Por fin cap 6. Me demoré muchísimo creo yo. Con la universidad y el pesado de mi hermano que no suelta el computador, apenas puedo usarlo.
Respondiendo una consulta, Nymphetamine es una canción de Cradle of filth, un grupo británico muy bueno.
Disfruten su lectura y dejen reviews porfis.
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Hermione se encontraba sentada frente a un escritorio lleno de papeles y anotaciones. Desde su llegada a la mansión Malfoy había acondicionado aquella habitación como su estudio. En él estudiaba, leía e investigaba los posibles escondites de los mortífagos. La pieza era pequeña en comparación con el resto de las muchas que poseía la enorme casa, y justamente por eso la chica la había elegido. En ella pasaba casi la mayor parte del día. Por supuesto no podían faltar los libros. Había traído consigo absolutamente todos sus textos, los cuales ahora poblaban las cuatro paredes del estudio.
Sin embargo en esos momentos Hermione no leía. Miraba concentrada algún punto en el vació mientras sostenía un pergamino en las manos. Su rostro cambiaba de expresión continuamente.
Estaba analizando su situación, la cual había cambiado bastante. Y aquella carta entre sus manos no la había alegrado precisamente.
Querida Hermione:
Voy a ir al punto inmediatamente: La misión no terminará. Sea lo que sea que haya pasado entre tú y el señor Malfoy, la misión sigue su curso normalmente. Sin excepciones. Tienes todo mi apoyo y mi fe.
Confió en ustedes.
Con cariño,
Albus Dumbledore.
Definitivamente no se esperaba un mensaje así por parte de Dumbledore. Últimamente no se había esperado ninguna de las cartas que había recibido, comenzando por la de Malfoy.
No era tonta, así que debía suponer que algo sabía el anciano. Si no, ¿por qué la extraña advertencia: "La misión no terminará"?
Pero entonces se presentaba un nuevo problema. ¿Cómo se había enterado?
Pensó y pensó… sólo Malfoy y ella sabían… ella no lo había contado…
¡Malfoy! ¡¿Habría sido capaz de contar algo así! ¡¿Y a Dumbledore!
No, definitivamente Malfoy no sería capaz de relatar su atrocidad. El hurón era demasiado engreído como para admitir frente a otra persona algo así. Sería algo así como un suicidio para él.
Sin embargo se había disculpado con ella. La "disculpa" no significaba nada para ella, pero estaba segura que para el rubio debió de haber sido increíblemente difícil.
¿Por qué Malfoy había actuado tan horriblemente? Las lágrimas amenazaban con derramarse nuevamente. No, no podía llorar por él. Tomó aire y se calmó. Debía pensar fríamente.
Desde su entrada a Hogwarts Malfoy había sido su enemigo. Siempre lo había considerado como tal, como un mortífago. Y hace poco se había enterado de que trabajaba como espía para Dumbledore. Con esa noticia su odio hacia él no había disminuido, después de todo continuaba insultándola y seguía siendo un cretino arrogante y presumido. Aún con todo aquello jamás se hubiera imaginado que Malfoy podría haber perdido la razón de tal manera.
Conocía a Malfoy, no tan bien, pero lo conocía. Y sabía que algo muy grave debía suceder en la cabeza del rubio. Malfoy no era de esos hombres que se aprovechaban de las mujeres. Además nunca lo hubiera necesitado. Recordaba como las chicas en el colegio llegaban a suplicarle por un simple beso.
Lo más extraño de todo era que el hurón se hubiera puesto de esa manera con ella. ¿Qué acaso no evitaba cualquier contacto con los sangre-sucia como ella misma? Realmente en la cabeza del rubio debía de haber un gran desastre.
Tenía que admitir que en cierta forma ella también lo había iniciado. Si su cerebro no hubiera reaccionado habría recibido con gusto al hurón dentro de ella. Un escalofrío la recorrió entera al tener ese pensamiento. Su situación no era como la de esas mujeres que son violadas por un viejo asqueroso en un callejón oscuro. Ella comenzó junto con él, después se arrepintió, él chico no quiso parar y continuó forzándola. Era un hombre que ella conocía y al que odiaba incluso desde antes. Y era un hombre joven considerado por casi todas las mujeres guapo.
Definitivamente su situación no era mejor o peor, simplemente era diferente.
¿Qué haría de ahora en adelante?
Su primera opción hubiera sido terminar la ridícula misión. Ya no podía hacer eso.
Por lo tanto debía seguir viviendo con Malfoy, el hombre (si es que podía calificarlo como tal) que se había aprovechado de ella.
