Chapter 07: Veritas
-Vaya partido- comentó James, alegre, cuando él y Sirius entraron a la sala común el domingo por la noche, recibiendo aplausos por parte de sus compañeros de casa. Sin poder evitarlo buscó con la mirada a Lily, que no estaba en la sala, aunque estaba seguro de que si la pelirroja hubiera estado allí tampoco le habría dicho nada, llevaba tanto tiempo sin dirigirle la palabra. Pero la chica le había mentido, ella empezó todo, dejándole de lado para ir a la biblioteca a buscar algo. Sirius se quedó charlando con una chica de quinto y él siguió su recorrido hasta la habitación solo, meditando acerca de la pelirroja y lo que estaba ocurriendo entre los dos ¿Cómo terminaría todo? Soltó un suspiro de tristeza, recordando como Lisa no paraba de hincharle la cabeza con que debía dejar a la pelirroja e irse con ella. No sería él quien terminara la relación si era lo que Lily buscaba con tanto silencio.
La puerta de la habitación estaba cerrando y dudó en abrirla, recordando las tantas veces que entraba despistado y les cortaba el rollo a Remus y a Caroline, por lo que no pudo evitar reírse. Llamó a la puerta, por si acaso, y por sorpresa suya alguien contesto desde dentro.
-¿Si?- preguntó una voz femenina. James se quedó sorprendido, conocía perfectamente esa voz por lo que entró dentro.
-Hola- saludó él con voz neutra al ver a Lily delante de él, de brazos cruzados y expresión severa- si has venido a discutir, estoy demasiado cansado para oír como me echas toda la culpa a mí.
-No he venido a discutir- dijo ella, como pudo, y James se percató de que estaba apunto de llorar- Solo quiero que me contestes una cosa…
El tono de voz de la chica hizo que la expresión de enfadado que había adoptado James desapareciera al instante, y no pudo evitar acercarse a ella con aire preocupado.
-¿Me has puesto los cuernos con Bosworth?- le soltó ella. James se quedó sorprendido ante tal pregunta y no supo que responder, y la chica interpretó el silencio como un si- ¡Eres un capullo!- le gritó e hizo ademán de salir de la habitación, con lagrimas en los ojos.
-¡No Lily!- mintió él, rápidamente la cogió de la cintura para impedirle el paso- ¿De donde has sacado esa tontería de Bosworth?- preguntó sorprendido. Un par de gruesas lágrimas le bajaban mejillas abajo a la pelirroja, que se mordía el labio inferior para que no le temblara.
-¿No… No te lo has hecho con esa?- preguntó tímidamente la pelirroja, dejando de llorar.
-¡Claro que no!- exclamó él, sin poder esconder una sonrisa. Estaba mintiendo, tenía plena consciencia de aquello, pero no podía decirle la verdad, si lo decía lo suyo habría terminado, y no quería que terminara. Todo menos eso- ¿En serio te pensabas eso?- La chica asintió- ¿Y porque?
-Cuando estábamos a Hogsmeade os vimos… bueno… que sus amigas… y que como estamos enfadados y no me hablabas… pues… y como tu reías… y…- dijo la chica entre sollozos.
-Tú tampoco me hablabas y no por eso voy pensando que te has tirado a quien sea, pensé que había quedado muy claro que te quería muchísimo- dijo él, produciendo una sonrisa en ella- Siento haberte mentido ese día, debí decirte que era lo que queríamos hacer…
-¡No!- dijo ella- fue culpa mía… He ido muy a mi bola… me sabe muy mal… ¡Te prometo que no volveré a ir a la biblioteca sin decírtelo!- James se rió. Lily llevaba un curso muy extraño, todo el día encerrada en la biblioteca y con cambios de "humor" respecto a James, ese parecía un buen momento para preguntarle por una de las dos cosas y como ella había sacado el tema de la biblioteca…
-Ahora que hemos hecho las paces... ¿Me dirás que hacías en la biblioteca?- preguntó él, dándole un beso en la mejilla. Lily dudó, no quería que se volvieran a discutir.
