Capitulo 4: Noche de Peligros desconocidos, mi razon fue devuelta por el dolor, desastroso destino que te empeñas en separarme de mi amada flor...
Sakura se agarró a su camisa para no perder el equilibrio. Shaoran lanzó una maldición muy elocuente, mezclando las dos lenguas,furioso consigo mismo, mientras la acunaba de forma protectora entre sus brazos.
- Lo siento, Shaoran - Estaba asustada, aterrada por la debilidad que invadía su cuerpo. La habitación parecía girar a su alrededor y una bruma parecía envolverlo todo. Sentía un dolor ardiente en el cuello.
Inclinó la cabeza para besarla con delicadeza.
- No, pequeña, estoy yendo demasiado rápido - Todo lo que él era, la mezcla de la bestia y del hombre con cientos de años a sus espaldas, bramaba en su interior para que la tomara, para que la conservara a su lado, pero él quería que viniera por su propia voluntad, deseosa de hacerlo.
- Me siento rara, mareada.-
Había perdido el control un solo instante, la bestia había surgido hambrienta por la dulzura de su sabor y deseosa de poner su marca sobre ella. Su cuerpo necesitaba con urgencia liberarse del ardor que lo dominaba, poseerla. Pero la disciplina y el control vencieron a sus instintos depredadores. Inspiró profundamente y la dejó en la silla, junto al fuego.
Ella se merecía que la cortejara, se merecía conocerlo de verdad, llegar a sentir aunque sólo fuera una pizca de cariño por él antes de unir sus vidas para siempre. Una humana. Un ser mortal. Era un error. Era peligroso. Mientras la acomodaba gentilmente sobre los cojines percibió que algo andaba mal.
Su rostro tenía una expresión oscura y amenazadora al girarse. Su cuerpo no expresaba protección, ahora mostraba poder y amenaza.
- No te muevas - le ordenó suavemente. Se movió tan rápido que pareció desaparecer de repente, cerrando las puertas de la biblioteca mientras se dirigía a la puerta principal. Shaoran envió una llamada silenciosa a sus centinelas.
Un lobo solitario aulló en el exterior, otro contestó, después se unió un tercero hasta formar un coro de aullidos. Cuando el sonido cesó Shaoran se quedó esperando junto a la puerta, su rostro era una implacable máscara de granito. La niebla flotaba en el bosque, los densos jirones se arremolinaban junto a la casa, formando una masa espesa.
Alargó el brazo y la puerta principal se abrió. La densa niebla penetró en el recibidor, se amontonó hasta que lo cubrió todo Poco a poco la bruma empezó a condensarse, formando figuras que tomaban consistencia hasta aparecer de forma totalmente corpórea.
- ¿Por qué me molestáis esta noche? - era un desafío, sus ojos brillaban de forma peligrosa.
Un hombre se adelantó al resto, llevando a su esposa del brazo. Estaba pálida y tenía enormes ojeras, su estado de gestación era muy avanzado.
- Necesitamos tu consejo, Shaoran, y te traemos noticias.-
Sakura sintió que la alarma crecía en su interior, golpeaba su cabeza y la ahogaba despejando las telarañas del trance en el que Shaoran la había sumido. Alguien sufría, estaba loco de inquietud, el dolor le atravesaba como un cuchillo afilado. Se puso en pie, agarrándose al respaldo del sillón. Las imágenes la asaltaron. Una joven de piel pálida con una estaca atravesándole el pecho. La sangre manaba a chorros, le habían cortado la cabeza y le habían puesto algo asqueroso en la boca. Un ritual, una advertencia para los otros. Un asesino en serie aquí, en esta pacífica tierra.
