Capítulo 12: Telarañas de problemas

-¡¡Y POTTER COGE LA SNITCH!!- exclamó el comentarista, haciendo que el estadio entero rugiera con una ovación. El partido Gryffindor vs. Ravenclaw había durado ni mas ni menos que cinco minutos, cosa que no era de extrañar pues casi todos los Ravenclaws eran suplentes por culpa de los ataques de Abel Frye.

James no había querido jugar, se había quejado, él y todo el equipo de Gryffindor, era jugar en inferioridad de condiciones y eso a él no le gustaba, pero el partido no se suspendió y tuvieron que jugar. Habían ganado limpiamente 150 a 50 y contra eso no se podía hacer ya nada.

Hacía un buen día de finales de Enero, el sol brillaba con ganas en un azulísimo cielo sin una nube a la vista. Todo era perfecto. Al menos para James. La victoria siempre llevaba a la euforia, y el chico volaba velozmente alrededor del estadio, con la pelotita dorada encerrada con fuerza en la mano. Iban los primeros en la calificación, si en el próximo partido, Slytherin vs. Hufflepuff, las serpientes ganaban deberían jugar contra los leones, y James estaba convencido que ganarían por el simple echo de que todo el público lanzaría de insultos a maldiciones a las serpientes. Sonrió complacido mientras buscaba a Sirius con la mirada. El chico estaba a unos metros de él, dando piruetas de alegría.

De pronto, pero, los gritos y aplausos cesaron de golpe. Todo en silencio. No se oía nada. James buscó rápidamente que era lo que sucedía: dos de los jugadores de Ravenclaw, uno de ellos suplente otro no, habían caído inconscientes en el suelo, victimas de la maldición.

…•¤¤•.•¤¤•…

-¡No me lo puedo creer!- exclamó alguien.

-¡Dejadnos salir ya!- se quejaron los otros. Los Veritas habían dejado a todos los alumnos encerrados en el Comedor, mientras interrogaban a varios sospechosos, es decir, la mayoría de Slytherins de séptimo.

-¡Tranquilos! ¡En breve terminaremos y podréis volver a vuestras salas!- gritó uno de los Veritas.

-Esto me está cargando- se quejó Lily, sentándose en el suelo mas que asqueada.

-Tranquila, que ya pronto nos dejarán salir- comentó Johanna, mientras ella y Kathy imitaban a la pelirroja. Remus y James se añadieron a la peculiar reunión en del centro del Gran Salón.

-¿Alguien ha visto a Sirius?- pidió James, dándose cuenta de que el moreno no estaba por ningún lugar.

-Ni idea- respondieron las chicas a coro.

-Yo me estoy meando… ¿Cómo puedo salir de aquí?- pidió casi desesperada Kathy.

-Bueno, si bajas por esa escalera y te apoyas contra el cuadro donde hay dibujada una rosa abrirás una puerta para llegar al tercer piso ¿Te sirve?- contestó Remus, pero la chica no contestó pues ya había salido corriendo hacia el baño.

Kathy corrió y corrió hasta llegar al baño, hizo sus necesidades, y mucho mas aliviada salió de esa maloliente sala que eran los baños de chicas. Unas risitas le llamaron su atención y, vencida por la curiosidad, no pudo evitar acercarse a la puerta de donde procedían. Ojalá no hubiera mirado por la pequeña brecha de la puerta.

Sirius y Astrid se besaban con pasión apoyados contra la pared y, en solo un breve momento que Astrid abrió los ojos, su mirada se cruzó con la mirada triste de Kathy, que había desconectado del mundo al ver la escena. La castaña apartó a Sirius de ella rápidamente, y él se volteó hacia al puerta, con una mueca de frustración.

-Bueno bueno ¿Ahora te dedicas a espiarme?- pidió con la voz cargada de malicia Sirius- Si no me dejas en paz tendré que contarle a tu adorado Matt lo que ocurrió estas Navidades, y no le va a hacer mucha ilusión.

-Sirius, no te pases, no he hecho nada malo- se defendió ella, un poco desconcertada por el tono cruel que usaba el chico.

