Un Nuevo Mal Azota Alabasta
Los Caballeros de La Venganza
(¡Advertencia!: Durante febrero, voy a estar fuera de donde yo trabajo mis fics, por lo tanto quien sea que lea esto, por favor dejen Reviews, en marzo cuando vuelva lo leeré y estaré muy a gusto de hablar contigo. Firma: Knight Jackal, el Caballero de la loca Cruzada)
En el capitulo Anterior de OP:
Hace mucho tiempo atrás, existía en reino de Alabasta un rey tirano llamado Nerón Khan, que con avaricia y maldad gobernaba Alabasta con puño de hierro. Hasta que uno de sus más leales hombres lideró una rebelión contra el rey para derrocarlo la cual resulto triunfante. El rey malvado escapo, pero jurando que uno de sus descendientes se vengaría. Han pasado ya quinientos años. Un descendiente del exiliado gobernante regresó, trayendo consigo a un grupo de guerreros llamados Los Caballeros de La Venganza quienes han decidido en castigar al reino y proclamase gobernantes y señores de Alabasta…
Parecía todo perdido para lo Mugiwaras, el demonio enviado por uno de los agentes de "Los Caballeros de la Venganza" era casi imposible hacerle daño, ya no había esperanza, pero algo inesperado pasó, ya que el misterioso "Cuervo", quien al final de ser salvado por este enigmático personaje confesó que su verdadero nombre es Melkis, un Druida de un lugar olvidado en Grand Line conocido como Tir Na Og. Cuando volvieron a al Sunny Go!, le explicó que él estaba en la misión de ir a matar a Belial con un cuchillo sagrado llamado Glymore, que es la única arma que puede matar al demonio y sabiendo así que tanto Melkis como los Mugiwaras tenían el propósito de acabar con la oscuridad en Alabasta, decidieron unir fuerzas para poder derrotar este mal.
Pero en otra parte, el malvado Tabaqui y su banda de New Wave Baroque, observaban cada movimiento de los Mugiwaras y de Melkis, lo que le llevó a llamar al Emperador Tigre, quien furioso, decidió enviar a los Hermanos 666, para poder atrapar a los fugitivos en su imperio y evitar que interfieran su futura boda con la princesa Vivi…
Introducción:
Tres años atrás antes de la conquista de Alabasta, ubicación, una isla desconocida de Grand Line.
Era una noche, oscura y lluviosa, dos figuras montadas a caballo subían por una montaña yerma y tétrica, de desnuda piedra oscura, sin vida y deprimente.
-¿Qué es lo que hemos venido a buscar?-preguntó Tigre.
-Lo que estamos buscando aquí es algo crucial para la conquista de Alabasta-respondió Xanathos.
-¿Qué se supone que es?, una arma, un poder mágico, el mismísimo Plutón.
-No, nada de eso-respondió con una desagradable sonrisa-son aliados.
-¿Y que clase de aliados son?
Xanathos se mantuvo en silencio, cerró los ojos.
-¡Ñekeñekeñekeñeke! Hubo una vez-empezó a relatar-una raza muy antigua, poderosa y cruel, en superioridad está sobre la nuestra, son muy fuertes, supongo que hasta podría ser más fuertes que un tritón.
-¿Que clase de ser puede existir con esas características?
-Uno que ya se extinguió hace mucho tiempo, fue condenado a la extinción, aunque los "Tenryuubito" trataron de controlarlos, pero el tiro les salió por la culata y se volvieron contra ellos y así saborearon el sabor de la carne humana y la de los nobles mundiales, por primera vez y eso los volvió adictos a ella.
-Interesante.
Finalmente, los jinetes llegaron a una cueva muy oscura que estaba en la cima de la montaña, que parecía una enorme boca de un monstruo, cuya boca parecía lleva a sus victimas al oscuro olvido.
-¿Ahí es donde viven?-pregunto Tigre con molestia.
El anciano solo asintió con la cabeza.
-Pues entonces entremos.
-¡No espera muchacho!-exclamo agarrando a Tigre del hombro-no entres así como así, si entras de esa manera te atacaran, por mientras sujeta a los caballos.
-¿Tan salvajes son?
-No son humanos, son bestias.
En eso, el anciano tomó un guijarro y lo lanzó a la cueva, haciendo que el sonido de los golpecitos resonaran en el interior hasta desvanecerse en su interior como si la oscuridad de la cueva lo devorar todo.
De pronto, se empezó a escuchar un siseo, y este fue acompañado por lo que parecía ser otros dos siseos más, muy amenazadores.
-¿Qué es todo ese ruido?
-Son ellos-dijo Xanathos con una sonrisa.
Dentro de la cueva tres seres se acercaban poco a poco a los recién llegados, quienes los miraban fijamente con su visión sensorial del calor (como la de las serpientes).
Tres pares de ojos color ámbar con la pupila rasgada miraron fijamente a los hombres que estaban parados en la gruta de la caverna, el par de ojos de al medio se acercaron más a Tigre y a Xanathos.
Los caballos que eran sujetados por Tigre empezaron a encabritarse y desesperarse por la presencia de los tres seres que estaban ocultos en la penumbra de la caverna, debido a que las bestias hacían mucha fuerza por zafarse de la mano del jinete, no tuvo más opción que soltarlos, mientras que los caballos escaparon colina abajo.
-Déjalos que se vayan-puntualizó Xanathos mientras se acercaba más a la gruta para hablar con la criatura más cercana-saludos…
Pero un hubo respuestas por parte de los incógnitos seres, solo un prolongado siseo amenazante acompañado de un gruñido inhumano.
-Esto a mí no me agrada-dijo Tigre mientras su manos derecha se cristalizaba formando un aguijón.
-Tranquilo, no te preocupes yo puedo resolverlo-dijo el viejo, luego miró al par de ojos ambarinos-saludo, venimos en paz. Se que pueden entender nuestro idioma, y hasta hablarlo, por eso venimos a negociar con ustedes.
El siseo cesó, y los ojos comenzaron a mirar inquisitoriamente.
-Su raza, era poderosa ante todas las que han existido, trataron de controlarlos pero les fue en vano y por eso los condenaron a la extinción, y ahora es hora de que les devuelvan el favor.
La criatura empezó de nuevo a sisear, pero esta vez sonaba con mucho más odio que la vez anterior.
-Tranquilo, nosotros hemos venido aquí para poder darles una nueva vida, una vida sin tener que esconderse de los seres humanos, y vivir como si fueran dioses, ufanase a nosotros y podrán tener esa nueva vida.
En eso, los otros dos seres empezaron a sisear junto a su líder, luego desaparecieron sus ojos, al igual que el misterioso siseo que emitían
-¿Eso fue todo?-pregunto Tigre a Xanathos.
El aciano, no dijo nada, miró a Tigre un rato mientras se reía lentamente.
-A veces pienso que los jóvenes son muy impacientes. Ñekeñekeñekeñeke…
En eso, los tres seres en la penumbra, volvieron a aparecer con sus luminosos ojos ambarinos acompañados por un siseo, pero que sonaba un poco más agradable.
-Mamífero…-siseo el que parecía ser el líder-aceptamosss tu oferta, y másss te vale que nos lleven a la gloria y al mundo de las pesadillas humanasss
Y así se sello el pacto entre Tigre y Xanathos, con las malvadas criaturas que más adelante serían conocidas como los… Hermanos… 6…6…6.
Y así se da comienzo al nuevo capitulo de "Un Nuevo Mal Azota Alabasta", dando a conocer este nuevo peligro, ya después de haber superado varia demandas con el incidente "Cliffhanger", y haber despedido al mi Manager personal. Bueno, sin más preámbulo, aquí esta el nuevo capitulo.
Capitulo 8: (Los Sicarios de Alabasta / Los Hermanos 666 y Dahakka Ryuutora)
Habían pasado tres días desde lo que pasó en la Posada de Rubi's que ya nadie hablaba de eso en Nanohana, aunque habría que considerar que a esas horas casi no había nadie quien pudiera haber visto el espectáculo y considerando el detalle de que los únicos que lo vieron fueron solamente los New Wave Baroque, pero ellos ya se habían marchado después de lo que pasó, además la ninguno de los Mugiwaras ni Melkis ha tenido el valor de acercarse de nuevo a ese lugar de mala muerte.
No se han atrevido a moverse del barco, ya que Melkis sugirió que era lo mejor por ahora, ya que podían los New Wave Baroques podrían estar todavía al acecho de ellos.
