Tercer Capítulo
El gran salón estaba decorado para el banquete de comienzo de clases, tenía un aspecto tan espléndido como de costumbre. A la luz de cientos y cientos de velas que flotaban en el aire sobre las mesas, brillaban las copas y los platos de oro. Las cuatro largas mesas pertenecientes a las casas estaban abarrotadas de alumnos que charlaban. Al fondo del salón, los profesores se hallaban sentados a lo largo de uno de los lados de la quinta mesa, de cara a sus alumnos. Lily, Albana y Bianca estaban sentadas hablando con Nick Casi Decapitado, el fantasma de Gryffindor. De color perla y semitransparente, Nick llevaba puesta aquella noche su acostumbrada túnica.
- Buenas noches Nick – Dijo Bianca sonriéndole.
- Buenas noches hermosas señoritas- Contestó Nick haciendo una reverencia.
- Espero que se den prisa con la ceremonia porque me muero de hambre- Dijo Albana, mientras sus tripas rugían y los cuatro se reían.
- No te hagas muchas ilusiones, porque siempre tardan con la ceremonia – Le contesto Lily
- ¡Hey chicas! – Gritó una voz conocida. Era Lucy Vanelli, una alumna de sexto de Ravenclaw, italiana por cierto, que se llevaba muy bien con su grupo. Era pequeñita y delgadita y aparentaba ser mucho menor. Tenía el cabello oscuro y ojos negros.
- Hola Lu- Respondió Lily - ¿Cómo han estado tus vacaciones?
-Muy bien, he ido a Irlanda ¿A que no saben una cosa? Una prima mía de Italia vendrá esta año a Hogwarts, y tiene la misma edad que ustedes.
- ¿Como es eso? – Preguntó esta vez Albana extrañada
- Dumbledore ya lo explicará, solo recen para que salga todo bien- Contestó Lucy sonriendo emocionada– Nos vemos luego.
- ¡Oigan que se den prisa! Voy a morirme si sigo así – Gimió Albana a lado de Lily.
Apenas terminó de decir esas palabras, los merodeadores se sentaron en frente de ellas, y al mismo tiempo se abrieron las puertas del gran salón. La profesora McGonagall marchaba a la cabeza de una larga fila de alumnos de primero, a los que condujo hasta la parte superior del Gran Salón, donde se encontraban la mesa de profesores. Llegaron a la altura de la mesa de los profesores y se detuvieron, puestos en fila, de cara al resto de los estudiantes. McGonagall colocó el sombrero sobre un taburete de cuatro patas. De la nada el sombrero empezó a cantar.
Hace tal vez mil años
Que me cortaron, ahormaron y cosieron.
Había entonces cuatro magos de fama
De los que la m
emoria los nombres guarda:
El valeroso Gryffindor venía del páramo;
El bello Ravenclaw, de la cañada;
Del ancho valle procedía Hufflepuff el suave;
Y el astuto Slytherin, de los pantanos.
Compartían un deseo, una esperanza, un sueño:
Idearon de común acuerdo un atrevido pan de estudios
Para educar jóvenes brujos.
Así nació Hogwarts, este colegio.
Luego, cada uno de aquellos cuatro fundadores
Fundó una casa diferente
Para los diferentes caracteres
De su alumnado:
Para Gryffindor,
El valor era lo mejor
Para Ravenclaw,
La inteligencia,
Y para Hufflepuff, el mayor mérito de todos
Era romperse los codos
El ambicioso Slytherin
Ambicionaba alumnos ambiciosos.
Estando aún con vida
Se repartieron a cuantos venían,
Pero ¿Cómo seguir escogiendo
Cuando los cuatro estuvieran muertos y en el hoyo?
Fue Gryffindor el que halló el modo:
Me levantó de su cabeza,
Y los cuatro en mí metieron algo de su sesera
Para que pudiera elegirlos a mi manera.
Ahora ponme sobre las orejas.