-Buscaba cosas sobre la maldición del ahorcado, y después del ataque de Peter sobre Abel Frye- al contrario de lo que ella esperaba, James no se molestó.
-¿Encontraste algo?- quiso saber, con curiosidad de verdad.
-Mas o menos… ¿Vosotros porque montasteis ese jaleo en la biblioteca?
-Para coger…- James se fue hasta su mesilla de noche, la abrió y sacó una libreta negra- Esto.
-¿Qué es?- preguntó la chica examinándola con curiosidad.
-La libretita que Sparks llevaba todo el día encima, pero no hay nada escrito- comentó, malhumorado, abriéndola por una pagina aleatoria y haciendo correr el resto d las paginas con el dedo índice.
-Puede que esté hechizada- comentó la chica.
-Ya lo intentamos todos- sacó a varita y apuntó la libreta- desde "Revélate" hasta "Slytherin mola mazo" pero no pasó nada.
-James- preguntó Lily- ¿En serio piensas que así puede aparecer algo?- James se encogió de hombros- Trae ¡Aparecium!- dijo la chica, apuntando la libreta, que brilló unos instantes, para luego quedar como antes. James miró a Lily diciéndole "¿Lo ves?" pero justo cuando iba a cerrar la libreta aparecieron rayas negras, que se convirtieron en letras, que fueron formando palabras. Los dos chicos se miraron emocionados.
-¡Eres un genio!- comentó él, dándole un beso, para luego mirar las palabras de la libreta- Hey ¿No es la lista de nombres de la chimenea?- Y eso era. Los dos chicos volvieron a mirarse emocionados ¡Acababan de encontrar la prueba que culpaba a esos Slytherin de todo!
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-¡¿Qué que?!- exclamó muy sorprendida Kathy. Caroline la miró sin saber que decir. La castaña había leído accidentalmente la solicitud de inscripción a la Academia Real de Arte Dramático de Caroline y esta se vio obligada a contarle de que iba el asunto- ¿Es una broma no?
-¡¿Por qué todo el mundo dice lo mismo?!- contestó enfadada Caroline- ¡¿Tanto cuesta entender que por fin he encontrado algo que me gusta hacer?!
-No te enfades- pidió Kathy, acercándose a la morena- Solo es que… me ha venido muy por sorpresa la noticia pero… Bueno… Supongo qué si te vas ha estudiar Teatro nos dejarás ¿no?- preguntó con pena.
-Tampoco me iré a vivir a la cueva más oscura del Amazonas, pero la verdad es que si, me iré de Hogwarts…
-Bueno…- repitió Kathy- Te mentiría si te dijese que no me sabe mal que te marches pero… En el fondo me alegra que hayas encontrado una vocación- terminó con una sonrisa, pero con lagrimas en los ojos- ¡No quiero que te vayas!- y se lanzó encima de la morena dándole un abrazo. En ese momento entraron Lily y Johanna en la habitación.
-¿Quién se va?- preguntó Johanna distraída dejando montones de libros que habían tomado prestados de la biblioteca, mientras Lily se quitaba los zapatos para ir más cómoda. Caroline tomó aire y les contó la verdad sobre lo que quería hacer.
-¿Cómo?- Exclamaron Johanna y Lily a la vez- ¡No puedes irte¡El teatro no es una profesión¡Va ha ser una perdida de tiempo¡Tenemos los EXTASIS!- siguió la morena. Caroline se volvió a enfadar.
-¡Será que para ti no es una profesión¡Pero para mi si!- exclamó Caroline y se encerró en el baño, con lagrimas en los ojos.
-Genial- comentó Lily- hago las paces con James y ahora Caroline se enfada…
-¡Pero es una tontería esto que quiere hacer!- exclamó Johanna, mirando a Lily- ¡¿Me oyes?!- gritó, dando un portazo a la puerta del baño.
-¡Por favor Johanna!- dijo Kathy, pidiendo paz- Déjala… Es su vida…
-¡Es echar a perder su vida!
-¡No lo es!- siguió Kathy. Johanna iba a replicar, pero Lily la cortó.
