Disclaimer: Sólo la historia es mía... el resto de Jei Key y todos los que la acompañan.

Género: Drama/Romance

Personajes: Draco M. & Hermione G.

EN LA NIEBLA

BY SOPHIELUNA

Capítulo dos: Sin elección.

Tomó toda la fuerza que logró esgrimir y lo levantó del piso en dirección hacia la cama. Logró acomodar uno de sus brazos bajo el hombro derecho de Malfoy y lentamente lo hizo avanzar en medio de la oscuridad.

El rubio era bastante alto para su propia estatura, aun así consiguió tumbarlo de medio lado sobre el edredón arrancando un par de gemidos más al tener contacto con la blanda tela.

Con un mayor esfuerzo le subió los pies sobre la cama y acomodó su cabeza bajo las almohadas; el rubio cabello se desparramó al contacto. Estaba bastante largo y brillaba profundamente cada vez que un rayo de la naciente luz golpeaba sobre este.

Sintió su mano hacer contacto de nuevo con la piel del rostro para descubrir una fiebre muy fuerte. Con cuidado movió su hombro intentando despertarlo, pero yacìa inconsciente y su estado no parecía ser el mejor.

Dirigió una mirada a la herida del costado... debía hacer algo para trancar la hemorragia. Incluso la sangre ya manchaba la blanca tela del edredón.

En su entrenamiento de auror había aprendido algunos hechizos para sanar heridas; pero todo no pasaba de ser primeros auxilios.

Por un momento se sintió sin herramientas, sola, en una carrera absurda por salvar la vida de alguien que... eran demasiadas razones en contra. Pero no podía dejarlo morir, incluso proferirle la maldición asesina le era imposible. Simplemente estaba ahí, en su propio apartamento con un mortífago al que creía había odiado toda su vida y del que había recibido sólo rencor y las peores palabras... intentando salvarlo a pesar de tener orden expresa de darle muerte a todos. A todos sin excepción alguna.

¿Qué debía hacer ahora que depositaba sus hechizos sobre la maltrecha piel del slytherin? ¿Regresarlo a la colina y dejarlo en el mismo lugar donde lo había encontrado? O ¿Permitir que Ron o Williams se encargaran de el si ella no era capaz de terminar el trabajo?

Sería aun más horrible dejar que alguien lo asesinara, si todo lo que podía sentir por el se alejaba de esta idea.

Lo observó detenidamente llenándose de su cuerpo, recorriendo cada parte expuesta. Los cambios lo habían hecho diferente de la imagen del arrogante niño que buscaba protagonismo por doquier.

Recordó que debía volver con sus compañeros antes de que notaran su ausencia. Dio una última mirada al rubio sobre su cama y con un plop desapareció.

--oOo--

Sobre las ocho de la mañana logró regresar a su apartamento, evadiendo saludos, felicitaciones e invitaciones a tomar un té. A pesar de todo habían logrado cumplir con su misión, aunque ella bien sabía que no del todo. Tenía pánico que se tocara el tema de Malfoy, pero en ningún momento ocurrió. Así que dejó de lado la invitación de Ron, Harry e incluso Williams y se dirigió apresuradamente hacia su casa. Había algo que no podía esperar.

Lo encontró en la misma posición en que lo había dejado, aunque parecía estar más hundido entre las sábanas con un semblante enfermo. Se acercó nuevamente con cautela esperando alguna inesperada reacción pero no llegó. Pudo ver completamente el agónico estado del slytherin, cada una de las cortadas, raspaduras y moretones que cubrían su cuerpo. Incluso la débil sombra bajo sus párpados le obligaba a quedarse ahí.

Y desnudó su cuerpo lentamente, observando con detenimiento y un dejo de fascinación cada parte que descubría, grabando con fuego en su cabeza la textura de esa piel, el níveo color y la suavidad conservada a pesar de la gran cantidad de cicatrices y moretones.

Necesitaba ropa con que cubrirlo, hasta que recordó tener algunas prendas en su closet que podrían servirle. Unos olvidados pantalones azules a rayas propiedad de Harry, que habían quedado luego de un viaje a Rumania de las pasadas vacaciones de verano y una camiseta blanca de Ron, aunque esta no parecía coincidir con la talla de su huésped fue lo único que encontró.

