Capítulo XI

- Señora…

Hermione se movió un poco. ¿Quién la despertaba?

- Señora…

¡¿Qué! ¿Acaso seguía ahí? Volvió a acomodarse esta vez tapándose con las sábanas completamente. ¿Es que acaso esa persona no sabía lo necesario que es dormir?

- Señora, debería levantarse ya.

Sipsy. Claro que tenía que ser esa condenada elfina. ¿Quién más le hablaba como si fuera su madre? Aún no comprendía cómo la pequeña elfina parecía dominarla sin llegar a darle órdenes directamente. Simplemente era su actitud, tan segura y a la vez amable que infundía respeto y confianza.

Hermione sólo gruñó a modo de respuesta.

- Debe ir a trabajar. – Le dijo inmutable la elfina parada a un lado de la cama.

Aquellas palabras actuaron en Hermione como si fueran un resorte, despegándola de la cama. En menos de un segundo la castaña ya estaba de pie paseándose como loca de un lado a otro en la habitación, murmurando nerviosa.

- ¡Merlín! - Decía la chica. – Voy a llegar tarde. – Seguía paseándose de un lado a otro, buscando ropa al azar. Sipsy la miraba con un brillo de diversión en los ojos. – Ay, llegaré tarde. – Repetía todavía la castaña.

Finalmente la elfina se acercó a ella y tomándola suavemente de la mano la llevó hasta la puerta del baño.

- Señora, debe darse primero un baño.

- ¡Verdad! – Dijo la castaña antes de entrar a tomar una ducha.

- Ahora entiendo porque el señor deseaba que yo personalmente me ocupara de arreglarla cada mañana. – Murmuró la elfina con una sonrisa maternal en el rostro mientras movía la cabeza negativamente.

Después de un baño reparador, la chica se miró al espejo. Aquel acto se había vuelto casi un ritual para ella. Era como si cada vez que lo hiciera viera en su rostro las marcas de lo que sucedía en su corazón. Suspiró. Era inevitable. Su rostro parecía el reflejo de su mundo interior, de sus penas, sus preocupaciones, sus alegrías, sus sentimientos.

Notó las ojeras que surcaban sus ojos. Era obvio que las tendría, si apenas había dormido un par de horas. Se sonrojó cuando las imágenes de la noche anterior le recordaron el motivo de su falta de descanso.

Nuevamente suspiró. No sólo había sido eso, sino que después de la extraña salida de Malfoy de la habitación le había costado muchísimo dormir. Se había dado vueltas y vueltas en la cama pensando. Pensando en todo. Preocupándose por todo. Como siempre.

¿Qué le había pasado a Malfoy? ¿Por qué la había mirado con miedo?

Trató de encontrar una respuesta a sus preguntas, pero no la halló. Sólo sabía que aquella noche había sido una de las más extrañas y la vez excitantes de su vida. Sabía que entre ella y Malfoy las casas ya no serían como antes. ¿Pero como serían ahora? Ya no sabía que pensar, porque cada vez que estaba decidida a tratar al chico de alguna manera, él resultaba haciendo algo completamente inesperado, rompiendo todos sus esquemas.

A su mente llegó el relato de Malfoy. Y volvió a sentir pena por él. Nunca se lo hubiera imaginado. Así que el hurón sí podía amar.

Y para rematar estaba el hecho de que había sucumbido ante él. Tendría que hacer algo si el rubio se acercaba a ella nuevamente. Pero pensándolo mejor… ¡cómo si él se fuera a acercar otra vez! Sólo lo había hecho para humillarla, no porque la deseara.

- Como si me importara. – Le dijo al espejo. – Yo tampoco lo deseo. – Continuó como si fuera una niña pequeña. – Pero pensándolo mejor… no esta de más prevenir… si el hurón quiere humillarme nuevamente ya sé que haré.

Cuando Hermione salió Sipsy no esperó a que comenzara con sus ataques de nervios y rápidamente la sentó frente al tocador. Antes de que la chica pudiera reclamar ya estaba completamente vestida, maquillada y peinada.

Como siempre la elfina había hecho un trabajo excelente. Era como si detrás de esa pequeña criatura que se vestía desastrosamente hubiera una diseñadora de imagen lista para sacar el mejor partido a cualquiera. La Chica estaba segura de que Sipsy era capaz de convertir a un sapo en un príncipe.

Hermione se miró al espejo sorprendida. Llevaba una hermosa y elegante túnica color verde, que a pesar de ser recatada era coqueta. Su pelo estaba cogido en un medio moño, lo que impidiendo que algún cabello rebelde tapara su rostro; y a la vez destacando las formas de su rostro. Y su maquillaje, a pesar de ser ligero, resaltaba magníficamente sus largas pestañas y sus labios.

