CAPITULO SEIS: EXTASIS DE PASION: "JAMAS CREI ALBERGAR TANTOS SENTIMIENTOS POR UNA SIMPLE HUMANA... NO POR MI COMPAÑERA HUMANA"
Dedicated to my sempai DKD y las chicas wappas que leen y dejan su review jiji n_n daisuki da yo!!!!!!!
Las manos de Shaoran acariciaron su sedosa piel, hasta posarse en sus labios. Sus ojos eran enormes en su pequeño rostro, sus sentimientos estaban desnudos ante los hipnóticos ojos del castaño. Había preocupación, compasión, un amor que empezaba a nacer y una dulce, muy dulce inocencia que agitaba sus entrañas.
Ella se preocupaba por él. Estaba preocupada. Shaoran emitió un gemido. Sakura no tenía ni idea de lo que estaba ofreciendo a alguien como él. No se sentía con fuerzas suficientes para resistirse, y se odiaba a él mismo por su egoísmo.
- Shaoran -
Sakura le acarició el brazo enviando oleadas de calor por su piel, haciendo hervir su sangre. No se había alimentado y la mezcla de amor, deseo y hambre era explosiva, embriagadora y muy, muy peligrosa. ¿Cómo no iba a amarla cuando conocía sus pensamientos y su mente? Era la luz que iluminaba su oscuridad, su otra mitad. Aunque debía estar prohibido y
probablemente fuese un error de la naturaleza, no podía evitar amarla.
- Deja que te ayude. Comparte esto conmigo. No te alejes de mí - El simple roce de su mano, la preocupación de sus ojos, la pureza y la sinceridad de su voz le llenaron de una dulzura desconocida hasta entonces para él.
La atrajo hacia él, demasiado consciente de las urgentes demandas de su cuerpo. Con un ronco gruñido animal la levantó, le susurró una orden muy suave y se movió con toda la rapidez de la que era capaz.
Sakura parpadeó y se encontró en la cálida biblioteca de Shaoran, el fuego arrojaba sombras sobre la pared, y ella no estaba muy segura de cómo había llegado hasta allí. No recordaba haber ido caminando, pero aún así, estaban en el interior de la casa. Shaoran tenía la camisa desabrochada, dejando a la vista los fuertes músculos de su pecho. Sus ojos avellana estaban fijos en su rostro, observándola con la quietud y la atenta vigilancia de un depredador. No intentaba ocultar que la deseaba.
- Te daré una última oportunidad, pequeña - Las palabras le salieron bruscas y roncas, como si le rasgaran dolorosamente la garganta - Encontraré la
fuerza necesaria para dejarte marchar si quieres hacerlo. Ahora. En este momento.-
Estaba al otro lado de la habitación. El aire pareció detenerse. Si viviera hasta llegar a los cien años, jamás borraría este momento de su memoria. Shaoran estaba de pie, esperando su decisión de unirse a él o condenarlo a la soledad eterna. Tenía la cabeza orgullosamente levantada; su cuerpo, vibrante de masculina agresividad, estaba tenso; sus ojos ardían de deseo.
Su imagen borraba todo pensamiento cabal de la mente de Sakura. Si lo condenaba, ¿no se condenaría ella misma a sufrir el mismo destino? Alguien necesitaba amar a este hombre, cuidarlo aunque fuera un poquito. ¿Cómo podía seguir tan solo? Él estaba esperando. Sin órdenes, sin seducciones, solo con sus ojos, su necesidad, su absoluta soledad. Los otros confiaban en su fuerza, le exigían que utilizara sus habilidades, no obstante, no le mostraban ningún afecto ni le agradecían su incesante vigilancia.
Ella podía saciar su hambre como los otros no podían. Lo supo instintivamente. No habría otra mujer para él. La quería a ella. La necesitaba a ella. Era incapaz de alejarse de él.