No me equivoco nunca:
Echaré un vistazo a tu mente
¡Y te diré de qué casa eres!
En el gran salón resonaron los aplausos cuando terminó de cantar el Sombrero Seleccionador.
- No me creo nada de que el sombrero seleccionador haga canciones nuevas todos los años- Comentó Bianca, aplaudiendo como los demás- Apuesto a que tiene siete canciones y el año que viene a los de primero les canta la misma que nos cantó a nosotros y así siempre.
- Bianca, no porque tu no trabajes nunca, significa que los demás no lo hagan- Dijo Sirius metiéndose en la conversación de las chicas – Debe ser bastante aburrido ser un sombrero no?
- No te metas en donde no te llaman Black- Le contestó Albana
- Cállate Crew quieres?
- No me calles Black
- Oigan no pelen- Dijo Bianca interrumpiendo lo que podría haber sido una pelea, y volviendo a mirar la mesa de profesores.
La profesora McGonagall desplegaba en ese momento un largo pergamino
-Cuando pronuncie su nombre se pondrán el sombrero seleccionador, y esperaran a que diga a que casa pertenecen, luego irán hacia su mesa correspondiente- Explicó esta vez, y comenzó a llamar.
- Helena Richard
- Hufflepuff!
- Colin Steph
- Slytherin!
- Denisse Graham
- Gryffindor
- Treestow Tarot.
- Slytherin
- Peter McCulloc
- Ravenclaw
- Lucy Taylor
- Gryffindor
- Rowen Smith
- Ravenclaw
- Judith O´flaherty
- Hufflepuff
- Owen Ralt
- Slytherin
- Parch Cow
- Hufflepuff
- Natali Swang
- Gryffindor
- Ezequiel Gorien
- Slytherin
- Eugine Alent
- Gryffindor
- Andrew Michael
- Ravenclaw
- Wendi Larves
- Ravenclaw
- Charlie Crew
- Gryffindor!
- Katalina Kevin
- Slytherin
Con Katalina Kevin la ceremonia de Selección dio fin. La profesora McGonagall tomó el sombrero y el taburete y se los llevó.
- Oh no! – Exclamó Albana, tomandose la cabeza con las manos, justo en el momento que la selección había terminado- El demonio ha quedado en griffindor!
- Quién es el demonio? -Le preguntó Remus en un susurro para que no lo escucharan
- Su hermano pequeño – Le respondió Bianca en el oído provocando que el merodeador se sonrojase. Todo el mundo sabia que Remus iba trás Bianca, pero ella cada vez que se lo decían hacía como que no escuchaba y ponía sonrisa de tonta.
El Profesor Dumbledore se puso de pie. Sonreía a los alumnos, con los brazos abiertos en señal de Bienvenida.
- Bienvenidos a un nuevo año- Dijo y su profunda voz resonó en el Gran Salón- y ahora… ¡a comer!
- Por fin!- Dijeron las chicas y los merodeadores en voz alta, cuando por arte de magia las fuentes vacías de repente aparecieron llenas ante sus ojos.
- Oye Crew, debegias ´omer gomo una dama- Le dijo Sirius con la boca llena de puré de papa, mientras agarraba un buen pedazo de carne.
- ten´o hambre black, no molesdes
- pues io solo digo…
- solo cállate, guieres?
Una vez terminados los postres y cuando los últimos restos desaparecieron de los platos, dejándolos completamente limpios, Dumbledore volvió a levantarse. El rumor de charla que llenaba el Gran Salón se apagó al instante, y solo se oyó el silbido del viento.
- ¡Bien! – Dijo Dumbledore, sonriéndoles a todos- Ahora que todos estamos bien alimentados, debo pedirle que me presten atención.
El señor Filch, el celador, me ha pedido que les comunique que la lista de objetos prohibidos en el castillo se incrementó este año y que se puede consultar en su oficina.
Como todos los años quiero recordarles que el bosque es una zona prohibida para los estudiantes.
