Que bueno que la actitud de Draco haya causado tanta polémica. Siempre que leía los libros de Harry Potter veía a Draco como alguien frío, arrogante e increíblemente ególatra. Siempre he pensado que la base de su personalidad es su vanidad infinita, la cual justifica todas sus acciones.

Es por eso que Draco Malfoy es mi personaje favorito de la serie de Harry Potter. El resto de los personajes me parecen un tanto aburridos. En cambio la personalidad de Draco es complicada y llena de contradicciones. En el primer encuentro entre Harry y Draco en "Harry Potter y la piedra filosofal" Harry siente una aversión innata hacia el rubio y Rowling trata de presentarnos al pequeño Malfoy como un niño antipático, discriminador y malo. Pues a mi me pareció que en esa escena Draco era adorable. Daban ganas de apretarle los cachetitos.

Siempre me han gustado los malos. No puedo evitarlo. Recuerdo que una vez tuve una muy corta relación con un joven. Era demasiado bueno y cortes conmigo en todo aspecto (supongo que comprenderán a que me refiero con todo aspecto). En resumen, al poco tiempo estaba aburrida de él. Quizás soy masoquista.

No traté de hacer a un Draco maduro, bondadoso, gentil o cambiado. Después de todo él es un mimado que siempre ha tenido lo que ha querido. En todo caso algo ha sucedido en su vida en este fic que ha cambiado su personalidad, para bien y para mal.

Otra cosa es que no he querido relacionar este fic con el sexto libro de la saga. Así que si no lo han leído no se preocupen porque no diré nada.

Muchas gracias por todos y cada uno de sus reviews. Gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias gracias .

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Los días pasaban tranquilamente en la mansión Malfoy. Draco y Hermione hablaban sólo lo necesario y trataban de dejar los insultos aparte (lo que no siempre lograban). La castaña volvía de a poco a sentir que su relación con Malfoy tornaba a ser como antes. La verdad era que para ambos resultaba mucho más cómodo y llevadero el tratarse con insultos y agresiones, tal como siempre había sido.

A Hermione le parecía que Malfoy actuaba de una manera bastante madura y eso la aliviaba. En cuanto al repentino enojo del chico, lo había olvidado por completo al ver que no se presentaba nuevamente. Hasta ahora, Malfoy cumplía y se comportaba en forma decente con ella.

Tenía que admitir que había sido un poco ingenua al pensar que el hurón trataría de forzarla nuevamente. Ahora comprobaba que el rubio no le prestaba mayor atención a la que requería su misión hablándole o mirándola apenas, osea no la veía como mujer. Eso, en vez de molestarla, la aliviaba.

A su modo de ver, las cosas no iban tan mal. Además se sumaba el hecho de que su "suegra" no había vuelto a visitarlos. Aquello no sólo era una ventaja desde el punto de vista de que no tenían que fingir frente a la mujer; sino que, lo más importante, no tenía que dormir en la misma cama que el hurón. No sabía en que habitación dormiría el rubio y francamente le importaba un bledo.

En eses momento se encontraban en el estudio del chico tratando de conectar pistas.

- Si me dices que tu familia tiene propiedades por toda Europa, Malfoy ¿por qué no pueden usar alguna de esas como escondite?

- Ya te lo he dicho, Granger – Draco estaba perdiendo la paciencia y debía hacer grandes esfuerzos para que su voz sonara calmada. – Todas las propiedades de mortífagos conocidos o magos que se presumía lo eran, son hasta el día de hoy vigiladas exhaustivamente. No hay red flu y esas casas están protegidas con hechizos que impiden la aparición.

Claro que Hermione sabía todo aquello. Recordaba como durante la guerra con Voldemort la red flu había sido inhabilitada por completo como una medida de protección y sabía perfectamente que la aparición sólo era permitida a ciertas personas, entre las que se encontraba ella misma, Malfoy y para su desgracia también Narcissa Malfoy. El resto de los magos y brujas tenía que limitarse a la utilización de trasladores debidamente señalados por el Ministerio.

- Eso lo sé… - La voz de Hermione denotaba autosuficiencia.

- Entonces no comprendo a qué quieres llegar. Sería imposible para ellos esconderse ahí. Además todo eso ahora es mío. Yo debería saber si algo ocurre.

- Pues no lo sabes. Tú madre no te ha dicho cuál es su base de operaciones. – Hermione tuvo que reprimir una sonrisa al ver el rostro de rabia y vergüenza del joven.

