El tiempo había pasado, los días continuaban y el dolor no había disminuido… Al principio su madre le había dicho que con el pasar de los días todo se calmaría, pero parecía que las cosas fuesen al revés, cada día sentía más rabia, más dolor y más desesperación.
Estar sin Darien definitivamente no era lo que ella quería para el resto de su vida, no después de haberlo tenido consigo nuevamente, no después de haber conocido la gloria a su lado, no después de haber formado la familia que tanto soñó junto a él, no después de haber estado a punto de casarse.
Había dejado ir todo lo que ella quería por un mal entendido ¿En que estaba pensando cuando creyó que Darien alguna vez podría haberla engañado? ¿Acaso habrían sido sentimentalismos del embarazo? Fuese cual fuese la respuesta estaba segura de que prefería no saberla, aun dolía demasiado el darse cuenta de que se cegó tan rápidamente, que sus celos fueron mucho más fuertes y se negaron a creer otra cosa que no fuera lo que su mente se estaba imaginando.
Se echaba la culpa por haberlo dejado ir, por haberle cerrado la puerta cuando estaba segura de que si tan solo lo hubiese escuchado las cosas ahora serian completamente diferentes. Ahora estarían juntos, esperando el hijo que ella no pudo decirle que tendrían. Anhelaba tanto despertar entre sus brazos otra vez, no había sido fácil saber la verdad, aquel día cuando Darien se fue, Hotaru le explicó toda la situación. Se quiso morir en el mismo instante en que aquella muchacha le relató todo lo sucedido.
Flash Back
Solo espéralo -escuchó la voz de una mujer decirle mientras apoyaba la mano en su espalda en señal de apoyo.
¿Tu? – se sorprendió cuando se dio cuenta de quien era la muchacha que estaba frente suyo ¿Acaso esto era una burla? ¿Había corrido desesperadamente para encontrarse con la misma joven que había provocado la separación entre ella y su Darien? ¿Por qué estaba ahí? ¿Acaso también fue a despedirlo? y si era así ¿Por qué? ¿Por qué Darien había permitido aquello? ¿Por qué le había pedido ir allí si ya tenía quien lo acompañase?
Respiró hondo esto tenía que tener una explicación y esperaba que esa se la diera, tenía que hacerlo era su obligación, después de todo ella también había provocado esto.
Lo siento, creo que debo presentarme primero – dijo ayudando a levantar del suelo a Serena que aun permanecía confundida – me llamo Hotaru Tomoe Chiba, soy prima lejana de Darien y muy buena amiga de él –
Si, creo que me di cuenta – respondió la rubia con ironía.
Serena lo que viste el otro día fue un error y te pido disculpas por ello, no debí haberme presentado así ante Darien, pero no creí que fueras a ir tan temprano –
Solo quería darle una sorpresa, pero al parecer la sorpresa me la lleve yo –
Ambas caminaron hacia la cafetería del lugar para hablar mejor, Hotaru tenía muchas cosas que explicar y estaba dispuesta a hacerlo, solo esperaba que Serena le creyera y ya no dudara más ni de ella ni de Darien.
No había forma de quitarse la culpa de encima había visto a su primo marcharse con el alma destrozada minutos atrás y no quería que por ningún motivo volviese a pasar por el
Sufrimiento que antaño había tenido.
No había que ser muy inteligente para ver el amor que ambos se tenían. Darien hablaba como si realmente Serena fuese una princesa. La adoraba y aquella noche, en la que se quedo en su departamento, le quedo más que claro, en ningún minuto el había dejado de hablar maravillas de su novia y su hija. Y ahora deseaba con todo el corazón que la joven fuera lo suficientemente racional como para no creer que lo que le iba a contar fuese una mentira.
Llegaron y la pelinegra pidió un té de hierbas para Serena, para que se tranquilizara ya que aun estaba muy nerviosa, y un café para ella. Se sentaron en silencio y cuando cada uno de sus pedidos estuvo servido Hotaru decidió hablar.
Serena se que lo que tu viste da para pensar mal y si le agregamos lo que en ese minuto yo estaba diciendo, te entiendo, pero déjame decirte que Darien jamás te hubiese engañado ni conmigo ni con nadie… el te ama y tienes que confiar en el -
¿Qué fue lo que paso? ¿Por qué estabas con su camisa? ¿Y por qué decías que era bueno recordar viejos tiempos? – trataba de estar tranquila pero le era difícil, tenía tantas dudas. Quería saber tanto acerca de ella y de Darien que no estaba segura por donde empezar, y eso sin contar que el dolor que sentía por dentro la estaba carcomiendo.
Se llevo la mano hacia su vientre y las ganas de llorar con desesperación volvieron instantáneamente, pero se aguantó, quería estar firme.
Darien y yo nos conocemos desde pequeños, mi madre era hermana de su padre – comenzó a relatar, sabía que si quería ser sincera con ella tenía que empezar des de un comienzo.
¿Hermano? Pensé que Darien no tenía familiares – la interrumpió Serena ¿Acaso esta era otra mentira más? ¿Darien si tenía familiares y nunca se lo había dicho? ¿Cuánto más le esperaba?
Te pido que me dejes terminar y luego me hagas tus preguntas – le contestó esperando que no hubiesen interrupciones, de esta forma todo sería más rápido. Notaba el dolor en la mirada de la fémina y quería apaciguarlo con la verdad lo antes posible – el padre de Darien tenía una sola hermana, mi madre, como te dije, pero esta murió en un accidente poco tiempo después que fallecieron los padres de él. Cuando éramos niños y nuestros progenitores vivían, el y yo solíamos vernos con frecuencia y jugar durante horas. Luego de la muerte de ambos a mi me llevaron a vivir a Estados Unidos con una tía y a él, bueno como ya debes saber, se fue a un internado hasta que tuvo la edad suficiente para vivir solo -
-Eso ya lo sabia –
Serena – advirtió Hotaru, luego de unos segundos suspiro y continuó – cuando creyó que tú lo habías engañado y viajo hasta los Estados Unidos para terminar su carrera, fui ahí donde nos encontramos, yo estaba haciendo un trabajo en la universidad y por casualidad chocamos. Prácticamente nos reconocimos al instante. Hablamos durante todo el resto de la tarde y nos pusimos al tanto de lo que había sido nuestra vida en ese entonces, Darien no me contó lo que había ocurrido entre ustedes al tiro, fue después de un tiempo que me confesó la verdadera razón por la que él estaba ahí – al ver que Serena poco entendía donde quería llegar ella decidió resumir un poco la historia, en ese minuto no eran necesarios tantos detalles – la cosa es que con el tiempo nos comenzamos a hacer muy cercanos las pocas veces que mi primo salía del encierro en el que él mismo se había metido lo hacía conmigo, me contó toda la historia y se desahogó conmigo. Cuando decidió volver a Japón perdimos el contacto nuevamente y fue hasta hace días que lo recuperamos y gracias a mi, necesitaba donde quedarme y le pedí que me diera alojamiento, en ese momento no sabia mucho lo que entre ustedes había pasado…–
Entiendo lo que me dices, pero eso no justifica que tu estuvieras solo con una camisa de él en la mañana – interrumpió Serena, harta de escuchar cosas que no le interesaban. Claro, ahora sabía un poco quien era ella, pero no respondía lo que le había preguntado.
Bien, cuando yo llegue aquí a Japón, en el aeropuerto tuvieron problemas con mi equipaje y recién lo pude recuperar al día siguiente. Entre Darien y yo siempre hubo mucha confianza, por eso me ofreció una de sus camisas para poder dormir y así no tener que irme a acostar con la única ropa que tenía y que era la que llevaba puesta. Yo dormí en su cuarto y él en el sofá, no pienses mal – se apresuró a aclararle antes de que hubiesen malos entendidos, lo último que quería era que todo se complicara más de lo que ya estaba – la cosa es que el día que yo estuve con Darien nos quedamos hasta entrada la noche hablando sobre lo que nos había ocurrido en todo ese tiempo, me contó el error que había cometido contigo y que tenía una hija. Cuando tú llegaste en la mañana yo solo le estaba diciendo que extrañaba noches como esas, porque cuando nos juntábamos en Estados Unidos solíamos quedarnos hablando de nuestras vidas o simplemente de cosas cotidianas –
Serena estaba confundida ¿que pensar en ese minuto? ¿Creerle o no? Sabia que si tomaba la opción de no creerle se iba hacer más daño, además su corazón sabia que Darien jamás la engañaría, no podría haber mentido tan bien cuando le decía que la amaba, no podía haber mentido tan bien cuando se lo demostraba… no, lo sabía, nunca la había engañado y ella lo dejo ir, había dudado de su amor y de él.
