sentido una angustia tan grande.

No pudo evitarlo, corrió a sus brazos, verlo ahí en el suelo, entendió como se sentía, pudo ver como lloraba, como se derrumbaba y no sabia que hacer, lo abrazo fuerte, trataba de calmarlo sin conseguir nada su llanto cada vez se hacia más intenso, ¿Qué hacer en ese momento? Siempre se imagino que su reacción iba a ser diferente, pensó que se iba a enojar o a reclamarle, pero no y ni siquiera podía decir que era todo lo contrario, por mas que trataba de saber que era lo que pasaba por la cabeza de Darien no pudo, lo que si sabia era que tal vez por fin se estaba desahogando, sacando todo lo que tenia dentro, no hizo nada solo se quedo ahí abrazándolo, esperando que ya todo pasara, aun no era el momento de hablar.

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Canción:

Tu guardia Juanes

Bueno aqui les dejo otro capitulo más, igual es cortito pero peor es nada solo espero que les guste

y dejen reviews, aqui hago sufrir un poquito más a Darien como algunas me lo pidieron ojalas queden conformes jajaja y dejo pra el proximo capitulo la conversación que van a tener

un beso