-No es TU decisión, Johanna- La chica se cruzó de brazos, mosqueada.
Cuando comprobó que el ambiente se había calmado salió del baño.
-Chicas- dijo, para llamar su atención ya que todas estaban haciendo deberes para intentar olvidar lo sucedido- Me imagino que no os gustará mi decisión de dejar Hogwarts… Pero al fin he encontrado algo que quiero hacer… Aunque ello me lleve lejos de mis mejores amigas... ¡Pero que me vaya no significa que nos dejemos de hablar!
-¡Claro que no!- dijo Lily, levantándose y dándole un abrazo- Puedes venir a visitarnos cuando quieras, y sabes que siempre te querremos, so tonta- añadió cuando vio que Caroline había empezado a llorar.
-Y antes de irte- comentó Kathy- haremos una fiesta genial¿De acuerdo? Y cuando terminemos Hogwarts quedaremos cada fin de semana para ir de copas por la noche, a ligar- y también le dio un abrazo. Lily y Kathy se quedaron mirando a Johanna a la espera de que hiciera algo positivo.
-Cuando seas una actriz famosa quiero que me presentes a los actores buenorros- concluyó Johanna, haciendo que Caroline empezara a reírse.
-Os quiero mucho- dijo Caroline, dándole un abrazo a Johanna.
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-Silencio, por favor- pidió Dumbledore. El Gran Comedor estaba a rebosar de alumnos, que miraban ansiosos hasta la mesa de los profesores. No era ninguna hora común de estar en ese lugar, mas bien los profesores acababan de mandarlos allí por algún motivo, y la cara de Dumbledore no indicaba nada divertido, sino todo lo contrario. Detrás de los profesores había bastantes hombres y mujeres vestidos con una túnica morada y el emblema del Ministerio de Magia en el pecho, todos con expresión seria y mirada distante.
-¿Qué hace toda esta gente aquí?- pidió con un susurro Sirius a Remus, que se encogió de hombros- ¿Y tú eres prefecto?- siguió con sarcasmo. Sirius llevaba una temporada que estaba de mucha mala leche con todo el mundo. Los alumnos callaron, a la espera de lo que tenía que decir el director.
-Queridos alumnos- empezó el hombre- Debido a los varios incidentes que han estado ocurriendo últimamente el Ministerio y el Consejo Escolar han decidido interrogar uno por uno a todos los alumnos de Hogwarts, para descubrir el motivo de estos sucesos y así encontrar una solución.
-¡Todo el mundo sabe quienes son los culpables!- gritó una chica de Ravenclaw, haciendo que la atención se centrara en ella. Dumbledore iba a contestarle con una sonrisa amable, pero James se levantó de su silla.
-¡Sabemos perfectamente que son esos!- y señaló hasta Snape y Sniders, que ni se inmutaron de tener a todo el Gran Comedor con los ojos puestos en ellos. Ante la reacción de los Slytherins el comedor se llenó de murmullos.
-Me alegra mucho su interés en colaborar con la causa, pero agradecería que se guardara sus comentarios para luego- dijo uno de los hombres que venían del Ministerio. James se sentó de nuevo, ante la mirada reprobatoria de Lily, y el director siguió con sus indicaciones de cómo funcionaria todo. Media hora mas tarde los alumnos salieron de Comedor con paso rápido.
-¿Les darás la libreta?- le preguntó Erik a James, cuando se encontraron en el Vestíbulo.
-Me parece obvio- comentó James- aunque no les diré como la conseguimos, claro está, les diré que se le cayó a Sparks y yo la encontré y me pareció "interesante"- terminó, con aire misterioso.
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-¿Cómo se llama?- le pidió una bruja de unos treinta tantos años Lily, que estaba sentada en una silla. Las dos se encontraban en el despacho de McGongall, bajo la supervisión de esta- Nombre completo por favor- al lado de la mujer había un pergamino que flotaba en el aire, acompañado por una pluma hechizada, que esperaba el momento para empezar a escribir.
-Lilianne Clare Evans- contestó ella. La pluma garabateó a toda velocidad.