ADVERTENCIA: el siguiente material es esplicito para mayores de edad, por tanto si aun no cumples la mayoria de edad de tu pais, podrias ser multado por tu conciencia, y castigado con la severidad de tu subconciente jeje asi que si sois sencibles a la violencia tambien os recomiendo saltarce el siguiente escenaria jiji ya en serio quedaos abvertidas nee!!!
- Quítate la sudadera - Dijo suavemente. Ya no había vuelta atrás. Shaoran había leído la decisión en sus ojos, en el suave temblor de sus labios. Sakura dio un paso atrás, sus ojos verdes se agrandaron. Muy despacio, casi de mala gana, se quitó la prenda, de alguna forma, en su interior, sabía que le estaba dando mucho más que su inocencia. Sabía que le estaba dando su vida.
- El jersey.
Sakura se pasó la lengua por los labios, humedeciéndolos. Una salvaje sacudida, casi primitiva traspasó el cuerpo de Shaoran en respuesta. Mientras ella se quitaba el jersey de cuello de cisne, sus manos bajaron a los botones del pantalón. Se sentía aprisionado, la tela se tensaba haciéndole daño. Tuvo cuidado de utilizar la forma humana de desvestirse
para no asustarla más.
El cuerpo desnudo de Sakura brillaba a la luz del fuego. Las sombras rozaban los contornos de su figura. Su talle era estrecho y su cintura pequeña, acentuando la generosidad de sus pechos. El hombre que había en él inspiró bruscamente, el animal rugió exigiendo ser liberado.
Shaoran dejó caer su camisa sobre el suelo, incapaz de soportar por más tiempo el roce de la tela sobre su piel. De lo profundo de su garganta surgió un sonido animal, una salvaje llamada. En el exterior de la casa el viento empezó a soplar y unas nubes oscuras ocultaron la luna. Apartó todos los adornos humanos que quedaban sobre su cuerpo, dejándolo a la vista, sus músculos estaban bien formados y estaban tensos por la necesidad.
Sakura tragó saliva con dificultad mientras se bajaba los tirantes de encaje del sujetador, dejando que cayera al suelo. Sus pechos quedaron a la vista, incitantes, los rosados pezones endurecidos por el deseo.
Cruzó la distancia que los separaba de un solo salto, sin importarle las explicaciones que tendría que dar más tarde. El instinto de un milenio de edad tomó el control de su cuerpo. Rasgó los ofensivos vaqueros y se los arrancó de un solo tirón, arrojándolos a un lado.
Sakura gritó, el miedo ante su fuerza añadió una tonalidad gris a sus ojos verdes. Shaoran la calmó con una caricia, pasando sus manos por su cuerpo, guardando cada línea del mismo en su memoria.
- No temas mi deseo, pequeña - susurró dulcemente - Jamás te haría daño. Sería incapaz.-
Sakura tenía una estructura pequeña y delicada, y su piel era seda ardiente. Las manos de Shaoran la tocaban por todos lados, le dejó suelto el pelo y se lo cepilló con los dedos, su tacto enviaba dardos ardientes a su ingle. Su cuerpo se tensó, dolorido. Dios, la necesitaba tanto. Tanto.
Shaoran atrapó la nuca de Sakura de forma que ella no pudiera escapar; con el pulgar, le echó la cabeza hacia atrás, hasta dejar expuesta su garganta y los pechos a su alcance. Movió la mano muy lentamente, siguiendo la curva de su hombro hasta dejarla, por un momento, sobre la marca que le dejó en el cuello que con el contacto, se tornó ardiente y palpitante. De allí tomó un camino descendente, para acariciar la suavidad de su pecho. Siguió con los dedos cada marca de sus costillas, alimentando su deseo, y acallando el miedo de Sakura. Se recreó en su vientre, y en la curva de sus caderas hasta reposar la mano sobre el triángulo de suaves rizos sobre sus piernas.