Un largo suspiro abandonó su cuerpo al tiempo que llevaba la ropa de Malfoy hacia el cuarto de lavado. Efectivamente, lo único que le quedó fueron los pantalones de Harry. Aunque ya no tendría que verlo en ropa interior, lo que era un alivio gigante.

Tendría que salir a comprar otras cosas aparte de ropa para hombre, algunos ingredientes para preparar unas pociones revitalizantes, paños, una gran cantidad de alimentos... en fin, no importaba si le habían dado el día libre al final terminaría tan extenuada como uno más de sus días de trabajo.

Regresó a su habitación rápidamente siguiendo una punzada en su pecho. Al abrir la puerta todo se encontraba en completa calma, incluso la acompasada respiración del slytherin se dejaba escuchar en la penumbra. Falsa alarma.

Se colocó su túnica negra, la que utilizaba para ir siempre al callejón Diagon en busca de algo especial. Sólo que ahora no iba por libros ni piedras raras. Antes de salir nuevamente, dedicó una larga mirada al rubio frente a sus ojos. La sensación de poder que le otorgaba el tenerlo la fortalecía, incluso las ganas de contarles a sus amigos lo que estaba ocurriendo recorrió su cabeza por un segundo. Pero recordó en ese mismo instante que no importaba la extraña sensación que la invadía al observarlo, la sonrisa que se dibujaba en sus labios al darse cuenta de que era ella y sólo ella quien estaba cuidándolo ni lo preocupada que se sentía por el estado del slytherin. Era un secreto. Su más curioso, peligroso y plateado secreto.

--oOo--

Ya oscurecía cuando se apareció en su apartamento. Con la varita en ristre abrió la puerta de su cuarto en espera de un ataque o peor, la presencia de alguien que no esperaba. Se sentía insegura, bastante vulnerable a pesar de haber redoblado las protecciones de su casa, cerrado la chimenea por si alguno de sus amigos decidía visitarla y convocado un protego alrededor de Malfoy. Por tercera o cuarta vez en el día, ya no recordaba, sintió un alivio sobrecogedor al encontrarlo tal cual lo había dejado tres horas atrás. Había hecho todo por no tardar demasiado, aunque la prisa había arrancado gotas de sudor bajo sus sienes.

Vació el contenido de su bolso de cuentas sobre la mesa de su tocador y prontamente se dirigió hacia la cama con un gotero en su mano. Debía hacer que cinco gotas cayeran dentro de esa boca tres veces al día, sin contar la media docena de pociones que había comprado para restablecer tejidos, cerrar heridas, desaparecer cicatrices, hidratar... Aunque, el sólo hecho de imaginar esos labios...

Intentó alejar todo pensamiento perturbador y con todo el poder de decisión que consiguió en su sistema acortó la distancia restante y actuó.

-Malfoy?... ¿Malfoy me oyes?...Malfoy?

Pero no consiguió respuesta alguna. Qué tal si intentaba con...

-¿Malfoy me oyes?... Malfoy, debes tomarte esto... ¿Malfoy?

Plan B. Apretó con fuerza los párpados y decidió.

Giró alrededor de la cama y se trepó a ella por el lado opuesto. Actuar, debía actuar. Avanzó de rodillas hasta posicionarse de nuevo a su lado, para luego tomar su cabeza entre sus manos y ubicarlo completamente en su regazo. No hubo movimiento alguno sobre el slytherin aunque la fiebre parecía haber descendido un poco.

Era demasiado para su voluntad, así que antes de intentar algo más se permitió enterrar sus dedos entre el rubio cabello que bajo la débil luz de la habitación mostraba su platinado brillo por momentos. Fabuloso... cómo todo lo que había descubierto hasta ahora.

-Malfoy?... ¿Malfoy?

Esta vez fueron susurros cerca de su oreja, quizá un tono más impersonal lo hacía recuperar la conciencia. Al menos lo necesario para que tomara del gotero.

-Malfoy... Malfoy necesito que te tomes esto... ¿Malfoy?

Un poco más cerca, eso ayudaría.

