Hola a todos...
Antes que todo queria pedirles mil disculpas por el retraso, se que ha sido mucho tiempo, aún así no quiero ser de esas personas que le dan excusas hasta por los codos.
Solo quería contarles que para muchas estos son sus dias de vacaciones por lo cual puedes bajar sus caps sin problemas en cambio yo estoy impregnada en los estudios.
Lamento mucho lo que esta ocurriendo, pero espero que sean pacientes conmigo.
Bueno aqui les vengo con un nuevo capitulo, espero que lo disfruten mucho, prometo subir mis fics regularmente
los kiero muxiiiiisimooooo . ojala que hayan pasado un grato san valentin
Inexplicable atraccion
3.- Malentendidos
El sol hace mucho que se había ocultado en lo más profundo del horizonte, privándonos de sus rayos dorados.
Había sido tan efímero que le había parecido un sueño o talvez un dejavu.
Pronto la noche había llegado con el frío que presagiaba el aguacero.
Se sentó en la pequeña escalinata de la puerta principal de su hogar; aquella quedaba a la calle donde ya nadie se asomaba.
Tenía entre sus pequeñas manos una muñeca de tela con un vestido de un color impecablemente blanca como el que llevaba la niña.
Los rizos de la muñeca se asimilaban a los suyos y se movían al compás del viento.
La lluvia no demoró en llegar; pronto las gotitas empezaron a caer salpicando la carita sonrojada de la castaña.
Se frotó los ojos expectantes, arreglándose un poco el vestido mientras posaba sus hombros sobre la columna de cemento.
Tenía los grandes ojos hinchados, su varicita roja y la comisura de sus labios de un color carmín.
Había estado ahí desde hacía horas, no sabía por qué pero algo le oprimía el corazón; era bastante inteligente como para darse cuenta de las cosas o al menos eso pensaba.
¿Sakuno?- escuchó la melodiosa voz de su padre a lo lejos y se ocultó haciéndose un ovillo con las rodillas trémulas - ¿Sakuno?
No quería que le escucharan, pero la voz de su padre se hacía cada vez más latente detrás suyo. Luego de unos minutos desistió.
Papá, estoy aquí- dijo con la voz aguda que le caracterizaba, rápidamente se secó los ojos con el borde de su vestido, con las blonditas blancas y se sentó como toda una señorita
Su padre se puso de cuclillas hasta estar al nivel de los ojos de su pequeña.
¿Qué ha pasado princesa? – preguntó viendo las grandes pestañas de su hija cubiertas de rocío.
Mamá no llega – susurró con voz trémula pero decidida y preocupada – ya ha anochecido y la lluvia no para papá.
Los ojos de su padre se oscurecieron en el momento en que pronunció aquellas inocentes palabras.
No te preocupes princesa; ya estará en camino – susurró limpiándole con su pañuelo las mejillas.
Mamá tampoco llegó ayer ¿nos ha dejado? – dijo viendo el jardín inundándose de agua – Me dijo que me pusiera mi kimono rosado y lo hice y ayer no llegó.
Se habrá quedado trabajando querida - dijo sosteniéndola de la cintura y poniéndola de pie – ven con papá, te voy a invitar un helado delicioso luego te llevaré a la cama.
Sakuno vió nuevamente la calle y luego fijo sus grandes ojos rojizos en su papá y asintió por vencida.
Buena niña- dijo tomándola en brazos y llevándola hacia adentro.
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Había estado durmiendo, pero no era un sueño profundo, escuchaba aún las voces que la rodeaban.
No quería abrir sus ojos, no quería despertarse pero algo le llamaba a hacerlo. Pestañeó un par de veces para adaptarse a la oscuridad de su cuarto, dejo su pequeña muñeca a un lado con muchísimo cuidado.
Espérame Tsuki, ahora vuelvo- su susurro era inaudible cuando se lo dijo a su muñeca
Se bajó de la cama con sumo cuidado hasta que sintió con las puntas de los pies el piso frío.
Oía los gritos en la otra habitación y le asustaba pensar que había sucedido algo malo
¿Sakuno?- Las voces de sus padres se unieron en una cuando Sakuno empujo la puerta y observó el rostro de su madre lleno de maquillaje, su ropa extraña y lo que asombró a Sakuno fue su ropa impregnada de un olor extraño.
Sakuno – le llamaron nuevamente – Sakuno observó en el rostro desfigurado de su madre que poco a poco se fue convirtiendo en el reflejo de su rostro en el vidrio empañado de vaho.