Pero Nami que era muy zagas con respecto al saber lo que era mentira o verdad, sabía que él les estaba ocultando algo, algo que parecía ser preocupante para él, y que se los ocultaba, en cuanto trataba de hablar con él sobre ello, Melkis recurría a dos métodos para evadirla: el primero, que era el más común ya que pasaba mucho tiempo con Robin que deba el aspecto de que eran amigos de toda la vida que no se habían visto desde hace mucho tiempo y era un método muy eficiente para y evadirla, y el otro método, era un poco más desagradable, ya que recurría a un método de desviar la conversación hasta que se olvidaba de la pregunta, algo como "hacerte saber que no sabes nada" (muy de Sócrates ¿no?), por lo tanto, era inaccesible.
Pero la estadía de Melkis en esos tres días tuvo muchas sorpresas, ya que era alguien con diversas costumbres, tradiciones y objetos muy curiosos, algo nunca visto en su mundo, al principio, le ofrecieron un espacio en la recamara de los hombres, pero se negó, prefirió dormir afuera, solo puso una manta que llevaba consigo en el césped y se recostó.
-Ahh… esto es como estar en casa-eso fue lo único que dijo como defensas la primera noche, pero nadie se lo contradijo, si esa era su costumbre, hasta pregunto cuanto le costaría su estadía.
Nami, considerando su carácter de avara y de aprovecharse otras personas decidió en cobrarle a Melkis sin que se percatara, quien le pago con "zafíreas", unas gemas muy bellas y perfectas de hermosos colores, cada color representaba su valor como moneda en el país de Melkis, pero para desgracia de Nami, las zafíreas también tenía una naturaleza mágica en particular, porque cuando la chica las tomó en sus manos y viéndolas con codicia, esta de inmediato se volvieron cenizas.
-¿¡Que gue lo que les pasó!?-exclamó exaltada la chica.
-Veo que eres una persona avara-dijo serenamente-cuando una persona avara toca las zafíreas, estas se vuelven cenizas.
¡Que!-exclamó la chica con decepción.
-Por fin recibes tu merecido-comentó Zoro sonriéndose a las espaldas de Nami.
Otra cosa que se mostró fue un acto de irresponsabilidad, algo que lo sacó de sus casillas ya que Luffy, Usopp y Chopper tomaron sin pedírselo su báculo, fue tan fuerte su enojo, que los dejó todos en el Sunny encogidos.
-¡¡ ¿Sois unos idiotas o que?!! ¡¡No tienen idea de lo peligroso que tomar esto sin haber tenido por lo menos años de práctica y estudio de la magia!!
-Pero si solo queríamos verlo-se excusaron los tres-Queríamos saber como haces magia.
-La magia no es para tomarla a la ligera-respondió enojado-si hubieras intentado hacer magia sin estudios, habrías muerto, el báculo hubiera drenado toda tu energía.
-¿Dre… drenar mi energía?-tartamudearon de manera unísona Usopp y Chopper asustados.
-Son las leyes del intercambio, para hacer magia, hay que hacer un intercambio, y ese intercambio es de energía vital y si no sabes como hacerlo podrías matarte.
Es dejó a todos mudos, y así Melkis demostró a todos que la magia no es algo de lo que se debe tomar a la ligera, y que podía ser un arma de doble filo y que Melkis aunque parezca una persona agradable y calmada, tenía un fuerte carácter muy fuerte y temible, pero en el fondo, sabían que Melkis no lo hacía por ser desagradables con ellos, sino más los quería proteger de cosas que quizás no podrían comprender a simple vista, cosas que solo los maestros de la magia pueden controlar, evitándose un alto precio a cambio.
Pero, a fin de cuentas, todo parecía andar perfecto tanto para los Mugiwaras como lo que ha pasado en Nanohana, nadie hablaba de lo que pasó en la noche de hace tres días, era como si todos fuera una ilusión, no era claro si era por que nadie vio lo sucedido o si es por miedo al Tirano que los gobierna, pero para Luffy y su banda no parecí impórtales, todo era paz y tranquilidad, y se podía ir a Nanohana cuando se quisiera.
Nami, Usopp y Chopper esa tarde fueron a Nanohana para poder hacer algunas compras antes de partir mañana como lo sugirió Melkis.
-¿Por qué siempre tenemos que cargar tus cosas Nami?-se quejó Usopp que en efecto, llevaba las compras tanto de Nami como las suyas.
-¿Acaso tú no puedes llevar las tuyas solita?-pregonó Chopper que estaba en su forma Heavy Point, y también cargando las compra de la caprichosa chica.
-No porque se quejan tanto-aclaró-si ustedes no quería cargar todas esas cosas, no se debieron haber tomado las molestias de venir.
-¡Nosotros también venimos a hacer compras!-alegaron los dos.
-Miren, si ustedes me siguen ayudando les compraré algo.
Y con ese chantaje, los dos se les levantó el animo y así fue toda la tarde viendo tiendas de ropa, y a la vez compró vestimentas para todos en la tripulación ya que esto sería de mucha necesidad cuando se estaban hiendo, alguien les llamó la atención.
-Señorita-dijo la voz.
Cuando se voltearon, se percataron que era la anciana vendedora del negocio, que parecía muy preocupada.
-Señorita, ¿se va usted a su casa?-pregunto.
Nami miró a la señora por un rato con preocupación, ya que no sabía que era lo que quería o cual era su intención, pero bueno, no era de buena educación dejar a alguien con una pregunta al aire.
-Pensaba en ir a esa otra tienda que esta…
-Le sugiero mejor que se vaya a su casa señorita-interrumpió la vendedora.
-¿Que es lo que pasa señora?-pregunto Usopp.
La señora no dijo nada por un largo rato, luego cerró las cortinas y miró por la puerta si había alguien por ahí afuera para luego cerrarla definitivamente.
-Escuchen –comenzó a contar la viejecita-no me gusta hablar de esto, pero ayer en la noche llegaron aquí, tres hombres encapuchados que trabajan para Tigre, al parecer están aquí por lo que pasó aquella noche, no quiero hablar mucho de ellos, ya que pueden estar afuera, pero le sugiero que se vayan a su casa de inmediato antes de que se topen con ellos.
-¿Cómo son?-pregunto Nami.
-No lo sé-respondió-siempre llevan el rostro tapado por su capucha con un característico seis romano al medio, pero de solo verlos se me eriza la piel.
Eso causó un escalofrió entre los tres muchachos presentes en la tienda, en eso la vendedora se dirigió a la puerta, la abrió y miró para ambos lados y miró a los tres.
-Ahora mejor váyanse a su casa, donde estarán seguros.
-Si señora-dijeron los tres muy nerviosos mientras salían del establecimiento rápidamente en la ya casi oscura calle.
Ya afuera de ahí, todo Nanohana parecía desierto, había muy poca gente afuera de sus casas y todos parecían irse para sus casas lo más rápido posible sin siquiera verse las caras.
-Nami, ¿Qué tal si nos vamos por el atajo de Melkis-san?-preguntó Chopper.
-Me pa-parece una espectacular idea Nami-comentó Usopp.
-Estoy de acuerdo-determinó la chica.
Para llegar al atajo debían pasar cerca de la Posada de Rubi's, donde tuvieron el encuentro con los desagradables New Wave Baroque, pero lo bueno es que no se les ha visto desde aquel incidente.
-Al parecer la Posada está cerrada al parecer-dijo Nami viendo el sitio que estaba muy deplorable, pero tenía las luces encendidas.
-Pero vele el lado bueno, no están esos maleantes de Tigre-puntualizó Usopp.
Mientras pasaban cerca se oyó un fuerte estruendo, como si se rompieran una gran cantidad de vajilla acompañado de un gemido de dolor.
-¿¡Que fue…!?-exclamaron Usopp y Chopper, pero rápidamente Nami le cubrió la boca para que no gritaran.
En eso, la chica se asomó por una pequeña ranura de una ventana cerrada con puertas de madera, ahí voy a alguien que les era muy familiar, era Cassim, el muchacho que les atendió la noche en que estuvieron allí, estaba recostado sobre una de las mesas del bar, estaba muy maltratado, tenía la aprecian de haber sido arrojado contra ella y tenía muy mal aspecto, con varios golpes en la cara, moretones y sangre de narices. En eso se apareció lo que parecía ser un brazo, que parecía ser el agresor del joven mesero.
-Bien… essspero que eso te ayude a recordar-dijo una voz muy suave y a la vez escalofriante.
-Les… ¡cof!... que no… se nada- dijo en su defensa, pero no era lo que quería escuchar el agresor, en repuesta dio un fuerte golpazo a la mesa dejando un agujero al lado de la cabeza de Cassim, quien miró aterrorizado la brutalidad de su agresor.
-No me dejasss opción… muchacho-dijo mientras de desaparecí por un instante-hermano, pásssame el aceite.
Al parecer, el misterioso agresor estaba con más compañía, al parecer, el compañero era su hermano, al rato volvió con lo que parecía ser una cantimplora de metal negro, removió el corcho que cubría la boca y acercó la cantimplora a la cara del muchacho mientras la volteaba lentamente para verter el contenido en la cara de Cassim.