- ¿Y acaso tú con tu graaaaan inteligencia podrías decirme por qué ella no me lo ha revelado? – Los ojos de Hermione brillaron de satisfacción. Por fin podía dar rienda suelta a su oratoria y demostrarle a Malfoy que ella era capaz de resolver el misterio antes que él.

- En primer lugar no creo que sea por falta de confianza, Malfoy. Yo creo que trata de protegerte. Ella sabe que ahora que ustedes están "limpios" de toda culpa no deben darle ninguna razón al Ministerio para dudar de ustedes. Quizás hasta cree que yo puedo ser algo así como un espía del Ministerio y, por lo tanto, es mejor que no sepas y así el Ministerio no tendrá nada que sacarte si es que te pilla como un traidor. - Draco bostezaba sin miramientos. Hermione no le hacía el menor caso a las muestras de fastidio del rubio. – El asunto es que llegado el momento te lo dirá.

En segundo lugar, Malfoy, sé que todas esas mansiones y grandes palacios que posee tu familia no pueden servir de escondite, pero tal vez haya uno aquí en Inglaterra que tú no conozcas. Los mortífagos llegan a tu casa libremente y por lo que me explicaste a través de un túnel que recorre varios kilómetros bajo tierra y que llega hasta un escondite que sólo es ocupado en casos de mucha necesidad. Por lo tanto ese no es el lugar de reunión. Aún así el Ministerio no sabe de la existencia de ese túnel y lo mejor es que no se sepa todavía. Los alertaría y eso no es lo que queremos. Sin embargo es un hecho que los mortífagos se trasladan de alguna manera hasta ese lugar desde su base y desde ahí llegan hasta esta casa.

Draco la miró aburrido al notar que la castaña terminaba su discurso. ¿Cómo demonios podía hablar tanto?

- ¿Y te has demorado todo ese tiempo para sacar esas conclusiones? – Hermione lo miró molesta. – En primer lugar, Granger, el lugar en que mi madre realiza y prepara sus reuniones es lo de menos. Podría estar a dos metros del Ministerio o el Los Cárpatos y sería lo mismo. La magia oscura es demasiado poderosa y sino recuerda cómo Voldemort se escabulló por tantos años. Lo importante es saber que preparan. Sé perfectamente donde se esconden casi todos los mortífagos. Y no lo diré a nadie hasta tener todo resuelto. Es verdad, no sabemos donde está el centro de reuniones, pero sólo dame tiempo para descubrirlo. Es más, ya sé que incluso la única que lo sabe es mi madre. Ella sabe que si quiere que sea un completo secreto no puede confiar en esa tropa de ineptos y al parecer mediante algún hechizo les impide saber la ubicación de ese lugar. – Ahora Malfoy sonreía socarronamente.

- Y supongo que entonces te darás cuenta que volvemos a estar dónde nos quedamos al principio. No sabemos nada. No tenemos ni una pista y tu actitud no es de mucha ayuda.

- Ya te dije que es sólo cuestión de tiempo para que me lo diga.

- Tiempo es lo menos que tenemos, Malfoy. No podemos arriesgarnos a qué se produzca un ataque sorpresa.

- Mi madre no realizaría un ataque de envergadura sin avisarme antes. – Draco parecía muy serio al decir aquello.

- ¿Y cómo estás tan seguro?

- Porque soy un Malfoy… - La miró arrogante a lo que ella rodó los ojos. - además siempre ha sido así.

- Entonces lo único que nos queda por hacer es tratar de descubrir que traman.

- ¡Wow! Dime, Granger… ¿Cuántas neuronas usaste para deducir eso? ¿Todas? Espero que no hayas quemado todo su cerebro.

- ¿Por qué mejor no te dedicas a hacer algo útil en vez de esparcir tu veneno, serpiente? Por si no lo sabes tú eres la única manera de saber que traman tus amigos. - Y dicho aquello Hermione salió de la habitación dejando solo a un sonriente Draco.

- Todo a su tiempo, leona. Todo a su tiempo. – Habló Draco para si mismo mientras observaba la puerta por donde acababa de salir Hermione.

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Hermione se dirigió molesta a su propio despacho. ¿Qué se creía el hurón botador? Ya lo haría pagar por todo.

- Así como me llamo Hermione Granger juro que me vengaré de ti, Malfoy. – susurró con los dientes apretados.

Estaba segura de que antes de dejar la mansión haría pagar al hurón. Todavía no sabía como, pero ya encontraría una forma.