Sakura ya había sentido sus caricias con anterioridad, pero esto era mil veces más fuerte. Sus manos despertaban en ella una desesperada necesidad y tenía la sensación de estar hundiéndose en un mundo de puro placer. Shaoran gruñó algo por lo bajo, en su propia lengua y la tomó en sus brazos para dejarla en el suelo frente al fuego. Su cuerpo se movía con agresividad, atrapando a Sakura bajo él, en el suelo. Por un momento a ella le recordó un animal salvaje que intentaba someter a su compañera. Shaoran ni siquiera se había dado cuenta, hasta ese momento, de lo cerca que había estado de transformarse en un vampiro. Las emociones, la pasión y la lujuria formaban en su interior un torbellino que le hacía temer por Sakura y por él mismo.
La luz del fuego arrojó una sombra diabólica sobre él. Parecía un enorme e invencible animal agazapado junto a ella de forma peligrosa.
- Shaoran - Pronunció su nombre tiernamente, en un intento de que suavizara la expresión salvaje de su rostro. Necesitaba que fuera más despacio.
Le agarró las muñecas con las dos manos, uniéndolas por encima de la cabeza de Sakura y manteniéndola así inmovilizada.
- Necesito que confíes en mí, pequeña - En su voz se mezclaban la orden imperante y esa magia negra que sólo él conjuraba - Dame tu confianza. Por favor, dámela.-
Ella estaba aterrada, era tan vulnerable, allí, atrapada en el suelo como en un sacrificio pagano, en una especie de ofrenda a un dios desaparecido hace siglos. Los ojos de Shaoran devoraban su cuerpo haciéndola arder allí donde posaba su brillante mirada. Sakura yacía inmóvil bajo su despiadada fuerza, sintiendo que había tomado una decisión implacable, consciente de la terrible lucha interior que se desarrollaba en su mente. Su mirada verde esmeralda vagó sin rumbo por las líneas de su rostro; su boca, tan sensual, también era
capaz de demostrar crueldad; sus ojos, que brillaban con ardiente fiereza.
Sakura se movió para comprobar la fuerza del cuerpo masculino, sabiendo que sería imposible detenerlo. Temía su unión porque no se sentía segura, no sabía qué esperar, pero confiaba en él, creía en él.
La sensación de su suave cuerpo desnudo retorciéndose bajo él lo inflamó aún más. Shaoran pronunció su nombre en un gemido mientras su mano se deslizaba por el muslo de Sakura, hasta encontrar el cálido lugar entre sus piernas.
- Confía en mí, Sakura. Necesito tu confianza - Sus dedos recorrieron la suavidad de Sakura, reclamándola, provocando un flujo de cálida humedad. Inclinó la cabeza sobre ella para probar su sabor, su textura, su aroma.
Sakura gritó cuando sintió la boca de Shaoran sobre un pezón, cuando sus dedos se introdujeron aún más en ella. Oleadas de placer recorrían su cuerpo. Él se movió más despacio, recorriendo con la lengua el camino abierto por sus dedos. Con cada caricia, su cuerpo se tensaba aún más, su corazón se abría a Sakura y el animal que él mantenía enjaulado se hacía más y más fuerte.
Una compañera. Su compañera. Suya. Inhaló su aroma hasta guardarlo en lo más profundo de su alma; su lengua la recorría lentamente, en una prolongada caricia.
Sakura volvió a moverse bajo él, aún insegura, pero se calmó cuando vio que él levantaba la cabeza y que en sus ojos ardía el firme propósito de ser su dueño. De forma deliberada, le separó las rodillas, dejándola totalmente vulnerable. Le sostuvo la mirada, advirtiéndola, inclinó la cabeza entre sus piernas y bebió.
Shaoran sabía, en el fondo de su mente, que Sakura era demasiado inocente para hacer el amor de forma tan salvaje, pero estaba decidido a que ella conociera lo que era el placer, el placer que él podía proporcionarle, muy distinto del placer que obtuvo con su sugestión hipnótica. Había esperado demasiado que apareciera su compañera, habían sido interminables siglos de hambre, oscuridad e infinita soledad. No podía ser tierno y considerado cuando su cuerpo entero le exigía que la hiciera totalmente suya para siempre. Sabía que su confianza en él significaba todo. Su fe en él sería lo único que la protegería.
