Disclaimer: La historia es lo único que me pertenece... esto es sólo una hermosa búsqueda de sonrisas. No me demanden, please...

Género: Drama/Romance

Personajes: Draco M. & Hermione G.

EN LA NIEBLA

BY SOPHIELUNA

Capítulo Tres: Decisiones

-La información es confiable. No podemos dejarla pasar.

-Pero... hasta ahora la investigación no nos ha llevado hasta el propio Ministerio.

-Lo se, señor Potter. Pero es preocupante el hecho de haber aurores involucrados en esto.

-Son sólo especulaciones.

-La fuente asegura que el mismo Malfoy junior está siendo protegido por alguien de aquí dentro.

-No me convence totalmente.

La expresión de asombro entre los presentes fue evidente. No esperaban encontrarse con un obstinado, mucho menos si se trataba del mismo hombre que terminó con el señor Oscuro. Aunque los rumores decían que Potter no era como lo imaginaban.

-Le recuerdo que usted fue solicitado de nuevo en Londres para continuar la investigación.

-Estábamos avanzando... quizá no tan rápido como ustedes, pero ya habíamos obtenido algo sobre su paradero.

-No tenían nada. Al menos nada relevante, y si el Ministro pidió su traslado a este departamento de nuevo es porque realmente necesitamos su ayuda. Aunque...

-¿Aunque, qué?

Ahora los rostros observaban atentamente de Potter a Shooner intentando retener cada mirada.

-Es su decisión si continúa con nosotros, señor Potter. De lo contrario, estaré esperando su carta de renuncia.

El rostro del Shonner se contrajo de furia. Estaba intentando ser civilizado, a pesar de estar hablando con un subalterno. Quizá el hecho de ser este el chico-que-vivió lo frenó de perder los estribos.

El auditorio en silencio esperaba. Era de admirar la posición de su jefe de departamento si ninguno de ellos estaría dispuesto ni siquiera a alzarle la voz a Potter.

Harry sentía sus mejillas ardiendo de furia. Aun así debía seguir con la investigación, sin importar adonde lo llevaba. Malfoy debía pagar bien caro todo lo que había hecho. Sus amigos se lo debían.

-Espero que las condiciones se mantengan.

-Cuáles condiciones señor Potter?

-Mi nombramiento como jefe de división. Yo coordino todo el proceso y tomo las decisiones.

-Bien... bien. Creo que eso estaba establecido antes de su llegada a Londres. No se preocupe, tendrá todo lo que pide.

-Entonces... hasta luego.- Dirigió una rápida mirada hacia sus compañeros que contestaron con cierta aprehensión.

-Hasta esta tarde señor Potter.- Siseó Shooner todavía desencajado por la altanería del muchacho.

--oOo—

Abrió los ojos pesadamente, sintiendo el cansancio reverberar por todo su cuerpo. Había dormido poco y los últimos días no habían sido de gran ayuda. En un momento recordó que debía levantarse para ir a trabajar; tenían una reunión con el jefe de departamento para establecer la nueva misión, discutir la estrategia y los logros obtenidos hasta ahora.

Se levantó lentamente, estirando los brazos sobre su cabeza mientras parpadeaba para enfocar bien. Reconoció que esa habitación no le gustaba mucho, pero era mucho mejor que dormir en el sofá. No sabía por qué había llevado a Malfoy a su cuarto y no al que ella estaba ocupando ahora... en fin, había muchas preguntas que no quería contestarse todavía.

Abrió la puerta y se quedó observando hacia la otra puerta que tenía frente a sus ojos. No sabía como se encontraba el slytherin y necesitaba averiguarlo. Respiró profundamente y caminó de puntitas acortando la distancia que la separaba de su habitación; sin pensarlo dos veces giró el pomo y entró.

No había movimiento alrededor, sólo el leve sube y baja del edredón ocasionado por la respiración del rubio.

Así que estaba durmiendo... suspiró pesadamente y esperó.