-Usted es prefecta de la casa Gryffindor, y según me han contado, la primera que intentó despegar la soga del techo¿Podría relatarme que ocurrió exactamente? Sin omitir ningún detalle- Lily se quedó rememorando el suceso, hacía bastante que había pasado, contó todo lo que se le vino en mente- Bien. ¿Ha notado algo extraño en alguno de sus compañeros de curso?- Lily le contó lo que habían echo los Slytherin el primer día de clase, contarles orgullosos la historia del ahorcado- ¿Sabe quien es Abel Frye?- preguntó la mujer. Lily le respondió lo que había leído e investigado durante dos meses en la biblioteca- Asombroso- murmuró la mujer, mas para si misma que para nadie- ¿Tiene algo mas que decir?- Lily negó con la cabeza- Muchas gracias, ha sido de gran ayuda. Tome- le entregó una pequeña tarjetita donde había escrito el nombre de Miranda Switch y su dirección- le pido por favor que si ocurre o oye algo nos me avise enseguida.
-Así lo haré- contestó con una sonrisa. Lily salió de la salita, fuera esperaban todos los alumnos de séptimo de Gryffindor. Ella había sido la segunda, primero entró Sirius.
-¿Qué te ha preguntado?- pidió ansiosa Kathy, ahora era su turno.
-Lo mismo que a Sirius- contestó Lily, yendo hacía el moreno, que estaba mirando por la ventana. Descubrieron que todos los que habían venido eran aurores y, esos en especial, se hacían llamar los Veritas, ya que eran especialista en descubrir quien mentía sin utilizar Veritaserum (ya que este podía ser eludido con alguna pequeña artimaña).
-Has ido muy rápido- comentó Sirius, distraído mirando por la ventana como se ponía el sol- ¿Qué te han preguntado?
-Lo mismo que a ti- contestó Lily, observando como Kathy entraba en el despacho de McGonagall bastante nerviosa- Pero sabes que no he venido contigo ha hablar de esto- Sirius se volteó hacia la pelirroja sorprendido- Quiero hablar sobre Kathy.
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-Nombre completo, por favor- pidió Miranda Switch, clavando sus ojos celestes en los de Kathy, que parecía de lo más nerviosa e incomoda.
-Katherin Margaret Holmes- contestó ella, con un hilo de voz. La mujer pareció sorprendida al oír el nombre.
-¿Eres hija de Margaret y Arthur?- preguntó alzando las cejas- ¿Hermana de Adam?
-Si- contestó ella. ¿Conocía a sus padres y a su hermano mayor?
-¡Oh! Entonces ya se quien eres ¿no te acuerdas de mi?- reparó en que la pluma escribía a toda velocidad- Estúpido trasto, deja de escribir esto- ordenó, molesta, y la pluma tachó casi todo lo que acababa de escribir- ¿No te acuerdas de mi? Iba con Adam al colegio, fui varias veces a tu casa hace unos de veranos- comentó ella, con una sonrisa.
-¡Si!- exclamó Kathy, se acordaba de esa chica que estuvo pasando con ellos varias semanas, cuando ella era muy pequeña.
-Como has crecido chica- comentó Miranda. Kathy suspiró aliviada, ya no se sentía nerviosa. La auror pasó a hacerle las preguntas sobre lo sucedido, y Kathy relató lo que había ocurrido en el Hogwarts Express y el comportamiento de lo Sniders y los demás desde entonces. Salió de la habitación feliz y se sentó al lado de Lily, que cambió la cara triste que tenía desde que habló con Sirius por una sonrisa forzada. Sirius ya no estaba por ninguna parte.
Tras Kathy entraron luego entraron un par de chicas más, Matt y Remus entre otros mas chicos, todos se sometieron a las mismas preguntas por parte de Miranda Switch y, finalmente, entró James, con la libretita bajo el brazo.
-Hola James- saludó Miranda, pues conocía perfectamente a sus padres, y James era clavado a su padre- Haber trasto- dijo refiriéndose a la pluma- Apunta: James Charlus Potter. Y bien ¿Qué me puedes contar tú? Ya vi cuando llegamos que tienes muchas ganas de colaborar- bromeó con una risita.