-Esssto niño, te va a doler mucho-dijo con ironía el agresor.
-¡Por favor! ¡Juro que no se nada de lo que me preguntan! ¡No tengo idea de quienes eran! ¡Déjenme ir! ¡Se los suplico!-gritó Cassim tratado de liberarse del torturador, mientras lentamente, este volteaba más y más la cantimplora y finalmente empezó a fluir el líquido de la boca de la cantimplora mientras el muchacho gritaba de dolor mientras caía el líquido transparente como el agua en su cara y salía humo de ella.
Nami quedo horrorizada por lo que estaba viendo, fue un espectáculo macabro, se fue hacia atrás mientras ahogaba un grito de miedo que sentía al ver el dolor que sentía Cassim y cayendo sentada en el suelo, eso llamó la atención del agresor que miró a la ventana y de este se asomaron otros dos encapuchados al haber escuchado también el sonido que provenía de afuera del bar.
-Nami, ¿Qué fue lo que pasó?-pregunto en voz baja Usopp que igualmente estaban asustado.
Nami no dijo nada, estaba paralizada del susto, igualmente Chopper, auque no vio lo que había pasado dentro del establecimiento, su miedo parecía ser irracional a la situación como si supiera que era lo que estaba adentro.
-¡Nami, reacciona!-susurro otra ves Usopp, haciendo que finalmente la pelinaranja reaccionara.
Miró rápidamente al de la nariz larga para luego ver a la puerta de bar, se percató de que los encapuchados se acercaban a la puerta.
-¡Vámonos de aquí!-exclamo en voz baja la chica agarrando a Usopp de su característica nariz, par luego percatarse de que Chopper estaba paralizado frente a la puerta invadido por un miedo desconocido. No le quedó más opción que volver por lo más rápido posible, la manija de la puerta se estaba moviendo emitiendo un rechinido metálico. Logró retirar al renito con éxito antes de que se abriera la puerta y pudiendo así esconderse en una esquina del establecimiento.
Los tres encapuchados salieron del lugar con gran brusquedad, no se veían muy contentos debajo de las capuchas que les cubría el rostro que digamos, los tres se asomaron de su escondite detrás de la esquina para ver. Eran altos, el de mayor altura parecía ser del mismo tamaño que el de Zoro, mientras que el más bajo era del mismo tamaño que Nami, los tres llevaban togas negras con amplias mangas, en sus espaldas tenían una extraña joroba como si les hubieran puesto un bulto debajo de sus ropas, y los bordes de sus togas se les levantaba por la presión que ejercían las armas que portaban, vestían con elegantes camisas, pantalones de montar negros y botas del mismo color que los pantalones, el rostro, como ya dije lo tenían tapado por el gorro de la capucha con un enorme seis romano al frente y en sus manos llevaban guantes de cuero negro.
Sin duda, esos eran los hombres que le había advertido la anciana vendedora de hace un rato, y en verdad eran temibles y ejercían intimada, en todo lo que podía pasar en la noche, tenían que encontrarse con ellos.
Los tres estaban paralizado observando desde su escondite a los tres encapuchado que observaban a hacia fuera del local, hasta que vieron algo que les llamó la atención, eran los paquete de compras de los tres, ¡los habían olvidado!
Los encapuchado se dirigieron rápidamente a los objeto en el suelo, se pusieron en cuclillas los cogieron con sus mano y empezaron a olerlos como si fueran perros de caza, analizaron las cosas, para luego hablarse entre sí en un leguaje que parecían siseos de serpiente.
-N-N-Nami, ¿Qué es lo que están haciendo?-pregunto en voz baja Usopp aterrorizado mientras sujetaba al congelado Chopper.
-P-parecen estar olfateando-dijo la chica a medio dominar su miedo.
De repente, la mano de Nami se arrastró un poco en el suelo, haciendo un poco de ruido, eso causó que los tres encapuchados voltearan para ver que fue eso, los tres se escondieron rápidamente y se abrazaron del miedo, querían correr, pero algo les impedían poder hacerlo, era como una fuerza que los amarraba al suelo y los dejaba inmóviles al suelo.
¡Váyanse por favor, váyanse! Se gritaba a su interior mientras de sus ojos les salían lágrimas como si fuera una niña asustada.
Era también el mismo caso el de Usopp, que parecía estar a punto de llorar, pero dentro de sí se gritaba a sí mismo ¡Muévete!
Pero en el caso de Chopper, que ya estaba desde hace mucho rato invadido por el pánico que al parecer ejercían esos tres hombres encapuchados.
Se empezaron a escuchar pasos que se venían hacia ellos seguido del deslizamiento de un cuchillo siendo sacado de su vaina, eso causó un mayor estremecimiento entre los tres aterrados, al parecer el extraño estaba decidido a investigar y si era necesario, matar a los que estaban escondidos.
Repentinamente, se detuvieron los pasos. Una combinación de un siseo con un gruñido comenzó a oirse al lado de ellos mientras que una mano cubierta por un guante se apoyaba lentamente de la esquina de la muralla del establecimiento, luego se empezó a asomar un cuchillo de hoja curvada, a continuación el rostro encapuchado del hombre. Era el final.
-¡Hola! ¿¡Hay alguien allí!?-grito una voz, eso causó que el extraño mirara hacia el final de la calle y luego miró a Nami, Usopp y Chopper quienes ya se habían cubierto con sus brazos para no ver al sicario.
-Te sugiero que guardes tu cuchillo y te vayas por donde viniste víbora-ordeno la voz.
El encapuchado lo miró por un rato, miró por última vez a los tres asustados, se sintió un sonido como el de un olfateo, luego accedió a la orden y rápidamente con el sonido del flamear de una capa desapareció.
-Señorita, ¿se encuentra bien?-preguntó una voz muy agradable, Nami miró para quien era sintió un vuelco en el corazón al ver quien era esa persona que les salvó la vida.
Era un muchacho muy apuesto, su rostro era anguloso y delgado, cabello negro azabache, ojos azules y tez pálida.
Vestía con ropas negras al igual que su abrigo de cuero que denotaban su delgado aspecto y portaba como arma un arco de madera (que en ese momento lo llevaba en sus manos) y un carcaj cargado con flechas.
-Señorita, ¿se encuentra bien?-preguntó nuevamente el joven a Nami, lo que causó que a ella se le subieran los colores al rostro.
-S-s-si, e-estoy bien-tartamudeó nerviosa.
-Me alegra-dijo sonriente ofreciéndole una mano para poder levantarse del suelo, la chica se volvió a sonrojar nuevamente y accedió a la oferta del joven, mientras le observaba como si tuviera ojos para él.
-Disculpen la interrupción-interrumpió Usopp-pero sería mejor irnos lo más pronto posible.
Eso para Nami le arruinó el momento, lo cual causó que el joven mirara a Usopp que sostenía aún a Chopper que no se había recuperado de su ataque de pánico.
-Es mejor que nos vayamos ahora-sugirió el joven-esos tres puede que vuelvan en cualquier momento, y con compañía.
Cogieron los paquetes tirados, pero esta vez con la ayuda del joven misterioso que les salvó la vida de esos tres misteriosos hombres, y salieron lo más rápido posible del lugar, el hecho de volver a ver esos tres encapuchados era algo de temer y algo que ningún ser en este mundo quisiera ver de nuevo.
No hubo conversa alguna entre los cuatro personajes, hasta que salieron por fin de Nanohana, ya afuera un viento helado empezó a soplar, haciendo que Nami, que vestía con una tradicional falda corta y una camiseta de mangas cortas hicieron que la chica se le pusiera la carne de gallina. El joven se sacó su abrigo y se lo puso a la pelinaranja sobre sus hombros.
-Arigato-dijo Nami aceptando la oferta del joven-disculpe, ¿Cuál es su nombre?-pregunto tímidamente.
-Oh… verdad, que descortés de mi parte, mi nombre es Trevor ¿y el tuyo?
-Nami, Trevor-san.
-Nami-dijo pensativamente-que bonito nombre.
Eso hizo que Nami se sonrojara otra vez, miró el oscuro suelo arenoso en el que estaba caminando, junto con Trevor a su lado, se sentía protegida, acto seguido, el joven le ofreció su brazo, una oferta que no pudo rehusar, luego de agarrarse de su brazo, apoyó su cabeza en el hombro de Trevor, quien la miró sonriente, mientras que ella lo miró con una mirada de ternura, para luego cerrar su ojos.
Atrás de ellos, Ussop y Chopper se reían entre dientes por lo graciosa e inusual que actuaba su nakama, lo que causó que se percatara, causándole una cierta incomodidad, pero Trevor la miró para calmarla.