El cuerpo de Sakura se convulsionó en una serie de espasmos mientras gritaba. Shaoran pasó la lengua muy despacio sobre ella, saboreando su piel, su suavidad y lo exquisito de su cuerpo. Cada detalle, hasta el más mínimo, quedó grabado en su mente, formando parte del salvaje placer al que estaba abandonándose.
Le soltó los brazos y se inclinó para besarla sobre los ojos, en la boca.
- Eres tan hermosa, Sakura. Sé mía. Sólo mía - Apretaba su cuerpo contra el de ella, los músculos totalmente tensos, increíblemente fuerte, temblando de necesidad.
- No podría haber nadie más, Shaoran - contestó dulcemente mientras pasaba los dedos por la piel ardiente de su espalda. Acarició su rostro, contraído por la desesperación, se deleitó en el tacto de su pelo - Confío en ti, sólo en ti.-
Shaoran la agarró por las caderas.
- Seré tan delicado como pueda, pequeña. No cierres los ojos, quédate conmigo.-
Estaba preparada para él, húmeda, caliente, pero al entrar en ella sintió la barrera. Ella jadeó tensando el cuerpo
- Shaoran - Había pánico en su voz.
- Será sólo un instante, pequeña, y después te llevaré al cielo - Esperó su aprobación con mortal agonía.
Lo miró con ojos trémulos, confiando plenamente en él. Nadie de los suyos ni ningún humano lo había mirado de esta forma a lo largo de los siglos. Shaoran se movió hacia delante penetrando en su estrecha funda, enterrándose allí. Sakura emitió un pequeño quejido, y él la besó para borrar el dolor con su lengua. Se obligó a permanecer quieto, a sentir como sus corazones latían al unísono, y a escuchar el murmullo de la sangre por sus venas. Sakura acomodó su cuerpo al suyo.
La besó dulcemente, con ternura, abriendo su mente para compartirlo todo con ella. Su amor era salvaje, obsesivo, protector y ciertamente no lo daba fácilmente, pero su entrega a Sakura era total y absoluta. Se movió despacio y con mucho cuidado en un principio, esperando la reacción en sus expresivos ojos.
Las demandas del cuerpo de Shaoran empezaron a imponerse sobre ellos mismos. Su piel ardía en llamaradas y sus entrañas rugían. Pequeñas gotas de sudor perlaron sus músculos, tensos. Empezó a moverse sobre ella muy lentamente, reclamándola como suya, enterrando su cuerpo en el de ella una y otra vez, con un hambre insaciable.
Sakura le empujó ligeramente en el pecho con las manos, en una especie de protesta. Shaoran gruñó una advertencia mientras bajaba la cabeza hacia el pecho izquierdo. Ella era pura seda, estrecha y ardiente. Su ritmo se hizo más rápido, buscando el único alivio que conocía para saciar su desesperación. Eran un solo ser; ella era su otra mitad. Sakura se movió de nuevo, alejándose ligeramente de él, y su boca dibujó un grito silencioso que evidenciaba su temor a las oleadas de increíble placer que la consumían.
Shaoran gruñó otra vez, era la protesta del animal que habitaba en él. Hundió los dientes en la curva de su hombro, aplastándola contra el suelo. La leña que ardía en la chimenea estalló. Retumbó el trueno y la casa tembló mientras los relámpagos caían uno tras otro en el bosque. Shaoran rugió, gritó al cielo mientras se elevaban por encima de la tierra. El placer continuó mezclado con el dolor. Necesitaba más y más. Al introducirse con fiereza en ella desencadenó un deseo tal que la bestia despertó por completo en su interior.