Sakura apretó los dientes, se tapó las orejas con las manos, quizás así consiguiera detener el flujo de imágenes que llegaban a su mente. No podía respirar, no quería respirar; sólo quería que aquello acabara. Miró frenéticamente a su alrededor y vio una puerta a su derecha, en dirección contraria al flujo de agobiantes emociones. Cayó al suelo, estaba débil, desorientada y mareada. Salió de la biblioteca dando tumbos, necesitaba respirar aire fresco lejos de la muerte y el horror que los recién llegados traían en la mente de forma tan intensa. La ira y el miedo parecían cobrar vida en sus mentes. Eran animales heridos, listos para destrozar y desgarrar en venganza. ¿Por qué había gente tan malvada? ¿Por qué existían personas tan violentas? No obtuvo ninguna respuesta, ni quería esperar más para obtenerla. Había dado varios pasos a lo largo de un amplio recibidor cuando una figura se alzó de repente delante de ella. Era más joven que Shaoran, más delgado, de ojos brillantes y pelo Platinado casi blanco. Tenía una sonrisa socarrona en el rostro y una actitud amenazadora mientras se acercaba.
Una mano invisible le golpeó en el centro del pecho, alejándolo de Sakura y estrellándolo contra la pared. SHaoran se materializó, como una sombra oscura y malévola. Alcanzó a Sakura y la empujó hasta colocarla detrás de él de forma protectora. Esta vez el gruñido gutural era el rugido de una bestia al lanzar un desafío.
Sakura podía sentir la terrible ira de Shaoran, ira mezclada con dolor; las emociones eran tan intensas que impregnaban el aire a su alrededor. Le tocó el brazo, sus dedos se cerraron alrededor de la muñeca sin apenas cubrirla del todo, una minúscula disuasión para toda aquella violencia que giraba en su interior. Podía sentir como la tensión le recorría el cuerpocomo si tuviera vida propia.
Oyó como varias personas contenían el aliento. Sakura se dio cuenta de que era el centro de atención. Había una mujer y cuatro hombres con los ojos fijos en la muñeca de Shaoran que ella rodeaba con sus pequeños dedos.
Parecía haber cometido un terrible crimen, tocar a Shaoran. Él movió su figura, bastante más corpulenta que la de ella, para protegerla del escrutinio de aquellas personas. No intentó apartar su mano. Si acaso, movió su cuerpo de forma protectora, acercándola a la pared de forma que ellos no la vieran en absoluto.
- Ella está bajo mi protección - Era una declaración. Un desafío. Una promesa de venganza rápida y mortal.
- Como todos nosotros también lo estamos - dijo la mujer suavemente, intentando apaciguarlos.
Sakura se tambaleó; su único apoyo era la pared. La ira y el dolor llegaban hasta ella en incesantes oleadas hasta hacerla desear gritar. Dejó escapar un pequeño sonido de protesta. Rápidamente Shaoran se volvió hacia ella, rodeándola con sus brazos envolviéndola en ellos.
- Mantened vuestras emociones y pensamientos bajo control – siseó - Ella es muy empática. La acompañaré a la pensión y volveré para que discutamos las preocupantes noticias.-
Sakura no tuvo oportunidad de ver a los demás antes de que él la acompañara hasta el coche que esperaba en el garaje. Con la cabeza apoyada sobre su hombro sonrió débilmente.
- Este coche no va con tu estilo, Shaoran. Tu forma de tratar a las mujeres es tan arcaica, en una vida anterior debiste ser el 'señor del castillo'. Le echó un rápido vistazo. Su rostro estaba muy pálido, se fijó en la marca que su boca le había dejado en el cuello, se veía a través de su larga melena.
El no tenía intención de dejar ninguna marca, pero ahora estaba allí, era la señal de que ella era suya.
- Voy a ayudarte a dormir esta noche - Era una afirmación.
- ¿Quiénes eran esas personas? - Le preguntó porque sabía que él no quería contestar. Estaba tan cansada, tan mareada. Se masajeó la cabeza y deseó poder ser normal sólo por esta vez la vida. Seguramente él iba a pensar que era de aquellas que se desmayaban.
Hubo un pequeño silencio. Shaoran suspiró.
- Mi familia.-
Supo que decía la verdad, pero no fue del todo sincero.
