Acosos

Llevaba meditándolo hacia casi un mes, y la salida de Hogsmeade de la próxima semana le venia perfecta, si James no le pedía una cita, lo haría ella.

El único problema era que cada vez que lo intentaba terminaba echándose atrás. Era muy importante la respuesta, por eso dudaba tanto, no era para nada falta de valentía como decía Alice.

Hacia tres horas que estaba sentada en ese rincón de la Sala Común, exactamente como la había dejado James al marcharse al entrenamiento con el equipo de Quidditch, y hacia mas o menos 20 minutos que Remus junto a Black y Pettegrew habían bajado de su habitación y se habían sentado cerca del fuego encendido de la chimenea, el primero había sacado uno de sus libros y los otros dos jugaban una partida de ajedrez mágico.

Una idea rondaba su cabeza pelirroja desde que los había visto venir. Con Remus lo había intentado hasta cansarse y lo único que había logrado era que el licántropo hullera de ella cada vez que notaban que se quedaban a solas, con Pettegrew no tendría resultado, si llegaba siquiera a insinuar que quería hacerle unas preguntas lo mas seguro era que el pobre chico mojara sus pantalones, además de que no creía que el tuviese la información que ella necesitaba.

En cambio Black… era el mejor amigo, el hermano, el gemelo perdido, prácticamente compartían el mismo cerebro… el tenia que saberlo, aunque era menos probable que hablara, para colmo últimamente se había vuelto muy hostil con ella (mas de lo estrictamente necesario teniendo en cuenta que se llevaban peor que mal).

Pero es que no lo soportaba mas! Estaba desesperada y Black era su última opción, su última carta. Si no lograba sonsacárselo a él, tendría que echarse al vacio con los ojos cerrados, y rogarle a Merlín y a todos los santos muggles que James la atrapara antes de caer, estrellándose contra el suelo salpicándolo todo de sangre.

Un año entero, un año, cuatro meses y 17 días exactos desde que supo que estaba enamorada, esperando por una dichosa cita, algún indicio por parte de él.

Pero nada… ok, un año era cosa de niños comparado con el tiempo que él había esperado por ella, por alguna respuesta afirmativa, pero la diferencia ahí estaba! Ella no era James! Él era atento, paciente y perseverante… en cambio Lily… no era capaz de esperar tanto.

Había llegado la hora de la verdad. Se levanto de su sitio decidida y se acerco al grupo con la valentía por delante.

-Black!- lo llamó sonando mas ruda de lo que pretendía.

El aludido solo frunció el ceño sin quitar su vista del tablero de ajedrez que compartía con Peter.

-Que es lo que desea su alteza real Evans de sus súbditos?

Sus mejillas se tornaron del color de su cabello al instante y tubo ganas de abofetear al chico con todas sus fuerzas, pero le pareció que no estaría bien comenzar así, así que suavizo el tono.

-Pues… yo – notaba como la sonrisa burlona de Remus se iba ampliando más y mas a medida que hablaba, era obvio que estaba escuchando a pesar de que no quitaba la vista de su lectura. – yo… me gustaría hablar un momento contigo.

-Habla- fue todo lo que dijo el chico mientras movía su caballo para que atacara a la reina de Peter, aun sin voltear a mirarla.

Esto le estaba costando horrores, mas le valía al maldito soltarle lo que quería oír luego porque sino se las pagaría caro.

-Podríamos hablar a solas? En el pasillo?

Entonces Sirius lentamente volteó a verla con los ojos entrecerrados y los labios apretados en una clara mueca de disgusto y desconfianza.

-Es que ya no te alcanza con James? Yo no iré por detrás de ti.

A que venia eso? Acaso estaba celoso o algo?

-Vamos Black! Solo quiero hablar contigo!

El animago soltó un suspiro antes de levantarse cansinamente y marchar hasta la salida.

-Si no quitas esa estúpida sonrisa Remus haré que te tragues ese libro en lo que te lo cuento- le susurro al oído antes de seguir al moreno.

Una vez fuera y seguros de que el lugar estaba desierto, Lily lo miro sin saber bien como empezar.

-Muy bien, que narices quieres Evans?

-Yo, quería preguntarte algo acerca de James.

-Y no puedes preguntárselo a él acaso?

-Si pudiera preguntárselo a él, puedes estar seguro de que no te lo preguntaría a ti.

Silencio. La ceja derecha de Sirius fue elevándose a medida que la sonrisilla burlona numero 2 marca Sirius Black le pintaba los labios.

-Así que ahora es mi turno. Vas a acosarme a mí también.

-Co-como que acosarte? Y como es eso de que ta-tambien?- pregunto nerviosa.

-Vamos pelirroja- siguió sonriendo- que James viva en su nube particular color de rosa y no se de cuenta de nada no quiere decir que los demás debamos hacernos los tontos.- cara de confusión por parte de Lily- Has dejado bastante paranoico a Lunático, gracias a Merlín que no atacaste a Peter porque sino no la cuenta, es un poco susceptible con este tipo de cosas.

Silencio otra vez.