Acercarse o regresar al pasillo. Difícil decisión si lo que su corazón le pedía era quedarse. Pero como imágenes, empezaron a aparecer todas las posibles consecuencias que acarrearía su actuación... debía devolverse. Mierda. Había tantas cosas que debía hacer que... faltar a una no sería el fin del mundo. Apretó fuertemente los puños y caminó hacia la cama. Sin palabras que decir, sólo guiándose por algo que no se atrevía a darle nombre.

-¿Malfoy... Malfoy?- Susurró mientras observaba sólo el cabello rubio platino salir fuera del edredón.

Sintió que estaba interrumpiendo el sueño del slytherin. Un leve rubor coloreó sus mejillas sólo con imaginar la reacción de este al ver su intromisión.

Pero un débil gemido bajo las sábanas la alertó. Luego siguió otro y otro... el pánico empezó a recorrerla, debía hacer algo.

-Malfoy, me oyes?

Nada.

-Malfoy... MALFOY?

Intentó descubrir su rostro, pero el rostro del rubio la descubrió con la mano en el aire.

-¿Qué quieres ahora Granger?- El ácido de sus palabras no encajaba con el rojo de sus ojos.

-Sólo pensé... ¿cómo estás? ¿Te sientes bien?

-¿Qué te hace pensar que no? Estoy bien.- Volvió a cubrirse el rostro dejando de nuevo sólo su largo cabello a la vista.

-Estaba... preocupada por ti. – Le dolió admitirlo, pero las palabras ya habían abandonado su boca.

De nuevo se encontró con el rostro demacrado del slytherin.

-¿Qué dijiste?

Sus mejillas ardían y las palabras no lograban llegar a su boca. Parpadeó fieramente, pero el rubor aumentó.

-Yo...

-Olvídalo. No es nada. Aunque... –una débil sonrisa cargada de suficiencia hizo su aparición.- Parece ser que mi compañía no te es tan desagradable. No te sonrojes Granger, no eres la única.

-No, yo no...

-Veo que no has cambiado mucho...- se cubrió de nuevo el rostro.- Puedes irte, te aseguro que a tu regreso no estaré aquí. No te ocasioné más molestias.

Nuevamente Hermione quedó observando hacia el rubio cabello que sobresalía sobre la almohada con la mente en blanco y diez mil sensaciones en su cabeza. No tenía argumentos... odiaba quedarse sin palabras.

Pero el slytherin había afirmado que se iría. No tenía más que hacer en ese cuarto.

Sacó rápidamente algo de ropa de su closet y abandonó su cuarto sin dirigir una mirada hacia el rubio de nuevo.

--oOo--

-¡Hola Her...mione!

-Hola Ron.- El pelirrojo estaba sobre su escritorio atiborrado con un sándwich gigante y un tarro de malteada.

-¿A qué hora es la reunión? ¿Ya llegaron todos?

-Allá...mmm...- Señaló con su mano hacia el otro extremo del gran salón. En la distancia el grupo de aurores ingresaba ya a la sala de conferencias.

-Ron, apúrate que vamos tarde.

La expresión de desagrado fue evidente sobre el rostro de su compañero. Aun así, vio como su amigo dejaba dentro de un cajón la bolsa de papel que contenía su comida.

-Tu como siempre Hermione. –Se levantó de su escritorio con una molestia creciente y caminó hacia la salida.

-Estás en horario de trabajo Weasley.

-Sí señora.- Respondió con sorna mientras se alejaba. Hermione apuró el paso y juntos entraron a la sala de juntas. Sabía que le esperaba un día pesado y... se obligó a no pensar en todo aquello que debía dejar de lado.

La nueva misión les fue asignada, esta vez más difícil y peligrosa. Les esperaba un grupo de rebeldes colaboradores de mortífagos, que debían ser detenidos. Tendrían que ir más al norte y en un terreno más agreste. Según el director, debían permanecer en el lugar todo el tiempo necesario. Entonces estaría fuera por unos días, lo que significaba que no tendría que enfrentarse al frío de su cama ni al recuerdo del slytherin durmiendo sobre ella. Quiso convencerse que era lo mejor... lo mejor.

Vio salir a sus compañeros lentamente, esperando la oportunidad para quedarse sola con su jefe para discutir ciertos puntos que los demás desconocían. Sabía que esta vez sería más difícil interceptar a quienes buscaban o imposible... si esperaban encontrar a Malfoy.

