Tres días habían pasado desde su matrimonio. Hermione agradecía que Draco trabajara casi todo el día en las inversiones de su familia y en aumentar aún más la de por si gran suma que poseían los Malfoy. También agradecía con el alma que Narcissa no viviera en la mansión. Por lo poco que le había dicho el rubio, ellos tenían muchas otras propiedades distribuidas en toda Europa; así que su "suegra" podía estar en ese momento en cualquiera de ellas. Y por último, agradecía todavía más que Lucius Malfoy estuviera bajo tierra; porque si ese hombre hubiera estado vivo jamás habría aceptado la misión.

Pero no todo era tranquilidad. Ella y Draco no podían estar ni un minuto sin comenzar a discutir. Ya se le hacía común que en la noche, cuando Draco llegaba, comenzaran los gritos e insultos después de tratar de comenzar con los preparativos para averiguar el escondite principal de los mortífagos. A Hermione se le hacía bastante extraño que Malfoy no lo supiera, después de todo él era el hijo de la actual líder, sin embargo él le había dicho que Narcissa no quería revelárselo, diciéndole que sería una sorpresa. Y él no podía insistir, o su madre sospecharía.

Y lo peor eran los recuerdos. Ya comenzaba a desesperarse sin mucho que hacer, necesitaba volver a su trabajo desesperadamente. Día y noche en su cabeza se agolpaban las imágenes de los cadáveres de sus padres; y lloraba. Se sentía una traidora a su memoria al tener que haber dejado el luto que había llevado por tanto tiempo. Era una traidora al vestir bien, verse bien, comer bien. Por lo menos cuando se veía miserable, sabía que eso iba acorde con lo miserable que se sentía. Y el estar casada con el hijo de una pareja de malditos mortífagos no era de mucha ayuda a su ya maltrecha conciencia.

Sentía que iba a explotar en cualquier momento. Por supuesto, siempre podía contar con el hurón para ayudarla en ese aspecto…

- ¡¿ES QUE ERES SORDA…O ACASO ESTÚPIDA!...¡AH, NO! ¡¡¡SE ME OLVIDABA QUE ERES UNA INMUNDA SANGRE-SUCIA!

Hermione apretó la mandíbula, y los puños tan fuerte que se enterró las uñas en la piel. Hubiera podido matarlo en aquel momento. Sin embargo, para su sorpresa y la del mismísimo Malfoy, respiró fuerte y con la voz más neutral que pudo, le respondió.

- Haré como que no he escuchado. Como te dije, no me quedaré en la habitación.

Draco bufó exasperado. ¡Esa mujer era la más terca que hubiera conocido! ¡Con qué facilidad lo hacía perder la paciencia!

- Escucha muy bien, Granger. Todo sería mucho más fácil si tú te quedarás tranquilita en esta habitación simulando que duermes, mientras yo hablo con ellos.

- Sé esconderme, Malfoy.

- Me tiene sin cuidado si sabes o no esconderte. ¡A mi lo que me importa es que pueden descubrir que todo esto es una farsa para atraparlos!

Hermione ni siquiera se sorprendió. Era obvio que él sólo se preocupaba de salvar su pellejo. – ¡OH, disculpa! – Le dijo poniendo sus manos en su corazón en actitud melodramática – No te preocupes, que no haré nada que pueda perjudicarte a TI

Se miraron fijamente. Los ojos de ambos casi chispeaban.

- Muy bien, Granger. Haz lo que quieras, pero cuando te atrapen será TÚ maldito problema. ¿Me oíste? ¡TÚ PROBLEMA! – Y dicho aquello salió del dormitorio matrimonial para no volver en toda la noche. Mejor para Hermione. Ya estaba harta de tener que dormir en la misma cama que él sólo porque en cualquier momento Narcissa podría aparecer y no sería muy creíble que viera al matrimonio dormir en habitaciones diferentes

- Bien – murmuró Hermione una vez que la puerta se hubo cerrado con un sonoro portazo.