¡Tonta! Se llamo en ese instante dejando correr lágrimas que había estado reteniendo hasta ese momento. Ya no tenia fuerzas ni ganas, solo una hija y un bebe en camino ¿Qué hacer? ¿Cómo recuperarlo? tenia que sacar las fuerzas desde donde viniesen, porque ahora menos que nunca su vida podía detenerse.
Aun a pesar de haberlo perdido, tenía mucho más que perder, sus hijos.
Fin flash back
Tonta se había llamado aquel día y tonta se volvía a llamar ahora. Nada había sido lo que ella pensaba, nada de lo que en ese minuto había encajado era parte del rompecabezas. Ahora se encontraba sola con un hijo de seis meses en su vientre.
Darien, así se iba a llamar. Ese mismo día había ido al medico y le había dicho que su bebe era un varón, el sexo se había reflejado claramente durante la ecografía, así que dudas no habían.
No le había tomado más de 10 segundos en decidir el nombre que su hijo llevaría, sería igual que su padre y rogaba al cielo que no se pareciese en nada a ella, esperaba que fuera el retrato de el muchacho. Quizás sería más difícil de este modo, le costaría más olvidarlo, pero no lo extrañaría tanto como hasta ahora.
Ahora los días pareciesen que tuviesen más horas. Se le hacían tan largos, tan eternos…
La rutina se había vuelto parte de su vida, ya no iba a trabajar producto del prenatal que tenía que cumplir por su estado y sospechaba que tampoco volvería.
De Darien poco o nada había sabido en ese tiempo, no se comunico y tampoco dejo que Serena lo hiciera, no entendía bien el por qué de todo eso ¿acaso se había olvidado de ella? ¿Simplemente se había ido y la había dejado nuevamente sola? ¿Por cuánto tiempo? ¿Dos años más? No por favor, dos años más no. No sabia lo que el destino le tenía preparado y tampoco quería averiguarlo, temiendo que aquel decidiese no unirlos y esta vez separarlos para siempre, aunque sabía que eso era poco probable, ya que conociéndolo como lo conocía jamás dejaría sola a su hija, de hecho no lo hizo durante ese tiempo.
Darien llamaba a Rini varias veces por semana, todas las veces cuando la muchacha estaba en el trabajo o en alguna parte donde no pudiesen hablar, de esta manera no existía ninguna posibilidad de que pudiese contactarlo. El había sido muy claro en su carta "si no llegas prometo que te entenderé y ya no insistiré, aceptare la decisión que tomes por muy doloroso que resulte". Ahora deseaba con toda su alma que no aceptase ninguna de las decisiones que había tomado y que insistiese hasta cansarse. El medico le había pedido una oportunidad y se la negó
¡Tonta! Nuevamente se llamaba así.
Dolía de una manera poco explicarle y dolía aun más sabiendo que la responsable de aquella realidad, su realidad, fue provocada por ella, él había insistido y la rubia le cerro la puerta.
Había ido a buscar información al hospital, un numero de teléfono, un mail, una dirección donde ir a buscarlo o enviarle una carta, pero nada, le dijeron que Darien dejo instrucciones claras de no revelar nada sobre su paradero.
Setsuna la intento ayudar, pero tampoco encontró nada, solo un teléfono que nunca contestaron.
Fue duro confesarle a Kengi que nuevamente Darien se había marchado "patán, imbecil, idiota, poco hombre" habían sido algunos de los calificativos que en primera instancia su padre le otorgo al ojiazul cuando se entero de su marcha. Los que vinieron cuando supo que estaba nuevamente embarazada fueron mucho peor, tanto así que Serena decidió ya no pensar en eso.
Le costo bastante calmar a su padre y mucho más relatarle lo ocurrido, entre sollozos y lágrimas había conseguido confesarle la verdad.
Él por su parte sabia que estaba exagerando con su reacción, pero no podía evitar sentirse molesto ¿Qué es lo que pensaba la juventud de hoy en día? ¿Acaso creían que arrancando de cada problema que se les presentaba iban a conseguir solucionarlo? Lo que más le molestaba no era solo que Serena sufría nuevamente, sino que su pequeña nieta también lo estaba haciendo, inconcientemente la niña reflejaba una tristeza que era difícil de explicar en un pequeño, se sentía impotente de ver cuanto dolor la rodeaba sobre todo se sentía impotente por no poder hacer nada por ella, solo consolarla, pero no era suficiente, no para él.
Decidió ya no decir más, sabía que ese muchacho no era un mal hombre solo que la vida se empeñaba por ponerle el camino más difícil. No podía decir que el relato que la rubia le contó lo convenció del todo. A Kenji no le importaba si la culpa era de Serena o de Darien, para él eso daba lo mismo, lo que verdaderamente le molestaba era verla llorando por aquel hombre, el mismo que la había destrozado una vez y que le prometió ya no hacer sufrir más a su hija ahora lo volvía hacer, pero las cosas serían diferentes, esta vez ella no estaría sola, embarazada o no ellos iban a quedarse a su lado. No volverían a cometer los mismos errores y velarían porque volviera a sonreír, tal vez no conseguirían que sus ojos brillaran con la misma intensidad que lo hacían cuando estaba Darien a su lado, pero pondrían todo de su parte para que su sonrisa fuese una sincera.
Con respecto a sus amigas sintió el apoyo de ellas desde un principio, también se molestaron por la partida de Darien, pero decidieron no darle tanta vuelta al asunto sabiendo cuanto afectaba aquel tema a la fémina. Para Rei fue toda una prueba quedarse callada y tragarse todas las palabrotas e insultos que quería propiciarle al pelinegro, en cambio las demás prefirieron concentrarse en la idea de que Serena iba a ser nuevamente madre y celebraron la noticia como la mejor del mundo.
Andrew había sido, de todos, el más impactado, su amigo nuevamente se marcho y no tuvo la confianza suficiente para contarle las verdaderas razones de su partida. Sabía que Darien jamás se iría así como así y menos dejaría a su hija sola, algo había detrás.
Un mes después de su partida el galeno se había comunicado con Andrew para hacer efectivo los tramites para el cambio de apellido de Rini, actualmente la pelirrosa era toda una Chiba y como tal el ojiazul se hacia cargo de ella, bueno, se hacia cargo desde el primer instante en que se entero que era su hija. Todos los meses depositaba una buena cantidad de dinero para que no tuviese ningún inconveniente, una suma que Serena, desde un principio, considero demasiado alta para lo que estaba acostumbrada a gastar y esta aumento cuando él se marcho, siendo consciente de que a pesar de haberse ido, seguía preocupándose por ella, estaba claro que la cantidad que ahora depositaba era para que la rubia también mantuviese una buena vida. Si tan solo el supiese como estaba. Y si tan solo supiese que su vida seria realmente buena si él estuviese a su lado.
Cae la lluvia en mí
Se hace de noche al fin
Y hoy tu no estas aquí
Ya la historia se acabo
Nuestro libro se cerró
Y ya no queda más, solo recuerdos y amor
El cielo se había encapotado, en pocos minutos comenzaría a llover y si no se apuraba no llegaría a su departamento. Había vuelto a esté dos semanas después de la partida de Darien con la esperanza de que la llamara o que volviera y la fuera a buscar. Aún mantenía la esperanza de que si regresaba iría allí.
Decidió caminar, así aprovecharía para tomar aire, ese día no se sentía muy bien, claro… ¿Quien podría sentirse bien estando en una situación como aquella? De todos modos tenia que continuar, su pasatiempo favorito se había convertido en pasar las tardes al lado de su hija viendo algún programa de televisión o película, mientras saciaba sus antojos y acariciaba su vientre.
Solía hablarle todos los días a su bebe, Rini también lo hacia, para su suerte la niña había tomado bastante bien la noticia de que ahora ya no serian solo dos sino tres, Serena había estado un poco asustada con respecto a la reacción que pudiese tener la pequeña, hasta ahora siempre habían sido solo ellas y aunque no tardo en aceptar a Darien, no estaba segura de que aceptara de la misma manera a un hermanito, de todos modos no podía asegurar que entendía a lo que se refería, aun así agradecía de que Rini no se mostrara molesta y menos celosa.
Llego al edificio justo cuando las gotas comenzaban a caer del cielo. Subió por el ascensor y llego hasta su departamento, antes de entrar al suyo miro hacia la puerta que estaba justo enfrente nº 225, tres números… tantos significados, tantos recuerdos.
