Capítulo 17
Primera parte
Deje que el pequeño se sentara, respiré hondo, enfurecí.
-¡niños! tengo que salir un minuto, sigan con su trabajo hasta que regrese, no hagan bullicio –espeté.
Me fui angustiada, ver la cara de Malfoy pequeño con esa marca me hizo acordar a Draco Malfoy y el terror que siempre aprecié que le tenía a su padre, Lucius…
-¡Malfoy! –grité al verlo. Él se paró en seco, definitivamente no esperaba que yo fuera por el.
-¿Granger? me puedes decir ¿que hace la sabelotodo fuera de su recinto del saber?
-sin ironías Malfoy, ¡sabes que no puedes pegarle a un alumno, auque fuera tu hijo!
Me miró arqueando una ceja, y sonrió, eso me puso más colérica.
-me había olvidado, Granger la defensora de los pobres y desprotegidos –burló.
Le hice una mueca de fastidio y fui contre él,
-¿como te atreves a pegarle así a un alumno mío? –le dije mientras lo amenazaba con mi varita.
De golpe me lanzó contra una pared y me tomó del cuello.
-¡no te atrevas a decirme que hacer con mi hijo, Granger! -susurró.
Me tenía casi asfixiada, sentía como mis pulmones reclamaban aire y mis labios se hinchaban y adormecían, no pude escuchar que otras cosas decía, al principio me trate de defender, pero a los pocos minutos sentí que todo se acababa y mis ojos se fueron cerrando mientras miraban la cara desorbitada de Malfoy…
Segunda parte
Sentí al mamut que estaba golpeando su puerta, seguro Granger se iría con él –pensé- sin embargo lancé un hechizo para escuchar bien a través de la puerta y lo que oí me agrado, ella se había quedado dormida, sentí que lo despedía y se empezaba a duchar, me sonreí al imaginar lo perturbada que se sentiría al recordar la noche que había pasado y con quien.
Salí al pasillo dispuesto a esperarla, no tardó mucho, estaría alterada por haberse quedado dormida –pensé-
-¡Tarde Granger! –le dije, ella me contestó que no había dormido bien, me sonreí.
Pero ella dijo una frase que no pensé escuchar
-alguien desabrochó mi blusa mientras dormía.
Merlín ¿cómo pude ser tan estúpido de olvidarme abrocharle su pijama? Fingí no darle importancia, le dije algo tonto de la comadreja y ella se fue, no la seguí, tenía que pensar.
Luego de un rato la ví ir para su clase, deje pasar un buen rato que aproveche ir a la cocina y darle instrucciones al Tobby para que hiciera mi trabajo, y luego pensé en entrar a su clase, usaría cualquier excusa, por lo que pensé en ir a buscar a Scorpius, así lo hice.
Entré a su clase sin llamar y pedí por un alumno.
-¿a que alumno señor Malfoy?- me preguntó.
-a mi hijo Scorpius Malfoy.
El muchacho vino conmigo de malas ganas, me hacía acordar tanto a mí a su edad, odiaba que Lucius apareciera en Hogwarts, el tenerlo cerca no era nada bueno, y Scorpius opinaba igual que yo,
-escucha Scorpius, tienes que vigilar a la Weasley –le dije.
-¿Por qué? -Me respondió soberbio.
-Porque yo te lo mando, le conteste malhumorado.
El chico me miró desafiante y me dijo –me obligarás como padre, porque con tu puesto de celador no puedes mandar a nadie –espetó con ira.
Enloquecí y le dí vuelta la cara con un sopapo, no dijo nada, me miró con furia y se fue.
Quedé aturdido, había hecho un gran trabajo, ese chico me odiaba, además era valiente mucho más que yo a esa edad, estaba pensando en mi hijo cuando apareció la sangre sucia de Granger.
En un mal momento. En un mal lugar. Me recriminó lo hecho a mi hijo. Y no pude más, la tomé del cuello y apreté, con odio, hacia ella, hacia mi vida, hacia mi padre, hacia todos, pero en especial hacia mí, ella me miraba, sus labios latían, trató de zafarse, no pudo, yo apretaba más, sus labios se hincharon, sus ojos se cerraron lentamente, su corazón dejó de latir.