En resumen todo era simple pero llamativo.

A pesar de su baja autoestima la chica admitió para sus adentros que se veía bastante bien. Incluso podía afirmar que esta vez la elfina se había lucido. No era que la hubiera arreglado más que otras veces, sino que sabía escoger el mejor atuendo para cada ocasión.

- Me alegra que esté satisfecha, Señora. – Le dijo Sipsy sacándola de sus divagaciones.

- Claro, Sipsy. – La elfina le sonrió dulcemente. – Sabes, me gustaría mucho que me dijeras Hermione o por lo menos Señora Hermione. Es que llamándome "Señora" a secas me haces sentir un poco vieja.

La elfina la miró un tanto sorprendida. Jamás durante todos los largos años que llevaba sirviendo a esa familia, alguna de sus señoras le había pedido llamarla por su nombre. Ni una sóla. Sipsy hubiera podido negarse y actuar como cualquier otro elfo, pero ella era diferente a cualquier otro elfo doméstico. Siempre había demostrado una inteligencia y una sagacidad poco vistas en las criaturas de su tipo, y era por eso que era la sirviente de más alto rango en la mansión.

- Señora Hermione. – Le dijo dulcemente la pequeña elfina a la vez que inclinaba ligeramente su cabeza en señal de respeto.

- Gracias. – Le contestó la castaña profundamente conmovida.

Ambas se miraron con gratitud. En sus corazones se había operado un cambio y ambas sabían que desde ese día más allá de tener una relación de servicio y respeto, había nacido una hermosa y pura amistad.

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Media hora después Hermione tomaba un puñado de polvos flu y se dirigía hacia el Ministerio. Esa era la única manera, ya que después de la guerra nadie tenía permiso para aparecerse en el edificio.

La chica se estaba quitando el hollín de la ropa cuando un gran número de conocidas voces la asustó.

- ¡Hermione! ¡Por Merlín te ves espectacular! ¡Felicidades! – Sin tener siquiera tiempo de saber quien la abrazaba o quien le hablaba, se vio envuelta en un mar de abrazos y besos, felicitaciones y preguntas.

- ¡Dinos, Hermione, cuéntanos de tu matrimonio! ¡Cómo está tu esposo! ¡Cómo lo pasaste en tu luna de miel!

La castaña miraba en todas direcciones, sin saber que responder primero. O más bien sin saber que mentira decir primero. Se suponía que durante ese mes en que no había acudido a su trabajo ella y Malfoy se habían ido de luna de miel. Se sentía acorralada, con todos esos ojos fijos en ella. Odiaba mentir.

- ¡No la agobien de esa manera! – Hermione reconoció esa voz al instante. Y cuando vio una cabellera rubia abrirse paso entre la multitud de curiosos suspiró aliviada al saber que venía al rescate.

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En otro lugar, un joven rubio estaba vistiéndose. Seguía aturdido y confundido, pero por lo menos ya estaba seguro sobre algo. Lo había asustado su decisión, pero ya no había vuelta atrás. No podía negárselo. Después de todo no había dormido ni un solo instante pensando y pensando.

Cuando terminó de vestirse, miró a la chica que dormía profundamente. Y sintió lástima por ella. Esa chica no era suficiente para él. Y esta sería su última visita, lo que estaba seguro la muchacha no se tomaría bien.

Cómo otras veces, se fue antes de que la chica de cabellos lacios despertara. Y esta vez para no volver más.

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- Vamos, déjenla respirar. – Decía la chica de larga cabellera rubia mientras se acercaba a Hermione.

- ¡Luna! – Ambas se abrazaron con cariño.

- Hermione, te ves… no hay palabras. – Le dijo Luna una vez que rompieron el abrazo.

- Supongo que eso es un cumplido ¿cierto? – Le preguntó la castaña risueña.

- ¡Por supuesto! – Y dándose cuenta de que los mirones seguían allí observándolas sin perderse detalle de su conversación, Luna tomó a Hermione del brazo y la sacó de ahí. – Si me disculpan me llevo a Hermione. – Sin esperar reclamos ambas se fueron en dirección a la oficina de la chica de eternos rizos.

Luna y Hermione se habían acercado al salir de Hogwarts. Y finalmente había nacido una bonita amistad cuando Hermione había llegado a trabajar ahí, donde Luna ya estaba desde hace un tiempo. En Luna la ex-Gryffindor había encontrado, sin proponérselo, una confidente y un punto de apoyo. La rubia no era una loca o rara como todos creían en el colegio, sino una chica perspicaz y muy lista que siempre tenía la palabra justa. Aunque claro, seguía siendo un tanto excéntrica en muchos aspectos, principalmente en cuanto a su forma de vestir.