Algún día Malfoy volvería. Debía hacerlo, ¿cierto? ¿Qué haría cuando lo viera?
Por más que lo pensara no lo sabía. Muchas mujeres en su situación sentirían miedo o hasta se suicidarían. Ella no. Hermione Granger ya había sufrido demasiado.
Se asombró a si misma por su fortaleza. Nunca se hubiera imaginado que podía actuar tan fríamente frente a una humillación tan colosal.
Claro que con Malfoy fuera de su vista no debía celebrar anticipadamente.
Quizás si lo mataba al verlo. Hasta podría decir que los mortífagos habían descubierto que era un traidor, que ella también había sido atacada, que había logrado salir viva, los mortífagos habían escapado y bla bla bla…
Mmmm… no era tan mala idea.
Sonrió apenas frente a sus pensamientos. La verdad, sabía que no podría matarlo. Se merecía su más profundo desprecio, aborrecimiento, repugnancia, animadversión, rencor, odio, asco. Sí, hasta podría merecer la muerte, pero ella no era una persona que matara a sangre fría. No caería tan bajo como él.
Siguió analizando su futura situación. Más le valía apurarse en encontrar a los mortífagos restantes y terminar con todo rápidamente. Entre tanto podría evitar todo contacto innecesario con Malfoy.
- ¡ARRRRRGGGG! – Gritó con rabia, arrugando el pergamino en sus manos y tirándolo lejos. - ¡TE ODIOOOOO! ¡¡¡¡MALDITOOOOOOOOOOOOO!
¿Qué sentiría Malfoy si le cortaran cierta parte de su cuerpo que a ella no le traía gratos recuerdos, sino todo lo contrario? ¡Posiblemente sólo de esa manera aprendería a parar cuando una chica se lo pedía! ¡MALFOY, EL MARAVILLOSO Y MUTILADO, AMPUTADO, CERCENADO, CASTRADO HURÓN BOTADOR!
Esta vez una risita se escapó de su boca. Se asombró aún más. ¿Cómo podía reírse habiendo sido vejada por el hombre que más odiaba en el mundo? Wow, ni ella misma se conocía.
No obstante, no por eso odiaba menos a Malfoy. Odio, odio, odio y más odio. Profundo odio. Debía tranquilizarse o su alma se volvería negra de tanto aborrecimiento. No quería caer en una depresión, o peor, en la locura.
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Se movía de un lado a otro como un león enjaulado. Le había costado mucho decidirse a volver a su mansión y ahora que ya estaba ahí no se atrevía a entrar. ¡A su propia casa!
A pesar de que ya habían pasado varios días desde su horrenda actuación con Granger se sentía igual de asqueroso… o más.
¡Ala mierda con todo! ¡Si Granger quería vengarse que lo hiciera! Mejor no retrasar lo inevitable.
Entró con paso seguro a la mansión y con la primera que se encuentra es con…
- ¡Sipsy!... – Se llevó una mano al corazón en un acto reflejo. - ¡No vuelvas a asustarme de esa manera! – En su voz no había reprendimiento o desprecio… sólo susto.
- Sipsy se disculpa, señor. No era su intención asustarlo, señor. Sipsy lo siente profundamente…
- Ya… ya… ya. No tengo todo el día para escuchar tus disculpas. No es para tanto. – Miró en todas direcciones buscando a…
- Señor si le permite hablar a Sipsy…
- ¡Habla por Merlín! De todas formas eres tan confianzuda que aunque te dijera que no lo harías igual. Dilo. – Sipsy tenía tantos años con la familia que conocía demasiado bien a Draco (al nacer lo había tenido en sus brazos antes incluso que su propio padre)
-¡Maldita elfina! – Pensó Draco. - ¿Por qué me tiene que conocer mejor que mi propia madre?
- La señora se encuentra en su estudio, señor. – Habló Sipsy ignorando magníficamente el comentario del rubio. – Últimamente ya casi no sale de ahí. Ni para comer.
¡Mil veces MALDICIÓN! – Gritó Draco en su interior mientras apretaba los puños con rabia. – Granger debe estar hecha un guiñapo por mi culpa. – Se lamentó el joven. Sipsy lo miraba sin expresión en su rostro, pero sus saltones ojos brillaban con una mezcla de diversión y sana malicia.
- Bien. – Y dicho esto el joven dejó a la elfina antes de que dijera otro de sus impertinentes comentarios para ir escaleras arriba a enfrentar su castigo… o lo que fuera a suceder.