La boca de Shaoran se deslizó desde el hombro hasta encontrar el loco latido del corazón de Sakura bajo sus apetitosos pechos. Su lengua acarició un pezón endurecido y trazó sendas de placer a su alrededor. Clavó profundamente los dientes y bebió, se alimentó de ella, la hizo suya de nuevo en un frenesí sexual que era totalmente incapaz de saciar. Su sabor era dulce, limpio y muy adictivo. Anhelaba todavía más y más, su cuerpo empujaba una y otra vez, cada vez más profundo, poderoso y fuerte, llevándola de nuevo a sentir aquella explosión de placer.
Sakura luchó consigo misma porque era incapaz de reconocer a Shaoran en aquel animal sensual y voraz. Su cuerpo respondía a sus demandas, incapaz de sentirse saciado. Shaoran torturaba la piel de su pecho, la hacía arder y le enviaba espirales de placer que parecían no tener fin. Sentía como se iba debilitando mientras una euforia totalmente desconocida la dejaba lánguida bajo él.
Tomó la cabeza de Shaoran entre sus manos y la acunó, entregándose por completo para que saciara su hambre mientras su cuerpo se convulsionaba una y otra vez.
Fue su entrega lo que le devolvió la cordura. Esta mujer no estaba hipnotizada; se ofrecía libremente porque era capaz de sentir la necesidad que habitaba en él, porque confiaba en que él no sería capaz de hacerle daño, porque sabía que él se detendría antes de matarla.
Cerró la herida del pecho lamiéndola con la lengua. Elevó la cabeza, en sus ojos oscuros aún se podía ver el ansia, en su boca llevaba el sabor de su sangre. Soltó una maldición en voz baja, odiándose a sí mismo por lo que había hecho. Ella estaba bajo su protección. Jamás había experimentado por nadie el asco que sintió en ese momento hacia él. Sakura se había entregado voluntariamente, y él la había tomado de modo egoísta, había dejado que imperara la bestia de su interior para sentir el éxtasis de unirse a su compañera.
Cogió su cuerpo inerte entre sus brazos.
- No morirás, Sakura -
Estaba furioso consigo mismo. ¿Lo había hecho a propósito? ¿Lo había buscado en algún lugar remoto de su mente? Buscaría la respuesta más tarde. En este momento ella necesitaba sangre urgentemente.
- Quédate conmigo, pequeña. Me quedé en este mundo por ti. Tienes que ser fuerte por los dos. ¿Me oyes Sakura? No me dejes. Puedo hacerte feliz. Sé que puedo.-
Se abrió una herida en el pecho y apretó la boca de Sakura contra el torrente carmesí que salió de la brecha.
- Vas a beber; obedéceme.-
Sabía que era mejor darle su sangre en un vaso, pero quería sentir su boca sobre su piel, necesitaba abrazarla mientras ella tomaba su sangre, mientras le devolvía la vida a su famélico cuerpo.
Obedeció a la fuerza, casi rechazando su sangre. Intentó apartar la cabeza. Pero él la agarró, impidiendo que se alejara.
- Vivirás, pequeña. Bebe más.-
Sakura tenía una voluntad de acero. Ni siquiera su gente necesitaba una orden tan fuerte para conseguir que le obedecieran. Por supuesto, ellos confiaban en él, y querían obedecer. Aunque Sakura no era siquiera consciente de que él la estaba obligando, algún remoto sentido de supervivencia luchaba contra su orden. No importaba. Impondría su voluntad. Siempre la imponía.
Shaoran la llevó en brazos hasta sus aposentos. Estrujó las hierbas curativas y un aroma dulzón impregnó la habitación. Las extendió alrededor de la cama y sobre su pequeño e inmóvil cuerpo. La sumió en un profundo sueño. La obligaría a beber dentro de una hora. Por un momento, se quedó de pie, observándola, mientras un profundo grito le subía por la garganta. Era tan hermosa, un extraño y valioso tesoro que él había tratado de forma tan cruel en lugar de cuidarla y mimarla, apartándola de su otro yo salvaje.