- ¡Que alivio que llegaras! – Le dijo Hermione mientras su amiga iba cogida de su brazo. – Me sentía en un interrogatorio.

- Me di cuenta. Todos son una sarta de chismosos. Durante el tiempo que no estuviste había veces en que se les veía en círculos comentando El Profeta porque había un reportaje sobre tu matrimonio. ¡Era su único tema!

- Había olvidado ese periódico. – Dijo la castaña un tanto molesta.

- No te preocupes por los metiches. Ahora dime… - Le dijo Luna en actitud confidente. - ¿Y cómo estuvo tu luna de miel?

Hermione soltó una carcajada. – ¡Me hablas de chismosos y mírate tú! – Le contestó la castaña divertida.

- ¡Bah! – La rubia hizo un gesto con la mano quitándole importancia. – No es ser metiche, Hermione, es interés y preocupación de una amiga hacia su otra amiga. Es amistad. – Le dijo simulando seriedad y con la mano en el corazón, dramatizando.

Ambas comenzaron a reír.

Y fue entonces cuando un joven levantó la vista de sus pergaminos al escuchar las risas, y observó a través de los ventanales de su oficina que daban al pasillo a las dos alegres jóvenes pasar.

El apuesto muchacho quedó pasmado al ver a la muchacha que iba junto a Luna.

- ¿Acaso esa es Hermione Granger? – Murmuró. No lo podía creer. ¿Ese bombón era Hermione Granger?

Jonathan tenía todavía en el rostro las muestras de su asombro. Pensó por un instante que quizás se hubiera equivocado de persona. Pero la verdad era que no. Era ella. Y se veía MUY bien.

Era un joven de 25 años. Tenía un alto puesto en la sección en que trabajaba Hermione, por lo que era técnicamente su jefe. Tenía el cabello castaño claro y ojos café. Su rostro era anguloso y cautivador, siempre dispuesto a una sonrisa seductora. Y la verdad era que si él quería a una mujer, la tenía a sus pies con sólo sonreír. Claro que no estaba de más señalar que su dinero le ayudaba bastante.

- Tenía que ponerse bonita justo ahora que esta casada. – Se dijo a si mismo.

Durante todo el tiempo que la chica llevaba trabajando ahí no le había prestado mayor atención. Siempre la había visto como una fea con grandes senos. Pero nada más.

Aún así, el no tomarla en cuanta en su amplia lista de conquistas en la oficina, no le había impedido coquetearle o mirar los pechos de la joven descaradamente cada vez que se la encontraba. Es que él era un seductor innato y además un hombre. No obstante jamás la había invitado a salir.

- ¿Y qué culpa tengo yo? No se mi culpa que se vistiera como si fuera un saco de papas. – Pensó. – Si antes hubiera mostrado esa faceta las casas hubieran podido ser diferentes. – Siguió pensando con una sonrisa lasciva en su rostro.

Además la chica siempre caminaba agachada, no se peinaba, no se pintaba, tenía un carácter espantoso y constantemente estaba deprimida. Y para rematar se notaba a leguas que era una reprimida sexual, por lo menos para él.

La comparó mentalmente con otras chicas. Recordó por ejemplo a Ginny, con la cual había salido hace ya bastante tiempo. La pelirroja tenía un cuerpo como el de esas modelos muggles, alta y esbelta; sin embargo Hermione, quien no era menos alta que la Weasley, era mucho más exuberante. Le pareció que la chica de cabello castaño tenía la figura más bien como la de esas actrices muggles que había visto alguna vez en películas, esas que se llamaban Monicca Belluci o Marilin Monroe.

Al parecer el esposo de la chica había sido lo suficientemente inteligente como para sacar a flote todo aquello que nadie había podido obtener.

- Pobre tipo. Fuiste inteligente, pero no tanto. – dijo para sí mismo. – Deberías haber guardado el secreto y no mostrar a los demás a la nueva Hermione. Nunca ha sido el matrimonio un inconveniente para mis conquistas.

Con paso decidido salió de su oficina en dirección a la de Hermione.

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- Aún así debiste habernos avisado, Hermione. – Le reprochó Luna. – Imagínate lo que fue para mí enterarme por el periódico que una de mis mejores amigas estaba casada. Y no con cualquiera… ¡con Draco Malfoy!

- Lo sé, Luna. Ya te he dicho que fue una ceremonia muy pequeña.

- Tan pequeña que tus amigos no estaban en la lista de invitados, ¿cierto?

- Por favor no te molestes conmigo. Recuerda que te escribí durante este tiempo.