- ¿Por qué haría alguien una cosa tan terrible? - Lo miró a la cara - ¿Ellos esperan que persigas y localices a este asesino para detenerlo? -
Su voz reflejaba dolor y preocupación por él. Su pena era enorme, al borde de la culpabilidad y sentía la necesidad de desahogarse de forma violenta. Él sopeso la pregunta en su mente. Entonces Sakura supo que la mujer asesinada era alguien de su gente. Probablemente había recogido los detalles de la mente de algunas de las personas que habían llegado. El dolor y la preocupación eran por él. No había ninguna recriminación. Simplemente se preocupaba por él. Shaoran sintió como se desvanecía la tensión. Una sensación cálida subió por su estómago.
- Trataré de mantenerte alejada de este lío, pequeña - Nadie se preocupaba por él, ni por su estado mental ni por su salud. Nadie parecía sentir nada por él. Algo en su interior se derritió. Ella estaba acurrucándose allí, en lo más profundo de su ser, donde más la necesitaba.
- Quizás no deberíamos vernos en unos días. Jamás he estado tan cansada -
Le estaba dando una salida fácil. Sakura se miró las manos. También ella necesitaba una excusa. Nunca se había sentido tan cercana a alguien, tan cómoda, como si lo conociera de toda la vida, aún así, la aterrorizaba el hecho de que él pudiera dominarla
- Y no creo que a tu familia le hiciera ilusión vernos juntos. Juntos somos demasiado… explosivos - acabó tristemente.
- No intentes abandonarme, Sakura - El coche paró delante de la posada.
- Siempre guardo lo que es mío, y no te confundas, tú eres mía - Era una mezcla de advertencia y ruego. No tenía tiempo para palabras suaves. El quería hablarle con palabras dulces, Dios sabía que ella lo merecía, pero los otros esperaban y sus responsabilidades eran una carga muy pesada. Le acarició el mentón.
- Estás tan acostumbrado a salirte con la tuya - Había risa en su voz - Puedo dormir por mí misma, Shaoran. Llevó años haciéndolo.
- Necesitas dormir con tranquilidad, sin que nada te moleste, profundamente. Lo que viste esta noche te atormentará si no te ayudo - Le acarició el labio inferior con el pulgar - Puedo borrar el recuerdo si lo deseas.-
Sakura sabía que él ansiaba hacerlo, creía que era lo mejor para ella. Veía que le resultaba difícil dejar la decisión en sus manos.
- No Shaoran, gracias - dijo solemnemente - Creo que conservaré todos mis recuerdos, los buenos y los malos - Le dio un beso en la mejilla y se movió en el asiento para abrir la puerta - ¿Sabes? No soy una muñeca de voy a romperme porque vea algo que no deba ver. He perseguido a unos cuantos asesinos en serie antes - Le sonrió, pero sus ojos estaban tristes.
Su mano atenazó la muñeca de Sakura.
- Y casi consiguieron destruirte. No ocurrirá lo mismo esta vez.- Bajó las pestañas, ocultando su mirada.
- No es tu decisión - Si otras personas lo convencían para que usara su don en la búsqueda de los malvados asesinos que poblaban el mundo, no lo dejaría solo. ¿Cómo podría hacer algo así?
- No te asusto lo suficiente, deberías estar mucho más asustada - dijo refunfuñando.
Le dirigió otra sonrisa mientras tiraba de su muñeca para recordarle que la soltara.
- Creo que sabes que lo que hay entre nosotros no merecería la pena si siempre me obligas a hacer tu voluntad.-
La mantuvo cautiva mientras sus ojos oscuros y peligrosos contemplaban su rostro de forma posesiva. Ella tenía una voluntad de hierro. Estaba asustada y no obstante era capaz de mantener su mirada. Perseguir el mal la enfermaba, la llevaba al borde de la locura, pero volvía a hacerlo una y otra vez. Shaoran buscaba en su mente casi sin que ella lo percibiera. Vio que estaba decidida a ayudarlo, que tenía miedo de sus increíbles poderes pero que no lo dejaría solo en el enfrentamiento con el horrible asesino. Quería mantenerla a salvo en su guarida. Shaoran trazó con sus dedos, una línea a lolargo de sus pómulos, la adoraba.
