CAPITULO 3

Mis nuevas sensaciones: Oh Terrible Sakura tu provocas esto en mi, pequeña bruja que con tus hechizastes ojos me trasformas en un adicto de tu cuerpo... deseo sentir todo tu cuerpo junto al mio y derrochar amor para ti... Dedicado a mi sempai DREAMS KOKORO DEAD

La pesada puerta se cerró tras Sakura con un ruido sordo. Empezó a tiritar y a frotarse los brazos, estaba muy nerviosa. Shaoran le echó una capa sobre los hombros. Sakura se vio envuelta por su cálido aroma masculino. Atravesó el recibidor a grandes pasos y abrió las puertas de la biblioteca. Encendió el fuego en un momento. Le señaló un sillón, al lado de la chimenea. De respaldo alto y mullida tapicería, una pieza de anticuario, aunque no parecía nada deteriorado ni desgastado.

Sakura estudió la habitación con aprensión. Era una estancia grande, con un hermoso entarimado de madera en forma de mosaico. En tres de las paredes se veían estanterías cubiertas de libros, la mayoría encuadernados en piel, muchos de ellos muy antiguos. Los sillones eran cómodos, la mesita, muy antigua, también estaba en estupendas condiciones. El tablero de ajedrez era de mármol y las piezas estaban esculpidas a mano.

- Bebe esto.-

Estuvo a punto de saltar de la impresión cuando lo vio junto a ella ofreciéndole un vaso de cristal.

- No tomo bebidas alcohólicas.-

El sonrió de aquella forma que hacía que su corazón latiera desbocado. Su agudo sentido del olfato ya había percibido esa información con anterioridad.

- No es alcohol; es una mezcla de hierbas para tu dolor de cabeza.-

Una sensación de alarma se extendió en su interior. Había sido una locura ir allí. La situación era la misma que la de intentar relajarse sabiendo que hay un tigre salvaje en la habitación. Él podía hacerle cualquier cosa y nadie acudiría a ayudarla. Si la drogaba…Movió la cabeza con decisión.

- No, gracias.-

- Sakura - Dijo en voz baja, acariciante, hipnótica - Obedéceme.-

Sus dedos se curvaron alrededor del vaso, luchó para impedirlo, pero la cabeza le estalló con un súbito y lacerante dolor Gritó. Shaoran estaba a su lado, de pie, cubrió con su mano los dedos que aferraban el frágil cristal.

- ¿Por qué me desafías en algo tan insignificante?-

Las lágrimas le quemaban la garganta, pero no iba a llorar.

- ¿Por qué me obligarías a tomarla?-

Llevó la mano a su garganta, la rodeó y le alzó la barbilla.

- Porque te duele y quiero que el dolor desaparezca.-

¿Podía ser tan simple? Sus ojos se agrandaron con la estupefacción. ¿Le dolía la cabeza y quería que el dolor desapareciera? ¿Era realmente tan protector o simplemente le divertía que se acatara su voluntad?

- Yo soy la que decide. En eso consiste la libertad.-

- Veo el dolor en tus ojos, lo siento en tu cuerpo. Sabiendo que puedo ayudarte, ¿es lógico que permita que te sigas haciendo daño simplemente porque quieres demostrar algo? - Su voz denotaba confusión - Sakura, si tuviera intención de hacerte daño, no necesitaría drogarte. Déjame ayudarte -

Movía el pulgar sobre su piel con una caricia ligera, sensual, siguiendo la línea del cuello, dibujando su mandíbula hasta llegar a la plenitud del labio inferior.

Sakura cerró los ojos y dejó que él le acercara el vaso a los labios, haciendoque el líquido agridulce bajara por su garganta . Sintió que estaba poniendo su vida en manos de aquel hombre. Sus caricias eran posesivas.

- Relájate, pequeña - dijo suavemente - Háblame de ti. ¿Cómo es que puedes oír mis pensamientos? - Sus fuertes dedos iniciaron un relajante masaje sobre las sienes de la castaña.

