Capítulo 6
Me asusté, juro que me asusté, en cuanto lo ví mi corazón saltó de mi pecho, automáticamente me paré de mi asiento, y me puse roja… Merlín era todo un papelón patético.
Me miró de arriba abajo, lujuriosamente, clavándome sus grises ojos, creo que temblé, sí lo hice, no entendía por que el verlo ahora luego de tanto tiempo hacía que mis emociones fueran tan contradictoria, estaba feliz de verlo y al mismo tiempo muerta de miedo, él me sonrió le devolví una mueca de sonrisa …
-así que vas a Hogwarts sabelotodo –me dijo sonriente.
-¡qué haces en el expreso, Malfoy? –pregunté patéticamente.
-no es obvio cerebrito –me dijo alzando una ceja.
-Ron no… no me dejó terminar mi casi oración.
-así que la comadreja no te informó que vamos a ser compañeritos de trabajo –me espetó dejándome más atónita de lo que ya estaba.
-¿vas a trabajar en Hogwarts? –volví a preguntar estúpidamente. Malfoy decididamente anulaba mi cerebro.
-a ver si nos entendemos Granger, si estoy en el tren y te digo que seremos compañeros de trabajo…-burló lo tenía merecido.
Algo pareció pasar en mi interior y la Granger de siempre salió a la luz.
-ya sé, no soy estúpida Malfoy, lo que pregunto es cómo un ex convicto, va a trabajar en un colegio –le dije dándole un evidente golpe bajo, me felicité por ello.
Su expresión cambió y en un segundo me estampó contra el asiento, quedando él prácticamente arriba mío.
-si no quieres tener problema conmigo, Granger, no menciones mi detención, tú sabes que fue una injusticia, y por lo visto el ministro lo acepta también –me susurró en el oído.
-suéltame Malfoy –le dije mientras trataba de tomar mi varita.
-mira Granger, estamos solos en todo el tren, así que es bueno que hablemos, que nos pongamos de acuerdo, yo no tengo nada que perder, nada, así que cuando me veas compórtate y sobretodo no te jactes de tu buena vida de los últimos años, yo no la pasé tan bien, es cierto, auque el mundo da muchas vueltas y tal vez seas tú…-me amenazó, me odiaba se le notaba bien, cómo llegué a pensar que sería amable conmigo, solo por que una vez me había ayudado, en realidad él nos salvó de Bellatrix auque como se lo prometí, nunca se lo había dicho nadie.
No dijo mas nada respiró unas cuantas veces sobre mi cuello, había conseguido tomar mi varita así que sin mediar palabra.
-¡vete Malfoy! -le dije poniendo mi varita en su garganta.
-definitivamente, creo que no seremos muy buenos compañeritos –me espetó riendo pero sin soltarme ni acobardarse por estarle yo apuntando.
-¡dije que me sueltes! –confirmé con la voz mas clara que pude.
Se sonrió y pasó su lengua por mi cuello, sin demostrar siquiera un poco de miedo se fue incorporando poniendo una mano a cada lado de mi cuerpo lo que le permitió acercar su cara hacia mis pechos.
-los recordaba más pequeños –me dijo clavando sus ojos directamente en ellos.
-¡bastardo asqueroso! –le espeté mientras le daba un empujón para que se levantara de una vez.
Se echó a reír, mientras me seguía mirando con lujuria.
-me gusta, Granger, cómo en los viejos tiempos, nos vemos en el castillo –espetó yéndose.
Miré aturdida como se marchaba, al llegar a la puerta del compartimiento exclamó:
-nos vemos en el castillo, Granger, no me busques yo te voy a encontrar.
Tragué en seco, sabía que Malfoy iba a cumplir su amenaza…