Y por último debo comunicarles que ha habido un intercambio en el cual dos alumnos nuestros (Helen Coin y Kevin Higos) han ido a Italia mientras que dos alumnas de allí han venido aquí a cursar su último año. Por favor reciban con un fuerte aplauso a Fiorela Eugenia Lowel y a Bernarda Christopher.
El Gran Salón se llenó de aplausos y murmullos acerca de las dos extranjeras. Mientras tanto por la puerta, junto con McGonagall, entraron las dos muchachas. Una era morocha de ojos azules, muy linda, con el pelo bastante liso y largo hasta la cintura. Y la otra tenía el cabello castaño claro, levemente ondulado y más corto que la primera. Era más petisa, pero mejor formada y con ojos mieles. Mientras caminaban hasta donde se encontraba el director, toda la población masculina de Hogwarts se quedo embobada mirándolas (incluyendo los merodeadores, cosa que no le gustó nada a nuestras chicas). El director las recibió muy bien con palabras que nadie oyó y McGonagall les tendió el sombrero seleccionador para saber a que casa irían.
La primera que se puso el sombrero fue la morocha de ojos azules, llamada Bernarda. A penas se lo puso el sombrero gritó "Ravenclaw" Después la segunda chica llamada Fiorela, que más tarde supieron que era la prima de Lucia, fue seleccionada para Gryffindor.
Las dos se fueron a sentar a sus respectivas mesas y el director volvió a hablar.
- Espero que sean tratadas como se lo merecen, y que las ayuden en todo lo que puedan con el idioma, y ahora a dormir ¡Andando! Que mañana deben empezar las clases.
-Oye James, yo me quedo con la de Gryffindor- Dijo Sirius que no se había unido a la multitud que avanzaba hacia la salida sino que se quedó quieto, de pie, mirando a la nueva alumna que estaba hablando con un prefecto- No me vendría mal un ligue con una italiana.
- Perfecto, total yo solo quiero a Evans- Contesto James, mirando a Lily de reojo.
Vamos- Dijo esta vez Remus-, si no nos movemos nos vamos a quedar aquí solos.
James, Sirius, Remus y Peter salieron por el vestíbulo; James y Sirius iban hablando de cómo hacer para conquistar a Fiorela y a Lily, mientras que Remus y Peter pensaban como sería el día siguiente.
- Espero que a Crew no se le ocurra hablar mal de nosotros frente la italiana- Gruñó Sirius, era sabido por todo el colegio que Albana y Sirius se llevaban como gato y perro – Sino pagará las consecuencias
- Así se habla Sirius – Lo alentó Peter que mientras caminaban se tropezó con uno e los escalones falsos de las escaleras.
- Peter, la próxima vez cierra tu bocota y fíjate por donde caminas- Lo Retó Remus mientras lo ayudaba a liberar el pie.
- Lo siento- Contestó Tímidamente
Fueron hasta la entrada de la torre de Gryffindor, que estaba oculta tras el enorme retrato de una dama gorda con vestido de seda rosa.
-¿La contraseña?- preguntó cuando los vio aproximarse
- ¡Valentía!- Respondió James- Eso es lo que me ha dicho abajo un prefecto.
El retrato se abrió hacia ellos para mostrar un orificio en el muro, a través del cual entraron. Un fuego crepitaba en la sala común de forma circular, abarrotada de mesas y de sillones mullidos. Los merodeadores subieron por la última escalera que era de caracol, para ir a su dormitorio que se hallaba al final de la torre. Pegadas a la pared había cinco camas con dosel de color rojo oscuro intenso, cada una de las cuales tenía a los pies el baúl de su propietario. James colgó sus posters de Quidditch y Sirius sus fotografías de motos
- Estas loco- Comentó James suspirando y moviendo la cabeza de lado a lado ante los motos de papel.
Los merodeadores se pusieron los pijamas y se sentaron en ronda. Remus sacó un libro maliciosamente y James un pergamino y una pluma. Esa noche prepararían las mejores bromas de la historia…
