Capítulo 18: La promesa

-¡Me da igual encontrarme a sus padres!- exclamó Sirius, cambiándose rápidamente de ropa en su dormitorio, pues no podía salir de castillo manchado de sangre- ¡Yo voy con ella a San Mungo!

-¡Tranquilo Sirius!- exclamó James- Nadie te ha dicho que no vayas, solo te hemos dicho que vayas con cuidado con lo que dices en su presencia.

-Si se enteran de que estáis juntos de nuevo no harán más que poneros pegas- explicó Remus. Sirius ya iba cambiado.

-Sirius, cuando despierte dale recuerdos de nuestra parte- pidió Lily. Tras lo que sucedió, Kathy perdió de nuevo la consciencia y se la llevaron a San Mungo.

-Dile que se ponga buena enseguida- añadió Johanna.

-De acuerdo- aceptó Sirius, palpándose los bolsillos por si se había dejado algo- Nos vemos luego- dijo y tras eso salió de la habitación a toda prisa.

En ella se hizo el silencio, y todos se evitaban las miradas.

-¿Qué ha sucedido?- pidió Lily, pues solo habían podido deducirlo a partir de comentarios y de lo que habían visto ella y James.

-Matt… bueno, era como si no fuera él… y yo creo que no lo era… algo le habían hecho… el caso es que Snape amenazó a Sirius de hacerle pagar todo lo que él les había hecho a las serpientes con Kathy y bueno…-empezó Johanna, pero no supo como continuar.

-Matt ha cogido y a… matado a Kathy…- explicó Remus, sin estar muy seguro de lo que ha dicho- y luego ella a… vuelto a la vida- siguió- Es imposible- concluyó tras una pequeña pausa.

-Lo parece- comentó James- Pero podría ser algo de familia… no se… no seria extraño, los Holmes es una de las familias de Sangre Pura más antiguas que existe, puede que sea por algo tipo alguna… no se… algo tipo tradición, una leyenda o alguna cosa que tengan en su familia. Se que en la de Sirius, que también es de las antiguas, ha habido mucho metamorfómagos, y en la mía la mayoría tienen un don para volar y meterse en problemas.

-Eso son cosas de genética, James- dijo Remus, volteando los ojos.

-¿Y si tiene relación con lo que buscaban los Slytherins?- dijo Johanna, tras una larga pausa.

-¿A que te refieres?- pidieron todos a la vez.

-Si, esa historia del elegido ¿Por qué no podría ser Kathy?- pidió la morena. Todos se quedaron en silencio hasta que Lily se levantó.

-Voy a hablar con Dumbledore de todo esto- dijo mirándolos a todos.

-Voy contigo- anunció James. Y así los dos se dirigieron medio a escondidas hacia el despacho del director, donde no les sorprendió ver un tráfico descomunal de profesores arriba y abajo por lo sucedido. Al final bajó McGonagall acompañada de los padres de Kathy.

-…pero ahora su hija ya ha sido trasladada al hospital y se encuentra estable por no decir que en plena forma- explicaba la profesora.

-¿Pero quien ha sido el chico que le ha hecho eso?- preguntó la madre, angustiada.

-Seguro que ha sido Black- murmuró con desprecio el padre.

-¿Black?- preguntó la profesora- Todo al contrario, Black ha sido el único que ha reaccionado cuando ha sucedido, a sido otro chico, también de Gryffindor, pero creemos que no actuaba por propia voluntad y…- la conversación se hizo cada vez menos audible cuando cruzaron por la esquina.

-Ahora- dijo James, tirando de la mano de Lily, y los dos se metieron por la entrada antes de que se cerrara.

-No era necesario correr- se quejó la pelirroja, jadeando- Soy prefecta, se la contraseña.

-Así era más emocionante- dijo él, con una sonrisilla traviesa.

Subieron por las escaleras hasta quedar delante de la puerta del despacho del director, donde este estaba sentado acariciando a su fénix con aire pensativo.

-Buenas noches señor director- dijo Lily, con aire formal.

