Chapter 10: Merry Xmas

-¿Katherin estás visible?- pidió la voz del padre de la chica, desde el otro lado de la puerta-¿Puedo entrar?

Kathy, que estaba al lado de Sirius, los dos en su mundo de caramelo, se había despertado hacía relativamente poco, se sobresaltó muchísimo al oír la voz de su padre ¡Estaban los dos desnudos en la cama de la chica! ¡Y para terminar de arreglarlo todo estaba con el chico que le habían prohibido ver! Se levantó de golpe, al igual que Sirius, que se vistió apresuradamente, mientras ella se ponía la camisa de dormir, que aún estaba en la maletita que había cogido la noche anterior.

-¡Un momento papá!- gritó ella, desesperada ¿Dónde escondía a Sirius?

El chico, que parecía de todo menos nervioso, se acercó rápidamente a ella.

-Yo tengo la solución para esto, pero no grites- dijo en un susurro, desconcertándola aún más- dile que soy un regalo de aniversario.

Kathy iba a protestar ¡Menuda capullada acababa de decir! Su padre era viejo, pero no tonto. De pronto, pero, Sirius se convirtió en un gran perro negro, bastante peludo, con los mismos ojos grises que el chico, que movía el rabo con emoción.

-¿Eres un animago?- preguntó la chica, arrodillándose ante el perro- ¡Eres un genio!- y le dio un abrazo, a lo que Sirius respondió lamiéndole la mejilla. Su padre llamó de nuevo a la puerta- ¡Pasa, pasa!- dijo, intentando esconder el nerviosismo que tenía a flor de piel.

Su padre, Harold Holmes, un hombre alto, de unos cincuenta largos años, de cabello blanco y expresión severa entró en la habitación, vestido con una túnica de mago muy elegante y cargando un paquete de alguna tienda de ropa para brujas en los brazos.

-¿Y ese perro?- pidió extrañado, olvidándose de felicitar a su única hija.

-Es un regalo de cumpleaños de Johanna- dijo rápidamente. Johanna era la amiga de Kathy que mejor caía a sus padres, seguramente por el hecho de ser hija de una bruja muy famosa.

-¡Oh!- exclamó, intentando parecer alegre- Es muy bonito ¿Te lo llevarás a Hogwarts terminadas las vacaciones, no?- muy bonito, pero no lo quería en su casa.

-Claro papá, no te preocupes por eso…mmm… ¿Qué querías?- pidió, impacientándose ya que las visitas de su padre a su habitación no acostumbraban a durar mas de medio minuto, a no ser que fueran para algo importante.

-Bueno, te traía el regalo de aniversario de Victor, dice que llegará tarde y que si te lo da entonces no tendrá gracia- y le dio el paquete- además… bueno, hoy aparte de familiares tendremos unos invitados especiales… Espero que te lleves bien con ellos- parecía más una amenaza que una petición, pero Kathy ya estaba acostumbrada al tono de voz de su padre.

-¿Y por qué vienen? ¿Quiénes son?- pidió, extrañada, no era normal que alguien que no fuera familiar estuviera el día de Navidad en su casa.

-Vienen a celebrar tu aniversario- dijo su padre, dándole una mirada que daba a entender "ya sabes de que va todo esto", y tras levantarse y despedirse se fue de la habitación. Kathy se levantó y cerró la puerta por el pestiño, así evitaba que nadie entrara por sorpresa, por lo que Sirius podía volver a ser Sirius y dejar de ser perro.

-¿Por qué no me dijiste nunca que eras un animago?- preguntó la chica, molesta- ¿Cuándo hace que lo eres?

-Eh, eh, tranquila- pidió él- ¿Por qué vienen unos "invitados especiales" a visitarte por tu cumpleaños?- pidió el moreno, interesado en cambiar de tema, mientras imitaba la voz del señor Holmes. Kathy soltó una risita ante perfecta imitación.