- Sí. – El rostro y la voz de Luna parecieron suavizarse. – Y también recuerdo que me pedías que no le dijera nada a Ron o a Harry. ¡No sabes lo difícil que fue callar! ¡Y sobre todo con Ron!

- Ya me lo imagino. – Hermione sonrió. – Pero tú sabes que ellos no se lo tomarán muy bien. Prefiero decírselos personalmente cuando vuelvan.

- Te entiendo, amiga. – Le dijo Luna abrazándola. – Lo que no entiendo todavía es como TÚ terminaste casada con el hurón Malfoy. – Le dijo mirándola suspicazmente. – Y disculpa que lo llame así… es la costumbre.

- No te preocupes. – Le contestó la castaña riendo. – A propósito, - le comentó recordando algo. - ¿cómo está Bilius?

- Ay, Hermione, está de maravilla. Es un amor. – Le contestó Luna con los ojos brillantes. Hermione se enterneció al ver a su amiga de esa manera… tan felíz.

Justo en ese momento golpearon a la puerta.

- Si es alguno de esos chismosos otra vez te juro que…

Pero Luna no pudo continuar la frase al escuchar a Jonathan preguntar suavemente si podía pasar. Ambas chicas se miraron confundidas.

- Claro, pasa. – Contestó la castaña. El muchacho no se hizo esperar.

- Hola, Hermione. – La saludó haciendo despliegue de su encantadora sonrisa.

- Hola, Jonathan. – contestó a su vez Hermione un tanto turbada. Ese joven jamás había sido tan amable con ella. Si ni siquiera le dirigía más de un par de palabras. Miró a Luna quien parecía tan sorprendida como ella buscando una respuesta y su amiga se limitó a encogerse de hombros.

- Vine a felicitarte por tu matrimonio.

- Gra… gracias. – Hermione no sabía que decir.

- Si me permites debo decirte que tu esposo es un hombre muy afortunado.

- Pues gracias.

- No hay nada que agradecer, Hermione. Para mi es un placer halagar a una mujer como tú.

Esta vez la chica no supo que contestar y sólo lo miró con los ojos abiertos y la cara colorada. Al ver su reacción el joven pensó: "La tengo. Es mía".

- Ahora si me disculpan, damas, debo retirarme. – Y tras una elegante inclinación el chico se fue morando fijamente a Hermione.

Apenas hubo cerrado la puerta de la oficina Luna miró a Hermione y exclamó:

- ¡Viste eso!

Pero antes de que la castaña pudiera responder la puerta se abrió dando paso a…

- ¡¡HARRY!

Hermione Se levantó de la silla presurosa y se lanzó a los brazos de su amigo, quien le respondió el abrazo efusivamente. Al separarse el chico de ojos verdes la miró sorprendido

- ¿Qué? – le preguntó ella intrigada.

- ¡Guau! – Fue lo único que pudo decir Harry.

Pero alguien más contestó por Harry…

- ¡Es que te ves estupenda, Hermione!

- ¡¡RON!

Esta vez fue el turno del pelirrojo de recibir en sus brazos a su amiga de toda la vida.

- No puedo creerlo, Herm. ¿Qué te hiciste?

- Yo creo que se hizo de todo. Y que lo que se hizo le queda muy bien. – Contesto una voz femenina tras Ron.

- ¡¡GINNY! – Y ambas chicas se fundieron en un abrazo.

- Tú y yo tenemos que hablar, picarona. - Le dijo la pelirroja al oído.

Hermione sintió su rostro enrojecer. No sabía muy bien de que quería hablarle Ginny, pero con seguridad tendría que ver con un hombre. Harry y Ron podían ser muy despistados, pero su pelirroja amiga no lo era.

Y mientras Harry, Ginny y Hermione conversaban animadamente, una parejita se dedicaba besos y mimos.

- ¡Hey, ustedes dos! ¡No coman frente a los hambrientos! – Les gritó Ginny. Al instante Ron y Luna se separaron.

- No es mi culpa que tu novio no esté aquí, hermanita. – Le respondió Ron en tono burlón. Al escucharlo la sonrisa se borró del rostro de la pelirroja y le sacó la lengua a su hermano mayor. Todos rieron al verlos.

Harry rodó los ojos. Esos dos no estaban ni un segundo sin molestarse. Le recordaba los tiempos en que Hermione, Ron y él eran el trío dorado. Buenos tiempos que al parecer ya no volverían.

- Hace poco le preguntaba a Luna como está Bilius. – Le dijo Hermione a Ron con una sonrisa traviesa.

- ¡No lo llames así! – Le respondió Ron alarmado. – Llámalo Arthur.

