Capitulo 19

Me desperté en la enfermería, pude ver la cara de la medimaga relajarse, el cuello me ardía fuertemente, la boca la tenía pastosa, no podía tragar, la cabeza me dolía fuertemente y no entendía ¿Qué hacía yo ahí?

-¿te encuentras bien Granger, perdón Weasley?

-Granger, está bien –dije sonriente, y sí gracias estoy bien.

-¿Quién le hizo eso? ¡Pensé que no podía hacerla reaccionar, estuvo sin palpitaciones técnicamente muerta!

Sentí una angustia profunda mientras mi mente se llenaba de imágenes, imágenes del atacante, imágenes de Draco Malfoy. –No lo recuerdo – mentí.

Pomfrey no me dijo nada solo se fue mientras movía la cabeza en forma negativa, no me había creído, sabía que estaba protegiendo a alguien, -Merlín, ¿por qué lo protejo a él, si es la persona que más me odia, que más me lastimó y sigue lastimando en toda mi vida?

Me quedé quieta creo que hasta dormí un poco, cuando desperté él estaba allí, me miraba con sus ojos grises, estaba tan aturdida que no sabía si era un sueño o una realidad, hasta que comenzó a hablar…

-¿no estas muerta, Granger? –Susurró en mi oído –veo que no me delataste, buena chica, no me gustaría involucrar a muchos magos, tú sabes tener que repartir "obliviate" a todos los que lo supieran… ¿Por qué, no habrás creído que yo iba a hacer peligrar mi libertad? –sonrió-

Cerré los ojos, no quería verlo, sentí sus manos recorrer las marcas de mi cuello, sentí que me tomaba la temperatura y pegó un grito…

-¡enfermera!-gritó.

Abrí los ojos y miré azorada, una chica joven entró rápidamente.

-dígale a la medimaga, que tiene fiebre.

La joven se fue y yo rodé mis ojos – ¡eres, increíble!, casi me matas y pegas semejante gritos por un poco de temperatura.

-¡solo yo puedo lastimarte! –afirmó.

-¡estás loco!- dije asustada.

-lo sé, tantos años de encierro te trastornan, Granger, sin embargo, lo dicho es lo más coherente de mi vida, tú me perteneces y solo yo soy tu dueño.

-¡estas loco! –repetí. Mientras trataba de incorporarme, había recordado que mis alumnos estaban solos, ¡tenía que ir con ellos!

Me lo impidió reteniéndome en la cama.

-¡déjame Malfoy! Tengo que ir con mis alumnos.

-no es necesario, le dije a McGonagal que te había encontrado atacada, por supuesto ella supo mi responsabilidad en el ataque, pero no tiene pruebas y tú no vas a delatarme. Conseguí de la vieja que te librara de tus clases de hoy ¿no soy un amor?

-¡vete no quiero verte! –le escupí en la cara, no le gustó. Entonces me atacó por dónde más me duele.

-linda niña Rose Weasley- me dijo- mi hijo Scorpius tuvo una pequeña discusión con ella, claro que lo reprendí, auque tal vez en el futuro no lo haga.

Me sentí mal, de pronto la habitación parecía dar vuelta y sentí, unas ganas terribles de vomitar.

-¡no te atrevas con ella! –dije a modo de súplica.

-tranquila Granger, tú hija me cayó muy bien, no la lastimaré – agregó.

Pero nada podía estar peor, nada con Malfoy cerca nuestro, no lograba entenderlo, ¿Dónde estaba aquel Malfoy que me había defendido de su tía Bellatrix, negando conocerme? ¿Dónde el Malfoy de los pocos meses siguientes, dónde hasta parecía quererme? ¿Dónde el Malfoy que me pidió ayuda antes de ir preso en Azkaban? ¿Dónde el Malfoy que quise ayudar y no pude? ¿Dónde el Malfoy, por quien estuve a punto de no casarme con Ron? –pensé- y sin poder evitarlo, me largué a llorar.

Estaba hipando, cuando una mueca de Malfoy me hizo mirar hacia atrás, en la puerta se encontraba Víctor, quien entró aclamando…

-Hermione, ¿te encuentras bien?.