Sakuno- nuevamente la nombraron pero esta vez pudo reconocer su voz, volteó quedándose frente a frente con los ojos azules de Fuji.
¿Estas bien?- preguntó sentándose a su lado en el sillón oscuro- Te encuentras un poco pálida- dijo viendo las mejillas grisáceas de Sakuno
No te preocupes, creo que soñaba despierta- dijo sujetando su bolso entre sus manos- creo que ya es hora de irme- observó la lluvia caer a través de la ventana, así que esa era la razón por la que había recordado todo eso lo que estaba viendo le hacía recordar aquella noche años atrás.
Se frotó las sienes con las yemas de los dedos antes de pronunciar alguna palabra- tengo que descansar un poco, aún me siento entumecida por el viaje- dijo sonriendo quedadamente, trataba de disimular el miedo que nacía en su interior.
Se despidió rápidamente ignorando el hecho de que Ryoma ya se había ido dejando a Tomoka desorientada y meditabunda.
Salió de la hermosa casa acompañada de Momoshiro y Ann.
No has traído auto ¿verdad?- preguntó Ann fijándose en la hora – y está lloviendo- susurró viendo el cielo nocturno.
Será mejor que te preste un carro- dijo Momoshiro entrando al garaje y poco después saliendo con un auto color negro que a Sakuno le encanto, no se parecía nada al auto que tenía en la ciudad, este no parecía japonés.
Muchas gracias- sonrió Sakuno entusiasmada- Lo cuidaré como si fuera mió.
Eso espero- sonrió como respuesta Momoshiro- Sabes manejar este juguete ¿verdad?- preguntó saliendo del auto produciendo un desbalance.
Por supuesto, o eso es lo que espero- dijo dulcemente, te lo regresaré mañana por la mañana, cuando ya no llueva- la última frase lo dijo en un susurró dándole a su voz una pizca de misticismo
Hasta luego Sakuno, espero que puedas pasear de vez en cuando con nosotras- dijo Ann luego de darle un tierno beso en la mejilla, Sakuno se preguntaba si lo decía refiriéndose a Tomoka y a ella, y la hizo dudar pero acepto de todas maneras con una sonrisa encantadora.
Chao chicos, gracias por atenderme- dijo luego de entrar al auto para desaparecer en la ondulante lluvia.
Las gotas de agua chocaban permanentemente con el parabrisas del auto, haciendo que Sakuno se preguntara si podría manejar hasta su casa, había conducido muchas veces en la ciudad durante la llovizna, pero en aquel momento los recuerdos surcaban su memoria dolorosamente, haciéndola dudar, nunca en su vida había recordado todo aquello, sacó la conclusión de que aquella vez fue la gota que colmó el vaso, suponía que en ese momento su padre había decidido terminar con esa tortuosa relación.
Ahora entendía por qué su padre se empeñaba en que no volviera con su madre, cómo se había olvidado de aquella noche, Sakuno se palpó la frente que por alguna razón estaba cubierta de un sudor frío.
Sus dedos estaban completamente blancos por la presión que ejercía sobre el volante.
Entendía lo que había pasado aquella noche, su madre olía a algo que en ese momento si conocía, y aquella ropa…
Sakuno no podía creer lo que concebía su cerebro, aquellos recuerdos la atormentaban hasta en sueño, pero nunca se había acordado del momento en que encontró a su madre y a su papá discutiendo.
Fijó nuevamente la mirada en la autopista, y se asustó al no poder ver nada de lo que continuaba, todo estaba completamente oscuro y dio un brinco al solo ver la lluvia caer como esa noche.
Su respiración era agitada, es que nunca había entendido sus locos deseos de ver a su madre, ignorando los consejos de su querido padre.
Ahora entendía a la perfección que su padre la quería más de lo que hubiera alguna vez pensado, y por ende le había dejado hacer ese viaje a pesar de sus temores.
Sakuno siguió manejando mitigando la velocidad hasta llegar a un claro en el oscuro bosque que estaba a las afueras de la ciudad.
¿Cómo había llegado ahí?, ni ella misma sabía, pero se encontraba más tranquila al saber que aquella noche no quería regresar a la casa de su madre.
Había que estar loca para quedarse a pasar la noche en aquel lugar iluminado tan solo por el faro.
Sakuno suponía que a unos pocos kilómetros se encontraba el mar, aún así no podía escucharlo por la lluvia.