Se dejó caer en un sillón mientras pensaba en sus problemas con Malfoy… en la misión… en los mortífagos… en no decepcionar a Dumbledore… en no decepcionarse a si misma…

Tic tic tic. Unos golpecitos en la ventana la sacaron de sus pensamientos para encontrarse con que una lechuza picoteaba el vidrio impaciente por entrar. Se levantó a duras penas y al abrirla se dio cuenta que no era una lechuza cualquiera. ¡Era Hedwig!

Al verse libre para entrar la lechuza fue inmediatamente hasta la chica y se posó en el brazo que le ofrecía ésta. Picoteó a Hermione con dulzura, despacito; a la vez que ululaba demostrando lo feliz que estaba de verla. Hermione también le demostró su cariño y gratitud acariciando al ave.

- ¿Es de Harry? – Preguntó animada Hermione al ver que la lechuza levantaba una de sus patas mostrándole un pequeño pergamino atado a ella. Como respuesta el ave ululó bastante fuerte.

Rápidamente la castaña desató y desenrolló el pergamino y comenzó a leer.

Querida Hermione:

¡Hola! Espero que te encuentres bien. Ron y Ginny te mandan sus saludos. Te hemos extrañado muchísimo. Ha pasado mucho tiempo.

El rostro de Hermione se iluminó de alegría al leer aquellas simples frases. Sus amigos eran lo más importante de su vida, no había duda.

Te escribo para avisarte que volveremos pronto. Aún no sabemos la fecha exacta, pero queremos que estés preparada. Ya sabes, preparada para divertirte, porque esta vez no dudaremos en sacarte arrastrando de tu departamento si es necesario.

Ron está ansioso por volver. Tú sabes que en realidad está ansioso por volver a ver a cierta persona. Jaja, no debería decírtelo, pero como no le mostraré esta carta no hay que temer. Ya sabes que Ron es muy fuerte y grande.

Hermione rió al imaginarse a Ron rojo de verguenza golpeando a Harry. Esos dos no tenían remedio, siempre peleaban o se golpeaban por cualquier cosa. ¡Hombres! En cuanto a Ron, siempre sería demasiado tímido en temas sentimentales. Y ella lo sabía de sobra.

Oh oh. Su rostro se ensombreció al pensar en cómo reaccionarían sus amigos al saber que estaba casada con Malfoy. Eso no sería para nada alegre. ¿Ron golpearía al hurón? ¿Harry se decepcionaría mucho de ella? ¿Qué diría Ginny?

En mis cartas anteriores te he hablado de lo mucho que quiero a mi niña. No me creías que pudiéramos enamorarnos en tan poco tiempo. Pues por fin podrás verlo con tus propios ojos cuando volvamos a Inglaterra.

¡Ah! Ginny me dice que te cuides de "tú sabes quién". No quiere decirme de quien se trata y mejor no insisto o me golpea. Parece que es de familia. Voy a llegar todo moreteado.

Te queremos mucho, Hermione. Nos veremos pronto.

Tu amigo, Harry.

Al terminar de leer Hermione tuvo que sentarse. Eran demasiadas las emociones y sentimientos que le despertaba esa carta. Se sentía demasiado feliz con sólo pensar en volver a ver a sus queridos amigos. Ya hace casi cinco meses que no los veía. ¡Cinco!

No pudo evitar comenzar a llorar de felicidad. Hedwig se acercó a ella y la picoteaba despacito tratando de aliviarla.

- No te preocupes, Hedwig. Lloro porque estoy muy feliz.

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- Maldita mujer, maldita vieja, maldita Narcissa. – Esas palabras eran las que pasaban por la cabeza de Hermione mientras sonreía a su suegra.

- Oh, Hermione. Espero que mi hijo no te deje así de sola todos los días. – La voz amable de Narcissa eran tan falsa como su sonrisa.

- ¡Cínica! – pensó Hermione.

- No se preocupe, no me molesta. Además ya debe estar por volver. - Le dijo la castaña.

- Por supuesto, querida. Me alegro de que comprendas que para un Malfoy sus obligaciones sociales y económicas son muy importantes e ineludibles.

- Claro. – dijo la joven mientras se controlaba para no ahorcar a la mujer sentada frente a ella.

- Si me disculpan. - dijo de pronto, Narcissa.

Hermione y el hombre asintieron. Hermione hubiera querido decirle a la mujer que qué se creía al pasearse como la ama de la mansión. Después de todo esa era ahora SU casa y esa mujer ya no era la dueña. Lástima que no podía y se limitó a decir "adelante"

Cuando quedó a solas con el hombre que venía con Narcissa el silencio se apoderó de la sala de estar. Dirigió su vista hacia él y se sonrojó al notar que la miraba fijamente. Inmediatamente desvió su cabeza, fijando su vista en la alfombra. No pudo ver que una media sonrisa se formó en el rostro del hombre al notar la incomodidad y vergüenza de Hermione.