- Jajajajajaaja sabía que reaccionarías así. – Las risas de todos no se hicieron esperar, mientras Ron murmuraba cosas como "saben que odio ese nombre" o "se aprovechan de mi paciencia" y miraba a su esposa entre enojado y enamorado al verla reír con los demás.

El pelirrojo se había casado con Luna hace un año y medio, y tenían a un pequeño de poco más de un año llamado Bilius Arthur. El orgulloso padre odiaba el primer nombre de su hijo, pero Luna se había mostrado tan resuelta en llamar al pequeño así que finalmente había tenido que ceder a favor de su esposa. Después de todo la amaba demasiado como para negarle algo. Por lo manos el segundo nombre de su pequeño era aceptable.

Después de un rato de risas, bromas y nuevamente alusiones a lo bien que lucía Hermione, los chicos se despidieron porque tenían que ir a entregar el informe de su última misión.

- Ustedes vayan que yo los alcanzo en un momento. – Les dijo Ginny a los jóvenes. – Tengo que hablar algo con Herm.

- ¿Y por qué no lo hablaron mientras estábamos nosotros? O acaso es un secr… – Le dijo Ron suspicaz.

- Porque es una conversación de chicas. – le cortó Ginny fastidiada.

- Esta bien, pero procura no demorarte mucho, Ginny. - Le dijo Harry, siempre más comprensivo que Ron.

- ¡Mujeres! – Fue lo último que dijo Ronald antes de salir de la oficina.

Al ver que por fin las dejaban solas, Ginny se apresuró a cerrar la puerta de la oficina de la castaña e instó a sus dos amigas a sentarse.

- Quiero que me digas si lo que escuché es cierto, Hermione. – Comenzó la pelirroja mirando a su amiga fijamente. Hermione tragó saliva y Luna se aguantó la risa al ver la cara de susto de la chica de cabellos castaños.

- Habla. – Le dijo Hermione al ver que Ginny no parecía continuar hablando sino que se dedicaba a mirarla seriamente. La menor de los hermanos Weasley tomó aire antes de hacer la temida pregunta. La espera estaba matando a Hermione.

- ¿Estás casada? – Soltó finalmente, sumamente seria.

- Sí.

Al escuchar la respuesta Ginny abrió los ojos de para en par. Miró a Luna buscando una confirmación. El asentimiento con la cabeza que le dio la rubia fue suficiente.

- ¿Con Malfoy? – Esta vez la pregunta había sido hecha casi con temor

- Sí.

Al escuchar la respuesta Ginny se llevó ambas manos a su boca, como si lo que acabara de oír fuera un sacrilegio.

- Pero, pero… ¿cómo?... osea… yo no entiendo… ¿tú y él?...cómo es que… ¡Hermione!

- Calma, calma, Ginny.

- ¡No me pidas calma, Luna! ¡Esto es muy grave!... ¡Espera! ¡¿Tú sabías de esto, cierto!

- Sí sabía, pero todavía no sé todos los detalles. – Y mirando significativamente a Hermione añadió. – Por eso estoy segura que nuestra amiga nos aclarará todo ahora mismo, ¿cierto Herm?

- Es una historia bastante larga. – Les respondió la castaña con una risita nerviosa.

- No te preocupes por eso.

- Es que los chicos te esperan, Ginny.

- Ya te dije que no te preocupes. – A continuación la pelirroja volvió a tomar asiento. – Te escuchamos. – Le dijo mientras se cruzaba de brazos y piernas.

Hermione suspiró resignada mientras veía a sus dos amigas que la miraban fijamente, ansiosas por escuchar la mentira de cómo había empezado su relación con Malfoy. Sin retrasar lo inevitable por más tiempo, comenzó el relato ficticio arrancando a medida que avanzaba distintas reacciones por parte de sus dos amigas. Por momentos las veía fruncir el entrecejo o bufar con enojo y otras las observaba sonreír disimuladamente.

- ¿Y bien? – Le preguntó una vez que hubo terminado de hablar al ver que la rubia y la pelirroja no decían nada.

- No sé que decirte, Hermione. - Le contestó Luna con cierta preocupación en su voz. Hermione bajó el rostro entristecida. – Lo único que puedo decirte es que tienes todo mi apoyo y que más le vale a Malfoy no hacerte sufrir. – Inmediatamente la castaña levantó el rostro mostrándole a su amiga una gran sonrisa.

- ¡Gracias, Luna! – Y mirando a Ginny le preguntó con un dejo de esperanza en su voz. - ¿Y tú Ginny?... ¿qué dices?