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Hermione casi pega un salto al escuchar la puerta abrirse. Por un momento imaginó que podía ser Sipsy, pero al ver a Malfoy parado en el umbral su corazón se sobresaltó de una manera asombrosa.
Se miraron fijamente durante un par de segundos, antes de que la joven bajara la vista aparentando estar sumida en sus pergaminos. Si les hubieran pedido describir la mirada del otro, ninguno de los dos hubiera sido capaz de descifrarlas; justamente porque en aquel momento ni uno ni otro tenía claro sus sentimientos al respecto.
Draco se sorprendió a si mismo por su falta de seguridad. El silencio que se había producido entre él y la chica lo estaba matando. Mientras subía las escaleras con paso firme estaba dispuesto a aclarar todo de una vez, pero ahora, al momento de la verdad, no tenía idea que hacer. Estaba en blanco y debía parecer un tonto ahí parado sin decir nada.
- Granger. – Fue lo único que logró articular. Era como si los engranajes de su cerebro estuvieran completamente oxidados.
- Malfoy, si no es por algo relacionado con el paradero de los mortífagos no tenemos nada que hablar. – Contestó la castaña lacónicamente, sin mirarlo.
Eso había sido suficiente para que los engranajes de su cerebro comenzaran a moverse nuevamente. Era impresionante como lo había desarmado imaginar a la joven abatida por el daño que él le había causado. Sin embargo era todavía más impresionante el como cualquier insulto, por muy pequeño o camuflado que estuviera, lo llenaba de ganas de fastidiarla y atacarla con su afilada lengua. Y lo disfrutaba.
Si Granger quería comportarse de esa manera tan poco acertada y madura, era su problema. Pero el no se quedaría como estúpido recibiendo insultos y agresiones sin responder nada.
- No sé si "tenemos" que hablar, el asunto es que YO tengo algo que decirte. – Nuevamente volvía a ser el Draco Malfoy seguro y arrogante.
- Debes estar loco si crees que quiero escucharte. – Hermione seguía sin mirarlo a la cara.
- Quieras o no lo harás. – Draco pudo ver con satisfacción que la chica arrugaba entre sus dedos un pergamino que sostenía. – Te escribí que sentía lo que hice…
- No soy tonta, sé leer. – Hermione no notaba que con cada uno de sus mordaces cometarios alentaba la confianza del chico. Si se hubiera mostrado dolida y temerosa, más como una víctima, el rubio se hubiera desarmado por completo, y la conversación hubiera tomado un giro muy diferente.
- No he terminado de hablar… el asunto es que me di cuenta que es mejor decírtelo en persona. Lo siento, Granger. – Hermione levantó la cabeza asombrada por lo que acababa de escuchar.
- ¿TÚ te acabas de disculpar conmigo? – Una sonrisa sarcástica se poso en sus labios.- Debería morir ahora mismo porque ya lo he visto todo. El "gran" Draco Malfoy diciendo "lo siento".
- No soy lo que todos en ese estúpido colegio creían, Granger. No sabes nada de mí.
- Sé que eres un cretino.
- Pues cretino o no, no tengo miedo a reconocer cuando he obrado mal, para que notes lo seguro que estoy de mi mismo. Sé que en este caso actué mal contigo y te puedo asegurar que no volverá a ocurrir.
- ¿Y crees que soy tan ingenua como para confiar en ti?
- ¿Acaso crees que quiero tener sexo contigo otra vez, Granger? – La joven enrojeció notoriamente.
- ¿Y acaso crees que yo me imaginaba que "eso" podía pasar? Ahora podría esperar cualquier cosa de ti.
- No seas tan inmadura. No se que pretendes que te diga. ¡Estoy asumiendo que lo que hice contigo estuvo mal, que no debí haberlo hecho, que es MI culpa! Ni siquiera y mismo entiendo por qué lo hice y… ¡Ni siquiera te he restregado en la cara que al principio ni te quejabas!
- ¡Pero ahora lo estás haciendo!
- ¡Tú te lo buscaste! ¡Estaba dispuesto a que fueras la víctima en todo esto, pero si quieres hacerlo difícil eres una tonta! ¡Y agradece que sólo te llame tonta!
- ¡Sí claro! ¡Y también quieres que te agradezca que mi única experiencia sexual sea un completo fracaso! ¡Y CONTIGO!
Draco se sintió ofendido al oír la última frase. Había notado que la chica era virgen antes de él y sabía que para ella debía ser muy frustrante haber perdido la virginidad de una manera tan poco placentera. Pero que se lamentara porque había sido el quien la había desvirgado, eso era inaudito. Jamás en su vida una mujer se había lamentado por haber perdido la virginidad con él. Todo lo contrario.