Estacionó el auto, y luego apoyó su cabeza en el respaldar dando un hondo suspiro.
Estaba realmente cansada, pero sabía que demoraría en dormir.
Se miró las manos, viendo detenidamente cada uno de sus delicados dedos, en el dedo anular, llevaba un gigantesco anillo de diamantes que le había regalado su padre, y ella por puro juego se lo puso ahí.
Cualquiera pensaría que estaba comprometida… Sonrió alegre al recordar a su padre, y poco a poco los temores en su corazón fueron desapareciendo.
Sakuno revisó el auto, sabiendo que pasaría la noche ahí, Momo tenía botellas de cervezas vacías donde se ponían los vasos justo debajo de la radio.
Era un auto solo para dos, por lo que no demoró en ver los detalles, más que todo quería distraerse un poco para ya no pensar en su madre.
Sabía que estaba suficientemente lejos por lo que se sentía más segura y calmada, sintió que poco a poco la lluvia se iba calmando y ella se fue adormeciendo lentamente hasta cerrar los ojos lentamente.
El sueño no demoró en llegar, y Sakuno sabía que las pesadillas no demorarían en llegar, pero ya no le importaba, estaba cansada y necesitaba dormir un poco.
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Alguien golpeaba fuertemente la ventana, Sakuno había estado escuchando aquel sonido por un largo rato, pero nunca le hizo verdadero caso.
Quería abrir los ojos, pero el cansancio lo impedía.
Pero alguien seguía gritando desde afuera, cosa que le extrañó.
Sakuno abrió finalmente los ojos con suma lentitud, que desesperó al que estaba dentro.
Se dio cuenta que aún era de noche, pero la lluvia había parado, vió sus manos nuevamente sujetando el volante y se preguntó en que momento se habría quedado dormida.
Ryusaki- gritó alguien desde afuera golpeando la puerta como si ella aún no pudiera escuchar
Sakuno volteó el rostro desde donde se encontraba y vió la mirada dorada que la hizo sobresaltar, que hacía Echizen en aquel lugar.
Sakuno abrió la puerta, y dejó que el la viese.
¿Qué hace aquí?- dijo molesto, pero Sakuno entendió que algo le tenía preocupado, se talló los ojos antes de responder, pero Ryoma habló antes que ella lo hiciese- ¿Qué esta haciendo?- preguntó Ryoma viendo las botellas de cerveza que se encontraban junto a ella, vio la sombría expresión que tenía aquella mujer, era obvio que podía malentender las cosas luego de ver aquellas evidencias.
El se había acercado por el hecho de pensar que era Momoshiro el que se encontraba en el auto, y sorprendentemente se encontró con una "inconciente" Ryusaki.
Sakuno sintió que la tomaba en brazos y la sacaba del carro, se impresionó de la fuerza que poseían sus brazos y del aliento fresco que sentía en su rostro cuando la llevó al asiento del copiloto.
Ryoma se impresionó de lo ligera que era, no estaba acostumbrada a aquella clase de mujer.
La sentó cuidadosamente, y le dio una mirada de reproche que Sakuno no entendió, aún seguía media dormida, pero eso no quería decir que no entendiera nada de lo que estaba pasando.
¿Por qué hace esto?- preguntó viendo el perfil de aquel hombre en el asiento del conductor – Yo puedo regresar sola
No en su estado- dijo Ryoma prendiendo el auto, Sakuno fijó su mirada a los lados y vió que Ryoma estaba dejando su camioneta al otro lado de la acera
¿Qué estado?- preguntó luego de meditarlo un poco - ¿Y por que dejas tu auto ahí si yo puedo regresar por mi cuenta
Ryoma resopló, debía ser que se encontraba más ebria de lo que imaginaba, cualquier cosa habría podido pasar, no se imaginaba que aquella chica tomara, y es que hacía tan solo unas horas la había visto demasiado normal para pensar de que se trataba de una alcohólica.
Mejor cállese y recuéstese en asiento, no vaya a ser que lo ensucies- dijo seriamente
Sakuno se puso roja por lo molesta que se encontraba, qué pensaba aquel hombre, ella podría ir sola a su casa, y para colmo le dice que podría ensuciar los asientos, pero si ni siquiera era su auto.
Por alguna razón Sakuno pensó que aquel Echizen se creía dueño del mundo, su voz era autoritaria y confiada, ella nunca había visto una persona así.
Esa no era la imagen que se había dado de él cuando lo vió en la tarde en el almuerzo, ya no había ni una pizca de conquistador en su mirada.