-Malfoy... por favor despierta.

La delicada voz contra su oreja parecía surtir efecto. Lentamente el slytherin empezó a moverse bajo sus ojos, con movimientos lentos y torpes bajo las sábanas.

Sólo un poco más.

-Malfoy, despierta. Debes tomarte...

Sus... sus ojos. De nuevo sus ojos la dejaban fuera de órbita. La mirada desorientada del rubio captó toda su atención, más allá de cualquier otra cosa. La energía que atraían esas orbes podía con toda la voluntad que tenía. Pero el poseedor de estas parecía no darse cuenta de lo que estaba ocasionando; parpadeó varias veces antes de fijar la vista en el techo de la habitación. Claramente esforzándose por adivinar qué estaba ocurriendo.

-Dónde... ¿Dónde estoy?

Fue allí cuando Hermione regresó. Era la primera vez que escuchaba la voz de Malfoy desde la última vez que lo había visto hacía ya mucho tiempo. Sólo un leve recuerdo de la batalla de Hogwarts. Aunque ahora fuera un débil murmullo.

Debía hacerlo, sin importar nada más.

-Debes tomarte esto. Toma.

Logró levantarlo un poco más entre sus brazos para luego dejar caer las cinco gotas dentro de la boca de Malfoy. A pesar de que este intentaba hablar, sólo débiles sonidos escapaban mientras Hermione se ocupaba de la poción en su boca. Quizá después le explicaría todo lo ocurrido, ahora sólo debía recuperarse.

-Dónde estoy?... ¿Qué pasó?... Yo estaba en...

-Descansa. No te preocupes, sólo duerme.

Con sus brazos cubrió los hombros de Malfoy y apoyó su mentón en la blanca frente. El slytherin pareció hacerle caso y un momento después dormía nuevamente bajo los efectos de la poción tranquilizante.

Hermione se quedó en la misma posición durante mucho tiempo, divagando entre todo el giro que había tomado su vida. Hacía un par de días parecía todo tan normal, siguiendo una rutina, viviendo su vida aunque en solitario.

Sus amigos a su lado, pero el hueco que estos no llenaban seguía vacío y en ocasiones dolía. Hería cada minuto en que la soledad de su apartamento la acogía, cuando el tiempo de perseguir mortìfagos o investigar sospechosos se agotaba.

En ocasiones, ni siquiera sus libros lograban alejarla de su realidad; aun así continuaba. Viviendo sin rumbo y sin razón aparente con la fiera esperanza de un cambio en algún punto del camino... donde quizá valdría la pena hasta su propia vida.

--oOo--

Y despertó cuando los rayos de sol ya se colaban por las ventanas. Se sentía tan cansada que fue difícil tomar la decisión de levantarse a pesar que debía ir al Ministerio. Abrió los ojos lentamente para sobresaltarse un momento después por la visión que tenía a su lado. Recordó en ese mismo momento que se había quedado dormida a su lado, aunque sabía que no era correcto hacerlo. No después de todo lo que había pasado ni el historial que tenía de su huésped.

Pero aparentemente todo continuaba normalmente, excepto que Malfoy no había despertado aun. Se apoyó en uno de sus codos para quedar frente al rostro relajado del slytherin que dormía girado hacia su dirección. No importaba cuantas veces viera su rostro o detallara sus facciones, su piel, sus ojos... al final sentía la misma sensación abrumadora que la envolvía. No sabía describirla porque ni siquiera ella misma le había dado nombre. Sólo estaba ahí y crecía.

De nuevo no resistió la tentación de tocarlo y sentir la textura de su piel. Recorrió con sus dedos la frente y la curva de la nariz, haciendo círculos en las pálidas mejillas y los párpados para aferrar con suavidad el afilado mentón, que ahora descansaba contra la almohada.

No sabía cuanto tardaría en despertar, lo que era preocupante. Además no conocía su estado real, a pesar de haber revisado su biblioteca completamente en busca de toda clase de libros sobre medimagia y primeros auxilios. Pero el hecho de tenerlo estable evidenciaba el buen trabajo que había hecho y debía reconocerse al menos eso. Por ahora, Malfoy podía descansar y recuperar fuerzas mientras se definía su situación pero ella... ella debía continuar con su vida.