-No, simplemente estás aquí- se quejó él, cada vez con mas malicia en la boca- Siempre estás cuando no debes estar, siempre haces lo que no debes hacer, siempre estorbando- siguió, ignorando la expresión de tristeza de la chica.

-Sirius, perdona yo no quería molestarte, en serio que…-siguió, pero él la cortó de nuevo.

-No me vengas con tonterías ¿Entiendes? Aclárate de una vez la cabeza ¿Qué quieres de mi? Si yo no te importo nada tú a mi diez veces menos, fue un bonito polvo, pero ya no hay más, no quiero volver a ver tu estúpida cara, así que mejor vete de aquí y déjame en paz para siempre- soltó él, mirándola con asco. Kathy se quedó de piedra pero, afectada como estaba, fue incapaz de contestarle nada y se largó llorando.

Corrió hacia la torre de Gryffindor, sin darse cuenta que pasaba por al lado de sus amigas y los, a los que ya habían dejado salir del Salón, dijo la contraseña y entró, subió las escaleras, se encerró en su habitación y empezó a llorar tumbada en su cama.

Detrás de ella entraron Lily y Johanna.

-¡Kathy!- exclamó Lily, al ver a la chica.

-¿Pero que ocurre?- pidió realmente preocupada Johanna. La castaña se levantó y se lanzó a los brazos de la pelirroja, que la abrazó mientras Johanna le acariciaba el pelo.

-Bonita, ¿Qué te pasa?- pidió con voz suave Lily.

-¡Ha sido horrible!- murmuró entre sollozos- Lily ¡Tenía que haberlo echado cuando vino por Navidad! ¡Fue peor! ¡Lo peor que podía haber echo, Lily!

-¿Cómo?- pidieron las dos a la vez, que no entendían nada. Kathy dejó de llorar y se levantó para contarles lo que había pasado.

-Sirius, se ha pasado- explicó, aún entre sollozos- Me ha dicho que lo que pasó por Navidad, bueno, pues que solo fue eso, y que no quiere volver a verme y…-se quedó callada observando con horror la puerta de la habitación. Lily y Johanna se voltearon también: Matt las había seguido al ver a su novia llorar, y ahora acababa de oír lo que no tenía que oír y observaba a Kathy conteniendo la rabia.

-¿Qué pasó por Navidad?- inquirió Matt, acercándose a Kathy, que se levantó rápidamente para quedar a su altura.

-Yo, lo siento mucho, de veras- se arrepintió ella- no sabía como decírtelo y… perdóname.

-¿Qué pasó por Navidad?- repitió él.

-Matt, lo siento- dijo ella, pero el chico se volteó y salió rápidamente de la habitación. Las tres chicas se miraron preocupadas.

-Ahora es cuando mata al sex symbol de Hogwarts- anunció Johanna, un poco en broma, pero luego las tres se dieron cuenta de que eso era lo más probable que pasara, y salieron corriendo en busca de Matt.

-¿Qué pasa aquí? ¡Todos corriendo!- se quejó James- Vale, ignórame- dijo, al ver que Lily había salido detrás de Kathy sin prestarle la mas mínima atención.

-Venid, por favor, que Matt va a cometer un Siriucidio- explicó rápidamente Johanna, que se había parado un momento. James y Remus salieron detrás de las chicas.

…•¤¤•.•¤¤•…

-¡Matt no!- chilló Kathy, al ver que el moreno acababa de encontrar a Sirius en el vestíbulo del colegio, despidiéndose de Astrid. Pero el chico no le hizo caso. Se acercó rápidamente al moreno, que estaba de espaldas, llamó su atención dándole un golpecito en el hombro y, cuando Sirius se giró, le dio un puñetazo en toda la mejilla. Sirius se tambaleó un poco, mientras se frotaba la mejilla dolorida.

-¡¿Pero se puede saber que leches haces?!- exclamó el moreno, mirando con rabia a Matt.

-¡¡Eso debería preguntártelo yo a ti!!- Matt intentó pegarle de nuevo, pero Sirius lo esquivó. De mientras los demás ya habían llegado donde los chicos, y un pequeño grupo de curiosos se iba agrandando por momentos.

-¡Matt para ya!- chilló Kathy.