Los hombres de los Cárpatos no eran humanos. Su forma de hacer el amor era extremadamente salvaje. Sakura era joven, era humana y virgen. Y él no había sido capaz de enterrar sus recién adquiridas emociones en el torbellino de pasión.
La tocó con temblorosos dedos, dejando una ligera caricia sobre su rostro mientras se inclinaba para besar su boca. Con un juramento, se dio la vuelta, y salió de la habitación. Los hechizos de protección eran los más fuertes que conocía, ella no podría salir y nadie podría entrar.
En el exterior rugía la tormenta, con la misma furia e intensidad que había en su alma. Dio tres pasos y saltó hacia el cielo, cruzándolo como un rayo hacia el pueblo. El viento gemía y formaba remolinos a su alrededor. La casa que buscaba no era más que una pequeña cabaña. Se quedó de pie en la puerta, su rostro reflejaba el tormento que sufría.
Fujitaka abrió en silencio la puerta, apartándose hacia un lado para dejarle pasar.
- Shaoran.-
Su voz era amable. Fujitaka era un anciano de ochenta y tres años. La mayoría de ellos los había pasado al servicio del Señor. Consideraba un enorme privilegio ser uno de los escasos amigos de Shaoran Li.
Shaoran invadió la habitación con su sola presencia, con el poder que emanaba de su cuerpo. Estaba nervioso, profundamente molesto. Caminaba de un lado a otro sin descanso mientras la tormenta aumentaba en el exterior.
Fujitaka se sentó en su sillón, encendió la pipa y esperó. Para él, Shaoran era un hombre tranquilo, que no demostraba ningún tipo de emoción. Este era, sin embargo, un hombre peligroso, un hombre que Fujitaka jamás había vislumbrado en Shaoran
Shaoran golpeó con el puño la chimenea y resquebrajó algunas piedras.
- Esta noche estuve a punto de matar a una mujer - Confesó de forma súbita y dolorida - Me dijiste que Dios nos creó con un propósito, que fuimos creados por Él. Soy más animal que hombre, Fujitaka, no puedo continuar engañándome. Buscaría el descanso eterno, pero incluso eso se me niega. Los asesinos acechan a mi gente. No tengo derecho a abandonarles hasta que sepa que están protegidos. Ahora, mi mujer está en peligro, no solo por mi parte, sino también por parte de mis enemigos.-
Fujitaka dio una calada a su pipa tranquilamente.
- Has dicho 'mi mujer'. ¿Amas a esta mujer?-
Shaoran agitó la mano obviando el tema.
- Ella es mía -
Era una afirmación, un decreto. ¿Cómo podía él usar la palabra amor? Era tan insípida para los sentimientos que él albergaba por Sakura. Ella era la encarnación de la pureza, la bondad, la compasión. Todo lo que él no era.
Fujitaka asintió con la cabeza.
- Estás enamorado de ella.-
Shaoran frunció el entrecejo de forma amenazadora.
- Yo necesito. Yo ansío. Yo quiero. Esa es mi vida - Lo dijo atormentado, intentando que fuera verdad.
- Entonces, ¿Por qué sientes ese dolor, Shaoran? Tú la querías, quizás la necesitaras y me imagino que la tomaste. Tú estabas hambriento, supongo que te alimentaste de su sangre. ¿Por qué deberías sentir dolor?-
- Sabes que no es correcto que tomemos la sangre de las mujeres por las que sentimos otros apetitos.-
- Has dicho muchas veces que no has sentido apetitos sexuales desde hace siglos. Que eres incapaz de sentir - le recordó con voz calmada.
- Ella me hace sentir - confesó Shaoran, con un vivo dolor en los ojos - La quiero a mi lado cada momento del día. La necesito. Dios, debo tenerla. No sólo su cuerpo, también su sangre. Soy adicto a su sabor. Lo ansío todo de ella, pero está prohibido.-
- Pero ¿lo hiciste de todas formas?-
- Estuve a punto de matarla.-
- Pero no lo hiciste. Todavía vive. Ella no puede ser la primera de la que te alimentas hasta este extremo. ¿Te causaron las otras este dolor?-
Shaoran se dio la vuelta.