-Ok, de acuerdo, tu ganas – suspiro resignada- me lo dirás tú entonces?

-Si Remus no lo hizo que diablos fue lo que se te metió en esa cabeza que te hizo pensar que yo si te diría algo?

Ya estaba dicho, sabía reconocer cuando había perdido. Su pose de gamberro, el tono desafiante, la mirada burlona… Podría rogarle de rodillas y el maldito no le diría nada.

Se apoyo contra la pared fría del pasillo y resbalo hasta quedar sentada con las rodillas contra el pecho. Se paso las manos por el rostro tratando de calmarse, cosa que no dio resultado. Miro a su acompañante que todavía mantenía su sonrisilla aunque parecía perder fuerza.

-Es que no lo entiendes! – estalló elevando el tono de voz- necesito saberlo, necesito saber porque ya no me pide citas, si ya se ha olvidado de mi, o si al conocerme mejor he dejado de gustarle, si se ha enamorado de alguien mas, o que diablos es lo que pasa. Es que acaso siempre fui un juego y ahora ha decidido madurar!? Por favor Sirius! Tienes que decirme algo. No quiero sufrir por esto, no quiero terminar tirada sin poder sacármelo de adentro.

Sirius que se había sentido un poco aprensivo al verla derrumbarse de esa forma, no pudo más que sonreírle comprensivamente cuando escucho la última frase. Se sentó a su lado y le tomo una mano entre las suyas.

-Óyeme, primero que nada, trata de tranquilizarte.- dijo suavemente, abandonando toda la arrogancia y hostilidad de hace un rato.

-He caído Sirius. He caído como una tonta y ahora no se que hacer. – susurro.

-Así que por fin la prefecta perfecta ha caído en las redes de un merodeador.

-Déjalo quieres- sonrió a la vez que lo golpeaba amistosamente en el hombro.

Se quedaron unos momentos así, uno junto al otro, hombro con hombro, la situación de por si era bastante irreal, cualquiera que pasara por allí y los viera sentados juntos contra la pared como si fueran viejos amigos podría pensar que se ha vuelto loco.

-Me lo dirás?- pregunto Lily de pronto, Sirius la miró saliendo de sus pensamientos- no quiero presionarte, si es algo que no puedes decir, o es un secreto solo déjalo, no me lo digas, no voy a obligarte a traicionarlo, tu eres su amigo, lo mas importante para él. No quiero provocarles problemas…

El moreno la oía y a pesar de lo que Lily le estaba diciendo podía notar un pequeño toque de suplica en su voz, como si a la vez que le preguntaba si podía contárselo, estuviera conteniéndose para no amenazarlo con su varita.

Se miraron fijamente.

-Te gusta de verdad o solo de momento?

Ella desvió la mirada que había mantenido expectante sobre el muchacho y se sonrojo mientras volvía a sonreír. Volvió la vista y lo miro directo a los ojos.

-Lo quiero mas de lo que estoy dispuesta a reconocer delante de ti.

El chico miro al frente y asintió meditando las palabras de la pelirroja a la vez que se contagiaba de su sonrisa.

-No puedo decirte lo que siente o no James, no voy a traicionar su confianza - dijo sin mirarla, hizo una pausa y suspiro- pero te diré una cosa. Muchas veces uno hace preguntas porque si, o por el gusto de preguntar, a veces por costumbre… James nunca fue de esos. Si te hace una pregunta es porque realmente le interesa la respuesta. Desde que murió su padre, él a madurado mucho, incluso llegó a contagiarme un poco.- rio un momento y volteo para mirar a Lily nuevamente- y… al madurar se dio cuenta de que algunas respuestas eran mas importante que otras, se dio cuenta cuan importantes eran para él, y darse cuenta de eso, Lily, hace que preguntar se vuelva mas difícil.

Se miraron largamente en silencio hasta que a Lily se le iluminó el rostro con una gran sonrisa.

-Lily, él a dejado de preguntar no porque ya no le interese, sino porque le teme demasiado a algunas respuestas.

Entonces Lily se le abalanzo con fuerza y abrazo al chico, sorprendiéndolo por un momento.

-Gracias, gracias, gracias, Sirius gracias.

-Oye!- dijo riendo por la efusividad de la chica- no me abraces de esa forma que si me ve Cornamenta me pega un puñetazo.

Sirius se puso de pie y le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

-No creo que lo haga.

-A que te refieres?

-Sabes hacia donde voy ahora mismo?- el chico la miro confuso- hacia el campo de Quidditch.

Él le sonrió ampliamente.

-Lo último que hará cuando te vea será pegarte un puñetazo. Te lo aseguro.

Ambos suspiraron a la vez.

-Bueno, ya vete pelirroja. No lo hagas esperar más.

Cuando Lily volteo y salió corriendo escaleras abajo, Sirius no pudo contenerse y le gritó.

-Y deja de acorralar a jóvenes inocentes en los pasillos oscuros, Evans.

La risa cantarina de Lily le llego a los oídos seguida de una respuesta.

-No se si pueda contenerme de acorralarlo cuando vea a James, Black, aunque no se si él sea del todo un chico inocente.