- Siempre he sido capaz de hacer esas cosas. Cuando era pequeña, pensaba que todo el mundo podía leer los pensamientos de los demás. Pero era terrible oír lo más profundo de cada persona, sus secretos. Oía y sentía cosas a cada minuto -

Ella nunca hablaba de su vida, de su niñez, a nadie y menos a un completo extraño. Pero Shaoran no era un extraño. Parecía formar parte de su vida. Una parte de su alma. Era importante que se lo contara

- Mi padre pensaba que yo era una especie de monstruo, un demonio, incluso mi madre se asustaba de mí. Aprendí a no tocar a nadie, a no meterme en una multitud. Era mejor estar sola, en lugares solitarios. Era la única forma de no perder la razón.-

Durante un segundo los dientes de Shaoran aparecieron, amenazantes, quería estar a solas con su padre. Solo unos minutos, para enseñarle lo que era realmente un demonio. Las palabras de Sakura habían despertado la ira en su interior, era una situación alarmante e interesante. Saber que ella había estado tan sola hacía tantos años, que había soportado el dolor y la soledad estando él en el mundo lo enfurecía. ¿Por qué no había ido a buscarla? ¿Por qué su padre no la había amado y protegido como debía? Sus manos estaban obrando milagros, deslizándose hasta la nuca, sus dedos eran fuertes, su masaje hipnótico.

- Hace pocos años un hombre estaba asesinando a familias enteras, a niños pequeños. Yo vivía con una amiga del instituto y cuando volví del trabajo, los encontré a todos muertos. Cuando entré en la casa pude sentir su maldad, sus pensamientos. Las cosas que pasaban por mi cabeza me daban nauseas, pero fui capaz de localizarlo y finalmente guiar a la policía hasta dar con él.- Acarició la gruesa trenza con sus manos, hasta encontrar el broche que la sujetaba, la soltó y deshizo los largos
y sedosos mechones, aún húmedos por la ducha que había tomado horas antes.

- ¿Cuántas veces hiciste lo mismo? - Ella dejaba que la información fluyera, el horror, el dolor, las caras de las personas a las que ayudaba mientras ella realizaba su trabajo, atónitos, fascinados y asqueados por la habilidad que poseía. El vio todos esos detalles compartiendo su mente, leyendo sus recuerdos para conocerla realmente.

- Cuatro. Perseguí a cuatro asesinos. La última vez me derrumbé. Estaba tan enfermo, era tan malvado. Me sentí sucia, incapaz de sacármelo de la cabeza. Vine esperando encontrar paz. Decidí que jamás volvería a hacerlo.-

Detrás de ella, Shaoran cerró los ojos un momento para calmarse. ¡Ella se sentía sucia! Podía ver su interior, su alma y su corazón, cada secreto. Ella era luz y compasión, fuerza y amabilidad. Jamás debería haber visto las cosas que había presenciado. Esperó hasta que su voz estuvo calmada y serena.

- ¿Te duele la cabeza al usar tus habilidades telepáticas? - cuando asintió con un movimiento de cabeza, continuó

- y aún así, cuando me oíste, dolorido y desprevenido, llegaste hasta mí sabiendo el precio que ibas a pagar.-

¿Cómo podía explicárselo? Lo sintió como un animal herido, irradiando tanto dolor que se ella misma se echó a llorar. Compartían la misma soledad. Y ella había percibido su intención de acabar con el dolor, con su vida. No podía dejar que lo hiciera, sin importarle lo que a ella le ocurriera.