-¡Hey Albus!- saludó James, sentándose en una silla y cogiendo unas galletitas que tenía en un plato, que seguramente habían sido ofrecidas minutos antes a los señores Holmes.

-Buenas noches señorita Evans, buenas noches señor Potter- saludó el director con una amplia sonrisa- ¿A que se debe su visita?

-A que tenemos algo que contarle- explicó James, recobrando la expresión seria. Pasó a explicarle lo que habían oído decir a los Slytherins y sus investigaciones acerca de eso, para terminar con sus sospechas sobre Kathy.

-Me temo señor Potter- empezó el director en voz calmada- que todo eso ya lo se.

-¿Cómo?- pidieron sorprendidos los dos Gryffindors.

-El señor Sniders me trajo el antídoto para la picadura de araña, y luego la señorita Sparks me hizo un breve resumen de lo que traman, como vuelta de favor por haberle salvado la vida a ella- explicó Dumbledore.

-¡¿Y por que no los han detenido aún?!- pidió James, enfadado.

-Tranquilícese- pidió Dumbledore- No los han detenido ni los detendrán porque los Aurores no saben esta información. Ellos creen que fue un anónimo el que nos alertó de todo, y no pueden actuar.

-¿Pero porque hace esto?- pidió Lily, mirando a su director como se si hubiera vuelto más loco de lo que estaba- ¿No se da cuenta de que con esto no hace más que no…

-…no darles su merecido?- pidió aún con voz calmada el hombre- Señorita Evans, párese un momento a pensar en todo eso, de forma fría. ¿Cree que han hecho algo por propia voluntad? ¿Qué se les ha ocurrido todo sin ayuda de nadie?

-Ayuda del señor ese- comentó James, con sarcasmo- ¿Y que?

-No solamente esa ayuda han tenido para actuar así. Han sido sus padres los que se podría considerar culpables- explicó el director. Los dos Gryffindor se miraron sin entender nada.

-¿Sus padres?- pidió Lily, arqueando una ceja- ¿Pero porque?

-Señorita Evans, ¿Ha oído a hablar de la limpieza de sangre y de Tom Ryddle, más conocido como Lord Voldemort?- pidió el director.

-Más o menos- contestó ella.

-Los padres de los implicados están relacionados con la limpieza de sangre, son seguidores de Lord Voldemort, y han convencido a sus hijos de que eso es lo mejor, y sus hijos les ayudan en la tarea.

-¿Y porque buscan al elegido?- pidió esta vez James.

-El tema del elegido… la verdad es que aún no estoy muy seguro acerca de él… es el elegido, no la elegida, por lo que la señorita Holmes no debería tener ese poder… ustedes, y en estos momentos yo mismo, creen que el elegido es la señorita Holmes, por lo que ha sucedido. Lo cierto es que podría serlo, pero no debemos hablar de eso hasta que esté todo seguro.

-¿Qué?- preguntó James, que no lo había entendido bien.

-Dice que no podemos decirle a nadie que creemos que Kathy es el elegido, pero…- se volteó hacia el anciano- ¿Por qué?

-¿Qué sucedería si justo ahora llegara alguien y le dijera a usted que un peligroso mago que lleva cientos de asesinatos a sus espaldas, que gana adeptos y poder por momento, puede ser posible que la esté buscando?- pidió Dumbledore.

-Me asustaría mucho- reconoció Lily- Así que debemos ocultarle todo a Kathy…

-A la señorita Holmes y a todos- dijo Dumbledore- nadie puede saber que se sospecha de ella. Ya hay suficientes problemas tras que esos chicos hayan visto lo que le sucedía a la señorita Holmes tras… volver a la vida.

-Pero si la avisándola la estamos preparando para cualquier peligro, para que esté más alerta- explicó James- Yo opino que debería saberlo.

