Hola mis lindas
Lamento no haber podido escribir ayer.
Gracias por leer
Besitos bigi
Capitulo 20
Fui a la enfermería, no podía estar sin saber de ella, el remordimiento me asfixiaba… ¿Y si por fin lo había logrado? ¿Y si por fin la había sacado de mi vida para siempre? ¿Y si por mi culpa ella estaba muerta? ¿Y si nunca más la volvía a ver, a sentir su voz, a sentir su presencia?
Porque a pesar de estar lejos de ella todos estoy años, siempre sentí su presencia, cómo aquella vez que la ví en sueños en Azkaban, como la vez que la eché de San Murgo…
Cuando llegué sentí un miedo atroz, la cama dónde la había dejado estaba vacía, mi corazón empezó a desbocarse, mi irá empezó a llegar a mi mente, quería romper todo el lugar, lanzar hechizos a diestra y siniestra, que todo fuera un caos, un caos tan profundo como el que sentía en mi corazón, tomé mi varita estaba dispuesto a todo, hasta a terminar con mi vida si ella… si ella… no puedo pensarlo siquiera, menos decirlo… acabaría con mi vida y ya.
Fui interrumpido por Pomfrey, la muy bruja me había estado observando desde el principio.
-¿fuiste tú no Malfoy?, tú casi matas a Granger.
La miré fijamente y pude ver su desconcierto, es que no sabía que hacer, si insultarla y lanzarle un imperdonable, o besarla, la vieja bruja me había dado la mejor noticia "ella no estaba muerta"
-no se confunda, sí fui yo quien la trajo, solo eso –afirmé-
Por supuesto no me creyó, no era tan estúpida, pero me daba igual. Empecé a registrar todo el lugar hasta dar con ella, hasta dar con Granger.
-¡debes marcharte!- me anunció.
-no lo haré –le dejé en claro.
Creo que comprendió, por que solo se fue.
Ella estaba pálida, blanca como la leche y su cuello era de un color bordó, ¡Merlín!, ¿cómo pude lastimarla así?
La empecé a acariciar, su piel me perdía, su olor me desquiciaba, al rato, despertó…
-¿no estas muerta, Granger? –le dije queriendo ser sarcástico, pero en realidad mi voz sonó patética.
Le dije algo sobre lo bien que había hecho al no mencionarme, cuando al tocarle la frente sentí que hervía. Maldije a la enfermera por no ayudarla y ella me maldijo a mí con su burla, sin embargo le dejé claro que me pertenecía, que era yo quien decidía sobre ella, que era yo quien podía lastimarla.
Trato de irse, me echó, la amenacé, sé perfectamente que el punto débil de ella son sus hijos, y la amenacé con su hija, se lanzó a llorar como un bebe, no sabía si pegarle por débil o besarla hasta dejarla sin aire, iba a besarla cuando lo veo llegar, el imbesil del gorila había aparecido.
Le sonrió, Granger le sonrió. Tenía que hacer algo.
-estoy bien Víctor –le contestó.
-vine para quedarme contigo, Hermione, no permitiré que estés con malas compañías- le dijo.
Eso me enloqueció.
Tomé mi varita y lo petrifiqué.
Pomfrey vino azorada.
La tomé en mis brazos y me largué con ella. Granger no abrió la boca, creo que estaba demasiado asustada. No era para menos. Antes de irme le lancé un obliviate a los dos.
Quería llevarla lejos, muy lejos, donde nadie supiera de nosotros nunca más, pero no era posible, como ex convicto tenía un hechizo localizador, y cualquiera del ministerio daría conmigo en un par de horas, así que solo la llevé a su pieza, y me quedé con ella.
-¿por que haces todo esto?
-¿por que no acabas conmigo de una vez? –me suplicó.
-lo siento, Granger, todavía no puedes morir, ya te lo dije, sólo yo puedo matarte, pero todavía no, todavía debo saber ¿Por qué me abandonaste cuando más te necesitaba? –espeté.