Antes de salir para el Ministerio, logró despertarlo tan sólo un momento; el justo para hacerle beber una poción que la noche anterior había preparado para menguar el dolor producido por las tres costillas que tenía partidas y recién las había soldado de nuevo. Esta vez el rubio no preguntó nada respecto a su paradero, sólo se limitó a beber la poción y un momento después yacía dormido de nuevo entre sus brazos.

Quería quedarse ahí, en esa misma posición protegiéndolo, teniéndolo y velando su sueño sin importar que pudiera decir después ni el hecho que debía ir a trabajar. Era la primera vez en mucho tiempo que alguien dependía de ella, que cada movimiento estaba encaminado hacia esa persona y que sencillamente importaba.

Aunque se reprochó luego de abandonar la habitación el haberle dado un beso en la frente al slytherin, la sensación de tranquilidad no fue opacada por la forma correcta que debía actuar frente a esta situación.

--oOo--

-Buenos días señorita Granger.

La voz le sonaba extrañamente familiar, quizá un poco fingida para tratarse de quién pensaba se trataba. Alzó la vista sobre el montón de papeles regados sobre su escritorio hacia la puerta.

-Buenos dí... ¡Harry!... Oh Harry eres tú!

Se levantó de un brinco para fundirse en un abrazo fuertísimo con su amigo. Hacía más de tres meses que Harry se había ido para Francia junto con Ginny. Estaban trabajando para el Ministerio, Departamento de Misterios.

Era una sorpresa si parecía que se encontraban en una misión que les tomaría un tiempo indefinido, pero obviamente no le haría saber nada a su amigo. Aunque no estaba demás intentar buscar cierta información.

Pero debía estar feliz por tenerlo de vuelta. Ya tendría mucho tiempo para sacar conclusiones sobre esto. Y es que enterarse de las cosas antes que se las contaran era su fuerte.

-Así que eres jefe de tu división... y Ron fue asignado al mismo grupo que tu lideras...

-Se que estás pensando Harry.

-Es sólo que me preocupa un poco el hecho de que trabajen juntos... tu sabes, el no tolera que le den tantas órdenes al tiempo, y quizá tu deberías ser más comprensiva con el...

-Un momento. Si Ron te mandó para que hablaras conmigo y le conceda ciertos beneficios por tratarse de el... Creo que pierdes tu tiempo Harry.

-No, sólo es...

-Ron sabe que debe cumplir con las funciones que se le asignen. Es su deber obedecer órdenes, y el bien lo sabe. Somos amigos, pero cuando se trata de trabajo...

-Si, si. Lo sé perfectamente. Nunca has sido flexible ante eso.

-Tú sabes como deben ser las cosas Harry... pero, ¿por qué no dejamos de lado el tema de Ron y me cuentas que has hecho? ¿Cuánto tiempo te vas a quedar?

-Eh... No lo sé. Es que...

-No estás de vacaciones, ¿cierto?.- Una corta mirada hacia los ojos de Harry fue suficiente para confirmarlo. –Entiendo.-

-Pero podemos estar juntos otra vez. Los tres... Se que no tendré mucho tiempo pero sería fantástico hacer uno de los planes que hacíamos antes. ¿Qué te parece si cenamos en tu casa, hoy? Hace mucho tiempo que no voy a tu apartamento.

-Claro, no hay probl...- Mierda. Mierda. Mierda. Las palabras se frenaron en su boca cuando el fugaz recuerdo de su nueva situación cruzó como bala por su mente. No podía permitir que Harry o Ron fueran a su apartamento. El sólo hecho de pensar que ellos podían descubrir lo que ocultaba en su dormitorio la hizo jadear.

-¿Qué tienes? ¿No te gusta la idea? Porque...

-No, no. No es eso, es sólo que... recordé que mi apartamento está en un desastre total y no quiero que vayan a ver ese desorden.

-¿Tu tienes desorden?

-Si.

-Vaya. Nunca pensé que las cosas habían cambiado tanto. Igual no importa, tu sabes que Ron como yo siempre hemos sido desordenados y cada cosa...