-No debe- dijo Dumbledore, de manera seria, por lo que Lily entendió que había más que no les quería contar, seguramente el motivo de porque querían a Kathy- La señorita Holmes no debe saber nada, y espero que les digan a sus amigos que van equivocados, confío en ustedes, y saben que podría borrarles la memoria y aquí no habría pasado nada- dijo el director, más que como un aviso una amenaza. James y Lily intercambiaron miradas- Y creo que ya es demasiado tarde para estar aquí. Deberían ir a dormir- los echó de forma educada.

-¿Qué hacemos?- pidió James, mirando a la pelirroja, cuando hubieron salido del despacho y se encontraron en el oscuro y frío pasillo.

-De momento callar- dijo ella- hasta que veamos que las cosas se ponen feas, entonces le contaremos todo a Kathy. A los demás les diremos que… que… Dumbledore dice que no es eso pero que no nos ha dicho de qué se trata.

-A mi Remus me nota las mentiras- confesó James- mejor habla tú- dijo cuando llegaron a la sala Común, donde los esperaban Remus y Johanna. Lily les contó una nueva versión de los hechos, y lo mismo hicieron con Sirius cuando volvió junto a Kathy un par de días después. La chica fue la única que no supo nada de nada.

Delante de Kathy nadie hizo ni un solo comentario acerca de lo que había sucedido esa tarde, aunque por donde pasaba se llenaba de murmullos y susurros, y gente señalándola indiscretamente, pero ella o no se daba cuenta o intentaba ignorarlo. En San Mungo le dijeron que solo perdió el conocimiento, lo mismo le dijeron a sus padres y a los demás alumnos, pero todos los que vieron la escena sabían que no se había quedado inconciente, que había habido algo más, algo que nadie entendía ni nadie conocía.

Matt desapareció del colegio, al parecer por voluntad propia pues se pudo probar que no había sido algo voluntario, pero desde ese día los alumnos lo miraban con miedo e intentaban evitarlo, por lo que decidió que era mejor desaparecer una temporada.

Los siguientes meses en Hogwarts pasaron en paz y armonía. No había ataques, no había miedo, al parecer todo había acabado, lo único que quedaba para recordar lo sucedido eran la sogas, que seguía colgando del techo.

-¿Crees que aún no ha terminado?- le pidió Lily a James, una noche que se quedaron hasta las tantas en la sala haciendo manitas.

-Espero que si- comentó el chico, apartando su mirada de la cuerda- Como vuelva a ver una araña juro que la mato- comentó, esta vez mirando a Lily con una sonrisa pícara.

Faltaba poco para los EXTASIS, los alumnos de séptimo estaban a un paso del suicidio y la soga ofrecía una tentativa demasiado posible.

-Deberían quitarla- murmuró por quinta vez Johanna, sentada en una butaca con el grueso libro de Encantamientos encima, repasándolo todo por enésima vez- Creo que mataré a alguien- comentó, mirando furiosa unos enanos de primero que corrían por la sala libres de preocupaciones. Uno de ellos tropezó y se dio de golpe contra una chica, que empezó a chillar.

Eso terminó la paciencia de Lily, que se levantó y fue con paso decidido hacia los dos niños.

-¡O calláis ya o os quito más puntos que todos los pelos de vuestros cuerpos juntos!- les gritó amenazante. Los dos niños miraron atemorizados a la pelirroja para luego salir corriendo de la sala- ¡¡Esto no es una guardería y menos una sala de juego!! ¡¡¡QUIEN QUIRA JUGAR QUE SUBA AL DORMITORIO, EL RESTO OS LARGÁIS YA MISMO!!!

-Tranquila Lily- pidió James, que miraba a la pelirroja alarmado, al igual que el resto de compañeros- ¿Quieres que vayamos a la biblioteca? Estaremos más tranquilos- Sin decir nada, y con cara de estar más que enfadada, la pelirroja cogió sus cosas y salió de la sala. James volteó los ojos y la siguió.

-Si es que ya no puedo más- murmuró Sirius, aplastando su cara contra las páginas del libro de pociones- todo lo que leo me suena a chino.

-Normal, tienes el libro al revés- comentó Remus, casi sin apartar la vista del libro de Runas Antiguas que leía.