- ¡Maldición! – Pensó una vez que hubo comprendido la magnitud del asunto. ¡Ahora si que se había metido en un gran problema! ¿Y si algún mortífago la vía? ¡Hace ya mucho tiempo que había dejado de ser auror! ¿Estaría lista? Más le valía estar lista, porque ya no podía echarse atrás.

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- Tú mejor cállate Nott, porque yo soy el que los mantiene bien cómodos en sus escondites. Yo soy el que arriesga su pellejo para que ustedes duerman en sábanas de seda.

- Si claro, Malfoy. Y sobre todo ahora que estás taaaan respetablemente casado ¿cierto? No trates de hacerte el sufrido, porque todos sabemos que tú no haces nada del trabajo sucio. – Dio un paso hacia el rubio. – Que tu mami no te permita participar no es mi culpa, Draki – Le dijo sarcástico.

Draco le hubiera lanzado un Cruciatus en ese mismo instante si un grito desgarrador no los hubiera interrumpido.

- ¡Bah! No puedo creer que Goyle no me hubiera esperado. ¡Le dije al imbécil que me esperara! – Nott hablaba tan despreocupadamente como si un ama de casa hablara sobre las compras de la semana.

- ¿Qué fue eso, Nott? – Draco sabía muy bien de qué se trataba. Aún así quería confirmar sus sospechas.

- Al venir aquí decidimos divertirnos un rato. – El rostro del mortífago tomó una expresión de perversión que a Draco le pareció repugnante. - Goyle vio algo que le resultó bastante "atractivo" y tú ya lo conoces, parece un niño con sus juguetes así que no pude negárselo. Debe estar disfrutándolo ahora. ¿Vamos a ver?

¿Qué más podía hacer? Draco siguió a Nott hacia donde se escuchaban los gritos a través del bosque en la inmensa propiedad de su familia.

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Hermione tenía frío y miedo, pero no se dejaría vencer. Escondida detrás de un grupo de árboles, podía observar y escuchar a Malfoy y a un mortífago que no pudo reconocer debido a su capucha. Le extrañaron bastante las palabras de Nott. Así que era cierto, Draco Malfoy no era lo que se podía llamar un mortífago "activo" ¿Por qué? No creía que fuera por falta de confianza, no, ahí había algo más.

Cuando ellos comenzaron a caminar trató de seguirlos lo más silenciosamente que pudo. Llevaba un abrigo sobre el camisón, pero no impedía que el frío calara sus huesos. Se preguntaba como era que los mortífagos podían llegar tan libremente a la mansión de la familia Malfoy. Ella tenía entendido que el Ministerio vigilaba quien entraba o salía de la propiedad. Hermione trataba de concentrarse, pero cada vez se le hacía más difícil al escuchar aquellos gritos que le carcomían el alma. Con toda su fuerza mental intentaba que los recuerdos no la asaltasen en un momento tan crucial.

Por fin después de unos minutos llegaron a una parte del bosque bastante oscura y tétrica. Los árboles eran frondosos. Hermione apretó su barita en el bolsillo de su abrigo mirando hacia todos lados. Estaba segura que en ese bosque había algo más que sólo árboles.

Un nuevo grito mucho más cercano rompió el silencio. A Hermione casi se le parte el corazón.

Ambos hombres se detuvieron y Nott hizo el Lumus con su varita. Hermione casi pega un grito ella misma cuando vio la asquerosa escena que se llevaba a cabo en el suelo del bosque.

Un hombre bastante corpulento con una capucha estaba violando salvaje y cruelmente a una joven que seguramente no pasaba de 18 años. La muchacha gritaba y pataleaba, pero no servía de nada. Goyle era mucho más fuerte que ella y además tenía las manos atadas en la espalda. De esa forma, el mortífago podía mantener con sus manos firmemente abiertas las piernas de la joven para arremeter contra ella una y otra vez. La desdichada joven lloraba de rabia, dolor, vergüenza. Sus ropas estaban desgarradas, dejando a la vista sus maltratados y ensangrentados pechos, producto de los manoseos y mordiscos de Goyle. Un charco de sangre ya hacía bastante evidente que la muchacha sangraba profusamente de la entrepierna. Goyle seguía penetrándola bruscamente. Con cada embestida el frágil cuerpo de la joven era aplastado violentamente contra el suelo y su alguna vez hermoso rostro (ahora golpeado y ensangrentado) se contraía de dolor.