- Yo sólo tengo una pregunta para ti. – Le dijo la pelirroja con voz tan seria que la castaña no pudo menos que asustarse, temiendo que su amiga no reaccionara como Luna. - ¿Cómo es el sexo con el hurón? – Le preguntó con una sonrisa socarrona y un timbre alegre en su voz.

- ¡Ginny! – Le reprochó la castaña totalmente colorada.

- ¿Qué? – Replicó la chica como si no hubiera dicho nada malo, poniendo su mejor cara de niña buena.

- Tú no cambias – Le dijo Hermione entre risas. Las tres comenzaron a reír con ganas.

- Pues no. – Le contestó una vez que hubo terminado de reír. Y cambiando su expresión a una más formal, añadió. – Al igual que Luna, te digo que tienes todo mi apoyo. Por algo soy tu amiga.

Sin poder evitarlo, las tres jóvenes se fundieron en un abrazo lleno de cariño y agradecimiento.

- Gracias, chicas, en serio no saben lo que significa para mí que acepten esto.

- Ya si no es para tanto. – Dijo Ginny.

- Lo que yo quisiera saber es cómo vas a hacer para decirle a Harry y a Ron. – Concretó Luna.

- ¡Uy! – Ginny miró a Herm mientras formaba en su rostro una mueca de dolor. – No quiero ni imaginarme cómo van a tomarlo esos dos.

- Ni yo. – Respondió la castaña.

- De todas maneras tendrás que decirles pronto, porque podrán ser unos despistados, pero con todo lo que habla la gente aquí hasta ellos terminarán por darse cuenta. ¡Si lo primero que escuché cuando llegué fue que tú y Malfoy estaban casados!

- Ginny tiene razón, Herm.

La castaña asintió resignada mientras sus amigas se despedían de ella, no sin antes decirle que contaba con ellas y que por si acaso estarían presentes cuando le dijera la verdad a Ron y Harry.

Antes de salir Ginny se dio media vuelta y le dijo a Hermione. – Veo que debe ser muy bueno.

- ¿Ah? ¿Qué debe ser muy bueno?

- Obviamente el sexo con Malfoy. – Contestó la taheña divertida.

- ¡Ginny! ¡¿Y se puede saber por qué dices eso!

- Deberías mirarte al espejo. Tienes escrito en la cara: "Mi esposo y yo tenemos el mejor sexo del mundo". – Y tras decir aquello la chica salió con paso rápido de la oficina, riéndose al ver la expresión de vergüenza en el rostro de su amiga.

- No sé de qué está hablando esa Ginny. – se dijo la ex-Gryffindor comenzando por fin con su trabajo. Sin embargo, minutos después revolvió su bolso buscando un espejo y se miró en él. Se asombró al ver que tenía una sonrisa imborrable en el rostro, una sonrisa de satisfacción y complacencia. – Esta sonrisa no significa nada. – Se dijo. – podría ser porque estoy feliz de ver a mis amigos. – Continuó, aunque lo cierto era que no estaba muy convencida de eso.

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Hermione estaba nerviosa. Mientras esperaba a sus amigos no dejaba de mover las manos bajo la mesa. Había decidido decirles durante el almuerzo.

Cuando los divisó entrar en el casino del Ministerio, se tranquilizó un poco. Pro fijándose mejor pudo notar que Ron venía hecho una furia y que tras él Luna trataba de calmarlo o más bien alcanzarlo. Tras ellos, Harry y Ginny conversaban seriamente, entre tanto el ojiverde lanzaba miradas hacia la castaña que parecían ser de enojo. Hermione supo que las cosas no saldrían bien.

Al llegar hasta ella Ron paró en seco y parecía que simplemente fuera a echar chispas por los ojos. Hermione notó que tenía los puños fuertemente apretados.

- ¡Ron! – Luna había llegado hasta él y tomó una de las manos de su esposo entre las suyas. – Debes calmarte. – Le dijo bajito.

- Tú no me hables… ¡Ni siquiera fuiste capaz de decírmelo, Luna!

- ¡Le prometí a Hermione que no lo diría!

- ¡No puedo creerlo! – Comenzó el pelirrojo levantando los brazos al cielo. - ¡¿Puedes creerlo tú, Harry! – El aludido negó con la cabeza. - ¡Mi propia esposa no es capaz de decirme que mi mejor amiga se ha casado con un… con un… CON UN BASTARDO!

Al escuchar el griterío todas las cabezas en el lugar se voltearon a ver que sucedía. Y como era de esperar los murmullos no tardaron en escucharse.

- ¡Ron, baja la voz! – Le dijo Luna avergonzada.

- ¡YA TE DIJE QUE NI ME HABLES, LUNA!

- Ron, deberías calmarte un poco.