-NO. A mi si me importa y no quiero que vean eso. Además no hay espacio para nada. Compré un lote de libros de la biblioteca de Hogwarts que estaban a punto de ser incinerados y los estoy organizando todavía. No sabes la cantidad de polvo que hay por todo lado y el olor a húmedo... En mi apartamento es imposible.

-Quizá podríamos ayudarte con el desorden.

-No, gracias. Además inventé una nueva clasificación que ni tu ni Ron entenderían... y tomarme el trabajo de explicarles me llevaría mucho tiempo. Es mejor así.

-Ok. Yo sólo quería ayudarte un poco.

-No te preocupes. Yo me las apaño sola. Mejor vamos a tomar un café y me cuentas qué tal París. Luego planeamos lo de la cena juntos.

-Pero si tú sabes más que yo sobre París. De hecho, creo que conoces cada lugar aun sin haber ido.

-Aun así quiero que me cuentes, vamos.

-Soy un tonto.

-¿Por qué dices eso?

-Por un momento pensé que habías olvidado los libros... veo que me equivoqué.

-Bien sabes que primero olvidaría mi nombre antes que los libros.

-Quizá sea cierto. Sabes... te extrañé.

-Yo igual.

--oOo—

El café con Harry se prolongó durante bastante tiempo. Al final logró evadirlo, luego de un par de cervezas de mantequilla y la ferviente promesa de un encuentro pronto. La hacía feliz tenerlo cerca de nuevo, así fuera por un pequeño lapso de tiempo que el trabajo les dejaba. Ahora debía llegar a su apartamento; no sabía en que condiciones se encontraba el rubio luego de todo un día solo. Y adrenalina empezó a correr por sus venas al pensar en cómo debería encontrarlo o si lo encontraría.

La oscuridad abrasante de su apartamento la envolvió al aparecerse. Enfocó lentamente y luego de descargar los papeles sobre la mesa del comedor, se dirigió hacia su cuarto donde esperaba estaba el slytherin. Pero encontró la cama vacía y podía sentir su pánico volverse horripilante mientras recorría la habitación una y otra vez, buscaba en el baño y hasta dentro del closet. No estaba.

Se pasó una mano por el castaño cabello con la desesperación en el pecho. Miles de hipótesis se acomodaron en su cabeza; la mayoría apuntando hacia un posible ataque. Sin embargo, no existían rastro alguno de una pelea o una emboscada. Además los hechizos de protección no habían sido rotos.

Un momento. Si algo malo le hubiese ocurrido al slytherin, ella se habría enterado inmediatamente, pero hasta ahora el protego que había conjurado sobre el no se había roto. Entonces estaba bien, o al menos no le habían hecho nada por ahora.

Una débil esperanza se acunó sobre su pecho al caminar hacia el pasillo de nuevo. Tenía que pensar. Y rápido, bastante rápido. Si el Ministerio lo hubiese capturado, ya debería haber sido notificada sobre esto; incluso su apartamento debería estar atestado de aurores. Pero no era así, entonces algo no encajaba. ¿Y si Malfoy había despertado y se había escapado? No, no era posible. No desde su punto de vista contando los hechizos de protección que le impedían dejar la casa y el hecho que estaba herido...

Llegó a la pequeña sala de nuevo y se dirigió hacia la chimenea entre la aun oscuridad reinante. Necesitaba comunicarse con alguien que le facilitara información precisa... estaba herido, mal herido y no sabía donde estaba... inmediatamente se echó la culpa de lo que estaba pasando; si no fuera por su trabajo, por la inesperada llegada de Harry... todo se estaba complicando y mucho más de lo que esperó alguna vez.

¿Y si no lo volvía a ver?... ¿Y si estaba muy mal?... ¿Y si estuviese... Un escalofrío recorrió su pecho con sólo imaginarlo. No quería pensar en eso, pero era lo único que venía a su mente.

Quitó las protecciones sobre la chimenea y la conectó a la red flu. Cuando se estaba conectando con un amigo del ministerio; escuchó una fría aunque débil voz romper el frío silencio en la estancia.

-¿Qué esperas Granger?- El agrio sonido retumbó en los oídos de Hermione.