-Ellos son tus amigos ¿no?
-Si, son mis amigos y nakamas, hemos viajado mucho por todo Grand Line.
-¿¡Por todo Grand Line!?-exclamo sorprendido-eres muy valiente debo decir.
-Gracias-respondió- ¿y que hacías ahí en la calle afuera?
-Buscaba esos tres hombres, se hacen llamar los Hermanos 666, son los asesinos y cazadores de Tigre, al parecer buscaban a unas personas.
Eso causó unos escalofríos en los tres, era probable que el sujeto con pinta de vago los hubiera delatado a Tigre y para peor, el usurpador del trono ahora los quería muertos o quizás algo mucho peor.
-Trevor-san, ¿Qué hacía persiguiendo a esos tres hombres?-preguntó Nami.
-De partida, los Hermanos 666 están buscando a un tal Kohza, que es el líder rebelde que se niega a obedecer la órdenes del tirano del trono, buscaban el modo de derrocarle de manera que no se diera cuenta que fue lo que lo atacó y expulsó del trono, hasta que uno de los espías de Tigre le informó y desde ese momento, los Hermanos 666 lo están cazado como un animal, y es obvio que cuando le encuentren… lo van a matar.
-¿M-m-matar?-preguntó Usopp asustado interrumpiendo la conversa al escuchar las palabras de Trevor, le invadió el pánico, ya que si Trevor decía la verdad.
-O peor aun, comérselo…
Nami levantó la cabeza del hombro de Trevor del susto, al escucha eso quedó estupefacta, no podía creer que Tigre, entre sus Caballeros de la Venganza tuviera caníbales, eso es algo preocupante, y a la vez aterrador. Eso mismo pensaron Usopp y Chopper, que aunque no sea humano el hecho de saber que un ser viviente de una especie tuviera la capacidad de comerse a sus semejantes.
-¿Por qué los sigues?-preguntó Nami por la salud del joven.
-Los sigo-explicó- porque ellos arruinaron mi vida, hace dos meses, ellos vinieron a la granja de mi tío quien sabían unos detalles de donde se encontraban los rebeldes, entonces una noche tenebrosa ellos llegaron a la granja, cogieron a mi tío y lo torturaron para hacerlo hablar, pero no sacaron nada de él.
"Entonces, recurrieron al aceite, una sustancia corrosiva que destruye la carne y los tendones, aunque el dolor fuera insufrible… no dijo nada, se rehusó, para luego ser asesinado por ellos e incendiaron nuestra granja como remate, ahora mi tía y yo lo hemos perdido todo por culpa de ellos.
-¿Los rebeldes?-preguntó Chopper.
-No, me refiero a esos asesinos, que me quitaron todo lo que era un tesoro para mí y querida tía.
Hubo un rato de silencio, Nami recordó como en tiempo, en su infancia lo había perdido todo por un grupo de piratas tritones mataron a su madre Bellemere y la forzaron a trabajar con ellos para poder comprar la libertad de su aldea.
-Entiendo lo que sufriste, Trevor-san-dijo Nami con tristeza-yo también perdí a mi madre por culpa de unos piratas.
Trevor la miró con una sonrisa, para luego acariciar suavemente su cabeza.
-Veo que no somos tan distintos tú y yo.
-Melosos-dijeron en voz baja Usopp y Chopper un poco molesto por dejarlos olvidados con toda la carga.
Ya estaban llegando a la costa donde estaba anclado el Thousand Sunny, cuando Trevor se detuvo bruscamente, haciendo que Nami casi cayera, pro rápidamente pero por suerte los brazos de Trevor la sujetaron quedando de frente a él y lo miró fijamente a los ojos quedando cautivada, mientras Usopp y Chopper miraban esto con malicia.
-Perdona, a veces puedo ser un poco brusco.
-N-no importa-dijo sonrojándose.
-Me tengo que ir Nami, debo seguir a esos tres no es fácil encontrarlos y ahora que sé que están en Nanohana, por fin podré saldar cuentas con ellos.
-¿Te volveré a ver?
-En cuanto mi deuda esté saldada con esos monstruos.
Liberó a Nami de sus brazos, acomodó su arco y carcaj, tomó las manos de la pelinaranja por última vez, le dio un beso en la mejilla, Usopp y Chopper se empezaron a reír entre dientes, ambos tenían en sus manos un chisme muy apetitoso para contarle a los demás cuando lleguen.
Trevor no tenía más que hacer, hizo una reverencia al narizón y al renito, y desapareció en la oscuridad de la desértica noche. Nami no perdió la vista al joven, hasta que no le vio más, en eso se volvió a sus olvidados nakamas, se acercó a ellos los agarró de sus cabezas y las chocó la una contra la otra, dejándoles en el suelo con el característico hematoma en la cabeza saliéndole humo de la hinchazón.
-Que les sirva de lección-dijo la chica sacudiéndose las manos de haber terminado su trabajo.
-Perdón-dijeron los dos.
-Ya levántense, mis cosas no se cargan solas.
Y así lo hicieron, durante el último trayecto hacia al barco y campamento, Nami andaba casi flotando en las nubes, parecía ida pensando en el misterioso Trevor, y en cuanto Usopp y Chopper con gran desagrado debían cargar tanto sus cosas como las de ellos.
-Sabes Chopper-dijo Usopp con enojo.
El reno lo miró en su estado Walk Point.
-Hay algo que no me agrada de ese tal Trevor.
-El ser un engreído y arrogante…
Pero antes de poder continuar con su lista, pero Nami se percató haciendo que se callaran abruptamente.
Ya llegando al a donde estaba el Sunny Go, todos menos Sanji que el parecer estaría cocinando o lavando platos. Los que estaban allí, estaban sentados alrededor de la fogata que había hecho Melkis la vez pasada.
Como siempre, Melkis y Robin estaban sentados juntos, el druida había puesto su poncho como alfombra para sentarse junto con la arqueóloga mientras estaban conversando de los múltiples gustos que tenían en común, mientras Zoro dormía una siesta frente al fuego, Franky y Brook cantaban muy contentos "El Sake de Binks" y Luffy se divertía jugando con los Kung Fu Dugongs.
Cuando se percataron de la llegada de los tres, Luffy salió corriendo a recibir a sus amigos que habían llegado de las compras.
-¡Nami, Usopp, Chopper! Por fin llegaron, ¿Cómo les fue en las compras?
-Si, nos fue muy bien, ¿no es así Nami?-dijo Usopp codeando a Nami.
Nami miró con enojo a Usopp, a quien agarro de la cabeza y lo arrojó al arenoso suelo, Luffy se quedó mirando sin entender lo que pasaba entre ellos tres.
-¿Qué es lo que pasa?-preguntó Luffy sin aún entender.
-Lo que pasa Luffy-dijo Chopper-¡es que Nami tiene novio!
-¡CHOPPER!-exclamó Nami enojada.
En la cocina del barco, la palabra de "novio" llegó a los oídos de Sanji, quien soltó los platos repentinamente que se hicieron añicos.
-¡NOVIOOOO!- gritó desde el barco.
Todos se quedaron mirando al Sunny, mientras que el cocinero bajaba corriendo hasta llegar al grupo de afuera y luego estar de rodillas frente al Nami tomándole una mano.
-¡Ay! ¡Nami-swan! ¡Dime que eso es mentira!-grito a llantos mientras le salían lágrimas de su ojo descubierto.
-¡No es mi novio!-explicó enojada.
-¿Y que es entonces Nami?-pregunto Usopp con ironía.
Nami se quedó mirando a todos los que la estaban mirando, los ojos de todos la miraban inquisitiva, menos Zoro que seguía durmiendo su siesta.
Nami se sentía acorralada por sus amigos, no sabía que hacer más…
-¡Ahh! ¡Que les incumbe!-exclamó enojada-¡Es solo un amigo y punto!
Todo se quedaron en silicio mirándola, por un lapso de unos minutos solo se escuchó el sonido de la madera consumiéndose en el fuego, Zoro se despertó y miró para ver que era lo que pasaba.
-Además deberían saber que esa no es la noticia más importante de la noche-puntualizó- Allá en Nanohana, nos están buscando.
Melkis levantó la vista.
-¿También son amigos tuyos?-preguntó Luffy alzando el brazo.
-¡No idiota!-exclamó-al parecer, son hombres de Tigre y nos están buscando, y sus intenciones no son muy buenas de lo que digamos.
-¿Cómo lo saben?-preguntó Robin parándose de donde estaba sentada con Melkis.
-¿Recuerdan al mesero de la Posada de Rubi's?-pregunto-Pasamos por ahí, estaba completamente cerrado, adentro escuchamos unos ruido muy misteriosos, golpes y el quebrar de cosas como plato o vasos, me asomé para ver que eran y vi a tres encapuchado golpeándolo.