Shaoran dejó escapar el aire de sus pulmones lentamente. La bondad de su carácter, su entrega lo dejó atónito e impresionado. Estaba dudando, no sabía si podría expresar con palabras por qué se había puesto en contacto con él, pero Shaoran supo que era algo natural en ella entregarse de forma desinteresada. También descubrió que ella oyó su llamada tan intensamente porque, ese algo profundo en él que alcanzó su mente, había descubierto en Sakura todo lo que necesitaba. Aspiró su perfume,
abrazándolo, disfrutando de la maravillosa visión de tenerla en su hogar, de respirar su olor, de sentir su cabello sedoso entre sus manos, su piel suave bajo sus dedos. La luz del fuego arrancaba reflejos dorados a su pelo. La necesidad lo golpeó con fuerza, con dolorosa urgencia y se deleitó en este dolor porque ahora era capaz de sentir. Se sentó al otro lado de la mesa, enfrente de ella, arrastró su mirada perezosamente por sus tentadoras curvas.

- ¿Por qué te vistes con ropa de hombre? - le preguntó.

Ella soltó una risa suave y melodiosa, los ojos se le iluminaron con esta pequeña travesura.

- Porque sabía que te molestaría.-

Shaoran echó la cabeza hacia atrás y rió. Esta vez la risa era genuina, pura, real. La felicidad lo inundaba y el cariño
empezaba a agitarse en su interior. No era capaz de recordar como eran esos sentimientos, pero las emociones que lo atravesaban
eran agudas, claras y dejaban a su cuerpo dulcemente dolorido.

- ¿Es necesario molestarme?-

Ella alzó una ceja y lo miró, se dio cuenta que el dolor de cabeza había desaparecido por completo.

- Es tan fácil… - bromeó Sakura.

Él se inclinó sobre la mesa, acortando la distancia entre ambos.

- Eres una mujer irrespetuosa. Querrás decir que es muy peligroso.-

- Hum, quizás un poco también - Se apartó el pelo de la cara con un movimiento de la mano. El gesto era un hábito inocente pero a la vez increíblemente sensual. Dejó a la vista la perfección de su rostro, la plenitud de sus pechos, la suave curva de su garganta.

- ¿Entonces, es cierto que eres tan buen jugador de ajedrez? - lo desafió con imprudencia.

Una hora más tarde Shaoran se acomodó en su silla, observando su rostro mientras estudiaba el ía el entrecejo fruncido por la concentración, intentado descubrir la estrategia que él seguía. Ella podía percibir que le estaba tendiendo una trampa, pero no era capaz de ver en qué consistía. Sakura apoyó la barbilla sobre la mano, relajada, sin prisa. Era paciente y meticulosa, en dos ocasiones había conseguido ponerlo contra las cuerdas porque él estaba demasiado seguro de sí mismo.

De repente, abrió los ojos de par en par por la sorpresa, mientras que una lenta sonrisa asomaba a sus carnosos labios.

- Eres un astuto diablo, ¿no es así, Shaoran? Pero tu astucia te puede meter en un pequeño problema.-

La miró con los ojos entrecerrados. Sus dientes se veían muy blancos a la luz del fuego.

- ¿Se me olvidó mencionar que la última persona lo suficientemente impertinente como para ganarme una partida de ajedrez, fue arrojada a la mazmorra y torturada durante treinta años?-

- Supongo que entonces tendrías unos… dos años - bromeó con la mirada fija en el tablero.-

Bruscamente, se le cortó la respiración. Se había sentido tan a gusto junto a ella, sentía que lo aceptaba totalmente. Obviamente ella lo creía mortal, con poderes telepáticos muy superiores a los suyos. Shaoran extendió perezosamente un brazo sobre el tablero para hacer su movimiento, viendo como ella comprendía lo que iba a hacer.

- Creo que esto es un jaque mate - dijo con voz aterciopelada.

- Debería haber sabido que un hombre que camina por el bosque rodeado de lobos sería muy taimado - Le dedicó una sonrisa - Una estupenda partida, Shaoran. He disfrutado mucho. -Sakura se apoyó cómodamente en los cojines.

- ¿Puedes hablar con los animales? - preguntó con curiosidad.