- Vete antes de que cambie de opinión - le ordenó bruscamente mientras la soltaba.
Sakura se alejó de él muy despacio, intentando sobreponerse a la sensación de mareo que parecía haberse apoderado de su cuerpo. Tuvo mucho cuidado de andar en línea recta para que él no notara que cada paso que daba suponía un enorme esfuerzo. Irguió la cabeza y mantuvo su mente en blanco deliberadamente.
Shaoran la vio entrar en la pensión. Vio como se llevaba la mano a la cabeza, se frotaba las sienes y después la nuca. Todavía estaba mareada por la pérdida de sangre. Había sido un egoísta, pero algo más fuerte que él mismo lo obligó a hacerlo. Ahora ella sufría las consecuencias. Le dolía la cabeza por el bombardeo de emociones que había recibido, incluyendo las suyas. Su gente tendría que tener más cuidado a la hora de bloquear sus mentes. Salió del coche y se dirigió hacia las sombras con todos sus sentidos comprobando que estaba solo. Se transformó en niebla. Entre la niebla su forma era invisible y podía pasar fácilmente por debajo de la ventana que Sakura mantenía abierta. La vio meterse agotada en la cama. Tenía el rostro mortalmente pálido y una mirada obsesionada en los ojos. Se recogió el pelo,tocándose con cuidado la marca que él había dejado en el cuello.
Le llevó unos minutos deshacerse de los zapatos como si fuera una enorme tarea.
Shaoran esperó hasta que se tumbó bocabajo sin quitarse la ropa.
- Vas a dormir -Fue una orden arrogante, buscando doblegar su voluntad.
- Shaoran...-
Sintió pronunciar su nombre dentro de su cabeza, muy suavemente, con voz somnolienta y una pizca de diversión.
- Sabía que de todas formas intentarías salirte con la tuya -No luchó, sino que se rindió voluntariamente mientras una pequeña sonrisa curvaba sus labios.
Shaoran la desvistió, y la metió bajo las mantas. Protegió la puerta de la habitación con un fuerte hechizo, ni siquiera el más poderoso de sus congéneres podría evitarlo, lo cual dejaba sin posibilidades a cualquier patético asesino mortal. Aseguró las ventanas y protegió cualquier posible entrada. Posó los labios sobre su frente con una suave caricia, después tocó su marca en el cuello antes de marcharse.
Los otros dejaron de hablar en cuanto él entró. Meiling sonrió tanteándole, posando la mano de forma protectora sobre el niño que llevaba en su vientre.
- ¿Ella está bien, Shaoran?-
Asintió bruscamente con la cabeza, agradecido por su preocupación. Nadie le preguntó nada, pero su comportamiento había sido totalmente inapropiado en él. Fue directo al grano.
- ¿Por qué encontraron los asesinos a Naoku totalmente desprotegida?-
Se miraron unos a otros. Shaoran les había inculcado el hecho de no olvidar nunca ni la más ligera forma de protección para asegurar su seguridad, pero a lo largo de los años, era fácil que poco a poco fueran abandonando las costumbres, hasta llegar a ser imprudentemente descuidados.
- Naoku tuvo a su bebé hace sólo dos meses. Siempre estaba demasiado cansada - Meiling intentó disculpar el desliz.
- ¿Y Yamasaki? ¿Dónde estaba? ¿Por qué dejó sola a su mujer si estaba exhausta, desprotegida mientras dormía? - preguntó con un tono mortalmente tranquilo.
Yue, el hombre que había amenazado a Sakura con anterioridad, se movió inquieto.