-¡Ya lo entiendo! ¡¿Es por ella?!- pidió Sirius, cabreado, acercándose a Kathy- ¡¿Qué coño le has dicho?!

-¡¡Déjame en paz!!- gritó Kathy, y le pegó un bofetón a Sirius- ¡¡Tú empezaste!!

Sirius estuvo a punto de dejarse llevar por sus instintos pegarle, pero se contuvo al recordar quien era, y atrayéndola hacia él dijo.

-¿Te contó que tal el revolcón? ¿Celoso? ¿Envidia?- le pidió a Matt con voz cariñosa. Matt se abalanzó hacia Sirius con intenciones de matarlo, pero James se puso en medio y fue él el que recibió.

-¡Ya basta!- chilló esta vez Lily.

-Sirius, eres… eres…-empezó Matt, rojo de rabia, y de pronto de quedó sin palabras. Todos se quedaron en silencio, sin saber que le pasaba, Matt seguía rojo, pero ya no era de rabia. Empezó a toser, como si le faltase el aire, miró a Kathy, luego a algún lugar lejano con mucho terror y cayó al suelo inconsciente.

La castaña se tapó la boca con las manos, mientras alguien decía por lo bajo lo que todos pensaban: Abel Frye.

…•¤¤•.•¤¤•…

-Matt no, Matt no…- repetía una y otra vez Kathy, mientras daba vueltas por su habitación.

-Kathy, tranquilízate- ordenó Johanna harta ya de sentir lo mismo. Kathy se paró en seco y tras unos momentos de parálisis salió corriendo hacia el baño, para encerrarse en él.

-Podrías ser mas sensible mujer- reprochó Lily.

-Bueno, yo creo que me voy a buscar información con Remus, a ver si encontramos algo sobre este maldito ahorcado- dijo Johanna, levantándose y yendo hacia la puerta, de pronto esta se abrió y la chica tubo que pegar un salto hacia atrás para esquivarla- ¡Joder ve con cuidado!- se quejó.

-Lo siento- dijo Sirius, entrando en la habitación con cara de preocupación- ¿Está Kathy?- pidió con voz tímida.

-Si, pero no creo que quiera verte y menos hablar- contestó con retintín Johanna.

-Contigo no hablaba- replicó Sirius- ¿Puedo hablar con ella?- le pidió a Lily. Esta no tuvo tiempo de responder pues salió Kathy del baño.

-¡Fuera de aquí!- le gritó a Sirius, roja de rabia- ¡No quiero verte más! ¡Fuera!

-Espera, yo solo quería pedirte perdón por lo que ha pasado antes- contestó Sirius.

-Si claro, seguro ¡Que te vayas!

-De verdad, siento mucho lo que te he dicho antes, y lo que ha pasado con Matt, si pudiera arreglarlo…

-¡Pero no puedes!- cortó ella, apunto de llorar- ¡No puedes arreglar lo que me has dicho! ¡Ni puedes hacer que vuelva Matt! ¡Ha sido todo culpa tuya!- siguió.

-¡Lo se y lo siento!- gritó esta vez Sirius, haciendo que las tres chicas se sobresaltaran- ¡¿Crees que no me doy cuenta de que cada vez lo estoy estropeando todo de una manera irreversible?! ¡Eres mi mejor amiga desde enanos, y cada vez me doy cuenta de que te pierdo más y más! ¡Y lo peor es que crees que me gusta que esto pase!

-¡Lo parece!- chilló ella, con lagrimas en los ojos- ¡¿Qué te he hecho yo para que me trates así?! ¡¿Te he tratado mal yo en algún momento?! ¡¿Por qué me haces todo esto, Sirius?!

-No lo se- respondió él, bajando la voz y tiñéndola de tristeza- Pero no me gusta estar así contigo, no hay día en que no lo pase mal por eso, yo quiero volver a como estábamos antes ¿Crees que es posible?- suplicó mas que cuestionó al final.

-Claro que lo es- contestó Kathy, a la cual la pequeña confesión de Sirius le había tocado el corazón- Claro que lo es- repitió, echándose a llorar y dándole un abrazo, al que él correspondió al momento.

-Lo de Matt es culpa mía- murmuró el chico.