Era un excelente conductor, no la mecía demasiado, y eso era justo lo que necesitaba, siempre despertaba de aquella forma, las nauseas le albergaban y los mareos, Sakuno había sido muy delicada desde que la abandonó su madre, las pesadillas se asentaron en sus sueños para nunca más desaparecer.
Desde que había llegado del viaje no había tenido ni una sola, pero tras ese recuerdo Sakuno comenzó con lo usual, ahora se sentía completamente desorientada, al lado de un desconocido, que por cierto le parecía cubierto por una oscura mascara.
Ryoma no le habló en ningún momento, de vez en cuando la miraba de reojo, pero aún así no decía nada.
Sakuno se esmeró por no molestarse, no tenía la menor idea de lo que él llamaba "estado".
Pero le quitó importancia al llegar a su casa.
Sintió una punzada al ver los grandes jardines que rodeaban la casa de su madre.
No quería ir, y se sentía prisionera y algo en ella le hizo pensar que tenía claustrofobia.
Nuevamente su frente se llenó de un sudor frío, aún no estaba preparada para ver a su madre, ya que las imágenes del día anterior regresarían, y seguiría con sus recuerdos desde donde se quedaron.
Nuevamente con aquel Echizen se sintió como si fuera la presa, y como si fueran a entregarla.
Inhaló desesperada, y vió a Ryoma con una pizca de suplica.
Por favor, no me lleve ahí- susurró- me he quedado dormida en el auto porque no quería regresar. Ryoma se impresionó por el tono que tenía su voz.
¿Por qué no quiere ir a su casa? – preguntó estacionando en auto a unos cuantos metros de su casa.
Esos son problemas míos, lo siento- dijo cortante, Ryoma recordó que lo mismo había dicho cuando Tomoka le preguntó, no tenía por qué meterse en problemas que no eran suyos, pero aún así no podía dejar a una persona ebria en la calle, y menos con una carro en las manos.
Pero a decir verdad, luego de meditarlo un poco, Sakuno no se veía ebria sino desorientada, pero Ryoma no se detuvo a pensar.
Sakuno sintió un escalofrío cuando Ryoma la examinó con la mirada.
Se sintió extrañamente desnuda, sabía que algo pasaba.
¿A dónde quieres ir entonces?- preguntó divertido por el cambio de expresión de Sakuno
Yo… yo – Sakuno se molesto por su estupido tartamudeo- ¿Hay algún hotel cerca?
No alguno de buena racha – dijo – todos son ese tipo de hoteles donde van ya sabes quienes a hacer ya sabes que.
Sakuno se puso roja como un tomate, no podía estar pensando mal, y Ryoma le pareció que en verdad no era tan angelical como parecía.
¿Le puedo ofrecer una habitación en mi casa?- preguntó viendo tan solo una solución, Sakuno se palpó la frente, nuevamente la cabeza le dolía y necesitaba una aspirina.
Eso estaría de maravilla- dijo en un susurró mientras cerraba los ojos, tan solo necesitaba una almohada entre sus brazos, mataría por tenerla en ese momento – Pero ¿Qué hora es? – preguntó luego de pensarlo un poco.
Son…- Ryoma reviso su reloj – Exactamente la una y quince- dijo, Sakuno se preguntaba que hacía él tan tarde paseando por la afueras de la ciudad, tal vez el también se estaba preguntando lo mismo, pero no quiso explicar nada, solo quería descansar, talvez mañana se sintiera un poco mejor.
¿No será muy tarde para llegar a tu casa¿Qué pensaran tus padres?- preguntó, pero nuevamente calló ya que se daba cuenta que Ryoma no era nadie de su edad, le podría llevar unos cinco años, y suponía que ya se había independizado
Mis padres viven en la otra ala de la mansión, yo tengo mi propio espacio y mi propio garaje- dijo divertido aunque no lo demostraba
Entiendo- terminó con la conversación.
Sakuno abrió la ventana y sintió el aire calido de la noche, la autopista estaba húmeda, pero no tardaría en secar cuando amaneciera, suponía que le esperaba un día sumamente caluroso.
El cabello de la castaña se mecía lentamente con el aire, y Ryoma disfrutó de la vista, después de todo era un hombre, y disfrutaba de ver a una mujer tan hermosa como Sakuno.