Entró sin darse cuenta, aun conservaba la llave que su novio le había entregado y que tantos problemas le trajo, ni siquiera cerró la puerta se fue directo hasta la sala y se quedó ahí, observando todo ¿Cuánto tiempo paso desde la ultima vez que entro a ese lugar? Seguramente cinco meses, tal vez un poco más, tal vez un poco menos, no estaba totalmente segura, lo único que sabía era que llevaba sin pisar ese lugar el mismo tiempo que llevaba sin verlo a el… su príncipe.
Puedo verte aquí
y sentirte en mí
y aunque ya no estemos juntos
aún guardo en mí
lo más dulce de tu amor
ya lo amargo se olvidó
y ya no quiero nada
sólo que sepas mi amor.
Caminó hacia el balcón y abrió la ventana que daba a este. Se veía gran parte de la ciudad ¿Cuántas veces estuvo ahí junto a Darien? ¿Cuántas veces se había besado y abrazado en ese mismo lugar? Probablemente muchas, pasaban tardes enteras enlazados viendo el atardecer, la luna o las estrellas, incluso hubo una vez que contemplaron el amanecer desde allí, igual que la primera vez que estuvieron juntos en su reencuentro, tomando café.
Era extraño estar ahí nuevamente, su olor aun seguía impregnado en cada parte, no había polvo, sabía que Reika iba una o dos veces por semana a hacer el aseo y aunque ella quiso acompañarla no fue capaz de entrar, al final siempre se volvía a su departamento y se quedaba refugiada en el junto a su hija.
Era doloroso todo ¿hasta que punto su vida iba a estar siempre llena de obstáculos? ¿Cuánto más tendría que soportar para ser feliz? ¿Hasta que punto seria capaz de aguantar?
No estaba segura de la respuesta, pero estaba consciente de que tampoco soportaría mucho más, le dolía cada recuerdo, cada imagen que llegaba hasta su cabeza provocaba una agudizante punzada justo en el centro de su corazón.
A veces creía sinceramente que ya no podría soportar más el peso del mundo que tenía sobre sus manos ¿Qué pasaría si un día simplemente lo dejara caer? Eso no se lo podía permitir, por más que quisiera no podía hacerlo, tenía que seguir adelante y mirar el mundo de la mejor manera.
Fue muy difícil explicarle a Rini que su padre se había ido, por suerte las llamadas de Darien y su nuevo hermanito lograron distraerla, aunque hubo días en que se mostraba decaída, Serena hacia todo lo posible por levantarle el animo, no quería que por ningún motivo su hija sufriera los errores que ellos habían cometido como pareja, ella no tenía la culpa de nada.
Que aún te amo (te amo)
que aún te espero (te sueño)
y siempre voy a estar,
aún cuando tú estés lejos de mí
Observó el lugar fijándose en cada detalle, el color de las paredes, los muebles, el tapizado de los sillones, la alfombra, la lámpara. Cada cosa tenía un detalle de él, cada cosa tenía un recuerdo juntos. Se dirigió hasta el librero que tenía el medico en la sala y cogió una fotografía enmarcada en un cuadro de plata, donde salían los tres Darien, Serena y Rini, por supuesto la ultima en brazos de él. Como deseaba volver a aquellos tiempos donde todo era felicidad, donde las risas y la alegría reinaban en su vida. Ahora todo parecía una pesadilla y el reflejo de aquella foto ,un recuerdo tan lejano e imposible de creer, a veces dudaba si todo lo que vivió, aunque fuese por poco tiempo, fuese real. Era imposible creer que las cosas hubieran terminado de una forma tan abrupta y repentina.
Con el cuadro en sus manos volvió a dirigirse hasta el ventanal que daba al balcón y lo abrió nuevamente para esta vez quedarse ahí sentada, en el suelo. Aun llovía y podía sentir las pequeñas gotas que el techo del balcón le brindaba amortiguando la intensa lluvia que caía en la ciudad.
Se quedó ahí observando todo, gente correr por las calles intentando guarecerse, uno que otro animal escondiéndose bajo algún techo improvisado, niños disfrutando del agua sobre sus cabezas, personas caminar como si nada pasase.
Sin darse cuenta ni poder evitarlo dos pequeñas lágrimas rodaron por sus mejillas, una a cada lado, la opresión en el pecho se hizo más fuerte, tortuosamente difícil de soportar. Dejo caer todas las compañeras, ya no podía callar más…
Tu foto en el cajón
tus cartas y el amor
se fueron con el sol
que una tarde se escondió
y que nunca más volvió
y que ahora espero aquí
sentada en nuestro balcón.
Todo gris, el cielo oscuro, muchos recuerdos, un porta retratos y la tristeza embargando su vida. Nuevamente se hacía la misma pregunta ¿Cuando iba a acabar todo esto? Las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas y los sollozos ahogados se estaban haciendo incallables.
De pronto sintió dos manitos posarse sobre su vientre, tan delicadas y pequeñitas… era Rini ¿Qué hacia ahí? Se giró un poco y se dio cuenta de que la señora Tashimura estaba parada en la puerta del departamento observándola con ternura.
Se preocupo por su retraso y la lluvia, así que decidió salir a mirar por si estaba en el pasillo cuando se dio cuenta de que la puerta del departamento de Darien estaba abierta, no se sorprendió al ver a Serena sentada ahí, llevaba tanto tiempo reprimiéndose todo el dolor, a pesar de que la había visto llorar, sabía que intentaba mantenerse fuerte por Rini y su pequeño bebe. Era hora de que enfrentara todo, de que dejara salir definitivamente el dolor.
Serena miró a su hija y la abrazó tan fuerte como si la vida se le fuera en ello, ahí estaba la pequeña luz que necesitaba para continuar, Rini era el motor por la que ella no se iba a dejar vencer, desde siempre fue el motivo por el que se despertaba día a día.
Como si quisiera hacerse notar, sintió una pequeña patadita en su vientre, ahí estaba el, otra razón por el cual debía volver a sonreír.
Y ahora pienso en ti
y tal vez tú en mí
y en las noches cuando sueño
voy al jardín
donde aún vive la flor
que brotó de nuestro amor
y quizás mañana vuelva a renacer el sol.
Perdóname – le susurró a la pelirrosa – perdóname – esta vez el murmullo fue dirigido a su hijo, aun en el vientre. La niña no entendió a que se refería su madre ¿que había que perdonar? Pero como respuesta se abrazó aun más fuerte.
Eran las dos y en un par de meses más serían tres, entre el mar de lagrimas logró esbozar una pequeña sonrisa. La vida de todas formas le estaba dando recompensas, no tenía a Darien, pero tenía a sus dos hijos ¿Qué más podía desear? Tal vez algún día su vida estaría cien por ciento completa, por ahora la felicidad se basaba en uno de sus más grandes sueños, ser madre, ser una buena madre e iba a poner todo el empeño en lograrlo.
Secó sus lágrimas y tomó en brazos a Rini para luego dirigirse a su departamento. Tenía a Rini para infundirle el valor que creía que estaba perdiendo, tenía a su hijo para pensar en un futuro, tenía a sus amigos para acompañarle en el proceso, tenía a sus padres para apoyarla en lo que se venía y tenía a Tashimura su compañera de vida, siempre junto a ella, como una amiga, como una madre, con la prudencia necesaria, nunca abandonándola ¿Qué más podía pedir?
A Darien lo iba a extrañar siempre, lo esperaría el resto de su vida si era necesario, albergaba la esperanza de que volviera, lo extrañaba tanto, pero su vida tenía que continuar con o sin él, aunque fuese mil veces más difícil sin su príncipe. Algún día iban a estar todos juntos, iban a volver a ser la familia que siempre soñaron y rogaba al cielo que él fuese capaz de perdonarla y unir sus caminos para ya no separarlos más y pedía que eso fuera más temprano que tarde.
Que aún te amo (te amo)
que aún te espero (te sueño)
y siempre voy a estar,
aún cuando tú estés lejos de mí.
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¿Cuántos días pasaron? ¿Cuántas noches durmió solo en aquella habitación? Todo era tan extraño, pero a la vez tan conocido. No era la primera vez que experimentaba eso, hacia un poco mas de dos años había vivido una situación similar, solo que esta vez los papeles se habían dado vuelto, no era él el dolido, no huyo de Japón como sucedió en esa ocasión. Esta vez había sido él el juzgado y no el juzgador, y si se marcho no fue por su voluntad. Su pasión, su trabajo, lo obligaron a cumplir con la tarea que le habían asignado que para su desgracia tuvo que ser fuera del país.