-Bueno, lo típico ya sabes, en mi familia cuando alguien cumple la mayoría de edad le presentan a otro alguien (aunque ya se conozcan) en busca de una posible boda- explicó la chica, encogiéndose de hombros, dando a entender en que era lo mas normal del mundo.

-¡¿Qué que?!- gritó Sirius, sobresaltado ¿Qué la querían casar con "ALGUIEN"?

-Tranquilo hombre, solo tengo que hacer buena cara y ser amable, nada queda decidido hoy- explicó ella, con mucha tranquilidad, mientras abría el regalo de su hermano Victor- ¡Oh que bonito!- exclamó mirando el vestido que había dentro.

-Yo te ayudo a ponértelo y a ducharte- dijo el moreno, cogiéndola por la cintura, con una mirada pícara, y entrando los dos al baño.

…•¤¤•.•¤¤•…

-¡Pero bueno! ¿Y esto que se supone que es?- pidió Johanna extrañada cuando bajó a desayunar y se encontró con Remus y Caroline teniendo una conversación formal y un tanto callados, mientras en el otro extremo de la mesa James y Lily estaban en su paraíso multicolor dándose de comer el uno al otro con amplias sonrisas de felicidad y satisfacción.

-Nosotros hemos cortado y ellos han arreglado lo suyo- explicó Caroline, en un tono neutral, que hizo que Remus se deprimiera y saliera corriendo de la cocina para encerrarse de nuevo en el baño. Caroline dejó los ojos en blanco- Esta exagerando, que conste que ayer se avino enseguida en dejarlo anoche- explicó la morena, ante la mirada interrogativa de Johanna respeto a la huída de Remus.

Lily y James se levantaron de la mesa, cogidos de la mano, sin decir nada y se largaron de la casa, sin despedirse. Caroline hizo ver que vomitaba.

-Eres muy anti-amor, ¿Te lo he dicho alguna vez?- pidió Johanna, volteando los ojos pero sin poder evitar una risita ante la acción de Caroline.

-Constantemente… ¿Vamos a preparar la cena para esta noche?- comentó resignada, mirando los fogones con los ojos entrecerrados.

-¿Sabes cocinar tú?- pidió Johanna, mirándola de reojo.

-Emm… Claro- contestó Caroline con ironía, encogiéndose de hombros- Bueno, Remus si sabe, él nos ayudará- y se fue en busca del chico, tarareando la canción de misión imposible.

Lily y James fueron a pasear por el pueblo de Whitehill, que no paraba de recordarles a Hogsmeade, pero sin magia obviamente.

-Mira, esto se parece a las Tres Escobas- comentó el chico, señalando un lugar, que no tenía nada de parecido a las Tres Escobas.

-¿Cuánto hace que no te gradúas la vista?- bromeó Lily.

-Era una broma, ¿Entramos?

Los dos chicos se pasaron toda la mañana en Whitehill, donde había una pequeña feria de Navidad, en la cual Lily le compró a James un regalito sin que él lo viera. Pasado medio día y tras comer algo en un pequeño restaurante que encontraron, James acompañó a Lily de nuevo a la casa de la familia Rhodes, para ir él al hotel a arreglarse.

Hacía un atardecer muy hermoso, se veía un cielo anaranjado entre unas nubes blancas que amenazaban tormenta de nieve.

-Que bonito- comentó Lily, distraída observando el cielo cuando llegaron a la entrada de la casa- ¿Vendréis por allí a las nueve y media? Es a la hora que le dijimos a Kathy- dijo la pelirroja.

-Vale- contestó James, mirándola con alegría. Se sentía tan feliz de poder volver a decir que Lily Evans lo quería, se sentía tan bien con ella, no podía quitarse de la cabeza lo mal que lo había pasado las semanas anteriores. Ahora se sentía como si flotara por el cielo- Escucha Lily, muchísimas gracias por haberme perdonado, en serio, y…- pero Lily lo cortó con un beso.