-¿Encapuchados?-preguntó Melkis exaltado-¡Dime como eran sus capuchas!
-Eran negras y tenían un seis romano al frente que les tapaba la cara-respondió Usopp tranquilamente.
Melkis quedó ensimismado, con los ojos desorbitados, al parecer era algo preocupante y muy serio.
-¡Oh no! ¡Oh no! ¡Oh no!-murmuró preocupado con las manos en la cabeza.
-Druida-san ¿Qué es lo que ocurre?-preguntó Robin poniendo su mano en un hombro.
-¡Barzul*!-exclamó Melkis-Díganme, ¿los vieron?
Hubo un rato de silencio entre lo tres.
-¡Respondan!-bramo el druida-¿Los vieron o no?
-Si.
-¿Fue de cerca?
-Si
Melkis empezó a pasearse de un lado a otro con mucha preocupación al respecto, al parecer no era nada bueno para ellos.
-¡Oi! Melkis-dijo Luffy- Hay algo malo en eso.
En eso el druida se quedó mirándole con cierto enojo por un rato.
-Agarren todo lo que puedan llevarse consigo y escondan el barco, nos vamos.
-Mmm… Oye, espera ¿Qué es eso de que nos vamos?
-Estuvieron cerca de ellos, por lo tanto han identificado sus olores.
-¿Olores?-preguntó Usopp.
-¿Sintieron un sonido como el de un olfateo?
-Pues… si
-A eso refiero, han memorizado sus olores, es evidente que los están siguiendo por el olfato.
-Y que son eso hombres encapuchados-preguntó Sanji
-Se hacen llamar Hermanos 666, pero el nombre su raza es Ouróboros
Una brisa pasó por el lugar, haciendo que casi el fuego se apagara.
-No sé si ese el l nombre autentico de su raza, o ellos lo han elegido, sea como fueres, si tiene nombres individuales los mantienen ocultos. Nunca se había visto a los Ouróboros hasta cuando Tigre y los Caballeros se tomaron el poder. Debió conocerlos durante sus viajes, y los puso a su servicio, se sabe poco o nada de ellos. Sin embargo, les puedo asegurar que no son humanos, porque una vez cuando los seguí vi fugazmente la cabeza de uno, observé que tenían la cabeza de una serpiente y un largo cuello, ojos tan grandes como mi puño-dijo cerrando el puño- y piel negra y escamosa. Lo que es un misterio para mí es como aprendieron a hablar. Sin duda el resto del cuerpo de los Ouróboros es igual de extraño, y por eso ocupan capas independientes del tiempo que haga.
"En cuanto a sus facultades, les diré que son más fuertes que ningún ser viviente en la tierra o en el agua, pueden saltar alturas inhumanas, pero no pueden usar la magia. Y tienen que estar agradecidos por ello, por que si supieran utilizarla, ya estaríamos en sus garras. También sé tienen una gran aversión a la luz del sol, auque eso no los detendrá si están decididos a actuar. Por otra parte, no comentan el error de subestimar a los Ouróboros porque son sagaces y muy astutos.
Hubo un rato de silencio, nunca habían escuchado que pudiera existir tal aberración de la naturaleza, eran en verdad unas pesadillas vivientes, algo que a nadie le gustaría encontrarse en un callejón oscuro y desolado, los más cobardes como Brook, Usopp, Chopper y Nami, estaban que se desmayaban del miedo a esos monstruos.
-C-c-cuanto hay de ellos-preguntó Usopp consumido por el miedo.
-Por lo que sé, los tres que han visto. Puede que haya más. Tal vez sean los últimos que queden de una raza en vías de la extinción. Son los cazadores personales de Tigre, porque cuando llega a los oídos del tirano, el rumor de un grupo de infiltrados en su poderío, los envía para investigar, siempre dejan una estela de muerte a su paso. Y van a venir directo hasta aquí, ya que los olieron.
-No te preocupes Melkis-dijo Luffy dándole unas palmadas en la espalda-si se atreven a acercarse aquí, vamos a hacer que se arrepientan.-mientras se tronaba los nudillos.
En eso Melkis le dio un golpe con el bastón en la cabeza.
-¿¡Que parte de son sagaces, astutos y crueles no esperes que peleen con nobleza!?
Luffy se quedó mirando sin entender.
-Lo que quiero decir, es que cuando peleas con uno frente a frente, hay otro que te va a atacar por la espalda.
-¿Cómo sabes tanto de ellos?-preguntó Zoro.
Melkis miró al espadachín por un rato, luego miro a los demás.
-Una vez, me los encontré en Katorea, vi como atacaban a un hombre y se lo llevaban a la oscuridad, al parecer tenían hambre cuando los seguí hasta las afueras a un campamento que tenían afuera de la ciudad, y al parecer fueron a Katorea por comida, debo decir que por ese hombre llegué tarde, ya que cuando encontré el campamento, encontré una pila de huesos fresco que tenían aún trozos de carne arrancado por dientes muy filudos y pequeños, y ahí fue cuando los vi sin sus capuchas. Lo peor fue para mí, ya que el viento estaba en mi contra, se percataron de mi presencia. Y debo decir que tuve mucha suerte de escapar de ellos, sino, habría sido el postre.
Todos miraron al druida por un rato, se veían en sus ojos lo aterrador que podían ser esas extrañas criaturas cuando se trata de comer.
-¿Entonces que debemos hacer Melkis-san?-preguntó Robin.
-Empaquen y escondan el barco, nos vamos lo más rápido posible de aquí.
Y así lo hicieron, todos empacaron sus cosas lo más rápido posible y lo más útil que podían llevar por ahora, comida, mantas, tiendas de acampar, cacerolas y barriles de agua.
Ya todos estaban listos para irse lo más rápido posible.
-Melkis estamos listos par irnos-dijo Luffy.
-Perfecto-dijo mirando por los alrededores del lugar-¿No van a esconder el barco?
-No te preocupes-dijo Chopper-Los Dugongs lo cuidaran.
-Bien, entonces vámonos.
Todos bajaron de uno en unos del Sunny y luego bajaron sus cosas y bultos, estaban a punto de irse en dirección a Erumalu, pero algo los frenó abruptamente. Chopper se paralizó, y un pánico lo invadió.
-¿Qué es ese sonido?-preguntó Sanji.
Melkis cerró los ojos, mientras el escuchaba el sonido, era un siseo, se hacía cada vez más fuerte y luego un gruñido como el de un reptil.
-Oh no, están aquí.
Luffy, Zoro, Sanji y Franky se pusieron en guardia mirando a todas partes, el siseo comenzó a desvanecerse lentamente.
-¿Se están hiendo?-preguntó Robin.
-No lo creo…
Un sonido metálico como el sacudir de una cadena empezó a resonar entre las rocas del la costa.
-¿Qué es ese sonido?-preguntó Luffy, pero antes de percatarse, algo le derribó al suelo.
En el suelo, Luffy estaba inmovilizado por una cadena metálica negra y parecía estar compuesta por tres extremos la cadena y en cada extremo había tres esferas negras también de metal.
-Me siento débil-dijo Luffy, era obvio lo que era Kairouseki, la debilidad de los usuarios de Frutas del Diablo.
Luego de esto, Robin fue la siguiente en ser derribada con las cadenas de Kairouseki, y en un breve momento algo que parecía una abeja se clavó en el brazo de Zoro, un dardo envenenado con narcóticos.
De las rocas una figura alta encapuchada surgió, emitía un siseo amenazante y miraba a los Mugiwaras y Melkis como si fuera un ave de rapiña, mientras ladeaba su cubierto rostro. Sacó de sus negros atavíos dos cuchillos con una hoja curvada como lenguas de fuego.
-¿Quién mierda son?-preguntó exaltado Sanji
-Son ellos…-respondió Melkis sin aire.
El Ouróboro saltó de su lugar donde estaba posado, dio un giro de trescientos sesenta grados para luego aterrizar de pie frente a ellos emitiendo su feroz siseo.
Sin dudarlo dos veces el monstruo se arrojó contra Zoro, quien aún no estaba siendo afectado por el narcótico que le habían inyectado con el dardo.
El espadachín logró sacar dos de sus tres espadas a tiempo para poder bloquear los golpes del Ouróboro, en verdad era muy fuerte y muy rápido. Apenas podía bloquear los ataques de su adversario que eran tan violento y agresivos que sacaban chispas con los golpes de sus cuchillos.
En otra ocasión, Zoro no habría tenido dificultada en responder a los ataques de su oponente, pero al parecer, el efecto del dardo envenenado, estaba comenzando a surtir efecto sobre él. Empezaba sentir los músculos débiles y adormecidos; ya no podía sostener por sí mismo sus espadas, y para colmo la criatura le quitaba terreno que parecía tirársele encima.