Estuvo a punto de dejarlo todo, de mandar al diablo todo por lo que tanto luchó durante años, todo por lo que se alejó alguna vez, su carrera, todo por Serena y ahora que se ponía a pensar en que hubiese pasado si se quedaba en Tokio, lo más probable es que en este minuto en vez de estar ahí recostado sobre esa cama fría, estaría junto a la mujer de su vida, junto a su amada, abrazados viento tele, jugando con Rini, tomando leche caliente o café en su caso, planeando los últimos detalles de su boda, planeando los últimos detalles para tener su final feliz.
Ahora se encontraba en un departamento asignado por el hospital, recordando todos los momentos junto a su princesa, los momentos difíciles, los de felicidad, cuando la conoció, cuando pensó que lo había engañado, resultaba un poco irónico aquello, no habían podido continuar su vida juntos la primera vez porque él creyó que ella lo traiciono y ahora todo sucedía de la misma forma pero al revés, su novia dudo de el, porque pensaba que estaba con Hotaru, si tan solo Serena le hubiese dado una oportunidad de explicarle todo, si no se hubiese cegado de esa forma, ahora estarían viviendo otra historia.
Yo te esperare aquí
sentada sobre el suelo en aquel jardín
donde aún vive la flor
que brotó de nuestro amor.
Y quiero que sepas que estoy aquí amor.
Le rogó que lo dejara explicarle, pero no se lo había permitido, le había escrito una carta esperando que ella lo perdonara y lo escuchara, ese fue su último recurso, pero de nada sirvió. Ahora dudaba si alguna vez leyó esa carta, tal vez lo hizo demasiado tarde, tal vez ni siquiera le importo, no, conocía perfectamente a Serena y a pesar de que no entendía el motivo que la orillo a no querer verlo nunca más, lo iba a entender y aunque le resultara imposible ya no la buscaría mas, esa había sido la decisión que ella había tomado y que él respetaría, no por él, sino por Serena.
La espero sintiendo con cada segundo que pasaba que era un latido menos que su corazón daba, poco a poco su alma se le estaba yendo de las manos, hasta que al final, después de todo, la había perdido ella no acudió y, él, con el corazón roto, tuvo que partir, deseo con toda su alma, aunque fuese en el último segundo, que llegara, pero no fue así ella lo expulso de su vida tal cual como él lo había hecho años atrás.
No la criticaba ni la juzgaba, solo le dolía, le dolía saber que ninguno de sus sueños se iba a hacer realidad, no se iban a casar ni iban a estar juntos por el resto de sus vidas, no tendrían más hijos ni llegarían a ser viejitos .Aun tenía a Rini y sabía que eso los uniría por el resto de sus vidas, su amor por ella también, pero ahora ese amor seria unilateral. La iba a amar por el resto de sus días y la esperaría aun después de su muerte si era necesario solo para poder volver a sentir aquellas caricias que lo llevaban a la locura, aquellos besos que despertaban más que pasión y locura, lo besos que con su ternura y necesidad le hacían creer que el cielo existía justo en aquellas gemas que irradiaban pureza, ternura y entrega.
¿En que minuto todo eso se acabo? ¿En que minuto había cambiado el puesto de príncipe por el malo?
Costaba creer que toda la felicidad que un día logró recuperar le fue sido arrebatada de manera tan injusta.
Que aún te amo (te amo)
que aún te espero (te sueño)
Yo te esperaré
Se levantó de su cama y se dirigió a la pequeña sala del departamento en que estaba viviendo actualmente, hecho un vistazo por todas partes por si se le olvidaba algo. Fue nuevamente a la habitación reviso el armario, la cama, la mesita de noche. Luego fue al baño e hizo lo mismo, se fijo que todo estuviera en orden, la cocina y la sala otra vez. Todo estaba empacado.
Ese mismo día volvía a Japón, específicamente a Tokio, su tiempo en Estados Unidos por fin había terminado, aquel curso que tantos problemas le trajo lo daba por finalizado con la calificación más alta de todos los doctores que acudieron, ¿De que otra forma podría ser si lo único que hacía era estudiar para liberar su mente de los tormentosos recuerdos que a cada minuto lo invadían?
Tomó sus cosas y se dirigió al aeropuerto, mañana estaría pisando su país natal enfrentando lo que hasta ese momento se negó a admitir completamente, el fin de su relación con Serena, ya sabía que de todas formas tendría que verla no iba a dejar de visitar a Rini ya no sería nunca más un padre ausente, amaba a esa niña como nunca creyó amar, era una forma tan diferente a lo que estaba acostumbrado, era un amor que solo un padre o una madre puede llegar a sentir, las ganas de protegerla, de velar por ella, de no querer perderse ningún segundo de su vida, de querer entregarle incluso lo que no tiene solo por ver brillar esos pequeños ojos zafiro, igual que los de él.
Había extrañado tanto a su hija en ese tiempo, la llamaba casi todos los días apenas tenia un tiempo, intentando congeniar los horarios tan diferentes y evitando encontrar a Serena al otro lado de la línea, sabía que algún día tendrían que volver a verse o escucharse, pero resultaba tan difícil, por lo que entre más la evitaba menos sangraba su corazón, jamás lograría soportar la indiferencia de su princesa.
Tenía claro que sus amigos deberían estar odiándolo, se fue sin poder decirle nada a nadie igual que la vez anterior, imaginaba la decepción de Andrew, la rabia de Mina, los improperios de Rei, la sorpresa en Lita y la prudencia de Amy. Imaginaba la reacción de Kenji y agradecía estar lejos de lo contrario ya podía ver nuevamente el puño del hombre estampado en su mejilla. Se sentía decepcionado de él mismo, quizás no tenía toda la culpa, aun así permitió que las cosas llegaran hasta ese punto donde creía que el retorno no era una opción, no podría volver el tiempo, no podría hacer lo que las cosas fueran como antes, pero por sobre todo no podría hacer lo que tanto se prometió… no volver hacer sufrir a Serena.
Reika le dijo que tenía que volver, que las cosas no eran lo que parecía. Ella siempre tan prudente, dando pistas sin decir más de lo que se le estaba permitido o lo que creía correcto, Darien alego que tenía que respetar la decisión de la rubia y por respuesta había recibido un "la verdad solo la podrás ver con los ojos del corazón, hay tanto que decir y a la vez tanto que callar, no permitas que los pequeños obstáculos acaben con su amor" no entendió muy bien a lo que se refería Reika esa vez.
¿Mirar la verdad con lo ojos del corazón?
¿Tanto que decir?
¿Tanto que callar?
Ya no se detenía a pensar en ello.
Llegó al aeropuerto y rápidamente su vuelo fue anunciado. Era hora de volver y ver que era lo que el destino le tenía preparado, solo esperaba que su destino tuviera nombre y apellido Serena Tsukino.
Se subió al avión sin mirar atrás deseando con toda su alma ya no tener que volver a ese lugar, no sabía exactamente que es lo que tenía ese país, pero cada vez que iba ahí el dolor reinaba en su vida, quizás era una señal de que su vida no estaba allí y que en el único lugar que podía ser feliz era en Tokio.
Esperaba que así fuera…
A la mañana siguiente Darien por fin se encontraba en su país natal, después de 5 largos meses estaba de vuelta. Por segunda vez estaba de vuelta con el miedo llenando cada parte de su ser, la diferencia: esta vez no tenía rencor en su corazón, no podía haberlo. Ya una vez había intentado odiar a Serena y creyó lograrlo, pero basto verla para darse cuenta de que eso nunca sucedería. Amaba a esa mujer como nunca creyó capaz de amar a alguien, con ella siempre todo era tan intenso y a la vez tan dulce, tan fuerte, tan potente que sabía que por más que los días, los meses y los años pasasen nunca la olvidaría y menos iba a ser capaz de reemplazar su lugar. Estaba comprobado. Si a la palabra amor tuviese que darle un nombre el primero que se le vendría a la cabeza sería Serena…
Serena, Serena, Serena…
Una palabra, tres silabas, seis letras, su completa felicidad y a la vez su mayor tormento, su meta y su perdición. La joven, sin darse cuenta, con una decisión podía darle la vida o por el contrario quitársela. Solo que esta vez se la había quitado.
¿Acaso alguna vez ella se dio cuenta de la influencia que tenía en él?
De todas formas deseaba con todo su ser que su princesa fuese feliz, jamás fue egoísta y si necesitaba estar con otra persona para conseguir la felicidad y la confianza que él no le había dado, que así fuera, aunque muriese en el proceso.