-No lo es, es culpa de esos desgraciados de Slytherin, y van a pagar por ello- contestó Kathy.

-A todo esto: a mi me esperaba Remus para ir a buscar información, no va a haber sangre, por lo que deduzco que no habrá diversión, me voy ¿Se viene alguien?- preguntó Johanna que, junto a Lily, había contemplado la escena.

-Espéranos- dijo Lily, con una amplia sonrisa- que vamos todos.

…•¤¤•.•¤¤•…

-No me puedo creer que no encontremos nada- se quejó Lily, entrando en la sala.

-Para no encontrar nada nos has cargado de libros- respondió por lo bajo Sirius, y la verdad era que si, que tanto él como James como Remus llevaban como mínimo diez libros por cabeza.

-No son libros que nos saquen de las dudas, simplemente son libros que nos pueden ayudar a entender lo que hacen y como lo hacen- respondió cortante Lily.

-Vale, pero podríamos haber cogido menos- siguió Sirius.

-¡Niño si no quieres traerlos los dejas al suelo!- gritó Lily, y subió a su habitación dando un portazo.

-Ale, ya estamos otra vez- se quejó el moreno.

-Deja, voy a hablar con ella- respondió James, y subió al cuarto de las chicas.

-No se porque le dan estos ataques- comentó Sirius.

-Tendrá la regla- dijo Remus, encogiéndose de hombros.

En la sala entraron Kathy y Johanna, que habían ido a preguntarle al director acerca del estado de Matt y Erik, aunque no sacaron muchas nuevas, y menos buenas: seguían como antes, aunque quizá con menos ataques de alucinaciones, cosa que no sabían si era buena o mala.

-Ya estoy harta- se quejó Johanna, sentándose en una silla, en la misma mesa donde se habían aposentado los chicos con su treintena de libros- ¡Nunca nos quieren decir nada! ¿Qué es esto?- pidió refiriéndose a la mesa llena llenísima de libros.

-Nuevas fuentes de información de la genial Lily Evans- murmuró Sirius, de mal humor, no le gustaba buscar cosas en los libros, y menos si no era cosa del colegio, pero le obligaban y se sentía obligado a colaborar, aunque no fuera de su agrado.

-¿Y dónde está Lily?- pidió Kathy, sentándose en la falda de Johanna, pues no quedaban sillas libres a esas horas de la noche.

-En la habitación con James- respondió Remus, de pronto pero, tanto él como Sirius palidecieron un poco y se quedaron mirando a las chicas.

-Kathy, Johanna, no os mováis- dijo Sirius, levantándose poco a poco.

-¿Qué pasa?- pidió Kathy, arqueando una ceja.

-¡Que no os mováis!- ordenó Remus, al ver que las chicas iban a levantarse- Hay una araña.

-¡¿Una araña?!- chilló Johanna, que no las soportaba lo mínimo. Una gruesa araña de colores negros y anaranjados estaba paseándose por el brazo de Kathy, y aunque la araña no pareciera apunto de atacar, su tamaño y color dejaban claro que inofensiva no era.

-¡Quietas!- gritó de nuevo Remus, mientras Sirius cogió uno de los libros y apuntó a Kathy.

-¡Sirius no!- chilló la chica, pero el chico no le hizo el mínimo caso y tras un "ni te muevas" lanzó el libro, que tocó a la araña, ni rozó a Kathy, y se estampó contra la pared.

El insecto cayó al suelo y empezó a huir.

-A no monada, tu aquí quieta- comentó Remus y, al mas puro estilo muggle, la aplastó con el pie- Que asco- murmuró, al ver como las ocho patas de la araña salían de debajo de su pie- Evanesco- y la araña desapareció.

-¡¿Qué demonios hacía eso aquí?!- se quejó Johanna- Lo que nos faltaba: ataques, Slytherins prepotentes, cuerdas que cuelgan del techo, los Veritas paseándose por el colegio y ahora ¡arañas!

-Venga tranquila- la calmó Kathy, al ver que toda la sala común tenía la vista fija ellos- Por lo menos no la tenías en el brazo.

