Capítulo 4

Primera parte.

No pude dormir en toda la noche, los ojos de Malfoy seguían en mi cabeza, ambas miradas, la del chico de diecisiete años suplicándome ayuda, y la de ayer, soberbio y hasta cortés, auque sabía que era mentira, sabía que en fondo él me odiaba, tanto tiempo pasé pendiente de él, tantas noches en vela como anoche, estaba tan abatida que hasta Ron se despertó, él que duerme profundamente…

-Herms, ¿que pasa?, ella está bien tranquila amor –me dijo semidormido.

Me sentí más culpable todavía, mi esposo creía que yo me preocupaba por nuestra hija, y ni siquiera había pasado la imagen de mi bebe por mi cabeza, ¡Merlín! Solo tenía mente para él, solo para él…

-estoy bien, duerme Ron –le susurré.

Ron pareció decir algo entre sueño que no entendí se dio media vuelta y se durmió.

Tenía que ocupar mi tiempo, sí eso era lo que tenía que hacer, gracias a Merlín McGonagal me ofreció el puesto de profesora de trasformaciones, en eso tenía que pensar, en dos días partía hacia Hogwarts y no tenía nada planeado, eso iba a hacer, planearía las clases de todo el año si eso me permitía olvidarme de él, sí eso de todo el año –me dije- por suerte, Ron como auror que es junto a Harry se quedarían en el ministerio, y Hugo al cuidado de Ginny, a pesar de lo loca que es mi amiga sé que sobreprotege a los niños, sobretodo a Hugo que es su ahijado, en ese sentido estoy muy tranquila y yo me iré con Rose lejos de Malfoy –sonreí-

Segunda parte.

Fue una de las mejores noches de mi vida, a pesar que me la pasé soñando con ella, mis sueños eran muy agradables, en todos ellos lograba vengarme de la sangre sucia –pensé sonriendo- al llegar a casa Alina usó sus influencias para dos cosas, primero para sacar sus boletos en avión hacia tierras lejanas y el segundo averiguar que es lo que iba a hacer Hermione en Hogwarts…

-lo tengo, cariño, tienes que felicitarme –me dijo provocativamente.

-no me digas que ya sabes el destino de la sabelotodo –gruñí.

-por supuesto, ¿con quien crees que hablas? Mis contactos son los mejores, si quieres hasta te averiguo cuantas veces a la semana se acuesta con el pelirrojo.

-no gracias paso -dije riendo-

Ella me besó los labios y me susurró –es la nueva profesora de trasformaciones.

Sonreí, tenía que tener un puesto en Hogwarts a como dé lugar.

Alina adivinó mis intenciones y me dijo, -va a ser muy difícil, cariño, pero si lo logras cuida bien de nuestro hijo.

-claro Alina, así lo haré…

Me cambié y me aparecí en el ministerio, para mi fortuna había una reunión entre el ministro y dos de los aurores miembros del trío de oro.

-¡Malfoy! ¿Que lo trae por acá?.

-necesito trabajo, ustedes se quedaron con mi mansión y mi fortuna, hasta que la recupere tengo que trabajar.

-¿Malfoy trabajar? –burló la comadreja.

-está bien, ya había pensado en eso, dijo el ministro, lo mejor es que este ocupado.

-y vigilado –dijo Harry.

-quiero trabajar en Hogwarts –afirmé.

-están todos los puestos ocupados –afirmó Harry.

-busquen alguno, me lo deben, toda mi fortuna en sus manos es justo que me den un puesto donde yo quiero.

Todos se miraron y Ron sonrió.

-hay un puesto para ti Malfoy –rió el pelirrojo con saña-

-el que sea –dije-

Todos lo miraron y él estaba feliz cuando dijo –es que Filch y la señora Norris, se tienen que jubilar, tienes ese puesto Malfoy .

Potter se quedó callado, el ministro pasmado, la comadreja feliz, auque no esperaba mi respuesta.

-acepto –en unos días viajo a Hogwarts.