- Ya conoces a Yamasaki. Siempre persiguiendo mujeres. Le llevó el niño a Meiling y salió a cazar.-
- Y olvidó rodear a Naoku con las protecciones adecuadas - La repugnancia que sentía Shaoran era demasiado evidente
- ¿Dónde está?- Suzuki, el compañero de Meiling, le contestó ceñudo.
- Se volvió loco, Shaoran. Nos costó un enorme esfuerzo aplacarlo, pero ahora duerme. El bebé está enterrado con él, durmiendo. La cura les vendrá bien.
- No podíamos permitirnos perder a Naoku - Shaoran dejó a un lado el dolor; no era el momento de expresarlo ni de sentirlo
- Suzuki, ¿puedes mantener a Yamasaki bajo control?-
- Creo que deberías hablar con él - contestó honestamente - El sentimiento de culpabilidad lo está volviendo loco. Estuvo a punto de atacarnos.
- Yue, ¿Dónde está Ayame? Está en peligro, a punto de dar a luz. Debemos protegerla como a Meiling - dijo Shaoran - No podemos afrontar la pérdida de ninguna de nuestras mujeres y menos aún de sus bebés.
- El parto está muy próximo, por eso me preocupaba que viajara - Yue suspiró con preocupación - Está segura y bien protegida por el momento, pero creo que la persecución comienza de nuevo.-
Shaoran golpeaba suavemente la mesita con el dedo.
- Quizás sea muy significativo que tres de nuestras mujeres den a luz a la vez, después de diez años. Nuestros niños son escasos y pasan muchos años entre los alumbramientos. Si de alguna forma, los asesinos han obtenido la información de estos embarazos, estarán atemorizados ante la idea de que nos multipliquemos y ganemos fuerza de nuevo.-
Shaoran miró intensamente al más musculoso de los hombres.
- Misaki, tú no tienes una compañera a la que tengas que proteger, careces de esa carga - En su voz apareció una ligera muestra de cariño, un cariño que nunca antes había sentido o demostrado y quizás nunca fue consciente de que otros lo conocieran. Misaki era su hermano - Yue tampoco tiene compañera. Vosotros dos llevaréis las noticias a todos los demás.
Dormid en las profundidades de la tierra, alimentaos sólo en los lugares más seguros y usad siempre los hechizos de protección más poderosos. Debemos vigilar a nuestras mujeres y ponerlas a salvo, especialmente a las que están embarazadas. No llaméis la atención en absoluto.-
- ¿Durante cuánto tiempo, Shaoran? - Los ojos de Meiling estaban llenos de tristeza y las lágrimas le corrían por las mejillas
- ¿Cuánto tiempo tendremos que vivir así?-
- Hasta que yo encuentre a los asesinos y haga justicia - Su voz tenía una nota salvaje y fiera - Todos vosotros os habéis convertido en criaturas débiles al tratar tanto a los mortales. Estáis olvidando los dones de nuestra raza que pueden salvar vuestras vidas - la reprimenda fue severa - Mi mujer es mortal y aún así captó vuestra presencia antes de que vosotros descubrieseis la suya. Sintió vuestras emociones, que no supisteis guardar y ahora sabe que hay unos asesinos sueltos porque leyó vuestros pensamientos. No tenéis excusa por ello.-
- ¿Cómo es posible? - se atrevió a preguntar Suzuki - Ningún mortal tiene ese enorme poder.
- Ella tiene habilidades telepáticas muy desarrolladas, tiene un preciado don. Estará aquí muy a menudo. Se la protegerá como a todas nuestras mujeres.-
Los otros intercambiaron miradas desconcertadas y confundidas. De acuerdo con la leyenda, solo sus congéneres más fuertes podían ser capaces de convertir a una mujer mortal. Simplemente, nunca se hacía, era demasiado arriesgado. Muchos siglos atrás se intentó, cuando el número de mujeres de los Cárpatos había sido mermado y los hombres pasaron por una situación desesperada. Pero nadie osó hacerlo de nuevo. La mayoría de ellos creían que era una leyenda inventada para evitar que los hombres perdieran sus almas. Shaoran tenía la mente totalmente cerrada, imposible de leer, sus decisiones eran inapelables,jamás se discutieron a lo largo de los siglos. Él ponía fin a las disputas y los protegía. Perseguía y cazaba a los hombres de su raza que habían elegido convertirse en vampiros, peligrosos para los mortales y para los inmortales por igual.
