Hola mis lindas PERDON por estos días de fiesta no se si podré escribir seguido…
Quiero invitarlas a un concurso de fics para Navidad
El foro .
Pueden pasar a escribir un fics, a leer y votar, eso sí dejen post…
Mil gracias besitos bigi
Capitulo 22
Merlín, que no insista, que no niegue su abandono, porque no me podré contener…
-yo no te abandoné. – me dijo, y mi furia creció, un fuego infernal abrazaba mi cuerpo, desde la punta de mis pies hasta mi cara, necesitaba desquitarme, Merlín sabe que no quiero volver a lastimarla. Me controlé y empecé a recriminarle…
Cada acto que le recriminaba, hacía que mi pecho recordara y mi corazón se sentía humillado, vacío, recordé como esperaba su declaración en el juicio, como cada día que pasaba, me convencía a mí mismo, que al otro día ella daría golpe de gracia, al contar todo al salvarme, Hermione sería mi salvación y terminó siendo mi ruina.
También recordé como me auto convencía en la celda de Azkaban que ella llegaría, lo hice durante días, meses, hasta entender que no iba a venir por mí nunca, que nunca me ayudaría, porque todo había sido una trampa, todo había sido mentira, una venganza, se había vengado de mí por los años de maltrato, así que me prohibí pensar en ella y lo había logrado.
-¡cuando logré verte me echaste!
Una frase equivocada, en un momento equivocado, jamás debió tirarme en la cara, que la había echado, ¡Merlín!, se apareció con el estúpido de su marido, cuando estaba en San Murgo, cuando terminaba de perder mi pierna, ese día juré venganza, venganza que voy a cumplir y no lo haré sobre ella, sino sobre quién más le duele, llorará lágrimas de sangre, se desesperará, tendré control sobre ella, no tendré piedad, como ella no la tuvo conmigo.
Sonreí, y le dije calmadamente, todo lo que pensaba de su estúpida frase, para luego irme.
La sentí llorar, por más de dos horas, ese tiempo lo tomé para darme una vueltita por mis que aceres de celador, cuando comprobé que todo estaba en perfecto orden, fui por Scorpius.
-¿padre? –me dijo en cuanto me vió.
-vine solo para indicarte lo que tienes que hacer mañana.
Mi hijo no dijo nada, sabe perfectamente que tendrá que hacerlo, auque no le guste, desde chico sabía que no debía contradecirme, y no lo haría por nada ni por nadie.
-mañana con una excusa, llevas a Weasley a las mazmorras, no me importa lo que le digas, usa la imaginación, no mezcles a nadie, solo tú y ella, ¿sabes dónde queda mi habitación? ¿No?
El rubito afirmó con la cabeza.
Sonreí, -sigues hasta el fondo del pasillo y bajas la escalera, yo estaré esperándolos.
-¿a que hora padre? – se atrevió a preguntar-
-antes del desayuno.
No dijo nada, le hice señas para que se marchara.
-no llegues tarde –le espeté.
No se dio vuelta, ni me miró, así tenía que ser, así tenía que ser mi hijo.
Me fui a mi habitación y al saberla dormida, ingresé a la de ella, la perra había puesto hechizos en todas las puertas, idiota, nunca averiguaría como entraba, sus ojos se veían hinchados, me acerqué y los acaricié, intentó despertarse, pero le lance el hechizo aturdidor, no pudo hacer más nada, desde ese momento ella era mía, como iba a serlo cada noche de su vida…
