Capitulo 7
Maldita sangresucia, se había atrevido de burlarse de mi detención justo ella, la odio, la odio tanto que me extralimité, no me convenía tratarla mal de entrada, pero no pude, no pude aguantarme y mi envestida causó que ella se diera cuenta de mi pequeño problema…
-¿estas herido? –espetó antes que yo me fuera del lugar.
-valla si la cerebrito quiere fraternizar después de todo –susurré.
Ella pareció arrepentirse de su pregunta, de haberme hecho quedar con su pregunta.
-estoy cojo, linda, un pequeño problema, pero no te alegres, no necesito correrte para alcanzarte –reí con mi mal chiste.
Ella rodó los ojos y me miró con pena, cosa que me enfureció nuevamente.
Iba a lanzarme sobre ella, juro que lo iba a hacer, tanto tiempo pensando en Granger, tantos años sin verla, si hasta el día en que me llevaron a San Murgo con la pierna engangrenada la había visto, sí hubiera jurado que la había visto en sueños, y ahora estaba ahí tan cerca, solos y para mí, pero ya había sido muy descuidado, debía controlarme así que solamente agregué…
-ya casi llegamos, mejor me voy, no querrás que nos vean juntos –le dije yéndome. Granger me miró, con sus enormes ojos café, esa mirada me hizo estremecer, y la odié más por eso, porque a pesar del tiempo trascurrido la quería, más que a nada en el mundo, y por eso la iba a destruir.
Llegamos a Hogwarts la ví bajar del tren, Hagrid había ido por ella, yo baje después, para que el semigigante no me viera, pero no sé si ella le habló de mí o que el imbesil, se dio vuelta y me habló.
-Malfoy, no creíamos que vinieras tan pronto –espetó como si fuéramos amigos entrañables, idiota, ese también me las pagaría otro que nada le importó de mi vida, y para colmo salió a relucir con esto…
-muchacho ¿cómo anda tu pierna? Pomfrey me habló de ello…
Le corté, esa medimaga chismosa, -muy bien, Pomfrey exagera como siempre.
Tuve que caminar, no me quedó otro remedio, ahí pude ver como Granger me miraba, había lanzado un hechizo para que no se notara tanto el defecto pero era imposible, la pata de palo hacía que mis movimientos fueran bruscos, auque elegante, nunca perdería mi elegancia auque tuviera que arrastrarme –pensé- mientras sonreía.
El semigigante iba llevando a Granger del hombro y yo los seguía detrás, podía escuchar la risa de ella cuando el sujeto le contaba seguramente anécdotas de los antiguos tiempos, tuvimos que caminar hasta llegar al castillo, no supe por que ya que la explicación se la había dado a ella y no entendí nada, pero caminar tanto hacía que mi pierna, o más bien lo poco que quedaba de ella doliera, Granger pareció tomar eso en cuenta por que se acercó a mí.
-¿Malfoy, quieres descansar un poco? –me dijo afligida.
-escucha Granger, lo que no me mata me hace más fuerte, créeme no necesito tu lástima –le susurré.
Ella pareció ofenderse, así que me miró de malos modos y siguió su camino, escamando algo como " no se puede ser gentil con Malfoy" mientras el gigante afirmaba con la cabeza.
Llegamos fuimos directo al gran comedor, tenía unas ganas terribles de sentarme y comer algo, cuando lo que escuche me hirvió la sangre.
-¿sabes quien también llegó hoy como profesor? –le decía el hombre.
-no, no tengo idea –dijo ella.
-Víctor Krum.
-¿Víctor? –dijo alegre, demasiado para mi gusto- hace tanto que no lo veo- agregó.
Y como si alguien lo hubiese llamado, para mi disgusto ciento a un sujeto abalanzarse hacia la sabelotodo y abrazarla mientras gritaba
-¡Hermione! Me alegro tanto de verte.