Le gustaba su presencia en su hogar, la forma en la que el fuego tintaba de Dorado su cabello y las sombras oscurecían adorablemente su rostro. Había memorizado hasta el más pequeño detalle. Sabía que si cerraba los ojos la vería allí, los delicados pómulos, la pequeña nariz y la exuberante boca.

- Sí - Contestó con honestidad, no quería mentiras entre ellos.

- ¿Habrías matado a Yuki?-

Sus hermosas pestañas llamaron su atención.

- Ten cuidado con tus preguntas, pequeña - le advirtió.

Acurrucó las piernas en el sillón, sentándose encima, mientras lo miraba fijamente.

- ¿Sabes, Shaoran? Estás tan acostumbrado a usar tu poder que no te paras a pensar si lo que haces está bien o mal.-

- Él no tenía derecho a tocarte. Te estaba haciendo daño.-

- Pero él no lo sabía. Y tú no tienes derecho a tocarme, pero lo haces de todas formas – señaló, intentando razonar.- Sus ojos
brillaron fríos.

- Tengo todo el derecho. Me perteneces - Lo dijo tranquilamente, pero el tono de voz suave dejaba ver una pequeña advertencia - Y lo que es aún más importante, Sakura, yo no te hago daño.-

Sakura se quedó sin respiración. Se humedeció los labios con la lengua sin darse cuenta.

- Shaoran – elegía las palabras con sumo cuidado, dudando – Yo me pertenezco a mí misma. Soy una persona, no algo que se pueda tener en propiedad. De todas formas, vivo en Japon. Regresaré pronto a mi casa y tengo intención de coger el próximo tren a la ciudad.-

Sus labios dibujaron la sonrisa de un cazador, de un depredador. La luz del fuego se reflejó por un instante en sus ojos que brillaron como los de un lobo en la oscuridad. No dijo nada. La contemplaba fijamente, sin parpadear.

Sakura se llevó la mano a la garganta de forma protectora.

- Es tarde; debería marcharme -

podía oír el latido de su corazón. ¿Qué quería de él? No lo sabía, sólo podía pensar que estaba disfrutando de la noche más perfecta y aterradora de toda su vida y que quería verlo de nuevo. Shaoran estaba totalmente inmóvil, amenazante. Sakura esperó sin aliento. El miedo la asfixiaba, la hacía temblar. Miedo a que él la dejara marchar; miedo a que la obligara a quedarse. Inspiró profundamente

-Shaoran, no sé qué es lo que quieres de mí -

Tampoco ella sabía lo que quería. Entonces se puso de pie, emanaba poder y elegancia. Su sombra la alcanzó antes que él. Tenía una enorme fuerza, pero sus manos fueron gentiles cuando tiraron de ella para ponerla en pie. Se deslizaron por sus brazos hasta dejarlas descansar sobre sus hombros mientras le acariciaba el cuello con los pulgares. Una extraña sensación de calidez subió por su estómago. Era tan pequeña a su lado, tan frágil y vulnerable.

- No intentes dejarme, pequeña. Nos necesitamos el uno al otro - Inclinó la cabeza para acariciar sus párpados con los labios, enviando pequeñas llamaradas que hacían arder su piel
- Me haces recordar lo que es la vida - susurró con aquella voz hipnótica. La besó en la comisura de los labios y Sakura sintió que una descarga eléctrica atravesaba su cuerpo. Se alzó para acariciar la oscura línea de su mandíbula, a la vez que intentaba separarse de él poniendo la otra mano sobre los fuertes músculos del pecho.

- Escúchame, Shaoran - dijo con voz ronca - Ambos sabemos lo que es la soledad, la completa soledad. Aún no me puedo creer que pueda estar tan cerca de ti y tocarte sin que me agobien involuntariamente tus pensamientos. Pero no podemos seguir con esto.

El fuego que ardía en sus ojos dejó entrever una pizca de ternura y diversión. Entrelazó los dedos en su nuca.

- Oh, ya lo creo que podemos - El terciopelo negro de su voz era pura seducción, su sonrisa abiertamente sensual.