Cuando se hizo referencia a su huésped, no pudo evitar sentirse culpable por lo que estaba haciendo. No debía olvidar quién era ni quién había sido. Incluso tenía escritos en su memoria cada uno de los delitos que se le imputaban. Cada cúmulo de razones empezó a florecer y tomar forma en el transcurso de la reunión, mientras se desplegaban las nuevas estrategias y los puntos clave de la operación; donde un gran porcentaje de esta se dirigía hacia Malfoy.

Al cerrarse por fin la puerta, el incómodo silencio previo a las discusiones de siempre hizo su aparición de nuevo. Esta vez no estaba pensando en lo que le diría su jefe al proponer sus propios puntos; de hecho sus pensamientos se hallaban dentro del quinto piso en el que vivía.

-Señorita Granger, por fin solos.

La voz de su jefe la alertó un poco. El respingo causado por la alteración a penas se notó por debajo de la mesa. Hasta ahora todo en orden, así que respiró profundamente y continuó.

-Si señor, quería discutir con usted el punto tres de la cuarta...

-Un momento. Antes de darle los pormenores de la operación quisiera confiarle algo.

-Es sobre... esto, ¿cierto?

-Por supuesto. Sobre esta operación.

-Lo escucho atentamente, señor.

-Como se habrá dado cuenta, hemos puesto mayor atención a la recaptura de Malfoy junior hace alrededor de dos meses.

-Si señor. Incluso pensé que era totalmente inútil ya que el pudo haber abandonado el país hace mucho tiempo. –Se estaba mordiendo la lengua, pero el hecho de tenerlo dentro de su cama y bajo su techo la obligaba a actuar... aunque se quería convencer que era la única razón por la que lo hacía...- Creo que se lo hice saber, además de esto el tiene todas las posibilidades para...

-Es cierto lo que dice y créame que lo hemos tomado en cuenta. Ahora la situación es diferente y bastante complicada.

-Pero no hemos tenido noticias de su paradero desde hace más de dos años, además el no representa un peligro alto para la comunidad.

-Eso es lo que muchos piensan; la trillada historia del arruinado hijo de mortífago que busca vivir su vida lejos de todo esto. Bastante conmovedor y quizá lo suficientemente convincente para la comunidad mágica y nuestro departamento.

-Usted me está diciendo que...

-Señorita Granger, Servicios Secretos busca a Malfoy para que pague por cada uno de sus crímenes y el Ministerio ha aceptado su petición para atraparlo. Imagino que sabe a que Departamento me refiero.

-Inefables.- Replicó en tono seco. Un escalofrío la recorrió completamente mientras sentía como agua helada mojaba su piel.

-Exactamente. Y lo quieren vivo y cuanto antes. Han seguido sus pasos desde la última vez que creyeron verlo, pero ha logrado evadirse a pesar de haber tanto peso tras su búsqueda.

-¿Por qué necesitan a los aurores si ellos cuentan con mejores herramientas y menos restricciones?

-Malfoy ha logrado ser tan sagaz y resbaladizo que han decidido acorralarlo desde todo ángulo. Es por eso que nuestro departamento se ha unido a su búsqueda y esperamos encontrarlo pronto.

-Entonces, todos estos operativos a campo abierto, con poca información y en busca siempre de lo mismo han sido sólo un pretexto para atraparlo...

-Bien hecha su deducción. Aunque ha sido de gran ayuda el exterminio de esas escorias que sólo le hacen daño a la sociedad.

-Pero... ¿por qué tenemos orden de asesinarlo? Si Servicios Secretos se llega a enterar de esto, ¿no cree que sería un problema grave?

-Ya es hora de hacer justicia. El daño ocasionado por ese mortífago debe ser subsanado. Esperamos encontrarlo antes que ellos para terminar con esto antes que ellos lo hagan. Y no se preocupe por Servicios Secretos, no se han enterado y no lo harán. Están tan encapsulados en esta operación que poco les importa lo que hagan los aurores.

