Capitulo 14

McGonagal ordenó a todos los alumnos que volvieran a sus lugares, ví como Draco Malfoy miraba a Rose, me asusté más de lo que estaba, la agarré fuertemente y la acompañé hasta que llegó a su mesa, mi niña se sentó algo cohibida, había estado muy mal con su comportamiento y lo sabía.

Rápidamente me fui a sentar a mi lugar, pude ver como Víctor se sentaba a mi lado, también como Malfoy lo encaró…

-¡ese es mi lugar! –dijo Malfoy casi a los gritos.

-los lugares no tienen dueño.

-lo sé, pero yo lo tomé primero, el hecho que la señora Granger haya tenido un percance y me viera obligado en acompañarla no significa que puedas ocupar mi sitio.

Víctor sabía que el rubio estaba en lo cierto, además el hecho que Malfoy se hubiera sentado ahí ya le daba la oportunidad de hacerlo siempre, no se acostumbraba a sentarse en lugares distintos, es decir al igual que los alumnos, cada uno podía elegir cerca de quien sentarse y una vez elegido siempre se respetaría el lugar.

Sin buscar ningún nuevo pleito, Víctor cedió su sitio y Malfoy al sentase volvió a poner su mano en mi muslo, como si le perteneciera.

-saca tu maldita mano de ahí –le dije muy enojada.

-lo siento tendrás que acostumbrarte, siempre ese lugar fue ocupado por Pansy y ella nunca quitó mi mano de su pierna.

Enfurecí, pero no sabía bien el porqué, si el hecho de declarar abiertamente que no sacaría su mano me exasperaba o si lo que me había desencajado era su mención de Parkinson, o más aún el saber que durante siete años ella estuvo sentada a su derecha, y la mano de él sobre su pierna…

-eres un descarado –dije mientras le retiraba violentamente su mano.

-no te quejes –espetó mientras volvía a la carga –a ti solo te acaricio, ella tenía otras atenciones –susurró descaradamente.

Miré hacia todos lados, un fuego corría por todo mi cuerpo y no sabía o no quería saber, mis mejillas seguramente estaban encendidas, pensé en gritar, pensé en empujarlo y jalarlo fuera de mi lado, pero el escándalo de Rose y su hijo estaba todavía latente, ¿cómo iniciar uno nuevo sin dejar a Rose marcada? ¿Cómo iniciar uno nuevo, sin afectar la armonía que había logrado McGonagal? Tenía que ser lista, sería una lucha de voluntades y mi voluntad decía que esa mano no debía estar ahí.

Lugo de unos minutos la comida estaba sobre nuestros platos, no le quedó otra que usar sus dos brazos para comer, así que fui liberada de su sometimiento, comencé a hablar con Hagrid, de nuestras vidas, le conté muchas anécdotas de mis pequeños, reímos, charlamos, así la cena pareció pasar rápidamente, cada tanto sentía la mano de Malfoy volver a mi pierna, pero lo manejé bien, logré que no me perturbara, cada tanto lo miraba de reojo, y me felicitaba mentalmente al notarlo aburrido y desorientado.

Cuando los alumnos fueron yéndose hacia sus respectivas salas comunes ví pasar a Rose quien me saludó con su mano, muy al contrario de Scorpius que solo dedicó una mirada a su padre.

Cuando nos pudimos ir del lugar, Víctor se acercó a mí y me fui con él sin darle tiempo a nadie, salimos y tomé un atajo que siempre usábamos con Harry y Ron, (gracias al mapa del merodeador), y me volví a felicitar al saber que el rubio no había podido seguirme, cuando llegamos a las mazmorras le mostré a mi amigo cual era mi habitación, Víctor abrió la puerta y me jaló al interior.

-¿Qué haces? –pregunté desorientada.

-Solo tratar de evitar a Malfoy dijiste que su habitación estaba cerca – me dijo, omití decirle que tan cerca estaba, no quería que empezara a hablar del rubio, más bien solo quería que se fuera, pero no lo hizo…

-Hermione, no sabes lo feliz que estoy de volverte a ver –me dijo, cosa que le agradecí y empecé a irme hacia la puerta, no me agradaba estar ahí sola con él.

De golpe se abalanzó contra mí, y empezó a tratar de besarme.

-¡suéltame Víctor vete! Espeté muy enojada mientras lo empujaba.

-Yo te amo Hermione –dijo amarrándome contra mi voluntad.

-yo estoy casada Vítor ¿suéltame! –casi grité.

La puerta se abrió y entró Malfoy quien agarró al enorme húngaro y lo sacó a la rastra de mi habitación, yo estaba atontada, no podía creer que Malfoy tuviera esa fuerza Víctor era claramente más fuerte que él, le llevaba casi medio metro más de estatura, eso que Malfoy era muy alto…

Mientras lo arrojaba al pasillo gritó -¡la señora dijo que te fueras!

Víctor me miró con enojo, pero no dijo nada solo se fue, entonces Malfoy aprovechó para entrar a mi pieza y acorralarme él contra la pared.

-¿No puedo creer cómo dejaste a ese mamut que entrara a tu habitación, Granger!

-el entró de la misma forma que tú –le grité.

-ya veo –dijo soltándome y regalándome una sonrisa.

-de acuerdo Granger, yo no tengo que estar en esta habitación, nos vemos, luego dijo Malfoy saliendo.

Nos vemos luego –repetí en mi mente –idiota- pensé.

Nunca imaginé el verdadero significado de sus palabras, me acosté a dormir, cerré la puerta con miles de hechizos, también la puerta bloqueada – Hermione estás paranoica- me dije- pero la precaución siempre fue una de mis cualidades.

Sin embargo a la hora cuando ya estaba dormida, sentí como alguien se acostaba a mi lado, me dí vuelta asustada y lo ví, allí en mi cama mirándome mientras me sonreía, vestido con un simple pantalón pijama se encontraba mi pesadilla mayor, Draco Malfoy.