Capítulo 5

Primera parte

Subí al expreso, nerviosa, pasar por el lugar dónde unos días atrás estaba parado él, hacía que mi corazón latiera a mil por horas, ¡mierda, Hermione! -me dije- no podes ser tan estúpida de ponerte así de histérica, se supone que amas a tu marido ¿no?, por que demonios suspiras por Malfoy, eso esta mal chica, desde hace muchos años que te pasa algo con este tipo, olvídalo, olvídalo de una vez.

Miré hacia atrás cuando el tren empezó a caminar, suspiré, se veía tan lindo, y lo que más me sorprendió fue que no me guardara rencor, me sonrió, estoy segura que fue a mí, auque con Malfoy nunca se sabe, me senté en uno de los compartimientos y me quedé mirando hacia el exterior, mi cabeza estaba llena de recuerdos, recuerdos del trío dorado, de mi lindo pelirrojo y mi amigo Harry, no quería pensar en el rubio, no lo haría, así que obligue a mi cerebro a recordar todas las aventuras de nuestros primeros años, estaba soñando despierta cuando me interrumpió la voz de la señora que vende golosinas,

-¿señora, quiere alguna golosina? –me preguntó la anciana.

-no, gracias –contesté- la mujer puso cara triste, entonces me arrepentí y decidí comprar algunas golosinas para Rose, en algún lado de Hogwarts la encontraría y se los daría…

-esperé señora –casi grité- déme algunas ranas de chocolate y grageas de todos los sabores, son para mi hija se las daré cuando llegue, a pesar que no podré resistirme de comerme algunas –dije riendo-

-gracias por comprarme, señora, en estos días es muy difícil vender, imagínese en todo el tren solo hay dos pasajeros –dijo la abuela bruja sonriendo.

Me metí una rana de chocolate entera en mi boca, evidentemente tenía angustia oral, cuando entró de improviso a mi compartimiento…

-¡Malfoy! ¿Que haces en el vagón?...

Segunda parte

Llegué a la mansión de Alina furioso, ¡maldita comadreja! Acaso pensará que yo Draco Malfoy voy a ser un celador como cualquier otro ¡imbesil! Por inepto y fanfarrón puso a su queridita en la boca del lobo, por que mejor puesto en Hogwarts no me podrían dar, puedo vagar por los pasillos del castillo a cualquier hora y sobretodo vigilarla, sabré que hace, como, donde y con quién, auque no creo que sea muy divertida la vida de la sabelotodo, haré de ella un infierno, seré su sombra, me verá en donde valla, o tal vez no me verá pero ahí estaré, y para las obligaciones de mi puesto, será fácil, ¿para que existen los elfos? –pensé mientras no paraba de reír…

Mi humor mejoró cuando al llegar a la casa, Alina que ya se había ido de viaje me dejó, en una nota, otro de sus regalitos…

Cariño, la sabelotodo tiene pasaje para mañana a las 8hs, que te diviertas.

Alina.

Preparé todo de inmediato y me fui hacia el tren, dejé pasar unos kilómetros cuando lo decidí y entré en su compartimiento…

-¡pero miren quien está aca! ¡Granger!