-Se le cayó esto a Sparks- le enseñó la libreta, que Miranda examinó con el ceño fruncido.
-Genial, muchas gracias- comentó con una sonrisa- ¿Tienes mas cosas que decirme, pequeño Potter?- preguntó, haciendo que James se hiciera el molesto por el apelativo, pero luego se resignó, hacía años que lo llamaba así. Le contó rápidamente y con lujo de detalles todo lo ocurrido y repitió todo lo descubierto con Lily, ya que al final él mismo fue con ella a la biblioteca para ayudarla a encontrar mas y mas cosas. La pluma escribía a gran velocidad, manchándolo todo de tinta, ante la mirada furiosa y reprobatoria de McGonagall, que se dedicó a lanzar hechizos a las manchas de tinta del suelo, mas que nada porque se estaba aburriendo como una ostra.
James salió de la salita con aire victorioso y tras él entró Johanna.
-¿Nombre completo?- pidió Miranda, con una amplia sonrisa, satisfecha por la gran información que estaba sacando de todo.
-Johanna Gabrielle Rhodes- contestó la chica.
-¿Qué sabes del ahorcado y todo esto?- Johanna solo pudo repetir lo que sabía que le había contado Lily, ya que ella no se había metido mucho en la historia, porque consideraba que todo no eran mas que casualidades de la vida, que no había ningún niño muerto cobrando venganza- Está bien- terminó Miranda, con una sonrisa- muchas gracias- Johanna salió y se reunió con sus amigos. Detrás de ella entró Caroline.
-¿Me puede decir su nombre completo?- pidió Miranda.
-Caroline Celeste Ross- dijo ella. Tras varias preguntas le contó como había visto salir del fuego la lista de los nombres, como Sniders se dedicaba a gritar y pregonar que todo era cosa de los Slytherins, y poco mas. Miranda pareció bastante interesada con lo de la lista de nombres y se lo hizo repetir un par de veces más.
-Muchas gracias- terminó Miranda, Caroline salió agotada de tantas preguntar. Vio como fuera ya era negra noche y se fijo en que nadie la había esperado para ir a cenar, suspiró resignada, mirando con picardía a la pequeña cola de alumnos que aún quedaba allí esperando su turno, se alegró mucho de que su apellido empezara por R no por Z, se compadeció del último chico que había allí, que miraba al reloj bastante mosqueado, y bajó a cenar.
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-Ahora nos harán caso con lo de los colgados- dijo alegre James, dándole un abrazo a su novia. Había podido comprobar como, gracias a que la chica se había pasado horas enclaustrada en la biblioteca buscando e investigando sobre la maldición y Abel Frye, sus sospechas tenían mucho mas fundamento. Lily sonrió, alegre y feliz de que hubiera echo las paces y le dio un beso.
El grupo de Gryffindors se dirigía hambrientos hacia el Gran Comedor, charlando sobre las preguntas que les había echo. Nadie prestaba atención a una chica morena que había apoyada contra una pared, medio a oscuras. Nadie se fijó en que Lisa Bosworth emanaba rabia por cada poro de su piel hacia Lily, que charlaba feliz con sus amigas. Nadie se dio cuenta de que ella estaba allí hasta que la morena no llamó a Lily, que se volteó desconcertada buscando el lugar de donde procedía la voz. Todo el grupo se quedó parado.
Lisa salió de las sombras, con los ojos llenos de rabia, mirando primer a Lily y luego a James, que se sobresaltó y vio a venir que eso que tanto temía que ocurriera estaba apunto de suceder. Lisa estaba apunto de desvelarle toda la historia de esa maldita noche a Lily, que no esperaba nada por el estilo. James recordó esa noche con remordimientos…
Tras hablar con Lily y descubrir el motivo por el cual no había ido a verla, se largó del lugar muy enfadado. No quería ir a la sala común, donde encontraría a todo el mundo feliz y alegre. Tampoco podía salir fuera, pues había empezado a llover violentamente. Optó por ir al baño de los prefectos, del cual siempre sabía la contraseña pues Remus no dudaba un segundo en contársela.