Poco tiempo llegaron a la mansión de los Echizen, y Sakuno se asombró por la edificación, era espectacular, e inmenso a comparación con la casa de su madre, con razón la casa de dividía en alas, y por lo visto cada ala era como una cada completa más piscina.
Ryoma estacionó, y Sakuno esperó a que le abriera la puerta.
Chocó contra su pecho amplio y Sakuno pensó que se le iba el mundo, había sentido los fuertes músculos de su estructura.
Ryoma malinterpretó aquello por el hecho de haber encontrado alcohol en el coche.
Vamos, pasa- le invito a pasar, Sakuno se encontró con una pequeña sala, de muebles finos y elegantes, había un bar a un lado, que la castaña no dio importancia, en la segunda estancia se encontraba la habitación de Ryoma y era la única…
¿Solo hay una habitación? – preguntó asombrada
En esta ala sí – dijo Ryoma de lo más normal, es que los cuartos de huéspedes se encuentran en el centro de la mansión, pero para tal caso tendrías que entrar y saludar a mi madre, que por cierto le caes muy bien- dijo abriendo la puerta de su habitación
Sakuno notó su mirada, a veces sentía que el dorado de sus ojos se intensificaba y que su sonrisa era más de sorna que de otra cosa.
La castaña se quedó maravillada de lo que observaban sus ojos, su cuarto en la ciudad no eran tan grande como ese.
Tenía vitrinas inmensas, la cama bien podría ser para un matrimonio, había muebles y hasta artefactos electrónicos, la televisión era sorprendentemente grande, y hasta el closet le daba curiosidad.
Es hermoso- susurró apoyándose en el marco de la puerta- gracias por traerme aquí, me has sacado de un grave problema- dijo con sinceridad- si no te molesta yo podría dormir en aquel sofá- dijo señalando un sofá que bien podría ser una cama de una plaza y media.
Ni pensarlo- dijo cortante- Yo dormiré ahí, tu descansa en la principal- dijo Ryoma quitándose la corbata y desabrochándose los primeros botones de la camisa
Sakuno volteó alterada, no estaba preparada para ver a un hombre cambiarse aún.
Ryoma desapareció tras el closet, con una bata puesta y una par de almohadas y sabanas para él.
¿Piensas dormir así?- dijo como si aquello fuera lo más normal del mundo
Solo llevo este vestido- dijo soltando su cabello, Ryoma se impresionó de lo largo que resulto- No es que haya estado pensando en quedarme a dormir fuera, fue algo no premeditado
Entiendo- susurró, Sakuno no entendía por que Echizen hablaba tan poco, ella cuando se ponía nerviosa no podía parar de hablar.
Ryoma se internó nuevamente del closet y salio con una bata de mujer, Sakuno se preguntó si alguna mujer visitaría aquella habitación, y por lo visto si.
Te puedes cambiar en el baño- dijo Ryoma mientras hacia su "cama"- Es aquella puerta que esta frente a ti-
Gracias- Sakuno se sentía estupida con sus piernas, el nerviosismo no le permitía moverlas con cuidado
Ryoma se sentó en el borde del mueble, y meditó la razón por la que la había llevado ahí, no era algo que pasaba a menudo, pero es que verla en aquel estado y tan débil y desesperada le hizo pensar que al menos tenía que hacer una buena obra.
Embozó una sonrisa, aquella era la ocasión perfecta para verla.
Talvez también por eso lo había hecho…
Sakuno salió del baño avergonzada, aquella bata le llegaba dos centímetros arriba de la rodillas por lo que se sentía algo desnuda.
Ryoma le ayudo a sacar un poco de sabanas, ella se sintió chiquita al echarse en esa inmensa cama, pero se sintió mejor cuando Ryoma desapareció de su vista para irse a dormir.
Sakuno sacó una pequeña pastilla que estaba en su cartera y se la tomó, eso le ayudaría a dormir tranquila como siempre.
Recordaba que su papá había contratado a un medico para que la ayudara a dormir sin tomar aquellos analgésicos pero nunca lo logró por lo que Sakuno se volvió dependiente.
Poco a poco un sueño profundo tomo su cuerpo…y la relajó.
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¿Ryoma?- preguntaban tras la puerta- ¿Ryoma te encuentras ahí? – seguían tocando la puerta.
Ryoma se despertó de un brinco tallándose los ojos rápidamente.
Se dio cuenta que no se encontraba en su cama, por un momento se asustó, pero poco a poco fue recordando lo ocurrido la noche anterior.