Y ahora esto. Una mujer mortal. Estaban perplejos y no podían ocultarlo. Estaban obligados a poner la vida de la mujer de Shaoran por encima de las propias. Si Shaoran decía que estaba bajo su protección, realmente lo estaba. Jamás decía algo sin intención. Y si ella resultaba dañada la pena sería la muerte. Shaoran era un enemigo salvaje, implacable y despiadado.
Se sentía responsable por la muerte de Naoku. Había visto la debilidad de Yamasaki hacia las mujeres. Shaoran se había opuesto a la unión de Yamasaki y Naoku, pero no la había prohibido como debería haber hecho. Yamasaki no era el verdadero compañero de Naoku. La unión entre compañeros, la química que compartían, jamás permitiría al verdadero compañero engañar a su mujer.
Naoku, su hermosa hermana, tan joven y vital, la habían perdido para siempre. Había sido muy testaruda, quería a Yamasaki por que era guapo no porque sus almas estuvieran unidas. Habían mentido, pero él sabía que mentían. En el fondo había sido responsabilidad suya permitir que Yamasaki continuara intentando buscar emociones con otras mujeres mientras Nauko se convertía en una mujer amargada y peligrosa. Su muerte había sido instantánea, de otra manera, él lo hubiera percibido, aunque hubiera estado durmiendo profundamente. Yamasaki no debería haber tenido jamás a una mujer bajo su protección.
Shaoran había pensado que, cuando llegara la hora, cada uno encontraría a su verdadero compañero, pero no sucedió así; Nauko cada vez era más peligrosa y el comportamiento promiscuo de Yamasaki empeoraba. Era imposible que el sintiese nada con las mujeres que se llevaba a la cama, aún así continuaba, como si fuera el castigo que Nauko se merecía por haberlo atado a ella.
Shaoran cerró los ojos un momento, permitiendo que la realidad de la injusta muerte de Nauko lo llenara por completo. La sensación de pérdida era insoportable, su dolor salvaje e intenso, mezclado con una rabia helada y un propósito mortal. Agachó la cabeza. Lágrimas de sangre corrían por su rostro. Su hermana, la más joven de las mujeres. Él era el culpable.
Shaoran sintió la agitación en su mente, se sintió reconfortado como si alguien le abrazara.
- ¿Shaoran? ¿Me necesitas? -Preguntó Sakura preocupada, su voz sonaba ronca y somnolienta.
Estaba totalmente asombrado. Su orden había sido firme, mucho más firme que las que solía enviar a cualquier humano, y aún así, su dolor le había llegado a través del sueño. Echó un vistazo a su alrededor, a las caras de sus compañeros. Ninguno de ellos había percibido el contacto mental. Era muy significativo, aún somnolienta como estaba, Sakura era capaz de concentrarse, canalizar sus pensamientos y enviarlos directamente a su mente sin que nadie lo percibiera. Era una habilidad que muy pocos de los suyos se habían molestado en desarrollar ya que confiaban demasiado en la incapacidad de los humanos de percibir sus comunicaciones telepáticas.
- ¿Shaoran? - La voz era ahora más fuerte, estaba preocupada - Voy a ayudarte.
- Duerme, pequeña. Estoy bien - la tranquilizó aumentando la orden con el tono de su voz.
- Cuídate, Shaoran- susurró muy despacio obedeciéndole.
Shaoran centró su atención en aquellos que esperaban sus órdenes.