Giró lentamente en dirección a la voz y lo pudo ver completamente luego de adaptar los ojos un par de segundos. Malfoy se hallaba sentado sobre un sofá cercano a la ventana; con tanto afán y desespero lo había buscado que al final no había visto bien del todo.

-¿Llamas a tus amigos para que vengan por mí?

Las palabras calaban con dificultad mientras se limitaba a observarlo. No había esperado que fuera de esa manera, no como antes. Pero según esto, nada parecía haber cambiado.

-Malfoy, deberías acostarte. No estás en condi...

-No necesito tus consejos Granger. No necesito nada de lo que tienes. Dime, ¿llamas a tus amigos para entregarme al Ministerio, no es así?... ¿Esperaban el momento justo para ganarse el crédito de nuevo?

-No se de que me hablas. Yo sólo...

-No soy estúpido. Se que me trajiste hasta aquí... a este lugar, con el único propósito de utilizarme para que obtener tus beneficios. Así que si lo vas a hacer, hazlo rápido. No quiero permanecer ni un minuto más aquí. Un día fue suficiente.

-No he hablado con nadie, estás equivocado. Además, no llevas aquí un día sino tres. Te encontré en la niebla, bajo los árboles y vi que estabas herido... te traje conmigo y todos estos días has estado inconsciente. No esperé encontrarte as...

-Vaya. ¿Y esperas que te crea? Que estúpida eres Granger. Y eso que todos decían que eras la mejor en todo. Si que estaban equivocados...

Un frío relámpago hirió su pecho. Sus párpados cansados por un momento querían cerrarse en derrota. Malfoy había dado en el blanco... Apretó fuertemente los puños y bloqueó fuertemente cada punzada de dolor que intentaba carcomerla. No se permitiría ser pisoteada por nadie, no ahora después de todo lo que había caminado.

-¿Se te hace muy difícil creer que alguien puede ser bueno contigo? –Su voz resonó aun más fuerte alrededor, sobresaltando al slytherin que no esperaba su réplica.- Olvidaba que para ti lo único que importa es el prestigio y los galeones.

-No me conoces.

-Tu tampoco.

-¿Esperas que crea en tu buena voluntad hacia mi?... ¿Qué quieres Granger? Dímelo, imagino que una buena cantidad sería suficiente para calmar tus ánimos. No me sorprendería que tanto Weasley como Potter estuvieran esperando esto para sacar partido...

-A ellos no los metas en esto.- El asombro en el rostro del slytherin fue difícilmente contenido. Las glaciales palabras que Hermione le dirigía lo estaban confundiendo.- Si te digo que te traje del bosque hasta aquí, es porque quise hacerlo y eso es todo. Inventa las razones que quieras, no me importa lo que piense tu retorcida mente.

-¿Y que pensaste? ¿Qué te convertirías en héroe inmediato por traerme contigo? Hubiese estado mucho mejor si no te hubieras metido en mis asuntos.

-¿Entonces es eso? Lo olvidé por un momento. Si para ti era muchooo mejorrr quedarte entre la maleza del bosque pudriéndote de frío mientras te desangrabas, debiste decírmelo cuando te encontré. Así no me hubiera tomado la molestia de traerte a mi propia casa.

La indignación floreció en las platinadas pupilas de Malfoy. Obviamente no esperaba ninguna reacción de su parte. Quizá el olvidó que el tiempo pasaba y que sus antiguas estrategias sencillamente ya no funcionaban. No en Hermione.

-No tienes que molestarte más. Ahora mismo me voy de este... lugar.

-¿Y para donde piensas irte? Todavía estás muy débil, no creo que seas capaz...

-Creo que eso no es de tu incumbencia. Mejor dame mi varita y acabemos con esto de una buena vez.

-Tendrás tu varita cuando seas capaz de sostenerla en tu mano de nuevo.

-Devuélveme mi varita! ¿Me quieres tener prisionero en este lugar? ¿Es eso?

-Podrás irte cuando logres hacerlo.

-No puedes retenerme en este lugar!! No eres más que...

-¿Más que qué? Dilo Malfoy.