Subió hacia el baño dándole vueltas y más vueltas al asunto.
-Verde esmeralda- dijo cuando estuvo delante de la puerta. Esta se abrió y de dentro empezó a salir vapor y todo tipo de olores. Obviamente alguien se estaba bañando, por lo que no podía entrar y aún menos sin ser delegado. Estaba ya por irse cuando una mano salió de entre el vapor, lo cogió por el cuello de la camisa y lo arrastró hasta dentro, cerrando la puerta y bloqueándola para evitar cualquier intento de fuga del chico.
Con tanto vapor las gafas se le entelaron, por lo que tuvo que quitárselas para descubrir quien había delante de él.
Una chica de su misma edad estaba delante de él, tapada con una toalla roja, que a él le pareció que mucho no tapaba. Llevaba su larga melena negra y ondulada recogida en un despeinado moño en lo alto de la cabeza, del cual caían varios bucles que le daban un aire demasiado sexy.
-Mira quien me ha venido a visitar- comentó ella, con voz sensual. James dedujo que en ese momento estaría mostrando una sonrisa de lo más pícara, en señal de victoria, pero como no llevaba las gafas no veía muy bien. Mira que eran pocas veces las que te encontrabas con alguien allí, y aun eran menores las posibilidades de encontrarse con alguien que tampoco fuera prefecto ¿Por qué el de ahí arriba estaba empeñado en que se encontrara a solas con Lisa Bosworth? Pensó en Lily, y una ola de rabia le invadió la mente. Se acercó peligrosamente a Lisa, que sonreía con satisfacción.
Maldijo dentro de sí ese momento.
-¿Qué quieres?- preguntó Lily, con curiosidad, observando la cara de mala leche de Lisa.
-Decirte que tu novio es un completo idiota- contestó ella, mirando maliciosamente a James, que mostraba una clara expresión de culpabilidad.
-Eso ya lo sabía- bromeó Lily, haciendo que James la mirara arqueando una ceja- Por eso me gusta tanto- James no pudo evitar reírse, cogió a Lily de la mano, dispuesto a llevársela de allí antes de que la conversación tomara de nuevo el rumbo que Lisa buscaba- Pero me interesaría saber porque opinas que es un completo idiota- preguntó, molesta Lily. La cara de James se transformó en susto y no pudo evitar soltarle la mano.
-Porque creyó que podía engañarte conmigo, que no te enterarías y que yo no diría nada- La expresión de Lily fue cambiando. Se borró de la cara la sonrisa de tranquilidad que tenía hacía un par de segundos, luego miró a Lisa con los ojos muy abiertos, y finalmente a James con expresión preocupada, en busca de que él le dijera con la mirada que la morena mentía. Pero el rostro de James no dejaba las cosas más claras de lo que las tenía Lily, por lo que miró de nuevo a Lisa.
-No digas bobadas- contestó Lily, con un hilo de voz. Notó como detrás de él alguien susurraba algo, seguramente sería o Kathy o Johanna, se acordó de que ellas estaban allí, de que todos estaban allí, escuchando eso que estaba diciendo Lisa, viendo como a ella se le estaba apunto de romper el corazón en miles de pedacitos. Podía irse, olvidar lo que había dicho Lisa, James le aseguró que no le había puesto los cuernos con la morena, debía creerlo. Pero la actual cara de James no colaboraba mucho en creer eso, tomó fuerza de donde pudo y preguntó- ¿Qué quieres decir con engañarme contigo?
-Que después de el primer partido de Quidditch él y yo nos lo estuvimos pasando bien bastante rato y si aun así no lo entiendes de lo puedo contar con lujo de detalles o te hago un dibujito- Lily miró a James, que tenía la vista puesta en algún punto en el infinito. Recordó como Kathy le había dicho que no creyera lo que Bosworth pudiera decirle.