- ¡TÚ TAMBIÉN, HARRY! ¡¿ACASO ESTÁS DE PARTE DE ELLAS! ¡NINGUNA FUE CAPAZ DE DECIRLO! ¡TUVIERON QUE ESPERAR A QUE NOS ENTERÁRAMOS POR OTROS! ¡¿QUÉ ESPERABAN, QUE QUIZÁS SOMOS TAN ESTÚPIDOS COMO PARA NUNCA DARNOS CUENTA!

- ¡Ron, ya basta! ¡Vamos a mi oficina a hablar! – Y sin esperar una respuesta por parte del joven, Hermione comenzó a caminar.

- ¡CLARO QUE VAMOS A HABLAR! ¡ESTO NO SE VA A QUEDAR ASÍ! – Vociferaba el pelirrojo mientras salía del lugar seguido de su amigo, su hermana y su esposa.

Cuando los cinco hubieron dejado el casino, el lugar se llenó de voces que comentaban lo que acababa de ocurrir. No tardaron en aparecer numerosas hipótesis que explicaban lo acorrido.

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- ¡¿DE UNA VEZ POR TODAS PIENSAS HABLAR!

- Ya te dije que no hablaré hasta que te calmes, Ron. – Contestó Hermione cruzándose de brazos.

Al escucharla, el taheño resopló lleno de rabia. No viendo otra salida, respiró hondo, tratando de calmarse. Finalmente después de varios minutos parecía estar más sereno.

- Ya puedes hablar. – Le dijo haciendo ENORMES esfuerzos porque su voz se escuchara normal.

Hermione volvió a relatarles la misma historia que le había dicho antes a sus amigas. Esta vez sin embargo, las expresiones de enojo por parte de los chicos fueron mucho más fuertes. Tanto, que incluso muchas veces el relato fue interrumpido por Ron, quien perdía la paciencia con una facilidad increíble.

- Y así es como terminé casada con él. – Finalizó Hermione viendo como Harry y Ron la miraban con enojo y… ¿decepción? – Y si ustedes son mis amigos espero que lo acepten.

- Claro que somos tus amigos, Hermione. Y justamente es por eso que me cuesta aceptar lo que me dices. – Le dijo Harry negando con la cabeza. - Es que no puedo creer que estés enamorada de Malfoy.

- Estoy de acuerdo con Harry. Ese mal nacido algo te hizo. Quizás te hechizó o incluso esto es algún plan malévolo de su parte para dañarnos. – Al escuchar a Ron Hermione rodó los ojos.

- No es así, me escuchan. ¿Por qué no lo aceptan?

- Yo no cero que él realmente esté enamorado de ti, Hermione. – Refutó Harry, quien no se percató de lo que provocaría su comentario en la joven.

- ¡¿Entonces es por eso, cierto! – Le gritó la castaña perdiendo la paciencia. – ¡No creen que alguien pueda estar interesado en mi! – Hermione estaba profundamente herida.

- ¡No es eso! ¡Claro que pueden muchos hombres interesarse en ti! ¡Pero estamos hablando de Malfoy!

- ¡Herm, es el hurón! – Añadió Ron. - ¡¿Acaso olvidaste como te llamaba en el colegio! ¡¿Y cómo te trataba! ¡Es que no puedo creer que le hayas perdonado todo eso!

- ¡Ustedes no saben nada! – Les espetó la chica comenzando a llorar. Y salió de su oficina corriendo, envuelta en un mar de lágrimas…

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HASTA AQUÍ EL CAPÍTULO 11.

Quiero agradecer a todos quienes me dejaron sus reviews. Por primera vez responderé algunos, para agradecerles por su apoyo.

Teresa: Gracias, y ahí tienes la respuesta. Y todavía falta mucho por ver del enojo de Harry Y Ron. Sí, pobre Draco, sufrió muchísimo.

Hada: Gracias que me haces sonrojar!

Anna:gracias! Me demore en subir el capi pero espero que sigas escribiendo reviews!

Nayra: muchas gracias! Sí, yo quería que el capi no sólo fuera puro sexo y creo que quedó bien cierto? Me alegra que te guste!

asuka: aquí tienen el capi por fin! No puedo decir por qué Draco se fue! Tendrás que esperar unos cuantos capis.

Andrea Principe: Yo también amo a Draco! Jaja . Y en cuanto a lo de las páginas, disculpa la demora en mandártelas. Igual no hay muchas páginas buenas sobre Tom o Draco que pena!

Terry Moon: no te puedo contestar el porqué de la repentina desaparición de Draco, pero no te preocupes que cuando algunos capis más adelante se sepa verás si tienes razón o no. Gracias por tu constante apoyo.