Diez mil pensamientos cruzaban de lado a lado armando el rompecabezas que se condensaba dentro de su cabeza. Mierda. Sabía a que se estaba enfrentando con tener a Malfoy bajo su protección y tenía mucho que perder. Es más, tenía todo por perder si era atrapada. El pánico se acrecentaba y por un momento sólo pudo desear no encontrarlo a su regreso.

-¿Señorita Granger... me está escuchando?

-Si... si señor. Dígame.

-Esta información es confidencial, como todo lo que tratamos dentro de este lugar. Cuento con su completa discreción y no olvide: Malfoy debe morir bajo cualquier precio. Es una deuda que debe ser cobrada.

-Si señor. No lo olvidaré...

-Ahora si. La escucho.

--oOo--

Sus piernas flaqueaban, su corazón se desbocaba y un frío sudor cubría su frente perlándola camino a su oficina. Con un débil esfuerzo cerró la puerta con seguro y se desplomó sobre su silla. ¿Qué debía hacer?, pero ¿Qué era lo correcto?... estaba ocultando a un criminal que había hecho demasiado daño, aunque frente a sus ojos todo lo que de el decían parecía desvanecerse. Razones, razones y millones de razones golpeaban su cerebro haciéndola perder el control.

Por un momento no había importado nada de lo que era Malfoy, sólo había levantado a un hombre herido que necesitaba ayuda. Ahora todo era una imposible red que se lanzaba para atraparla mostrándole realmente el panorama de todo; el precio de llevarlo a su propia casa, de sanar sus heridas y de velar su sueño. Aun estaba en capacidad de revertir lo que había pasado, pero no estaba segura de querer hacerlo.

Sería lo mejor no encontrarlo en casa, sin embargo estaba segura que allí estaría. Por otro montón de razones que había descubierto esa mañana; el rubio no estaba en condiciones de valerse por sí mismo, las sombras bajo sus ojos, los gemidos que había escuchado e incluso el tono de voz que este había utilizado confirmaban el estado en el que se encontraba.

Aunque le escandalizaba la idea, era cierta: tenía en sus manos la mejor oportunidad para terminar con el slytherin. También conocía lo que le esperaba si llegaba con el cuerpo de Malfoy al Ministerio, reencauzaba las cosas y arreglaba su vida. Simplemente la decisión estaba en sus manos.

Pero no sería capaz de hacerlo. Había desistido hacía cuatro días y a pesar de tener todos los motivos ahora, el resultado sería el mismo. Ver en sus ojos le mostraba más allá de lo que decían, más allá de los informes y de su lista de crímenes, más allá de todo. Y sabía cada una de las cosas que había hecho, pero relacionarlas con el ocupante de su cama resultaba imposible ahora.

Que la perdonara Harry, porque acababa de descubrir que el estaba dentro de esa investigación. Una chispa de entendimiento cruzó rápidamente conectando todos los cabos sueltos de las inesperadas vacaciones de su amigo. Una razón más contra las pocas que la incitaban a continuar. Debía ser rápida, más rápida que Harry si quería sobrevivir.

Apretó los puños y lo supo: la decisión ya estaba tomada, desde el primer momento en que lo halló entre la niebla; cuidaría de Malfoy hasta que el mismo se lo permitiera sin importar si el mundo amenazaba con venirse abajo. El por qué no tenía nombre, sólo sentía que era algo muy fuerte que crecía en su pecho a cada minuto.

Sonrió con un dejo de tristeza al saber que se jugaría todo por alguien que quizás... quizás no le importaría.

--oOo—

Por más vueltas que había dado alrededor de las tiendas, los helados que había comido y la bolsa llena de libros no podía dejar de pensar lo que le esperaba en su apartamento. Y ahora, luego de hacer cientos de cosas para retrasar su llegada había llegado a la conclusión que no podría huir de eso para siempre.

Suspiró pesadamente y se apareció en la sala de su casa. Con el corazón a mil gritándole que todo no había terminado y la razón matando cada esperanza con el recuerdo de las palabras de Malfoy.

La oscuridad ya envolvía completamente el lugar. Caminó directo a su habitación, con las bolsas de compras aún en su mano, esperando... sólo adelantándose a lo que vería.