-Ya basta del tema, quedamos con que olvidábamos lo sucedido, ¿Si?- y con otro beso se despidió- Hasta luego- dijo cerrando la puerta tras de sí. Observó como la figura deformada de James desaparecía tras los cristales de la puerta. Desde la cocina Johanna y Caroline fueron hacia ella.

-Es decir, que hicisteis las paces, harás como que nada, cuando él se ha tirado a otra, se lo perdonas todo, como si nada, perfecto, genialísimo, me encanta tu auto estima Lily- soltó de carretilla Johanna: obviamente habían estado hablando de ella todo el día, comentando lo tonta que era por perdonar a James y dejándolo verde a él.

-Lo clavaste- contestó Lily, con una amplia sonrisa. Dijeran lo que dijeran, a ella le daba igual, estaba convencida de que James nunca le haría algo parecido nunca mas, no tenía ninguna duda de eso. Fue hacia el sofá, seguida por sus amigas que la miraban desconfiada y se tumbó en él, sin quitarse el abrigo muggle y empapando todo con las botas de piel mojadas de nieve- ¡Estoy muerta!

-Mira Lily- empezó Caroline- seremos claras: ¿Qué a echo Potter para que lo perdonaras?- pidió cruzándose de brazos delante de la chica.

-Pedirme perdón de una manera convincente.

-¡No te creo! ¡Te ha dado una poción o algo!- exclamó Johanna, agachándose al lado de la pelirroja y sacudiéndola- ¡Devuélvenos a nuestra Lily!

-¡Johanna para ya!- gritó la chica- No seáis burras, por favor, ¿Qué creéis que me ha dado alguna poción para que me enamorara de él? ¡Pero si en ningún momento he dejado de quererlo! Solo que estaba disgustada y triste, pero ya hablamos, y ya pasó. Si yo puedo aceptarlo, creo que mis mejores amigas también pueden- Caroline y Johanna se miraron la una a la dándose cuenta de que acababan de hacer el ridículo.

-Vale, lo sentimos, te creemos- dijo Caroline, sentándose al lado del a pelirroja.

-Prometo no intentar matar a Potter de nuevo- dijo Johanna, imitando a Caroline.

-¿Intentaste matar a James?- preguntó alarmada Lily.

-No, era solo una idea que poner en práctica pronto- declaró Johanna, con aire distraído. De pronto entró Remus en la sala.

-Bueno, ya está toda la comida preparada, solo tenéis que acordaros de parar el horno dentro de diez minutos ¿Vale?- las tres chicas asintieron, dos de ellas maravilladas por la gran habilidad culinaria que había demostrado hacía un par de horas, mientras preparaba la cena de la noche (y las dos chicas criticaban a James)- Bueno chicas, yo me voy, cuando aparezca Sirius le decís que lo esperamos en el hotel.

-¿No estaba allí desde ayer por la noche?- preguntó Johanna, confundida.

-Em… No, cuando fui hace un rato al hotel a buscar mis regalos de Navidad no lo vi allí, ni vi signos de que hubiera pasado la noche… ¿No se quedó a dormir aquí?

-¿Dónde se habrá metido?- preguntó Lily, un tanto preocupada ya que no era normal que Sirius desapareciera así porque sí.

-Estaba conmigo- dijo una voz cansada desde la entrada de la casa. Segundos después entró Kathy, toda despeinada y con el vestido un poco manchado.

-Bueno, ahora que tenemos a nuestro amiguillo localizado yo me voy- dijo Remus, y desapareció tras un chasquido.

-¿Qué quieres decir con que estaba contigo?- pidió Caroline, mirando a Kathy con curiosidad. La chica se sentó al sofá, entre Caroline y Lily, mientras el reloj de la sala marcaba las ocho y media.

-Mirad, ahora os cuento…- dijo ella, se la veía un poco cansada, pero no podía esconder una sonrisilla que cada dos por tres le iluminaba la cara- Se presentó en mi casa con mi regalo de Navidad y pasó lo que pasó…

-¿Qué quiere decir que pasó lo que pasó?- preguntaron al unísono las demás.