Nott reía y miraba la escena descaradamente, visiblemente divertido. Draco, a su lado, miraba la violación con el rostro totalmente inexpresivo. A duras penas podía aguantar las ganas de vomitar ante tal espectáculo. Sin embargo nada podía hacer por aquella joven, arriesgaba mucho.

Entre tanto la castaña escondida tras unos árboles miraba atónita. Hermione quería desesperadamente mirar hacia otro lado, pero no podía quitar la vista. Sus ojos estaban abiertos de par en par y gruesas lágrimas habían comenzado a caer de ellos. ¡CÓMO UN HOMBRE PODÍA SER TAN REPUGNATE! ¡ESO NO ERA UN HOMBRE! Por un momento pensó en salir de su escondite y ayudar a la muchacha, pero sabía que no podía. Se sintió una cobarde. No podía hacer nada por ella, igual que con sus padres. Cayó de rodillas tratando de controlar los hipidos y el salvaje llanto que ya la inundaba. Sabía que por fin había explotado. Todos los recuerdos volvieron a su cabeza como un torbellino, atormentándola. Pensó en su madre, que seguramente había sido violada antes de ser asesinada. Y en su padre, que seguramente había visto como un sucio mortífago poseía a su esposa frente a él, sin poder hacer nada.

Hermione se tapaba la boca furiosamente tratando que sus gemidos no fueran escuchados. Los gritos de la chica persistían y se clavaban en su alma desgarrándola sin compasión.

Definitivamente los gritos y el llanto cesaron. La joven había perdido la conciencia. Draco pensó que era lo mejor. Después de interminables embates por fin Goyle terminó con una última embestida tan violenta que Draco no pudo evitar que su ceño se frunciera y sus labios se curvaran en una expresión de desagrado que no pasaron inadvertidas para Nott.

- Veo que no te has divertido, Draco.

Draco no lo miró. Tenía su vista fija en Goyle, quien se levantaba con descaro del cuerpo de la joven, dejándola tirada en el suelo como un trapo, con las peinas abiertas, sangrando copiosamente.

- No acostumbro tomar a las mujeres por la fuerza, Nott. – Le contestó despectivamente.

- ¡Se me olvidaba que al Príncipe Malfoy le llueven las mujeres! No todos tienen la misma suerte, como ves. – Le dijo señalando a Goyle.

- ¿Tú no la tomarás, Nott? - Goyle había hablado a la vez que se abrochaba el pantalón. Draco se preguntó cómo era capaz de hacer esas dos cosas al mismo tiempo.

- No – Nott hizo un gesto con la mano como dándole poca importancia. – La dejaste muy maltratada, Goyle. En cambio… - Miró a Draco – Me gustaría comer algo ¿No invitarás a tus amigos a pasar, Draco? No es educado dejar a las visitas fuera ¡y con este frío! Además… - Su rostro tomó otra vez esa expresión pícara y depravada que a Draco tanto le asqueaba. – Me gustaría mucho conocer a la señora Malfoy. ¿Tú que opinas, Goyle? – Goyle lo miró confundido, como el estúpido que era.

- ¿Y tú no crees que sería un poco peligroso presentarle a dos de los más buscados mortífagos? – Draco lo miraba retador.

- Mmmm… tienes mucha razón, querido Draco. Yyy… ¿Se puede saber donde está ahora la señora? – A Draco no se le hizo buena espina que Nott manifestara tanto interés por Granger y menos que usara ese tono tan meloso.

- En nuestra habitación… durmiendo. – Le contestó cortante.

- Ahhh, pues espero que no sospeche nada de su querido esposo. - A Draco aquello le sonó a amenaza.

- No sospecha, Nott.

- Que bien… que bien, Draco.

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Me demoré con este capítulo. Es que ya voy a entra a clases en la Universidad. Dejen reviews!