- No lo entiendes. Fue la manera en la que sucedió, lo que hice con posterioridad. Me lo temía desde la primera vez que escuché su voz.-
- Si nunca había sucedido antes, ¿Por qué lo temías?-
Shaoran dejó caer la cabeza apretando los puños a ambos lados del cuerpo.
- Porque la quería, no podía soportar la idea de dejarla. Quería que ella supiera cómo soy, que conociera lo peor de mí. Que viera todo lo que soy. Quería unirla a mí, atarla a mí para que nunca se marche de mi lado.-
- Ella es humana.-
- Sí. Tiene habilidades, tiene un vínculo mental conmigo. Tiene compasión, es hermosa. Me dije a mí mismo que no podía hacer esto, que estaba mal. Pero en el fondo, sabía que lo haría.-
- Y aún sabiendo que ibas a hacer algo incorrecto, lo hiciste. Debías tener una buena razón.-
- Egoísmo. ¿No me has escuchado? Yo, yo, yo. Todo para mí. Encontré una razón para continuar con mi existencia y tomé lo que no era para mí, y aún ahora, mientras hablo contigo, sé que no la dejaré marchar.-
- Acepta tu forma de ser, Shaoran. Acepta tu verdadera naturaleza.
Shaoran soltó una amarga carcajada.
- Todo está tan claro para ti. Dices que soy uno de los hijos de Dios. Que tengo una razón de ser. Que debo aceptar mi naturaleza. Mi naturaleza es tomar lo que creo que es mío, guardarlo y protegerlo. Encadenarlo a mí si es necesario. No puedo dejar que se marche. No puedo. Ella es libre como el viento. Si encerrara al viento en una jaula, ¿moriría?-
- Entonces no lo encierres, Shaoran. Confía en que permanecerá a tu lado.-
- ¿Cómo puedo proteger al viento, Fujitaka?-
- Shaoran, has dicho que no puedes. No puedes dejarla marchar. No lo harías, no lo harás. Dijiste que no puedes, en presente, hay una diferencia.-
- Para mí. ¿Y ella qué? ¿Qué opción le estoy dando a ella?-
- Siempre he creído en ti, en tu bondad y en tu fuerza. Es bastante posible que la chica te necesite también. Has estado escuchando las leyendas y mentiras asociadas a los de tu especie durante tantos años que estás empezando a creer esas tonterías. Para un vegetariano, alguien que come carne puede resultar repulsivo. El tigre necesita al ciervo para sobrevivir. Una planta necesita agua. Todos necesitamos algo. Tú sólo tomas lo que necesitas. Arrodíllate, recibe la bendición de Dios y vuelve con tu mujer. Encontrarás la manera de proteger al viento.-
Shaoran se arrodilló obedientemente, inclinó la cabeza dejando que la paz que emanaba del anciano penetrara en él y le reconfortara. En el exterior, la furiosa tormenta cesó de repente, como si hubiese desgastado toda su furia.
- Gracias, Padre - susurró Shaoran.
- Haz lo que debas para proteger a los tuyos. A los ojos de Dios, sois sus hijos.-
Algo esstressada pero cumpliendo con mi promesa jeje, espero que les guste el cap, en especial la super escena s+s jajaja me volvi loca leyendola una y otra vez hasta que considere estaba bien jaja, asi que por favor nada les costara apoyar mi moral dejandome sus opiniones nee, por fass, wenno ya nos veremos... y a las chicas que no tiene una cuenta en ff, por fass me dejan sus correos para contestarles, sip me gusta hacerlo asi por que es mas privacidad jojojo OK ya nos leeremos otra vez, gracias por sus palabras de animo y por leerme hasta ak chiaooooo