Giró el pomo de la puerta y entró. La cama estaba perfectamente hecha y no había vestigio de presencia. Avanzó hacia el baño pero lo encontró vacío. Regresó y luego de dar una rápida mirada a su alrededor terminó sentada en su cama. Era cierto.

El slytherin había cumplido su promesa y se había ido. Toda la decisión y la valentía que había tomado para continuar con esto simplemente eran innecesarias. Se quedó suspendida mirando hacia la nada durante un tiempo que no consideró suyo. Pensando, siempre pensando... asimilando y organizando. Era la primera vez que se equivocaba de esa manera. Odiaba estar equivocada... Quizá debió preverlo, pero había vinculado a su corazón y ahora... todo había terminado.

El tiempo pasó y la luna se ubicó en el límpido cielo. Ya rosaba la media noche cuando un sonido proveniente de su estómago la trajo de nuevo a la realidad. Limpió las pequeñas lágrimas que sin advertirlo habían humedecido sus mejillas y caminó guiándose sólo por sus pies rumbo a la cocina. La oscuridad se cerraba en el pasillo; aun así logró llegar a su destino. Abrió la puerta de la nevera y tomó una caja de leche... unas cuantas galletas de mantequilla podrían arreglar aquel vacío en su pecho que no debía tener razón de ser. No podía existir, no había un por qué... al menos no válido.

Giró de nuevo sobre sus pies y de nuevo el vacío la inmovilizó. Esta vez le costó mucho más reaccionar que la última vez. Algo se encendió de nuevo en su interior, acelerando de nuevo su corazón y agudizando sus sentidos... Malfoy, simplemente no podía irse de esa manera. Y aunque su corazón le dio un vuelco no pudo reprimir la angustia que le producía el verlo ahí, desmadejado sobre el suelo de su cocina.

-Malfoy... Malfoy?- La leche quedó a tres metros sobre el suelo mientras intentaba despertar al slytherin. Su costado izquierdo sangraba, a pesar de los hechizos que le había hecho. Algo no andaba bien.

-Malfoy por favor... me oyes?

El pánico floreció sin freno con la posibilidad de no verlo de nuevo. Al menos no vivo. Aferró el pálido y casi azulado rostro entre sus dos manos sintiendo como todas sus posibilidades se reducían a nada.

-Malfoy no me puedes hacer esto... no ahora. Por favor... despierta. Sólo hazlo.

Podía sentir la frialdad de su cuerpo calar en sus manos. Luego de escuchar los débiles latidos del corazón del rubio en un intento por comprobarlo vivo, el tiempo era lo único que no tenía. De hecho, no contaba con nada más que con su biblioteca y algunas cosas más... Llevarlo a San Mungo estaba más allá de cualquier posibilidad, aunque salvarle la vida no incluía consecuencias.

Un momento después los ojos platinados del rubio empezaban a parpadear lentamente. No podría prepararse para el efecto que causaban esas orbes en su sistema, ahora de nuevo se hallaba encauzada por ellos. Vio como enfocaba lentamente leyendo en su expresión el reconocimiento de con quién se encontraba. Y no le importó que el se descubriera de nuevo sobre su cuerpo, su rubia cabeza en el regazo de quién nunca había imaginado.

-¿Qué... qué haces, Granger?

-Malfoy...

-¿Por qué estás aquí?

Tuvo que acercarse un poco más para escuchar del todo lo que el slytherin intentaba decir en débiles susurros.

-Malfoy, estás es mi casa.

-Yo... mierda. Yo ya me iba. –Intentó incorporarse pero un fuerte temblor lo regresó de nuevo a su anterior posición. Hermione observaba con creciente angustia la fuerza con que el rubio apretaba los puños y mordía sus finos labios. Quizá el sólo hecho de ser un Malfoy le prohibía gritar.

-Estás sangrando.

-Oh, qué observadora eres. Creo que no lo había notado.

-Pienso que no es hora de que te pongas pesado. Vamos, ayúdame a levantarte.

-No me interesa lo que pienses Granger. Además no necesito de tu ayuda. No es la primera vez que me pasa algo como esto.