-No te creo- contestó Lily, dándose cuenta de que esas palabras salían de su boca, que las decía su celebro, pero que su corazón decía otra cosa. La cara de James no dejaba duda de nada, mostraba culpabilidad la miraras como la miraras.
-No seas burra- contestó Lisa, con menosprecio- Dime tú, si no hubiéramos estado juntos, como sabría que en la espalda tiene la cicatriz de un corte que se hizo este verano pasado jugando con Black a Quidditch.
Lily se volteó para mirar a Sirius, para que le dijera que James no tenía ninguna cicatriz en la espalada ni nada parecido. Pero Sirius se limitó a girar la cabeza hacia otro lado. Luego la pelirroja miró a Remus, que la observaba con ojos tristes. Finalmente, con lágrimas en los ojos, Lily miró a James, que seguía mirando al infinito.
-¿Es verdad?- preguntó la pelirroja, sabiendo perfectamente cual era la respuesta, pero quería oírla por su voz, quería que él, que hacía muy poco le había asegurado lo contrario, que le había dicho que la amaba, le dijera que era totalmente cierto, que se había ido con otra por una simple estupidez y que luego la había mentido durante dos meses.
El chico pareció volver de nuevo a la Tierra, miró a Lily, con una expresión de culpabilidad.
-Yo…-empezó a decir, sin saber ni querer continuar.
-¿Es verdad?- inquirió de nuevo Lily, las lágrimas empezaron a caer de sus ojos, bajando por las mejillas- ¡Ten valor de contestar al menos!
-Lily, yo…- repitió el chico, acercándose a ella, que se apartó con un paso rápido.
-Déjalo, Potter- contestó Lily, cargando de odio el apellido del chico- No me hables, no me mires, mucho menos me toques. Para mi no existes- y se largó, escaleras arriba hacia la torre de Gryffindor, cruzándose en las escaleras que comunicaban con el vestíbulo con Caroline, que acababa de llegar y observaba la escena con curiosidad, al igual que varios alumnos mas que estaba por allí.
-Eres genial, Potter- dijo Johanna, con sarcasmo y se largó corriendo, acompañada de Kathy, hacia la torre de Gryffindor también.
Lisa pasó por al lado de James y los otros tres chicos, sin decir nada, con una sonrisa, la sonrisa de felicidad mas ancha de la historia.
James se sentó al suelo, sin decir palabra, también con lágrimas en los ojos. ¿Por qué? Todo era culpa suya, la había pifiado, la había perdido, jamás lo perdonaría, no le volvería ha hablar. Sin poder evitarlo empezó a llorar. Al verlo, Sirius empezó ha hacer circular a todos los curiosos que se aplegaban por allí, con amenazas de muerte, o mucho peor, de una broma especial de los merodeadores. Remus se sentó al lado de James, pasándole una mano por encima de la espalda para intentar reconfortarlo, pero sin saber que decir, pues no había nada a decir, James lo había terminado todo. Aunque el moreno no podía evitar pensar que todo había sido como una cadena, empezada por culpa de la maldición del ahorcado, que había echo que Lily fuera a la biblioteca, que lo había llevado a él a cometer el error fatal que ahora lo había acabado todo. Pero no podía culpar a una cuerda de lo sucedido, solo él merecía la etiqueta de culpable.
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Bueno, bueno… aquí el capitulo siete ¿Os ha gustado? A mi me encanta este capítulo :D aunque el final es triste… pero bueno… Ahora ya si que no puedo hacer mini resumen de lo que va a suceder, porque sino perdería toda la gracia n.n
Ya volví de Francia y Mallorca, y como prometí, aquí esta el capítulo siete… muchísimas gracias por los reviews a:
SandritaGranger, Pekelittrell, Victor Manuel, carla07, albetachestergirl, nohenatha, Pixie Trinkerbell, marina66, pau0072, NannyPotter y Haruka.Black-90
Miau… solo me queda decir que buenas vacaciones, que lo paséis bien, vayáis mucho de fiesta, me dejéis un review, y que me voy a dormir de nuevo porque estoy muerta de sueño.
Eri
R
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Go!