Antes de que alguien pudiera hacer algo para ayudarle, otro Ouróboro salió de atrás de las rocas. Este estaba armado con una ballesta muy revolucionaria, ya que esta contaba con recarga en los lados como si fuera una ametralladora. Comenzó a disparar a los otros que aún estaban en pie.
-¡Corran!-gritó Usopp agarrando al paralizado Chopper.
Todos corrieron para esconderse detrás de una roca para poder salvarse de lo virotes que arrojaba el encapuchado a través de su ballesta. Esto parecía ser una emboscada muy bien preparada por esos monstruos y lo sorprendente es que fue preparada en poco tiempo, Melkis les había advertido de ello, en verdad eran sagaces y astutos.
-En verdad debo admitir que son hábiles-dijo Franky acomodando su brazo izquierdo para sacar una de sus armas.
-¡Debemos ayudarlos!, no podemos dejarlos así- dijo preocupado Usopp mientras sacudía a Chopper para que volviera en sí.
-Bien, entonces entremos en acción-dijo Nami.
Todos se acercaron a ella, incluso Melkis para escuchar el plan de la chica para salvar a sus amigos de las bestias encapuchadas.
-Esto es lo que tengo planeado, Franky y Usopp cúbranos mientras que Sanji, Melkis y yo vamos a rescatar a Luffy, Zoro y a Robin.
-Nami-san-interrumpió Brook- ¿Y yo? ¿Qué voy hacer?
-Cuida a Chopper-dijo apuntando al reno en shock.
-¿Y después me vas a decir que bragas llevas puestas esta noche?
-Nishh… ¡Solo hazlo!-ordenó Nami al esqueleto.
Y así comenzó la operación de rescate, Franky se preparó activando su Beans Left y Usopp sacó su Súper arma Kabuto, empezaron a responder los ataques del Ouróboro, pero el ser a diferencia de la hábil puntería de ellos, la criatura no tenía dificultad de esquivar sus disparos haciendo movimientos acrobáticos entre las rocas y a la vez disparando a sus agresores.
Con esa distracción, Nami, Sanji y Melkis fueron al rescate de los tres restantes, Nami fue directo a rescatar a Luffy.
-¡Oi! ¡Nami, aquí estoy!-gritó el chico de goma que estaba atado por las cadenas de Kairouseki. Nami trató de forzar las cadenas, pero fue inútil, estaban muy bien firmes contra Luffy.
-No me queda otra-dijo mientras agarraba a Luffy de la cabeza y comenzó a arrastra sobre la arena.
Mientras que Melkis fue por Robin, en un principio Sanji iba a su rescate, pero al ver que Melkis también iba a su rescate, prefirió dejárselo a él. Y a cambio fue a regañadientes a ayudar a Zoro que ya apenas podía sostenerse en pie contra su adversario.
-Tranquilo cabeza de marimo me ayude.
-No… necesito que… me… ayudes Ero-cook- respondió el debilitado Zoro quien bloqueaba el golpe mortal de su enemigo con sus espadas soltando a su alrededor chispas y esquirlas por la fuerza bruta de ambos contrincantes. Pero las cosas no iban bien para Zoro, parecía estar perdiendo contra el encapuchado. Aunque su rival y camarada no quería su ayuda, tenía que hacer algo.
-Bien, auque tú no lo quieras…-dijo Sanji preparándose para atacar al enemigo. Saltó lo más alto – ¡Épule Shoot!- gritó mientras dirigía el golpe al hombro de la criatura para poder desarmarla. Pero, debajo de las arenas surgió lo que parecía ser una cadena negra terminada por un contrapeso en forma de punta cónica, que rápidamente la cadena se enredó en la pierna del cocinero, Sanji quedó sorprendido al ver lo que veía. ¿De donde surgió eso? Pensó al ver la cadena que sujetaba su pierna. Sintió un tirón fuerte por parte de la cadena que le hizo perder su equilibrio y cayera en la arena, cerca de donde surgió la cadena negra que lo había apresado. Miró la cadena que se movía lentamente como si alguien la arrastrara hacia una trampa. Trató de soltarse, pero fue inútil, luego, algo empezó a salir debajo de las arenas. Era otro encapuchado, era más alto que el tirador, pero más bajo que el que estaba peleando con Zoro. El encapuchado miró a Sanji al igual que lo hizo el primero, se percató que la cadena terminaba en una especie de hoz del mismo color, en pocas palabras el arma era un kusarigama, un arma fabricada para primero inmovilizar a su adversario con la cadena, atraerlo hasta el portado y luego dar el golpe mortal con la hoz del otro extremo.
-¡Sanji!-gritó Nami que aún arrastraba a su capitán en la arena, vio como el cocinero era arrastrado por el Ouróboro hasta donde estaba él para darle el golpe mortal. Melkis quien ya estaba llegando con Robin quien era cargada en el hombro del druida, escuchó el grito de la chica y vio como Sanji estaba en peligro y debía ayudarlo. Dejó delicadamente a la arqueóloga en la improvisada trinchera y corrió a la ayuda
-¡Kveykva*!-gritó el druida y un relámpago salió del bastó que golpeó a la criatura haciéndola caer al suelo en un estado de shock.
Luego fue contra la otra criatura, que disparaba contra ellos y esquivaba con mucha facilidad los disparos de Franky y Usopp, la apuntó con el bastón y gritó:
-¡Jierda*!- y una bola de luz golpeo a al Ouróboro y lo derribo de las rocas haciéndolo carea detrás de ellas.
Zoro, quien aun mantenía una irregular pelea contra el que parecía ser el líder de los tres encapuchados, tubo un leve desequilibrio, momento que aprovecho la criatura para darle un golpe fatal. Clavó su cuchillo en el hombro del espadachín, este lanzó un grito de dolor muy fuerte, como si el corte le quemara.
-¡Brinsigr!-gritó y una bola de fuego salio de la punta del bastón hiendo en dirección al encapuchado. La capa del Ouróboro se prendió haciendo que el monstruo entrara en pánico y comenzara a chillar del horror, soltó sus cuchillos y al igual que sus hermanos, emprendió la retirada mientras las llamas ardían a su alrededor.
Mientras se escapada la luz de fuego empezaba a desvanecerse en la oscuridad, al parecer se quitó la capa para poder librarse de la llamas que lo atormentaban.
Melkis se quedó mirando por un rato susurró algo en voz baja mientras veía el horizonte, luego miró hacia el borde del río, para luego dirigirse a Zoro para ver como estaba.
-Ten, Zoro-vodhr*, pero solo bebe un sorbo-dijo Melkis mientras sacaba de su poncho una botellas con un líquido dorado. Zoro tomó la botella del druida y bebió lo que indicó Melkis.-el Faelnirv* anulará los efectos del narcótico, ahora debemos irnos. No nos conviene que nos quedemos aquí.
Le extendió una mano al espadachín quien sentía nuevas energías renovadas después de su pelea contra el líder de los Ouróboros, luego cogió sus espadas y fueron por Sanji quien se estaba sacándose la cadena de su pierna.
-Maese Sanji, ¿te encuentras bien?-preguntó Melkis.
-Si, estoy bien no me hicieron nada terrible-dijo arrojando la cadena lejos-Y tú marimo, ¿cómo estas tu hombro?
-Bien… bien.
Tras la roca, todos reunidos Robin y Luffy ya se habían despojado de sus cadenas que los habían inmovilizado, mientras Melkis revisaba la herida de Zoro, al parecer era algo grave, en los bordes de la yaga habían marcas como la piel hubiera sido quemada.
-¡Por los cuernos de Cernnunos*! (nota: Cernnunos, es el dios Celta de al abundancia, su aspecto es de un hombre barbado con cuernos de ciervo en la cabeza).
Todos miraron a Melkis por lo que lo había desconcertado, vieron la herida en el hombro de Zoro, "¿cómo un cuchillo podría haber hecho algo así con solo haberse encarnado en la carne?" Fue lo que ha mucho les llegó en las cabeza de solo verla.
-¿¡Que clase de arma puede hacer algo así!?-preguntó Franky al druida.
-Una que fue untada en aceite, Aceite de Quimera Roja. Está hecho a base de pétalos y néctar de la planta Quimera Roja, una planta que crece en una isla muy lejos de Grand Line y esmuy escasa. En su estado natural puede dar lustre a la joyería como perlas, diamantes entre otras, y las hace más resistentes. Pero combinando con otras sustancias adquiera la propiedad de corroer cualquier tipo de carne.
-Como cualquier ácido-comentó Usopp con desdén.