-¡No te interesa lo que haga con mi vida! Soy libre de largarme de este maldito lugar ahora mismo y tú no me lo vas a impedir.

-Si te vas no podrás dar un par de pasos sin que el Ministerio intente acorralarte. Eres un fugitivo y estás herido. No llegarás a ningún lado.

-Bien puedo ocultarme antes de abandonar el país. No es tan difícil hacerlo.

-Si eso fuera cierto lo habrías hecho antes. Pero estabas oculto en una aldea olvidada entre las montañas sin más apoyo que los mismos fugitivos que te acompañaban. Acéptalo Malfoy, no tienes elección.

-No vas a retenerme aquí. Eres una auror y sólo quieres entregarme al Ministerio para ganarte el favor del propio ministro. Me largo de aquí ahora mismo, no soy tan tonto como para creer que...

Se levantó del sofá rápidamente con una determinación que estremeció a Hermione. Aun llevaba puesto el pantalón de Harry y llevaba el torso desnudo, era imposible no verlo. Sin importar qué tan odioso y detestable podría convertirse.

Hermione fue lo suficientemente rápida para tomarlo del hombro en cuanto lo vio precipitarse hacia el piso. Se apoyó bajo su brazo izquierdo e intentó devolverlo al sofá. Pudo ver los ojos fuertemente cerrados de Malfoy intentando luchar contra el mareo y el dolor. Sabía que no estaba en condiciones y quizá esa vulnerabilidad era la responsable de su reticencia exagerada... aunque era Malfoy después de todo.

-No puedes irte así.- Le susurró en su oído mientras lo acomodaba en el respaldo del sofá.- Debes recuperarte primero.

El slytherin abrió los ojos de nuevo, esta vez con mayor dificultad. Intentó hablar un par de veces pero su rostro se contraía fuertemente antes de pronunciar siquiera una sílaba. Al lograrlo, su voz sonó mucho más queda y débil. Tanto, que Hermione tuvo que acercarse un poco más para lograr oírlo.

-¿Por... qué... lo haces?

Buscó sus ojos y vio en ellos. Estaba confundido, y se sentía atrapado. Pero ella... aun no tenía la respuesta para esa pregunta. No era capaz de respondérsela así misma a pesar de todo lo que había pasado.

-Sólo descansa, nada más importa ahora. Vamos, te voy a llevar a la cama.

-Puedo solo.

La mirada de Hermione no flaqueó un solo instante para mayor sorpresa de Malfoy. Así que se dejó llevar lentamente hacia el cuarto, guiado de su mano. Hermione advirtió los fuertes esfuerzos del rubio por reprimir los gemidos de dolor punzante, mientras mordía fieramente sus labios y apretaba los puños casi inconscientemente pero no se decidió a hablar de nuevo. Un momento más tarde estaba frente a un pálido rubio abrigado bajo las mantas, que se negaba pesadamente a recibir bocado.

-Estoy bien.- Dijo de nuevo en tono seco.

-Claro que no. Debes comer algo.

-No lo necesito, mañana me iré y no tendrás que verme más. No tendrás más molestias.

-Malfoy...

-¿Qué?

-Tienes que comer. Además ya me molesté en hacer esta sopa, así que te la tomas.

-No quiero. Además, lo de ahora sólo fue producto del cansancio. Eso es todo.

-Abre la boca.

-No!! No necesito valerme de nadie, soy perfectamente capaz de hacer todo por mí mismo.

-Entonces toma. Hazlo tu mismo.

-Claro que puedo hacerlo yo mismo.

Esa noche no pudo dormir a su lado con la excusa de velar su sueño y cuidar de el. Se acostó en el cuarto contiguo aunque pasó mucho tiempo antes de conciliar el sueño. Todo parecía tomar un nuevo rumbo y Malfoy...

Le fue imposible no sentir un dejo de tristeza sólo con pensar que todo acabaría pronto. El se iría y ella... ella continuaría con su camino. Aun así, la chispa de tranquilidad la acunó mientras descubría que era la primera vez en mucho tiempo que alguien estaba cerca. Bastante cerca.


N/A: Para Louis que cada día sonríe en la búsqueda de un mundo mejor...

Gracias por leer!!! XD