¤••-••°¤*(¯`°-•SyD•-°´¯)*¤°••-••¤
Apenas los primeros rayos de sol dieron en su cara la fémina comenzó a despertarse. Otro día más, otro despertar. Giró en su cama y luego se tapo con cobertor, solo un ratito más se dijo así misma, sabía que de todas formas, aunque quisiese, solo tendría los minutos que Rini tardara en abrir sus ojos y le pidiese su biberón. Podía sentir la bulla en la sala así que lo más probable es que Tashimura ya hubiese llegado.
Sinceramente Serena no sabía como agradecerle su compañía a Reika, desde que la conoció siempre había estado a su lado, a veces, incluso dejando a su propia familia en segundo plano para ayudarla. La rubia sabía que jamás podría pagarle lo que había significado todo ese tiempo a su lado. Su relación iba más allá que el trabajo, incluso más allá de la amistad que forjaron durante todo ese tiempo, ella había sido su consejera, su paño de lágrimas, su maestra, se porto como una madre y una amiga dependiendo de la situación. Estuvo en los momentos más importantes de su vida, en los más cruciales…
Siempre a su lado…
Mami – la voz de su hija la hizo salir de sus pensamientos. Otro día comenzaba. – Quiero mi leche – reclamó Rini al tiempo que se acercaba a la cama de Serena y se subía a ella para darle los buenos días a con un beso.
En seguida mi amor – le contestó mientras la tomaba en brazos y se levantaba para ir a la cocina a prepararle su desayuno.
Cuando terminó de preparar todo le entregó el biberón a Rini y luego se puso a ordenar todo lo que utilizo. Guardó la leche liquida en el refrigerador y cerro la puerta de este fijándose en el calendario que estaba pegado al refrigerador junto a unos dibujos que la pelirrosa hizo tiempo atrás.
3 de agosto.
Hoy era 3 de agosto.
Inmediatamente la nostalgia volvió a invadirle. No era la primera vez que no pasaba el cumpleaños de él a su lado, de hecho hacía años que no pasaban, ninguno de los dos, un cumpleaños juntos, pero aun así le era fácil admitir que lo único que deseaba era estar con Darien en una fecha como esa, darle el día libre a la señora Tashimura, levantarse temprano para prepararle el desayuno, mimarlo, entregarle un regalo y pasar el día juntos, tal vez sin hacer nada, solo estar juntos. En momentos como ese apreciaba cada segundo que paso a su lado y se reprendía por no haberle contado sobre Rini antes y de esa forma hubiesen aprovechado mas el tiempo y no arrancando de él como si hubiese cometido un delito, tal vez de esa forma tantas cosas se hubiesen evitado.
¿Dónde estaría en ese minuto? Le era inevitable no pensar en ello cuando deseaba con toda su alma poder estar con el y no solo ese día sino por el resto de su vida.
¿Qué estaría haciendo? ¿Acaso pensaría en ella de vez en cuando? ¿Estaría solo o acompañado? ¿Tendría a alguien que le cantara el cumpleaños feliz? ¿Estaría contento o del mismo modo que ella?
Necesitándolo…
Hasta ahora solo se dedico a pesar en si misma, en su pena, en su dolor, pero ¿y Darien? ¿Acaso la odiaría por no haber confiado en el? ¿Algún día la perdonaría? A veces se sentía tan egoísta, tenía tanta gente a su alrededor, en este tiempo jamás estuvo un solo día sin compañía, si no estaba Reika, que con suerte la dejaba en las noches, estaban sus amigas o su madre o padre, siempre había alguien a su alrededor, pero y alrededor de el? ¿Quién estaba? Una vez el pelinegro le contó que había estado sin nadie, sus amigos y su familia, que eran ellos, se habían quedado en Japón mientras que él se encontraba solo en un país desconocido. Igual que ahora.
Sabía que mientras que a ella le daban todo el apoyo, de cierta forma, a él le habían dado la espalda al creer que la abandono nuevamente dejándola embarazada. A pesar de intentar explicarle que el no tuvo la culpa, ninguna de sus amigas le presto mucha atención a ese pequeño detalle, más bien se concentraron en el hecho de que, simplemente, la volvieron a abandonar, aunque no supiese de su embarazo.
Caminó hasta su habitación luego de entablar su pequeña charla matutina con Tashimura, que más que nada se trataba de cómo se durmió noche anterior y otras cosas sin mucha importancia.
Luego de bañar a Rini y cambiarle ropa decidió ir a darse una ducha para levantarse.
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3 de agosto, su cumpleaños.
Hoy oficialmente tenía 27 años y estaba en la misma ciudad que lo vio nacer.
Ya había desempacado todas sus cosas al llegar a su departamento, lo había encontrado casi tal cual como lo dejo cuando se fue, tal vez un poco más ordenado y con un pequeño aroma a Serena, era tanto lo que extrañaba a esa mujer que incluso sentía su olor en todas partes.
Después de dejar sus cosas en su habitación caminó hacia la sala para descansar un rato. Cuando estaba ahí se dio cuenta que en la mesita de centro estaba el porta retratos donde salía los tres, lo tomó y se sentó en uno de lo sillones, se veían tan felices en aquella foto, que deseaba volver el tiempo y situarse nuevamente en esa época donde todo era perfecto junto a ellas.
De verdad extrañaba tanto a Serena que prácticamente se le hacía imposible estar a tan solo unos pasos de ella y no poder abrazarla, estrecharla entre sus brazos y besarla como tantas veces en esos cinco mese soñó.
Sin darse cuenta de sus acciones, caminó fuera de su departamento y se detuvo delante de la puerta de la rubia, levantó su mano para llamar, pero cuando su puño se iba a dirigir hacia la madera, se arrepintió y decidió mejor salir de ese lugar.
Dolía…
Dolía mucho…
¡Cobarde! Se llamó. No había otra palabra para definir su actitud, pero no era capaz de enfrentarla e imaginar su rechazo, eso sería aun más doloroso.
Rápidamente salio de ahí y se dispuso caminar sin rumbo fijo. Donde sus piernas lo llevaran.
Dio vueltas por toda la ciudad sin percatarse demasiado en el paisaje o por cuales lugares pasaba. Su mente estaba concentrada en su princesa ¿algún día podría sacársela de la cabeza? Lo dudaba, siempre estaría entre sus pensamientos y recuerdos. Como deseaba estar en ese minuto junto a ella, pero lo que un día vio como un sueño a punto de convertirse en realidad hoy solo lo veía como un espejismo en medio del desierto, parecía mentira todas la cosas que vivieron y que ahora solo se hubiesen transformado en un pasado difícil de recordar.
Se detuvo, en el primer lugar que encontró, para almorzar. Se quedó ahí por más de una hora, sumergido aun en sus pensamientos.
Por un minuto fijó su vista en el ventanal que estaba a su lado, irónicamente se encontraba igual que el día que volvió por primera vez desde los Estados Unidos. Sentado viendo la gente pasar.
"Coincidencia" se dijo a si mismo.
Cuando ya hubo terminado pagó y salio, otra vez, otra vez sin rumbo fijo. Por ahora no era dueño de sus actos, después de todo hoy era su cumpleaños, podía hacer lo que él quisiese, aunque lo que realmente quería no lo podía hacer. Estar con Serena y su hija.
Caminó durante varios minutos más ,hasta que inconcientemente fue a parar al único sitio que realmente le podría entregar la paz que tanto buscaba, aunque ese lugar fuese el mismo que le traía tantos recuerdos dolorosos.
El parque nº 10.
Se dirigió hasta la banca que solía sentarse cada vez que iba a ese lugar, sin querer su vista se clavo en el árbol que se encontraba a un lado donde años atrás había tallado un "Serena y Darien" rodeado por un corazón. Pasó la mano por encima recordando la vez que lo escribió para su amada.
Luego miro el lago y se fue hasta allí quedándose apoyado en el barandal que daba al lago observando la nada y recordándolo todo.
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Se sentía un poco ahogada, necesitaba salir de ahí, caminar donde fuera, por un minuto ya no quería pensar en nada ¿Cuándo se suponía que todo iba a pasar? Era una pregunta que se hacía todo el tiempo. Sin dudarlo salió de su casa dejando a Rini con la señora Tashimura, ya era un poco tarde y la niña estaba tomando su siesta matutina por lo que no iría a sentir su ausencia, después de todo no tenía pensado demorarse tanto, solo quería despejar su mente.
Al salir quedo frente a la puerta que daba al departamento de Darien, tuvo la intención de entrar, pero cuando iba a introducir la llave se arrepintió, necesitaba calmar el dolor no aumentarlo. Esa no seria buena idea.
Esta vez decidió bajar por las escaleras. Salió del edificio para dirigirse al único lugar donde podía estar.