-Si, claramente. Pero lo que lo hace tan diferente es que este ácido solo corroe la carne y deja todo lo demás intacto, puede disolver los tendones y los huesos, y dejar todo lo demás intacto: puedes meter cualquier cosa en el aceite, y sacarlo sin dificultad y sin que se haya alterado. Eso la convertiría en el arma favorita de tortura y asesinato.
-Eso fue lo que usaron-susurró Nami exaltada y a la vez horrorizada al recordar los gritos del mesero Cassim cuando los Hermanos 666 empezaron a derramarlo en su cara.
-Tiene millones de usos, desde ponerla en la punta de las armas, hasta ponerlas en las sabanas de la cama para que la persona se queme viva. Las heridas cicatrizan muy lento, es muy cara y difícil de conseguir en ese estado.
-Interesante historia-comentó Zoro con sarcasmo- Ahora, ¿tienes algo para cura esta herida?
-Si, pero te va a doler un poco.
Puso su mano izquierda en la herida.
-¡Waisé heill *!-la mano de Melkis empezó a resplandecer causándole un leve dolor en el hombro a Zoro. Cuando Melkis sacó su mano de la herida había desaparecido-¡Como nuevo! ¿Que te parece?
Zoro movió su brazo con suavidad para ver su estado, notó que ya no sentía el dolor que tenía hace un rato y se sentía mejor, con nuevas energías.
-Gracias.
-No es nada, recuerda que estoy aquí para ayudarles y para que me ayuden.
Unos desgarradores y lejanos gritos metálicos empezaron a resonar entre las rocas de la costa.
-Son ellos, y al parecer están muy furiosos.
-¡Esta vez los vamos a derrotar!-exclamó Luffy muy emocionado mientras se tronaba los nudillos.
-No, debemos huir al río.
-¿Mmm? ¿Por qué? Si esta vez estoy listo para enfrentármelos.
-¿Y que tal si vuelven a hacer nuevamente sus artimañas? ¡No voy a poder curar a todos de quemaduras de Aceite de Quimera Roja!
Luffy se quedó mirando al druida que lo miraba con cierto enojo luego miró hacia donde provenían los metálicos gritos de lo Ouróboros que parecía que estaban cerca.
-Bien brujo, nos vamos. ¡Escuche monstruos!-gritó Luffy molesto- ¡Quizás hoy no, pero nos las van a pagar! ¡Entendieron, nos la! …
Pero antes de que pudiera terminar de decir lo que tenía que decir, Melkis le dio un golpe en la cabeza llamando así su atención, Luffy vio como sus demás nakamas se iban de ahí lo más rápido posible.
Estaban a punto de llegar al río, era para todos el final del camino, y los Hermanos 666 se acercaban velozmente hacia donde estaban.
-¡Y ahora que hacemos!-exclamó Usopp preocupado quien aún sostenía a Chopper en su brazos.
-Déjenme esto a mí-dijo Melkis. El druida empezó a sacudir su bastón en un área mientras la gema de su extremo empezaba a brillar mientras la luz se hacía más y más fuerte- ¡Ethgrí iet drakkar*!- la luz salió disparad hacia un túmulo de arena, acto seguido, empezó a surgir un una barcaza con un mascaron en forma de dragón y en el otro extremo terminaba con la cola de animal, pero todo el resto parecía un simple bote de gran tamaño, el barco se desplazó entre las arenas, hasta llegar al agua.
-Vamos, suban no tenemos todo el tiempo del mundo.
Melkis subió rápidamente a su bote para poder ayudar a todo subir en le Drakkar, aunque la ayuda fue más para Usopp quien sujetaba al inmovilizado Chopper y para las chicas, mientras que los demás no tuvieron dificulta de subir a la barcaza. Cuando ya todo estuvo listo para zarpar, Melkis le dio un leve empujón con el bastón al húmedo suelo de la costa y el drakkar empezó a navegar por el río, y justo a tiempo, ya que los Hermanos 666 habían llegado montados en sus extrañas monturas mitad avestruz y mitad velociraptor. El líder de los tres hermanos quien tenía la capucha chamuscada por el fuego se adelantó a los otros dos con su montura, empezó a moverse como una bestia enjaulada mientras siseaba con ferocidad, estaba muy enojado.
-¡Tienen sssuerte! ¡Malditosss mamiferosss!-bramó siseando el Ouróboro-¡Nadie en toda mi vida ssse ha escapado de mis garrasss!... ¡Sssskrrrr! ¡Pero no fallaremosss dosss veces!
-¡Jajajajajijijijijiji! Ooooh… pobecito-gritó Usopp triunfante desde la barca con un tono de niño- ¿Tá enojado el nene-sepiente po'que se le escapó su pesa?
La criatura se encogió de hombros de la pura rabia, por la ofensa del narigón desde el drakkar, quien ahora le daba la espalda moviendo de un lado para otro la cadera y dándose unas palmadas en trasero. Pero el encapuchado no se enojó más de lo que esperaba Usopp, sino que empezó a olisquear el aire, para luego mirarlo ya casi muy lejos de su alcance.
-Tontosss mamiferosss, no saben lo que les esssssspera-dijo a sus hermanos. Luego espoloneo a su montura y se marcho, y lo mismo hicieron sus otros dos hermanos hasta que se perdieron de la vista de los Mugiwaras y Melkis.
-Algo no me gusta de esto-dijo Melkis con tono de gravedad-Se están retirando como si perdieran el interés en nosotros, sin haber hecho algún esfuerzo.
El agua empezó a agitarse alrededor de la barca, algo parecía surgir debajo de ellos. Lentamente, el titánico se empezó a surgir de las oscuras aguas que le era muy familiar, parecía ser un gigantesco cocodrilo con una cresta en forma de banana, era un Bananawani, las antiguas mascotas de Mr.0 Cocodrilo.
Usopp, Chopper y Brook empezaron a gritar del miedo ante tan fatal bestia.
El gigantesco cocodrilo empezó a abrir sus fauces para tragar a la barcaza, al parecer era fin para ellos.
Mientras, no muy lejos de allí, un gigantesco ser sobrevolaba cerca del río, tenía el aspecto de un murciélago gigante, cola de lagarto, cuello largo y cabeza semejante a la de un buitre escamosa con cuernos de ciervo. Llevaba una coraza en todo el cuerpo incluso un mascara metálica.
El dragón empezó a sentir un olor que para él era algo agradable él, auque el ser era ciego igual miró hacia abajo donde provenía el olor, era el Bananawani que estaba a punto de devorar el barco.
La criatura no dudo dos veces antes de arrojarse en picada directo al Bananawani.
-¡Este es el fin!-gritó llorando Usopp.
-¡No quiero morir ahora!-le acompañó Chopper.
-¡Esto definitivamente no es SUPER!-añadió Franky sin hacer su estrella.
-¡Soy muy linda para morir! A demás ¡Zoro! ¡Todavía me debes dinero!-gritó Nami al espadachín.
-Hasta en el filo de la muerte eres una Bruja-murmuró enojado.
-¡SOUGOI! ¡Pero que grandes dientes tienes!-dijo Luffy emocionado mientras se acercaban a la letales mandíbulas del Bananawani.
El gigantesco cocodrilo estaba apunto de tragarlos, pero antes de lo lograra, el gigantesco ser volador se le arrojó en picada, haciendo que ambos seres se sumergieran en el profundo río. Hubo un lapso de silencio.
De repente, una fuerte explosión de agua surgió abruptamente, empujando al barco hasta la orilla del río. Eran las bestias que estaban peleando entre sí, parecían estar iguales.
El Bananawani mordía el blindado cuello del dragón, mientras que la acorazada bestia voladora, que aunque tenía el largo cuello atrapado en las fauces de su oponente, pudo estirarlo para poder morderle la nuca a su rival, al parecer el dragón había mordido una parte sensible del Bananawani haciendo que este lo soltar emitiendo un fuerte rugido de dolor por el daño inflingido por su gran adversario, este le respondió con fuerte coletazo derribando al dragón cerca de la costa, en dirección a donde habían encallado los Mugiwaras y Melkis, debido a eso tuvieron que salir corriendo de allí, sino habrían sido aplastados por la colosal bestia. Pero el barco por desgracia, quedó hecho añicos.
-¡Mi barco!-exclamó Melkis por la perdida del vehículo que lo trajo a Alabasta.
El Bananawani aprovechó el momento para contraatacar a su enemigo que estaba tirado en la arenosa playa de Alabasta. Pero el dragón tenía un truco escondido, preparado para cualquier ocasión, según su raza lo permitía, abrió las fauces y empezó a escupir un chorro de un líquido verde fluorescente en la cara de su oponente, el Bananawani recibió este truco sucio directo en los ojos dejándole tan ciego como lo era su adversario, lo que le había arrojado en el rostro el dragón era veneno corrosivo y lo había dejado en fatales condiciones, cosa que aprovechó el dragón para volver al ataque contra su cegado oponente, lo envistió derribándolo y dejándole patas arriba. La bestia se arrojo sobre su adversario para darle su golpe mortal, y con la certera agudeza de un feroz depredador, este le mordió el yugular al reducido cocodrilo.