Sakura percibió su poder con todo su cuerpo. Era incapaz de sostenerse en pie. Estaba tan cerca de él que se sentía parte de su cuerpo, rodeada por él, envuelta en su abrazo.

- No tengo intención de dormir con un desconocido por el simple hecho de estar sola.- Su risa fue casi una caricia.

- ¿Eso es lo que piensas? ¿Que dormirías conmigo sólo porque estás sola? - de nuevo acarició suavemente su garganta haciendo que su sangre ardiera - Por esto harás el amor conmigo. ¡Por esto! - dijo atrapando su boca en un beso agresivo.

Se sintieron arrollados por un fuego abrasador, por la fuerza del relámpago, la tierra tembló y se elevó bajo sus pies. Shaoran acercó su cuerpo esbelto hasta hacerla sentir su masculinidad, la agresividad de sus músculos. La dominaba con su boca, ahogándola en un mundo de puro placer.

Sakura no pudo hacer nada más que aferrarse a él, su cuerpo era su ancla en una tormenta de turbulenta pasión. De lo profundo de su garganta se elevó un gruñido fiero, animal, como el de un lobo al despertar. Su boca se trasladó hacia la suave y frágil curva de su garganta, donde el pulso latía desenfrenadamente contra su sedosa piel.

Los brazos de Shaoran se cerraron aún más en torno a ella, sujetándola contra su cuerpo de forma posesiva, consciente de queSakura no podría liberarse de su abrazo.

Sakura se sentía arder de necesidad, se derretía encerrada en su abrazo, su piel quemaba. Se movía inquieta rozándose contra su cuerpo, los pezones se erguían dibujándose claramente bajo el fino hilo de su jersey.

Le acarició el pezón suavemente por encima del encaje, olas de sofocante calor subían en espiral por el cuerpo de Sakura haciendo que sus rodillas flaquearan y que sólo la fuerza de sus brazos la mantuviera en pie. Shaoran movió de nuevo su boca y su lengua trazó una senda ardiente allí donde se agitaba el pulso en su garganta. Y entonces su sangre se convirtió en fuego líquido, sintió un dolor abrasador, su cuerpo se retorcía enfebrecido por la desesperación. La asaltaban olas de exquisito deseo. La mezcla de dolor y placer que su lengua estaba provocándole en el cuello era tan intensa que ya no sabía donde empezaba su cuerpo y dónde empezaba el de Shaoran

Con el pulgar le echó la cabeza hacia atrás dejando su garganta expuesta, unió la boca a su piel, devorándola, bebiendo de ella. Sakura sentía que su boca le quemaba pero de esta forma satisfacía su propia sed.

Shaoran murmuró algo en su lengua natal y rompió la unión apartando ligeramente la cabeza. Sakura sintió que algo cálido caía por la garganta, resbalando hacia el pecho. La lengua de Shaoran siguió el rastro, lamiendo la cremosa curva de sus pechos. La agarró de la cintura, de repente fue consciente del estado de su propio cuerpo, rugía por liberarse. Tenía que reclamarla como su compañera. Su cuerpo se lo exigía, ardía por ella.

MUCHAS GRACIAS A TODAS LAS LINDAS PERSONITAS QUE ME DEJAN RR, ACLARO POR NADA DEL MUNDO PIENSO DEJAR ESTA HISTORIA, PERO ESO SI, SIEMPRE QUE SEA DE INTEREZ DE USTES LA SEGUIRE JEJE POR SUS RR ME DOY CUENTA SI LES GUSTA ASI QUE MIENTRAS LOS RECIBA SIEMPRE ACTUALIZARE JIJIJI NO TEMAN QUEDARCE A MEDIAS JOJOJO DE VERAS CHICKAS GRACIAS POR SUS RR YA ME TOMARE EL SUFICIENTE TIEMPO PARA RESPONDERLES POR QUE TENGO UN POCO DE APURO JIJI