El parque nº 10…
No quedaba muy lejos de donde estaba así que tampoco se cansaría demasiado. Como pocas veces, el pequeño Darien estaba más inquieto que nunca, quizás el también extrañaba a su padre, aunque no lo conociera, o tal vez solo estaba solidarizándose con ella, después de todo dicen que mientras los hijos están dentro del vientre pueden percibir todo lo que siente la madre.
Continuó caminando hasta que por fin llegó al parque, tuvo el instinto de sentarse por un minuto, pero no lo hizo.
¿Cuántas cosas habían pasado en ese sitio? Y ¿Cuántas más pasarían? No sabía la respuesta a la segunda pregunta, pero si a la primera. Fue en ese lugar donde se dieron su primer beso, donde se convirtieron en novios, fue ahí donde estuvieron para su reencuentro la primera vez y luego unas cuantas más, y fue ahí donde Darien le propuso matrimonio para luego terminar en lo que estaban ahora.
Los momentos más felices de su vida se dieron allí, incluso Darien, sin saberlo, conoció ahí a su pequeña.
Sin quererlo llevó la mano a su vientre y sintió como su hijo le daba una pequeña patadita como queriendo infundirle valor para continuar. Dio una pequeña mirada al lugar quedándose de piedra cuando su vista se quedó fija en el sujeto que estaba parado en el barandal a unos metros de ella…
¿Sería posible?
¿Acaso había vuelto?
De pronto sintió que la fuerza en sus piernas se desvanecían, pero no se dejo caer, ¿Darien había vuelto? El pánico la invadió por completo, volvió a poner la mano en su vientre, quiso correr, pero ya no era dueña de sus acciones sus piernas no le respondían, quiso acercarse, pero tampoco pudo. Sin darse cuenta las lágrimas comenzaron a inundar su cara.
Felicidad, miedo, angustia, necesidad, esperanza… una mezcla de sentimientos se apodero de la muchacha, quería correr a su lado y rogarle que ya no se fuera nunca más que se quedara con ella, con Rini y con el pequeño Darien, quería decirle que iba a ser padre nuevamente, quería gritarle que lo amaba y que había sido una tonta al no creer en él, que los celos la habían cegado, quería decirle que si llego al aeropuerto, demasiado tarde, pero llego.
Sintió otra patada en su vientre por parte de su hijo, pero por más que queria, no podía moverse ni gritar…
Aun nos falta mucho por andar
Los dos aprender hablar con la verdad
Un tropiezo es una prueba a nuestro amor
Superarlo seria lo mejor
Aun seguía mirando el lago, era impresionante la tranquilidad que este le propiciaba. El sol se estaba comenzando a esconder, pero increíblemente Darien no quería irse, algo lo ataba a ese lugar.
Los recuerdos se dijo a si mismo.
De pronto la necesidad de voltearse lo invadió, no sabía porque, pero sentía como si alguien lo estuviese observando no muy lejos de ahí. Instintivamente se giró quedándose sin aliento al ver a Serena parada con la vista fija en él, sin decir nada.
De forma involuntaria caminó hasta donde se encontraba ella, que al parecer aun seguía en estado de shock.
¿Qué tal si ya no lo quería ver? ¿Si no era capaz de perdonarlo? ¿Y si lo rechazaba? O peor aun ¿y si no le permitía explicarle todo lo sucedido con Hotaru? .Pensó tantas veces en la posibilidad de ser rechazado por la joven, pero hasta ahora nunca sintió tanto pánico porque eso sucediera, había barajado la posibilidad y ahora que estaba tan cerca de que eso pudiese suceder un enorme nudo se le formó en la boca del estomago, eso si que sería doloroso, pero ansió tanto tiempo el poder ver nuevamente aquellos ojos, por poder tocar su piel, sentir su aroma.
De algún modo, una parte de él quería detenerse y salir corriendo por miedo al rechazo, pero otra parte, infinitamente mucho más grande, deseaba correr a su lado. Y a si lo hizo.
Sin darse cuenta el corazón se le detuvo, estaba frente a ella, su princesa, la persona que había ocupado sus pensamientos durante todo ese tiempo, con la única mujer que con solo una sonrisa podía hacer que su corazón volviese a latir y que su mundo estuviese completo.
Si me extrañas regresa aquí a mi lado
No digas nada tan solo ven y entrégate
Despiértame de esta locura
Serena – murmuró Darien. Cuántas cosas quería decirle, pero de su boca no salía nada. Estaba perdido en su mirada.
Tomo un profundo respiro e intento ordenar un poco las ideas en su cabeza, lamentablemente para el pelinegro ninguna frase se formaba en ella, estaba completamente en blanco, volvió a tomar aire ahora esperando que alguna frase coherente saliese de su boca.
Pero antes de alcanzar a decir algo, los labios de Serena se estamparon fuertemente, de una forma casi desesperada.
No estaba segura de que él fuese a responderle aquel beso, pero en ese momento nada le importaba, lo quería sentir, necesitaba sentirlo, creer, aunque fuese una ilusión, que la había extrañado de la misma forma en que ella lo había echo, necesitaba sentir que aun la seguía amando.
Por un minuto, al ver que su beso no era correspondido, las ganas de llorar la invadieron, al parecer no la iba a perdonar. Creyendo que ya no tenia nada que hacer se decidió a romper el contacto, pero la fuerte mano de Darien se apoyo en su nuca y con más intensidad profundizo el beso.
¿Cuántas veces había deseado, en ese tiempo, hacer eso? ¿Cuántas veces creyó que la posibilidad de volver a sentir los labios de Serena moverse de esa manera sobre los suyos se había extinguido el día que subió al avión? ¿Acaso esto significaba que lo perdonaba? ¿Podrían estar juntos sin importar lo que hubiese ocurrido?
Tenía tantas preguntas en su mente, pero no quería hacerle caso a ninguna, la tenia nuevamente entre sus brazos y eso era lo que importaba.
Quédate conmigo
En tus ojos me quiero encontrar
Llenarte de felicidad
Y junto a ti ganar
Quédate conmigo
Vamos de la mano a caminar
Yo no te soltare jamás
Volvamos a empezar
Se separaron por un instante solo para recuperar el aire y luego volvieron a unir sus labios en un beso más calmado. Era increíble que cado uno estuviera asustado, temiendo por el rechazo del otro, cuando en aquel acto se demostraban cuanto se habían extrañado, cuanto se amaban y cuanto se necesitaban.
Cuando el delicioso contacto ya hubo acabado ambos se quedaron mirándose en silencio por unos minutos. Ninguno quería romper el silencio tan cómodo que se había formado entre ellos.
Te amo –fue Darien el primero en hablar para luego cerrar los ojos temiendo, a pesar de todo, que Serena lo rechazase – Serena… perdóname, te juro que entre Hotaru y yo no ha pasado nada, ese día… – intentó explicarle, pero la mano de ella fue a parar a su mejilla sin previo aviso.
¡Tonto! – le grito sin darse cuenta de su acto. De pronto una rabia tremenda la inundo por completo.
Serena… perdóname… – volvió a intentar explicarle, no le había dolido el golpe, de cierta manera se sentía culpable por todo.
¡Tonto! – Le dijo nuevamente la mujer, con los ojos llenos de lágrimas – te fuiste, me dejaste sola otra vez –
Lo siento. Te lo dije en la carta, yo no quería irme… pero tenía que hacerlo. Te pedí que fueras arriesgándolo todo y no llegaste – termino la frase en a penas un murmullo, aun le dolía recordar aquel día.
Llegué – se apresuró a decir – pero tarde – susurró.
¿Qué? – preguntó Darien no creyendo lo que decía ¿en que minuto? Él había estado hasta el final esperándola, mas nunca la vio aparecer.
No es fácil hoy dejar el miedo atrás
Sentir nuestro amor
Arriesgarnos de verdad
Mucho tiempo nos tomo llegar aquí
Pero amarte es todo para mí
Llegué y tu… te estabas subiendo al avión – comenzó – te grité, te juro que te grité lo más fuerte que pude, pero nunca te diste vuelta. Te vi subir al avión y luego te marchaste… -
Pensé que no me habías creído, te busque tantas veces y no me recibiste nunca –
Lo se – le respondió sonrojándose. Había sido tan tonta al desperdiciar tantas oportunidades.
Perdóname Serena, no pensé que tener a Hotaru conmigo fuese a provocar todo esto, debí habértelo dicho desde un principio, pero quería darte una sorpresa, Hotaru es mi prima, estuvo conmigo…- comenzó a explicarle otra vez.