El Bananawani se empezó a moverse para poder liberarse de su atacante, pero lentamente empezó a dejar de moverse hasta quedarse quieto y rígido.
El dragón lanzó un feroz rugido metálico y resonante de triunfo sobre su presa que yacía inmóvil en las orillas del río y comenzó a comerse a su enemigo natural.
Mientras los Mugiwaras y Melkis observaban al dragón en su siniestro festín.
-¡Wow! ¡Que grandioso monstruo! ¡Deberíamos tener uno con nosotros!-exclamó Luffy.
-¡Ni lo pienses!-le exclamaron todos menos Robin, Brook y Melkis
-¡Si Luffy-san! ¡No apoyo esta locura!-dijo Brook molesto por la idea- ¿Qué tal si Laboon se pone celoso de él? (Un comentario poco aporte de parte del esqueleto ¿no?)
-Melkis-san, ¿Qué clase de criatura es esa?-preguntó preocupada Nami.
El druida guardó silencio por un rato luego dijo en tono solemne:
-Los Caballero de la Venganza lo llaman Dahakka Ryuutora (Ryuutora: Dragón-Tigre), es la mascota de Tigre y en algunas ocasiones su guardaespaldas, ha arruinado muchas incursiones de la Marine. A diferencia de otros dragones, como ya han visto este no lanza fuego, sino una especie de veneno que a veces es corrosivo. La raza de este tipo de dragón se le denomina Wyvern, conocidos por su ferocidad y violencia en combate.
-Pero eso no importa-dijo Luffy muy contento-eres un mago, y si te lo propones lo podrías convertir en enorme trozo de carne si quieres eso me gustaría.
-Ojala fuera así de fácil-dijo Melkis-pero por desgracia no puedo hacer nada contra un dragón.
-¿Por qué?-pregunto Sanji encendiendo un cigarrillo- eres un druida, podrías derrotar a esa bestia como lo hiciste con los Hermanos 666.
-Si, podría ser, pero los dragones son indiferentes a la magia debido a que ellos poseen un poderoso objeto en el interior de sus cabezas que se llama Bezoar, una piedra con poderes mágicos tan poderosa e invaluable y es muy difícil de extraer de la cabeza de estas bestias, eso la hace un tesoro muy valioso por los Mata-dragones y Caza-recompensas.
-Entiendo, entonces lo mejor es…
-Retirarnos, Elumaru no está muy lejos, lo mejor es avanzar lo más lejos posible de aquí y acampar.
-Apoyo la sugerencia de Melkis-dijo Usopp alzando la mano.
-Yo también-se sumó Nami
-Debo estar de acuerdo, además ya me está dando sueño-dijo Zoro bostezando.
-Lo más sensato es marcharnos yo ya estoy cansada-dijo Robin
-Yo ya quiero cerrar mis párpados, pero yo no tengo parpados. ¡Yohohohohohohoho!-exclamo Brook riéndose de su mal chiste.
-¡Ah! Necesito descansar, además mis reservas de refresco de cola no son ilimitadas-dijo Franky mientras revisaba su reservas en el interior de su estomago. Cosa que sorprendió a Melkis.
Después de estar todos de acuerdo se pusieron en marcha en busca de un lugar en donde asentar en la noche, pero no tardaron en percatarse de que algo les faltaba.
-¿Dónde esta Luffy?-preguntó Nami.
Era algo muy obvio en donde estaba, aun estaba escondido detrás del pilar y observaba al enorme dragón comiendo.
-¡Wow! Miren como come-comentó el capitán maravillado por tan poderosa bestia que se alimentaba de su temible adversario-Verlo me dio hambre.
-¡Luffy!-dijeron todos menos los tres de siempre.
CONTINUARÁ…
Hasta aquí llega este emocionante capitulo, que espero que os haya gustado, no se pierdan el emocionante capitulo que viene en la próxima entrega.
No se pierdan el próximo capitulo cuando, la ayuda para derrotar a los Caballeros de la Venganza venga del más allá. (El Nuevo Maestro de Zoro /La Leyenda de Varg el Caballero Lobo).
Mini Diccionario de la Legua Antigua:
Barzul: No es gran cosa, es una maldición o palabrota en ese idioma como "mierda".
Kveykva: Rayo o relámpago.
Jierda: Golpear o quebrar. La "J" se pronuncia como una "Y".
-vodhr: al igual que "–san", "-kun" o "–chan" es una forma de dirigirse a alguien respetuosamente, en especial si es hombre.
Faelnirv: Es el nombre de un licor originario de la tierra de Melkis, sirve como bebida restauradora de enérgica o antídoto contra narcóticos.
Waisé heill: Curación o cúrate.
Ethgrí iet drakkar: Invoco a mi drakkar
Detrás de la Pluma y La Tinta:
Que hay de nuevo, esta vez voy a hablar de dos de mis creaciones. Los Hermanos 666 y el dragón Dahakka.
Para comenzar los Hermanos 666 son inspiración del libro que me ha inspirado en uno de los monstruos más temibles del mundo de Christopher Paolini: Los Ra'zac.
Les atribuí casi las mismas características de personalidad, pero a diferencia de estos que cuyo aspecto es el de un escarabajo, además los Ra'zac son caracterizados por su insaciable apetito por la carne humana, su más poderosa arma es su aliento, cuyo poder puede aturdir a un ser humano; pero con los enanos no es tan potente y con los elfos es casi inútil. Cuando cumplen los veinte años de edad estos se desprenden de sus caparazones desarrollan alas y desarrollan el aspecto físico de un perro desnutrido con alas de murciélago y pero su cabeza es la misma pero con una cresta membranosa estos seres son conocidos como Lethrblakas, y se convierten así en pesadillas para toda especie de ser viviente en el mundo de Alagaësia. Los Hermanos 666 u Ouróboros tienen como ya se han dado cuenta el aspecto de una serpiente y no se convierten en monstruos alados que aterrorizan el mundo. Ouróboros en sí son una mezcla de tres especies de reptiles de los más peligrosos que hay en el mundo que son la Mamba Negras, el Dragón de Komodo y la Boa "Mata Caballos". Capturé de cada uno de estos seres temibles del reino animal para crear a estas bestias de pesadillas que harán que se les caigan los pantalones del susto. EL nombre lo elegí por el hecho que el Ouróboros es un símbolo de una serpiente que se muerde la cola, representando lo ciclos del principio y fin. Me enteré que el Ouróboros en el anime FullMetal Alchemist son el símbolo de los seres artificiales como Homúnculos quienes lo portan en cualquier parte del cuerpo, debo decir que este símbolo yo lo conocía desde hace mucho tiempo, y elegí este nombre porque rima con la palabra "Carnívoro".
Por otra parte esta Dahakka Ryuutora, como todo gran villano, pensé que sería lo adecuado que Nerón Tigre tuviera su mascota grande, mala y matona como: Ganondorf en "The Legend of Zelda Wind Waker", que en este caso era un ave colosal llamada Helmaroc King, o Davy Jones en "Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto" quien tenía al mítico monstruo marino de las leyendas Nórdicas conocido como "El Kraken".
La raza de dragón a la que pertenece Dahakka es la de los Wyverns, dragones que se caracterizan por ser muy violentos y por el hecho de no lanzar fuego, pero se remplaza por tener una mordedura venenosa altamente mortal.
La piedra que mencione que llevan en el interior de sus cabezas llamada Bezoar, es una piedra con atributos mágicos como el ser la cura para cualquier tipo de intoxicación a base de venenos. En la antigüedad no solo se encontraba en el cerebro de los dragones, sino también en la cabeza de las serpiente venenosas o en el interior del estomago de una cabra. Un pariente menor de esta codiciada gema, es la Piedra de Sapo, esta tiene un aspecto menos llamativo y parece una piedra ordinaria o un feldespato. La diferencia es que esta no es la salvación a los venenos más letales para el hombre, sino que puede advertir de la presencia de veneno en comidas y bebidas al solo hacerla entrar en contacto con el alimento probablemente contaminado, si esta cambia a un color verde musgo, es muy probable que haya veneno en la comida o en la bebida.
Con esto concluyo este capítulo, que espero que os haya gustado, ahora me tengo que ir, pero no os preocupéis, volveré dentro de un mes y quizás con nuevas ideas y fics innovadores. Hasta entonces, mirad al cielo, ya que ahí este quizás lo que buscáis…
Nanu-Nanu… Dejen reviews por fa', ya que no nos veremos hasta marzo.