- Y dígame,¿ya se acostumbró a esta enorme casa?

Hermione lo miró todavía un poco roja. Sin embrago esta vez no desvió la mirada al contestarle.

- Pues la verdad es que todavía me cuesta un poco acostumbrarme. Yo me crié en una casa como la de la mayoría, osea pequeña.

- La entiendo. Imagínese que he venido a esta casa desde mucho antes que usted se casara con Draco y que yo mismo me crié en una enorme mansión. Aún así siempre termino perdiéndome cada vez que vengo. - Al decir esto último el hombre rió y la joven lo acompañó con una sincera risa.

A primera vista le había parecido que aquel hombre tenía un rostro frío y antipático. Pero ahora se daba cuenta que las apariencias engañan y que era muy agradable. Se preguntaba como siendo pariente de Narcissa podía ser tan agradable. Podría ser adoptado, no obstante su cabello rubio lo delataba. Era joven, Hermione llegó a la conclusión de que no tendría más de unos 23 o 24 años. Era atractivo, sin llegar a ser guapo, alto, delgado y de ojos azules bastante parecidos a los de Narcissa. Y lo que más le agradó a Hermione fue notar que le chico parecía bastante inteligente.

- Me gustaría preguntarle algo. - Le dijo el joven una vez que hubo terminado de reir.

- ¿Qué quiere preguntarme?

- Quisiera saber si puedo llamarla Hermione.

- Porsupuesto que puede. – Hermione sintió que nuevamente toda la sangre se le iba a la cabeza.

- Muy bien. – El joven sonrió y la castaña quedó prendada de su perfecta sonrisa. – Entonces usted también llámeme por mi nombre y no me trate de usted porque me hace sentir viejo, Hermione.

- Pero si usted no es para nada viejo, Thomas. – Hermione le sonrió de vuelta. - Y por favor tráteme de tú. – Ni ella podía creérselo. ¡Estaba coqueteándole a ese hombre!

- Cómo usted desee. – La miró con una sonrisa de lo más seductora que casi la derrite. – Eso significa que tendrás que tratarme de tú. Ya sabes, para estar parejos, Hermione. – Le guiñó un ojo.

- Jaja, por supuesto, Thomas.

- Sime permites Hermione, debo decirte que eres una mujer maravillosa y que Draco tiene mucha suerte en tenerte como esposa.

Hermione sintió que repentinamente el calor era insoportable. Se quedó callada, sin poder articular palabra.

- ¿No te he ofendido, cierto?

- No,… po… por supuesto que no… muchas gracias.

Entonces, tomándola completamente desprevenida, el joven se levantó del sillón en que estaba frente a Hermione; y sentándose a su lado tomó una de sus manos y la besó, sin dejar de mirar a la chica en ningún momento.

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Draco llegó bastante cansado. Había sido un día de trabajo duro y sólo esperaba no tener que encontrarse con Granger. Todavía su venganza seguía en pie, pero en esos momentos estaba tan agotado que sólo quería dormir.

Lástima para él que todas sus esperanzas de tener una noche tranquila se fueron a la basura al ver en la sala de estar principal una escena que jamás hubiera esperado observar. La mano de Granger era besada por… ¡ESE IMBÉCIL!

- Quisimos darte una sorpresa, hijo. – Casi pega un salto al ver a su madre a su lado.

- Me hubieras avisado que venías… y más si venías acompañada. Hubiera mandado que se les preparara una bienvenida como se merecen. – El tono sarcástico y molesto de la voz de Draco era imposible pasarlo por alto. Sin embrago su madre le contestó como si él le hablara con el más profundo cariño y preocupación.

- No era necesario. Como ves, – le dijo señalando a Hermione y Thomas. - tu esposa nos ha atendido muy bien… como nos merecemos.

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¿Por qué Narcissa no confía en Draco? ¿Qué sorpresa le tiene?

¿A quién se muere por ver Ron?

¿A qué se refiere Harry con que Hermione podrá ver con sus propios ojos que él se enamoró en tan poco tiempo?

¿Por qué Ginny le dice que tenga cuidado con "tú sabes quien"?

¿Quién es ese otro rubio?

¿Qué hará Hermione para vengarse? ¿Qué hará Draco para vengarse?

Si quieren saberlo no se pierdan los próximos capítulos.

Dejen reviews.

A propósito, nunca dije que Hermione y Draco terminarían juntos.