Perdóname tu a mi – lo interrumpió – ella me explicó todo en el aeropuerto. ¡Fui tan tonta! ¡Nunca debí desconfiar de ti! – sollozó.
Estoy aquí – le dijo el pelinegro – estoy aquí-
Te extrañe tanto – susurró abrazándolo como si la vida se le fuese en ello.
Y yo a ti Serena – le devolvió el abrazo. Hasta ese momento no se percato del incipiente vientre de Serena. Estaba tan concentrado sintiendo nuevamente su princesa que no se preocupó en nada más.
En ese momento solo eran ellos dos, no quería que nadie más se interpusiera en su camino, no quería que nada más sucediera interrumpiendo ese mágico encuentro
A pesar de estar nuevamente juntos como si nada hubiese ocurrido entre ellos, esto no daba por hecho que las cosas volvieran a estar como antes, de todos modos ninguno iba a pensar en eso en ese instante. Nadie sabía lo que pudiese venir después, incluso no estaban realmente seguros que todo lo que estuviese pasando fuera cierto.
No importaba.
Iban a disfrutar el uno del otro mientras así lo pudiesen hacer.
Si me extrañas abrázame mas fuerte
No digas nada
Tan solo ven y entrégate
Despiértame de esta locura
Tomó la mano de Darien y la guió hasta donde se encontraba su futuro hijo. Sorprendido la miró dándose cuenta del pequeño detalle que había dejado escapar por estar pendiente del hecho que ella estuviese nuevamente junto a él.
Atónito la miró a los ojos.
¿Cuándo sucedió eso? ¿Desde cuando lo sabía Serena? ¿Por qué no se lo dijo?
¡Idiota! Se dijo Darien a si mismo.
Comenzó a recordar lo extraña que había estado antes de su partida. Las nauseas, el constante cansancio, los mareos. ¿Qué clase de medico era que no se dio cuenta? ¡Él mismo la obligo a ir al doctor! ¿Cómo fue capaz de dejar pasar ese pormenor? ¿Qué clase de pareja era que se había quedado tan tranquilo cuando ella había evadido el tema?
Ahora la pregunta clave era ¿Por qué no le dijo nada? ¡Era su hijo por Dios! Se perdió el embarazo de Rini y ahora el de su segundo hijo o hija.
Por un minuto se imagino cargando al bebe entre sus brazos junto a Serena y su pequeña
La idea no le cayó para nada mal.
Miró a la fémina aun confundido, quiso preguntarle la razón por la cual él no se había enterado, porque era imposible que ella no lo supiera antes de que Darien se fuera, pero la rubia se le adelanto.
Es niño – dijo, mirándolo directamente a los ojos – y se va a llamar Darien… igual que el padre –el sonrió ante la mención del nombre de su hijo.
Que originales – murmuró e intento sonreír, pero fracaso – Serena y Darien -
Espero que esta vez no se parezca a mí –
Quédate conmigo
En tus ojos me quiero encontrar
Llenarte de felicidad
Y junto a ti ganar
Quédate conmigo
Vamos de la mano a caminar
Yo no te soltare jamás
Volvamos a empezar
Caminaron de la mano hasta quedar sentados en la misma banca de siempre. El silencio los rodeó durante un par de minutos, era un silencio pasivo, cómodo. Ambos miraban el horizonte sin saber en que decir o por donde empezar. Había tantas preguntas que hacerse, tantas dudas que aclarar, miles de cosas por contar, pero ¿por donde empezar?
¿Por qué no me lo dijiste? – preguntó de repente, acariciando el vientre donde se encontraba su bebe, dando a entender a lo que se refería.
Te quería dar una sorpresa – suspiró – pero no alcancé.
¿Ya lo sabías cuando te lleve al medico? –
No, me entere ese día, pero le pedí que no te dijera nada para darte la sorpresa –
Ya veo. Le pregunté a Maturana y me dijo que no era nada para preocuparse. Ahora entiendo, nunca me contó que no tenías nada, sino que no era nada para preocuparse– hablo resaltando las ultimas tres palabras.
¿Por qué te fuiste? – interrogó de repente.
Me mandaron a un curso. No podía decir que no, me avisaron el día que te lleve donde el Dr. Maturana y no alcancé a decírtelo antes –
¿Hace cuanto que volviste? –
Hoy – respondió Darien.
Serena sonrió recordando la fecha de hoy.
3 de agosto.
Feliz cumpleaños – lo felicitó lanzándose a sus brazos y proporcionándole un calido beso.
A veces no nos entendemos
En la impaciencia nos perdemos
Muy rápido quisiéramos volar
No es tan difícil acercarnos
En lo que amamos de los dos perdernos
Ven aquí, despiértame de esta locura
Se quedaron juntos viendo el atardecer, a ratos sin decir nada o hablando de nada importante. De un momento a otro cada pregunta, cada queja, cada duda dejó de tener importancia ¡Estaban juntos! ¿Qué más importaba? Lo único que ninguno de los dos dejó de decir fue cuanto se amaban.
Lo demás… ya tendrían tiempo para eso…
Por ahora solo ellos dos y nadie más, bueno el pequeño Darien también, pero a él no podían dejarlo fuera.
¿Por qué siempre las cosas tienen que ser tan complicadas para los dos? – preguntó al aire.
Supongo que si las cosas fueran tan fáciles no tendrían el valor que tienen – le respondió el mirándola a los ojos y tomándole una de sus manos mientras que la otra la llevaba al vientre de la rubia – hemos cometido tantos errores, tomado demasiadas malas decisiones, nos hemos confundido, separado, vuelto a juntar y luego vuelto a separar, hemos sido felices juntos e infelices separados, pero a pesar de todo, a pesar de todas las confusiones, de todos los errores seguimos amándonos, seguimos volviendo al otro… - la besó.
Después de toda esta locura estamos juntos de nuevo – sonrió y acaricio la mejilla de Darien – seguimos formando una familia, seguimos agrandando nuestra familia –exclamo mirando donde se encontraba su hijo – te sigo amando incluso más que el primer día. No puedo volver a vivir sin ti de lo contrario juro que moriría, no de nuevo. No podría amar a otra persona que no fueras tú, porque cuando me hablan de amor tu rostro se me viene inmediatamente a la mente, tus manos son las únicas que quiero en mi cuerpo, tus labios son los únicos que quiero sobre los míos y mis noches solo las quiero compartir contigo – suspiró – Te amo Darien, solo a ti… el primero y el único… por siempre – concluyó.
La vida suele ser como una rosa – murmuro el pelinegro – para llegar a la flor hay que atravesar las espinas que el tallo provee; en la vida hay que atravesar los obstáculos que esta no da para poder llegar a la felicidad, a veces lastimándonos con las espinas en el camino, pero al final de todo siempre nos vemos reconfortados. Yo te tengo a ti, a Rini y ahora a Darien, nuestro hijo ¿Qué más puedo pedir? –
Una completa vida juntos, con más hijos, con sueños por cumplir, con noches eternas uno al lado del otro, con días llenos de risas junto a nuestros pequeños, con un futuro lleno de tú y yo, de Rini y Darien. Siempre por el resto de la eternidad de la mano –
Siempre… - susurró – Te amo Serena. Ya no me voy a ir a ninguna parte, no sin ti. Nunca más – prometió uniendo sus labios en un voto de amor eterno olvidando el pasado y prometiendo un futuro lleno de amor, entrega, fidelidad y por sobre todo compañía.
Quédate conmigo
En tus ojos me quiero encontrar
Llenarte de felicidad
Y junto a ti ganar
Quédate conmigo
Vamos de la mano a caminar
Yo no te soltare jamás
Volvamos a empezar
Caminaron de la mano hasta el edificio "Your Dream". Cuando compró su departamento en aquel lugar Darien jamás imagino que todos sus sueños serían cumplidos justo ahí, tu sueño, extraño pero cierto. Serena y su hija estaban ahí, a su familia la había encontrado allí, todo lo que quería su propia familia.
Subieron hasta el piso donde se encontraban ambas casas y no dudaron en ingresar al de la joven. El galeno se encontraba ansioso, quería ver a Rini, habían pasado cinco meses en lo que tan solo hablar con ella no le era suficiente, quería estrecharla entre sus brazos y pasar todo el tiempo que había perdido con ella.