-Bueno… pues que terminamos en la cama…- explicó Kathy, cada vez mas sonrojada.

-¡¿Qué que?!- gritó Johanna, mientras Lily y Caroline abrían la boca.

-¿Y Matt?- pidió en un susurro la pelirroja.

-No me lo recuerdes…-murmuró Kathy, mordiéndose el labio inferior- Este es el pequeña problema del asunto… el otro problema fue que mi familia nos pilló.

-Ay Dios-dijo Caroline, sin poder evitar una risita- ¡Pero que líos chica!

-¿Y que te dijeron tus padres?- pidió Lily, temiéndose lo peor.

Kathy les contó brevemente como Sirius se había escondido en su habitación, como la elfa doméstica de la casa lo había encontrado mientras todos comían y la familia Holmes al completo empezó a reñirlo, aparte se tenía que añadir que los invitados especiales eran ni mas ni menos que los señores Black y su magnifico hijo Regulus, el posible pretendiente de Kathy. Tras eso Sirius, mas que cabreado, había terminado de liarlo todo peleándose al mas puro estilo muggle con el hermano mayor de Kathy. Suerte fue que uno de los hermanos de la chica, Víctor, que no tenía nada en contra de Sirius, se lo llevó de allí antes de que se liara mas la cosa. La "charla" que tuvo Kathy con sus padres después de eso no fue larga ni nada, y al final la dejaron volver con sus amigas.

-Dios, vaya Navidad estamos teniendo- murmuró mas que para ella que para las demás la pelirroja.

-Y que lo digas…- corroboró Caroline.

-¿Hey no huele como a quemado?-pidió Kathy, tras un largo suspiro de Johanna.

-¡La comida!- gritó Lily, y las cuatro chicas salieron corriendo hacia la cocina.

Del horno, en el interior del cual estaba el delicioso guisado que había preparado Remus, salía un espeso humo oscuro que llenaba toda la cocina.

-¡No!- exclamó Johanna, y con un movimiento de varita hizo que dejara de salir humo, pero el daño ya estaba hecho.

Caroline y Kathy sacaron el contenido del horno. El guisado ya no tenía el aire apetitoso de unos minutos antes, ahora era una masa ennegrecida que olía a quemado.

-Remus nos mata…-murmuraron a la vez Caroline y Johanna.

-¿Y ahora que?- pidió Kathy, mirando a las otras tres y al reloj de la cocina, los chicos ya llegaban tarde.

-A por pizzas- contestó Lily, con voz resignada, yendo hacia el teléfono para encargar la comida.

…•¤¤•.•¤¤•…

Estaban todos en el andén de King's Cross. En menos de media hora salía el Hogwarts Express, que traía de vuelta al colegio a los alumnos que habían ido a pasar las vacaciones fuera. Un grupo de tres chicas y tres chicos se despedían de una cuarta chica, todos con caras tristes.

-Aún no lo tengo asumido…-murmuró Lily, dándole un abrazo a Caroline.

-Ni yo- respondió la morena, haciendo un esfuerzo por mantener una amplia sonrisa.

-Mándanos muchas cartas- dijo más como una orden que como una petición Johanna.

-Que sí, pesada- contestó Caroline, en tono cansino, su amiga no había parado de repetirle lo mismo durante los dos últimos días- decidle adiós a todo el mundo de mi parte, ¿Vale?- Caroline no había dicho a nadie que se iba de Hogwarts, no le gustaban las despedidas y no tenía ganas de que medio Hogwarts intentara comerle la cabeza para que se quedara.

-Adiós tonta- bromeó Kathy, dándole un abrazo y un beso en la mejilla.

-Dile adiós a Matt de mi parte- le susurró la morena- y ánimos.