-Me voy a buscar comida, ¿te vienes Remus?- dijo Sirius, nadie de ellos había comido nada, se habían pasado el rato en la biblioteca, y así se olvidaban del incidente con la araña y dejaban a Johanna quejándose a gusto del colegio.

…•¤¤•.•¤¤•…

-¿Por qué hay tanto alboroto abajo?- preguntó Lily, que como buena prefecta se olía los problemas.

-Me da igual Lily, pero quiero que me escuches- contestó James, poniéndose delante de ella- ¿Qué te pasa? Dejando aparte todo lo que pasó, desde principio de curso estas a veces rara. Te pasa algo, ¿Pero que?

-No me pasa nada James- contestó ella en tono cansino.

-¡Dímelo!- suplicó él.

-¡Que no me pasa nada!

-¿Vale, pues porque a ratos ni me hablas ni me miras? ¡Y esto lo haces desde principio de curso!

-No es nada- siguió ella, intentando pensar como cambiar de conversación.

-Si lo es, y ahora me acabas de confirmar que hay algo- Lily volteó los ojos.

-Es que es una tontería, y te vas a molestar.

-¿No me habrás puesto los cuernos como venganza, no?- pidió él, medio en broma medio asustado.

-¿No decías que era desde principio de curso?- siguió ella.

-Cierto, entonces eso no puede ser- contestó él, quitándose un peso de encima- ¿Entonces que te pasa? Lily, si no me lo cuentas todo esto irá mal, no me hagas esto.

-Pero James, que es una burrada, en serio- siguió ella, sentándose encima de una de las camas. Él la imitó.

-Nada que haga que me ignores puede ser una tontería- respondió él- que a mi no me engañas, señorita Evans- bromeó un poco.

-Vale… bueno es que en serio no encuentro necesario hablar de esto, a lo mejor solo me trae problemas.

-Que no mujer, ¿quieres hacer el favor de decirme que te pasa?

-Bueno… es… no se como decirlo… es una burrada muy gorda y… bueno…

-¡Pero dímelo!- pidió él ansioso.

-Soy virgen- dijo ella, cortante. James se quedó un momento procesando la información.

-¿Y?- pidió luego.

-¿Cómo que "¿Y?"?- dijo ella, indignada- ¡Que esto es un problema!

-¿Por qué?- pidió él, que no entendía nada.

-¡Porque tu no lo eres!

-¿Y?

-¡Como vuelvas a decir "Y" te pego!

-Vale vale, pero no veo donde está tanto lío.

-Pues es eso, que tu querrás y yo no- soltó sin dejar nada claro, cruzándose de brazos.

-Lily me he perdido, ¿Que yo querré que?- pidió él, bastante liado.

-¡Si, tu querrás…- se acercó a él y le susurró algo en la oreja- y yo no querré!

-¡Pero Lily!- exclamó él, entre sorprendido y divertido: le hacía gracia que la señorita que no se cortaba en decir lo que pensaba en esos momentos le entrara la tontería vergonzosa- ¿Me estas diciendo que por esto me has montado el gran lío?

-Ajá.

-Pero mujer, ¿Por quien me has tomado? ¿No deberías pensar que me molestaría contigo o algo, no?

-Si.

-Lily, cuando tú quieras lo haremos, yo me espero, no es ningún problema- dijo él, dándole un abrazo- no seas burra.

-Pero yo pensé que te molestaría si…- empezó la pelirroja, pero él la cortó.

-Tonta, yo te quiero hagas lo que hagas y decidas lo que decidas, ¿Vale?- y le dio un tierno beso en los labios, a lo que ella respondió con una amplia sonrisa.

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Bueno bueno bueno, aquí otro capítulo, que va dedicado a mi Anna (de Igualada, si si, la que no puede esperar a otro capítulo sin morderse las uñas) pues nada, que como tengo aquí a mi hermano amenazandome con que cierre (porque le he cambiado el turno del lavaplatos por el ordenador) me tengo que ir, pero esta noche, si el Lord Hermanito Mío se sale, y me deja cinco segundos, contestaré los reviews.

AVISO: necesito que me digáis si queréis un final feliz o un final triste.

Gracias por los reviews, de verdad me animan mucho.

Eri.