-Te voy a decir algo Malfoy, y no espero tener que repetirlo.- Ignoró la desafiante expresión en su interlocutor y decidió continuar- Tu estás herido, el Ministerio te está buscando de nuevo y no tienes a nadie te ayude, así te duela aceptarlo. Te traje a mi casa y no me importa por qué razones descabelladas piensas que lo hice, simplemente es un hecho. Ahora bien, decidí cuidarte hasta que te recuperes... aunque me mires así como lo estás haciendo ahora. –Suspiró profundamente, viendo como el rubio sentía el movimiento.- No te estoy pidiendo nada a cambio si es lo que piensas, además creo que ya estás muy grande como para seguir viviendo en el pasado. Se que no me importa, pero si quieres que esto no se convierta en un infierno diario tendrás que poner de tu parte.

Se sintió orgullosa de sus palabras, a pesar de no tener argumentos sólidos con que rebatir lo que estaba haciendo. Aunque no esperó réplica de Malfoy la obtuvo, luego de un largo silencio que parecía haberlo congelado.

-Todavía no me has dicho por qué estás haciendo esto.

Se congeló en su sitio mientras el rubor cubría de nuevo sus mejillas. Sólo que la oscuridad no revelaría el vergonzoso color. Al menos eso tenía a su favor.

-No necesitas responder.- Continuó el rubio. –Yo tampoco se por qué estoy todavía en este lugar y no quiero averiguarlo.

De nuevo el silencio los atrapó con cientos de pensamientos flotando sin control. Era algo completamente nuevo y que definitivamente no estaban esperando, sólo quedaba continuar con eso.

-¿Por qué me buscan de nuevo?

Hermione tardó un momento en responder. La pregunta la había tomado por sorpresa mientras se hallaba a varios kilómetros de allí con toda la maraña de posibilidades, consecuencias y posibles soluciones.

-Decidieron reabrir la investigación luego que Servicios Secretos pidiera apoyo al Ministro. Se les ha complicado eso de encontrarte.

-No les iba a dejar todo tan fácil. –El tono suficiente no logró aludir a Hermione, así que el slytherin arremetió de nuevo. –Así que tienes la difícil misión de encontrarme, ¿no es cierto?

-De hecho, sólo somos una pequeña cuota del trabajo de los inefables.

-No me digas que...

-Si, Exactamente. Harry te está buscando.

Esta vez Malfoy no pudo reprimir el asombro que le causaban las palabras de Hermione. "Era algo impresionante, pero no imposible" se dijo la griffyndor para tranquilizarse.

-Tu... sabes que estás traicionando a tus amigos con esto, ¿no es cierto?... nunca imaginé esto... No de ti Granger.

-Dijiste que no querías averiguar las razones. Así que es mejor que no lo hagas si no quieres sorpresas como esta.

-Es sólo que... lo creí imposible.

-Lo que realmente importa ahora es saber actuar. Harry es muy bueno en lo que hace y si queremos sobrevivir debemos ser más ágiles que el.

-Pero, a mi es a quién buscan. Tú te puedes quedar en el mismo sitio en donde estás.

-Malfoy...

-Está bien, me callo. Pero luego no me eches la culpa de lo que te pase, yo diré que fue decisión tuya y que no te obligué.

-Como quieras.

-Contigo no se puede. Siempre pensé que eras algo menos obstinada que Potter, veo que me equivoqué.

-Basta de charla. Ahora si, ayúdame a levantarte.

-Podría hacerlo si quitaras tu mano de mi herida. Creo que dolería menos si no la estás presionando.

-Eh... –con un rápido movimiento alejó su mano ya totalmente ensangrentada. –Estaba haciendo presión, eso es todo.

-No te sonrojes Granger.

-¡No estoy sonrojada! Además, no puedes verme.

-No. Pero puedo sentirlo.


N/A: Esta vez dedicado a la Lady Blue que decidió regresar. Te quiero mucho amiga.

Y de nuevo, gracias a todos por leer. Me demoré un poco porque estaba terminando la U... uff... pero sigo aquí. XD