Kathy sintió como un vacío en el estomago, y no pudo evitar mirar de reojo a Sirius, que le evitaba la mirada a toda costa desde el día de Navidad. El hermano de Kathy habló con Sirius después de que este le contara lo que había pasado esa noche con Kathy. El hermano de la chica le hizo entender que si su familia volvía a enterarse de que aún tenían algo la cosa sería mas grave, en especial para Kathy. Sirius volvía a ignorarla, la evitaba a toda costa, pasaba de sus intentos por hablar, y eso la hacía sentir peor que cuando tenía esos ataque de celos, volvía a ser como si no existiera, como si entre ellos dos jamás hubiera pasado nada, como si ni siquiera se conocieran… todo aquello la mareaba y hacía que tuviera ganas de llorar.

-Ánimos Kathy- dijo James, sacando a la chica de sus pensamientos ¿Sabría que era lo que le pasaba por la cabeza? Quizá se había confundido y pensaba que estaba triste porque Caroline se marchaba…

-¡Ven a vernos pronto!- exclamó de pronto Lily, sobresaltando a todo el mundo, y lanzándose encima de Caroline, con los ojos llenos de lágrimas. Johanna también abrazó a Caroline, no parecía que fuera a llorar, pero le temblaba el labio inferior. La última en abrazar a la chica fue Kathy, que se secó rápidamente las lagrimas antes de unirse a la piña que estaban formando.

-Nos vemos- dijo Caroline, despidiéndose de los tres chicos, que le dieron un rápido abrazo.

Remus se quedó mirando a la chica, que no pudo hacer otra cosa que apartar la mirada y despedirse rápidamente.

Todos empezaron a ir hacia el tren.

-Ánimos tontorrón- le dijo una voz femenina desde cerca. Remus se volteó, perdiendo de vista a Caroline, para quedar frente a Johanna y a James, que lo esperaban- hay muchos peces en el mar.

-Cierto, necesitamos a nuestro cerebro al cien por cien si queremos derrotar a esas serpientes- siguió James.

-El ahorcado…- murmuró Remus. Se había olvidado de todo el embrollo que había en Hogwarts ¿Qué habrían descubierto los Veritas? ¿Les esperaba alguna sorpresa al llegar a Hogwarts? ¿Habría otro afectado? Una ola de rabia le invadió el cuerpo, al acordarse de que su amigo Peter aún estaba en San Mungo por culpa de esas malditas serpientes que habían decidido borrar del mapa a medio Hogwarts a modo de venganza.

-Venga, que nosotros les ganaremos- animó Johanna, levantando el puño, como si de ganar un partido de Quidditch se tratara. Remus soltó una sonrisa, y los tres chicos subieron al tren, donde les esperaban los demás.

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Capítulo un tanto corto, pero era un pequeño puente que necesitaba, ahora empieza todo: más ataques y más embrollos, es decir, que ahora es cuando se va a poner interesante de verdad :D Puedo decir que esperan muchas sorpresas y cosas nuevas, así que… ¡Quedaos con las ganas de mas y dejadme más y mas reviews!

Como dijo en otro fic (el de she will be mine) terminé el curso pero sigo atareada, por lo que me es imposible contestar los reviews (lo intentaré vía reply dentro de un par de días) así que darle las gracias a: Luzbelita16, sofigryffindor90, luna712, pekelittrell, NannyPotter, Eileen.B, Haruka.Black-90 (PRIMA!), I Love Weasleys (PEDAZO REVIEW!), Carla07, Thaly Black Potter, albetachestergirl y BarbaraNakamura.

Veo que cada vez me dejáis menos reviews, no se porque es, pero si dejáis más prometo actualizar más a menudo o seguir las condiciones que pongáis, sino dejaré de colgar.

En serio, mil gracias por los reviews ;) y ya lo he dicho, a partir de este capítulo habrá mas ahorcado, mas amor y sobretodo, mucho mas misterio (con una gran sorpresa al final :D)

Eri