Kmiriel: La verdad es que yo tampoco veía al personaje de Draco así, como alguien capaz de amar, pero a medida que iba creando el fic simplemente su personalidad nació. No puedo decirte si estas en lo correcto. Sigue leyendo el fic y lo sabrás. Y a mi también me encantaba ese capi, pero imagínate que muchos de los que vienen me gustan mucho más!

Rocio: Claro que no me molesta tu comentario como crees! Pero debo decirte que estás un poco equivocada. No todos son iguales, pero hay gente que dura mucho así como otros que duran poco. Y en cuanto a los orgasmos, uf! no hay número fijo en cuanto a los que puedas tener. Una aclaración: en el fic yo puse "con diferentes intervalos y parones" mientras ellos tenían sexo.

misatito: no sabes cuento me alegra que digas que Draco es un fresco de primera. Claro que sí lo es! Que bueno que alguien se haya dado cuenta!

alifelton: espero que cumplas lo que dices y dejes reviews seguido! jaja gracias por lo del lemon (es el primerito que escribo en mi vida)

Shirru-Malfoy: gracias por lo de la inspiración, porque hay veces en que me falla simplemente. Jaja te adelanto que tendrás mucho más por qué ponerte colorada!

Dragongirl: pero niña cálmate! Jajaja que bueno que te haya gustado tanto! Al final este capi no tuvo nada de conmovedor pero ya veremos que sucede con los siguientes así que prepárate a gritar otra vez tú y tu prima!

Rocio-Lovegood: no puedo responderte a ti tampoco! Como he dicho a otras, sigue el fic y tendrás tu respuesta. Muchísimas gracias! Y lástima que este capi no tuviera nada de Drakito-Herm, pro así es la vida. En el próximo ya verás!

Laila Doremi: Oh! Sé que me había demorado mucho en actualizar y además ahora lo hice de nuevo! Estoy muy de acuerdo contigo, cuando escribía el capi también me reía. Es que si ellos dos se insultan siempre ¿por qué iban a dejar de hacerlo durante el sexo? Y tienes razón: Drakito no es un animal sin sentimientos, por lo menos no en mi fic.

Annie Ryddle: jajaja que bueno que hayas adivinado, porque algunas no lo hicieron. Yo tampoco me resistiría a él! Ni loca!

Sailor Alluminen Siren: Gracias! Pues claro que Hermione no iba a dejar de insultarlo sino no tendría gracia! Pero todavía no es tiempo para que ella lo haga disfrutar a él no crees? De todas formas en el fic Draco disfruta viéndola a ella caer bajo sus redes.

Luthien: gracias por tus palabras. Si, yo también me aburro a veces. A mi en todo caso no me gusta poner tanto dialogo, prefiero centrarme en los pensamientos y las emociones de los personajes.

Lariana: gracias si me ha ido bastante bien en mis estudios por eso no actualizaba! Que bueno que a ti también te esté yendo bien! te felicito!

Aleja M: Jaja era una sorpresa que yo tenía la confesión de Draco. Y por lo que veo impactó! Ten paciencia que ya sabrás por qué se fue Draco. Claro que hicieron ruido y mucho! Pero recuerda que la habitación tiene un hechizo silenciador (Draco no es nada tonto)

Lara Malfoy-Lynn: Gracias por tus palabras!... mmm… ya veremos si lo que crees es cierto o no… sigue leyendo el fic y lo sabrás.

Son Melee: jajajajaa tu review si que es fuera de lo común me dio mucha risa. Que bien que te guste Draco! Y en cuanto a Herm… mmm… pobrecita no le digas zorra tú podrías resistirte acaso a un hombre así? (yo no). Sigue con tus reviews tan chistosos y gracias!

LaBelle Evans: Hola! Gracias por tus constantes reviews! La historia de Draco es muy triste y pobre Blaise! Pero así siempre me la imaginé. Jajajaja sí adivinaste! Si todavía no entiendes por qué él se fue no te preocupes que ya lo harás.

Y para terminar un agradecimiento a todas quienes me respondieron la pregunta sobre Blaise y dejaron su opinión sobre el adelanto. Ya vieron que muchos adivinaron y otros estaban bastante equivocados.

Para terminar aquí van tres datitos curiosos. Les advierto que a muchas admiradoras de Blaise podría no gustarles:

Blaise Zabinni es negro.

Pansy Parkinson tiene el cabello negro.

- El segundo nombre de Ron es Bilius

En el próximo capi más datitos sobre la edad y fecha de nacimiento de algunos personajes.

Les aviso que cuando tenga 200 reviews subiré otro one-shot. Se basará en una canción y el que adivine que canción es puede que reciba algún premio…

Y eso es todo. Muchas gracias y un gran abrazo y un beso!