- Enviadme mañana a Yamasaki. El bebé no puede vivir con él. Kaho perdió otro niño hace un par de décadas. Todavía llora a sus otros bebés desaparecidos. Le entregaremos el hijo de Nauko. Kerberos los protegerá.-
Nadie usará una conexión psíquica hasta que sepamos con certeza que ninguno de nuestros adversarios posee el mismo don que tiene mi mujer. Sus rostros mostraron un asombro absoluto. Ninguno de ellos pensaba que un humano fuera capaz de poseer semejante poder y disciplina.
- ¿Shaoran, estás seguro que esta mujer no es nuestra enemiga? Podría representar una amenaza para nosotros - Yamasaki sugirió esta idea con mucho cuidado, incluso Meiling le clavó los dedos en el brazo en señal de advertencia.
Shaoran entrecerró los ojos oscuros y dorados.
- ¿Creéis que me he mantenido ocioso maravillándome de mi propio poder? ¿Tan poco me conocéis que me creéis incapaz de reconocerla como una amenaza después de aventurarme por su mente? Os lo advierto, estoy deseando dejar de ser vuestro líder, pero no voy a alejarla de mi protección. Si cualquiera de vosotros le hace daño os las veréis conmigo. ¿Deseáis que ceda a otro el liderazgo? Estoy cansado de mis deberes y responsabilidades.-
- ¡SHAORAN! - protestó Misaki indignado.
Los demás se negaron rápidamente, como niños asustados. Yue fue el único que se mantuvo en silencio, apoyaba la cadera perezosamente sobre lacpared mirando a Shaoran con una sonrisilla burlona. Shaoran lo ignoró.
- Casi está amaneciendo. Id todos bajo tierra. Usad todas las protecciones posibles. Cuando despertéis, comprobad los alrededores, buscad la presencia de intrusos. No ignoréis ni el más pequeño de los detalles. Debemos estar en estrecho contacto y cuidar los unos de los otros.-
- Shaoran, el primer año es crucial para nuestros bebés, la mayoría de ellos no sobreviven - Los dedos de Meiling se retorcían nerviosos mientras le daba la mano a su marido - No estoy segura de que Kaho pueda soportar otra pérdida.
La sonrisa de Shaoran fue tierna.
- Ella cuidará al niño mejor que cualquier otra, y Kerberos será el doble de protector que ninguno de nosotros. Él ha estado intentando convencer a kaho para que vuelva a quedarse embarazada, pero ella se ha negado. Al menos así podrá acunar a alguien.-
- Y volverá a desear tener otro bebé - dijo Meiling ahora enfadada.
- Si nuestra raza quiere seguir adelante, debemos tener niños. Aunque me gustaría mucho ser yo el que los trajera al mundo, son sólo las mujeres las que pueden realizar el milagro.-
- Es descorazonador perder a tantos bebés, Shaoran - señaló Meiling.
- Es por el bien de todos, Meiling -
Su tono no dejó lugar a ninguna duda, nadie osó discutir ni preguntar. Poseía absoluta autoridad y sentía una ira y un dolor más allá de cualquier medida. Yamasaki no sólo había fallado al proteger a Nauko, una mujer joven, hermosa y vital, su vida se había desperdiciado por culpa del juego sádico que ella y Yamasaki habían llevado a cabo. Sabía que era igual de responsable que Yamasaki. Ambos eran culpables de la muerte de Nauko. El desprecio que sentía por Yamasaki también iba dirigido a él mismo.
Nota: gracias a todas las linadas personitas que me dejan sus comentarios muack, por que me llena de animo para seguir con este proyecto jiji
Chifuni-chan. domo arigato.
GaTiTa-SaN, merci.
Nachie, danko.
Sarita Li, tenki.
Lunachibatsuki , a ni kié, sip es de un libro asi que no hay problema pero muchas gracias por preocuparte jiji en el cap 2 lo explique nee n_n
Watery, hvala; si no los tienes todos te los pasos ya que son dificiles de conseguir jojojo
En el proximo cap mucho s+s jojo cuidaos y un saludos a todas!!!!