Entraron topándose con un sorprendida Reika, que no disimulo su impresión al verlos entrar juntos, y una saltarina Rini, que apenas vio a su padre no dudó en salir corriendo a su encuentro y lanzarse a los brazos de este, el cual la recibió con su mejor sonrisa y los brazos abiertos. La hizo girar junto con él viendo como la pequeña reía. Serena que los contemplaba sintió una alegría que hacia tiempo no experimentaba, la pelirrosa estaba sonriendo como nunca y ella se sentía dichosa. Sintió como su bebe quiso estar presente en el momento también y se acercó hasta donde estaba su príncipe con su niña para tomar la mano del mayor y llevarla hasta su vientre, de esta forma haciendo participe de tanta felicidad a su hijo también.
Ya no habría más sufrimiento y al parecer su bebe tenia la misma felicidad que ella.
El sintió como el pequeño Darien daba una pequeña patadita. Su sonrisa aumentó más, si es que eso era posible. Definitivamente este era el mejor de todos sus cumpleaños: había vuelto, estaba con Serena y Rini, y se entero de que nuevamente iba a ser padre… faltaban sus amigos, pero sabía que tarde o temprano ellos lo perdonarían y entenderían.
Reika viendo lo feliz que estaban los tres decidió dejarlos solos para que aprovecharan más íntimamente su reencuentro. Miró a Darien y le entrego una calida sonrisa que fue devuelta con inmensa gratitud por parte del pelinegro y luego se fue.
"La verdad solo la podrás ver con los ojos del corazón, hay tanto que decir y a la vez tanto que callar, no permitas que los pequeños obstáculos acaben con su amor"
Inmediatamente las palabras que Reika le dijo tiempo atrás vinieron a su cabeza. Ahora entendía todo… de no estar ahí en ese minuto, de no sentir a Serena como la estaba sintiendo ahora, de no ver con sus propios ojos la verdad, de no sentir el amor, que a pesar de todo, ella le seguía profesando jamás lo hubiese creído aunque mil personas se lo hubiesen dicho, tenía que verlo con sus propios ojos. Y lo estaba haciendo.
Después de pasar un tiempo los tres decidieron irse a dormir juntos, ya que Rini no quería separarse de su papá, lo cual no molesto a ninguno de los dos mayores. Se acomodaron en la habitación de Serena y mientras que con un brazo Darien abrazaba a su rubia por la cintura dejando su mano donde se encontraba su hijo y con el otro acomodaba a Rini en su regazo quedándose los tres dormidos como siempre debió ser y como sería de ahora en adelante… juntos.
Un nuevo reencuentro y el destino los había vuelto a unir, pero esta vez por el resto de sus vidas.
Quédate conmigo
Quédate conmigo háblame de frente
Ven volvamos a empezar
A la mañana siguiente Darien se levanto muy temprano, preparó el desayuno para sus dos princesas y se los llevó hasta la cama. Desayunaron los tres en la recamara, luego se levantaron y se vistieron. A petición del pelinegro las dos mujeres se arreglaron un poco más de lo normal.
Darien habló con Reika pidiéndole que los acompañara, no les contó a ninguna a donde las llevaba, solo les dijo que era algo que ya no podía esperar.
Salieron del edificio y se subieron al auto del medico.
¿A dónde nos llevas? – preguntó por milésima vez Serena ya impaciente de tanto misterio.
Ya te lo dije, hay algo que tengo que hacer si quiero seguir vivo y conocer a mi hijo – le respondió con simpleza.
¿Pero por qué tengo que ir yo también? – interrogó Reika curiosa ¿Qué es lo que tenía que ver ella en todo ese asunto?
Porque tú eres la más indicada para testiguar lo que tengo pensado hacer –
Tanto Reika como Serena se quedaron en silencio sin saber que pensar o que decir, ninguna entendía ni se imaginaba lo que el hombre tenía planeado, al principio la rubia pensó que podían dirigirse a casa de sus padres, pero al ver que pasaban la calle donde tenían que doblar para ir a su casa desechó esa posibilidad quedando aún más intrigada.
El continuó manejando hasta que llegaron a un edificio que sorprendió a las dos ¿Qué tenían que hacer en…? ¿Acaso sería posible que Darien…? ¿En que minuto?
Reika dibujo una sonrisa al darse cuenta la sorpresa de Serena y las intenciones de Darien. Rini no dijo nada, no entendía lo que se proponía su padre de todas formas, pero aun así se bajo del vehiculo de un salto y le estiro los brazos a su papa para que la cargara, petición que el ojiazul no demoró en aceptar.
¿Qué significa esto? – preguntó aun en estado de shock la muchacha
Significa que estamos en un registro civil para casarnos – le respondió su, al parecer, futuro esposo – si tengo que enfrentar de nuevo a tu padre, a Andrew, Rei, Mina, Amy y Lita quiero hacerlo con una libreta que certifique que eres mi esposa y así nadie me podrá criticar nada – dejó escapar una carcajada cuando miro a Serena, que por más que trataba no lograba salir de su estupefacción.
Pero…-
Pero nada, a demás me muero por poder proclamarte como mía, solo mía, ante todo el mundo – le susurró al oído – te amo, mi amor –
Y yo a ti Darien – le respondió besándolo.
Minutos más tarde con Reika como testigo ambos ponían la firma sobre el papel que los uniría ante la ley por el resto de sus vidas.
Un año después Darien con Rini de su mano y Serena con un hijo de 9 meses daban juntos el "sí" ante Dios frente a toda su familia y amigos. Por fin la felicidad había comenzado a reinar sus vidas, ni los malos entendidos, ni los celos, ni los errores iban, esta vez, a opacar la felicidad que a ambos tanto les había costado conseguir, sus vidas por fin estaban siendo iluminadas por el amor que se tenían.
No necesitaban de nada más solo a ellos, porque siempre serian el uno del otro.
Y si me preguntan
A dónde voy, de dónde soy, a dónde quiero llegar
Si me preguntan
A dónde me lleva amar
A ti, a ti
A ti ya estoy de vuelta antes de regresar
En ti, en ti
Es donde siempre quisiera estar
A ti, a ti,
A ti mi verdadera nacionalidad
En ti, en ti
Se acaba el rio, comienza el mar
• • -(¯`•.•´¯) (¯`•.•´¯) ¤ * ¤
.......*`•.¸(_FIN_)¸.•´
...... ¤ °º ¤`•.¸.•´ ¤ º° ¤`•.¸.•´`•» • •
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Canciones:
Aun Kudai
Quedate conmigo Ha Ash
A ti Sin bandera (el coro)
Primero que nada y como ya viene siendo costumbre quiero pedir disculpas por el retraso ya van dos meses y se que prometí subir el ultimo capitulo antes de año nuevo. Principalmente quería subirlo para navidad, pero no tuve tiempo, es que entre tanto ajetreo por los tramites de la universidad no me dejaron mucho tiempo para poder actualizar antes, además luego de subir el capitulo anterior, al día siguiente mi hámster se murió (Tomás, más conocido como "el ratón"). Me paso por mala jaja pero ya no importa supongo que no volveré a ser tan mala con los personajes ¬¬ nah!! Mentira total ya no tengo ningún ratón que se me muera así que da lo mismo, los machitum ya no sirven ahora jaja.
Es un poco extraño estar en esta situación, espero que les haya gustado el final de la historia, a mí si me gustó. Da un poco de pena tener que finalizar el fic, pero ya no tenía más ideas y desde un principio la historia estaba pensada como se dio aunque en el camino haya cambiado algunas cosas, lo esencial quedó como yo lo había planeado. Ahora me voy a dedicar a "te amare por siempre" de lleno, no lo había querido actualizar antes, mas que porque si me ponía a escribir ese capitulo ya no me iba a dedicar a "reencuentro" y no se me hacia justo demorarme aún más así que ese es el motivo mas grande. No piensen que lo abandone, ahora me voy a dedicar 100% a ese fic por lo que espero actualizar pronto ese.
Quería dar las gracias también por la cantidad de rw que recibí, gracias por ayudarme a llegar a los 300, creo que no he visto ningún fic que tenga esa cantidad de rws con tan pocos capítulos, por lo menos no aquí en Sailor moon ¡Gracias! Nuevamente a todos los que dejaron sus comentarios.
También quería agradecer a cada una de las personas que me siguieron a lo largo de esta historia, a las que empezaron junto conmigo, a las que se unieron en el camino y a las que se van a unir también. Gracias a las que dejaron rw en cada capitulo a las que no también. Solo GRACIAS!! Por simplemente leerme.
Espero que me sigan acompañando en las demás historias, y las respuestas a los rws vana ir al correo.
Un beso cuídense mucho.
Nos vemos.
PD: Gracias especialmente a Any (mami!!) que me ayudo con la gramática de este capitulo, gracias por el apoyo y los consejos un besote!!
Ahora si chau!!.