Dio una mirada a su cama, Sakuno dormía tranquilamente abrazando una de sus almohadas, sonrió, parecía una niña pequeña e indefensa.
¿Ryoma¿estas ahí?- al voz de su hermano se escuchaba desesperada, siempre ocurría lo mismo, Ryoma se demoraba media hora en despertar y el pobre Ryoga tocaba y tocaba la puerta sin respuestas.
¿Qué quieres?- respondió Ryoma entreabriendo la puerta con mucho cuidado a que su hermano viera algo.
Te lo cuento adentro- dijo Ryoga extrañado por el comportamiento de su hermano
¿Por qué no hablamos fuera?- dijo colocando su pie para que la puerta no se abriera más para poder amarrar con sus manos la bata mucho mejor
Y por qué no adentro- dijo Ryoga entendiendo perfectamente el motivo pero queriendo molestar a su hermanito un poco
Porque es un completo desorden – explico con la mentira mas idiota que se hubiera inventado en su vida, pero es que no podía concentrarse por los rayos de sol que le caían de lleno en el rostro a través de unas ventanas
Pero si yo he visto tu cuarto en peores condiciones- dijo de los más infantil empujando un poco la puerta.
No empujes- se molestó Ryoma sabiendo lo que quería hacer su hermano.
¿Por qué no chibiusuke?- dijo empujando de a una haciendo que Ryoma diera unos pasos para atrás ya que se encontraba desprevenido
Ryoga entró sin vergüenza viendo de un lado a otro, Ryoma no se movía estaba estupefacto, tenía ganas de darle un gran puñetazo a su hermano por la entera intromisión en su privacidad.
Así que por eso no me dejaste entrar- dijo Ryoga acercándose a la cama, por el amor de Dios que no se despierte rezaba Ryoma- Si que tienes muy buenos gustos hermanito, veo que es la chica del que todo el mundo incluyendo mi madre habla, veo que la has dejado más que satisfecha
Cállate- murmuró apretando los dientes- Te juro que si la despiertas la pagarás muy caro- dijo dudando entre si debía gritar o si debería botarlo de ahí.
¿Cómo llegó aquí?- preguntó Ryoga con una inmensa sonrisa - ¿Estas saliendo con ella? Preguntó nuevamente, lo único que sacaba de quicio a Ryoma más que nada era que le vinieran con interrogatorios.
Ha llegado aquí, porque no tenia donde dormir- le explicó perdiendo la paciencia, estaba más que nervioso, en cualquier momento la castaña abriría sus inmensos ojos y empezaría a gritar
Eso sí que no te lo creo- rió estridentemente Ryoga, Ryoma se estaba poniendo blanco- te conozco muy bien, cuantas señoritas habrás seducido en la ciudad
Sakuno escuchó una risa extraña y no reparó en abrir los ojos enseguida.
Se encontró con dos pares de ojos fijos en ella.
Vió la cara de Ryoma un poco pálida, y la un hombre que se parecía mucho a él, un poco más alto y de una compostura menos arrogante.
Buenos días- saludó Ryoga con una inmensa sonrisa
Sakuno no pudo evitar su sonrojo, y reprimió un sollozo de vergüenza y no demoró en taparse con todas las sábanas.
¿Por qué le pasaban esa clase de cosas?, estaba frente a los hermanos Echizen, lo sabía muy bien, y ahora como saldría de esto, la gente empezaría a hablar sobre eso y su reputación se vería envuelta en todas aquellas cosas.
Se quería morir…
Ojala nunca hubiera pasado lo de la noche anterior…
Continuará
Muchas gracias por su apoyo, agradezco a las que han estado leyendo y siguiendo mis fics hasta ahora, y por supuesto a las que recien se integran...
Quería comentarles algo, el otro dia que paseaba por la red, me di con la mala noticia de que estaban plagiando uno de mis fics, me dio curiosidad y entre a ver un poco, y bueno es uno de los fics de pot.
Para todas las escritoras: tienen que tener mucho cuidado con esas cosas, no permitan que plageen sus fics.
Fanfiction, es un sitio donde puedes expresar tus propias creaciones no limitarte a copiar, la imaginacion sobra cuando uno se lo propone asi que mucha suerte chicas
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El proximo cap sera mas interesante, ya que tendre un poco mas de tiempo para escribir, opinen porfavor.
Como encontré la otra vez por una de las paginas que frecuento :
Cada vez que no dejas un review un gatito se queda sin hogar... cuidalos!!!
los kiere
Reika Namino