Tenía que admitir que jamás había tenido una actuación así. De todos modos estaba herido en su amor propio. ¡Granger era la mujer más difícil y extraña que hubiera conocido en su vida!
Tomo aire antes de proseguir. Necesitaba calmarse.
- No sé que es lo quieres escuchar de mi. – Draco parecía rendido. - Dilo.
- ¿Decir qué? - Hermione también estaba un poco más tranquila.
- Di lo quieres que te diga. – La miraba fijamente, exigiendo una respuesta. Hermione quedó estupefacta. No sabía que decirle.
- Quiero mi vida como era antes… quiero mi cuerpo como era antes. – Aquella respuesta había agarrado por sorpresa a Draco. La castaña bajó la vista y los ojos se le nublaron debido a las lágrimas que amenazaban con caer. – Sé que eso es imposible. – Suspiró aunque aquel suspiro se escuchó más como un gemido de dolor. – Tienes razón, lo único que puedes ofrecerme son tus disculpas. De todas maneras no quiero nada más de ti. – Después de unos segundos de silencio Hermione volvió a hablar.- Acepto tus disculpas, Malfoy. Espero que sean sinceras.
- Lo son. – El joven rubio estaba satisfecho. A partir de ahora entre él y Granger las cosas serían menos incómodas. Él también hubiera querido que todo volviera a ser como antes.
No había más que decir. Ambos lo entendieron así. La chica se dio vuelta dispuesta a volver a su escritorio para continuar su trabajo, pero el rubio la detuvo tocándole el brazo ligeramente para llamar su atención. Había recordado que tenía que hablar urgentemente con ella sobre lo que había descubierto a cerca de los mortífagos.
Al sentir el ligero roce de la mano del rubio sobre su antebrazo, Hermione dio un respingo y retiró la extremidad como si se tratara de un bicho repugnante. No era una actitud para molestar al rubicundo, sino que había sido un reflejo. Perdonarlo no significaba que lo hubiera superado.
Inmediatamente Draco retiró su mano. Ambos tenían los ojos bastante abiertos. Ella, por el susto y él, debido a la impresión que le había causado la reacción de la chica.
Lentamente el rostro de Draco se endureció. En tanto, Hermione trató de volver a la normalidad y enfrentó la mirada agria del chico.
- ¿Querías decirme algo? - Le dijo fríamente al joven. Se había dado cuenta que su manera de actuar había sido muy poco acertada. No quería que Malfoy pensara que ella le temía.
Pero al rubio poco le importaba si ella le temía o no. Lo que lo había molestado tan profundamente era que la joven pareciera sentir asco a él.
- Te lo diré después. Aún tengo que resolver algunas cosas. – L voz de Draco era tan dura como su mirada.
- Bien. – Hermione se encogió de hombros. – Si me disculpas tengo cosas que hacer y supongo que tú también.
Draco le dedicó una mirada gélida y salió de ahí dejándola bastante intrigada. ¿Por qué de un momento a otro Malfoy parecía haberse enojado con ella?
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Al llegar a su propio estudio Draco cerró de un portazo y se sentó malhumorado.
¿Cómo se atrevía Granger a alejarse de él como si fuera algo repugnante?
Toda su vida si él quería una mujer, la tenía. Y jamás, jamás alguna había expresado aversión a su tacto. Nunca había vivido el rechazo.
Granger había sido la primera mujer que no había dejado satisfecha. Ese había sido su error. Entonces debería enmendarlo.
Para él era una regla que cada una de las mujeres que poseía gritara de placer. Justamente porque eso lo excitaba y aumentaba su ego (además de otras cosas) hasta llevarlo a las nubes. No se cansaba de escuchar a las mujeres decir que él era una máquina sexual, un dios del sexo o un rey en la cama.
Se había ganado una fama que no podía perder. Se asustó al pensar en eso. ¿Y si Granger regaba el rumor de que él era un asco en la cama? ¿Qué la había hecho sufrir y que preferiría cualquier cosa antes de volver a ser tocada por él? Definitivamente no podía arriesgarse a que eso pasara. Su reputación estaba en juego.
Había pensado que las cosas serían más tranquilas, Pues estaba muy equivocado. Granger aprendería que ser tocada por Draco Malfoy era un privilegio y una experiencia inolvidable. La actitud de la chica merecía venganza.
Una sonrisa malvada cruzó su rostro al imaginar su "venganza".