-Cierto- Sirius volteó el libro- ahora ya tiene más lógica- tanto Johanna como Remus se rieron, pero Kathy estaba con aire triste. La verdad es que hacía un tiempo que tenía la mirada un poco perdida y parecía triste.

-Creo que me voy a dormir- comentó la chica- Nos vemos luego- dijo, con la sombra de una sonrisa en la comisura de los labios. Subió a su dormitorio cual alma en pena.

-¿Y a esa que le pasa?- pidió Remus, que tan pendiente estaba de estudiar pensaba que se había perdido algo.

-Ni idea- contestó Johanna- ¿Sirius?- pidió amenazante.

-¡Eh! ¡Que yo no se nada!- se quejó él, preocupado- Voy a ver- dijo, tras mirar unos segundos la puerta por donde había desaparecido la castaña- ¿Kathy?- pidió llamando a la puerta. La chica no contestó, por lo que el moreno decidió entrar.

-¿Qué quieres?- pidió con voz amable, desde la oscuridad de la habitación.

-¿Qué haces con las luces apagadas?- pidió el- Lumos- la luz de su varita inundó la habitación. Kathy estaba sentada en su cama, vestida con el camisón que usaba para dormir, y mirándolo con los ojos vidriosos- ¿Pero que te pasa?- pidió más que preocupado.

-Sirius, ¿Qué pasó esa noche? ¿Qué me pasó?- pidió, refiriéndose al ataque.

-No lo se- contestó él, sinceramente.

-¿Qué soy? ¿Un monstruo? Sirius nadie pierde tanta sangre y sale como si nada, y yo a la media hora ya estaba perfectamente, y tú lo sabes y…

-Hey, espera, ¿Cómo que un monstruo?- pidió él, en un tono entre la broma y la sorpresa- Sea lo que sea, es algo bueno. Estás bien ¿Qué más puedes pedir? No se que te pasó, pero a mi me da igual mientras estés bien- dijo abrazándola.

-Me doy miedo a mi misma- dijo ella- Mira- sacó unas tijeras afiladas de la mesilla de noche y se las acercó al brazo.

-¡¿Qué haces?!- exclamó Sirius, intentando quitarle las tijeras.

-Déjame, espera- pidió ella, en un tono suave- mira- abrió las tijeras y se las clavó en el brazo. Al momento empezó a sangrar, pero cuando las sacó de la herida, esta se cerró casi al instante, dejando de sangrar y dejando apenas una pequeña marca algo más pálida que su piel. Sirius observaba la escena con los ojos abiertos como platos- Esto no es normal- empezó Kathy, al punto de llorar.

-Kathy, sea lo que sea no puede ser malo- dijo él- ya hablaremos con alguien, no le des importancia, ¿De acuerdo?- pidió, abrazándola de nuevo, mientras ella echaba a llorar.

-Remus, Remus- lo llamó Johanna- ahí está- dijo señalando a Crystal Sparks, que se escabullía desde el Vestíbulo hasta las mazmorras- Si quieres preguntarle más cosas del elegido ahora es el momento- pese a que Dumbledore les había dicho que no tenía que ver con el elegido Remus y Johanna seguían en que si y intentaban investigar. No les costó mucho comprobar que James y Lily hacían algo parecido, pero en su caso se interesaron mucho por lo que sucedía fuera de la seguridad y protección del castillo.

Los dos Gryffindor siguieron disimuladamente a Crystal, que iba como loca escondiendo algo por las mazmorras. Poco después se encontró con Ian y empezaron a hablar con susurros, por lo que los chicos tuvieron que dejar la persecución y volver junto a los otros, que deberían estar en la sala de estudio preparando los exámenes, que ya estaban a la vuelta de la esquina.

-¿Qué crees que tramarían?- pidió Johanna, mirando a Remus angustiada: la cara de Crystal reflejaba que nada bueno estaba en marcha- ¿Crees que empezarán de nuevo?

-Lo dudo- contestó Remus. Los dos se quedaron en silencio hasta que entraron en la gran sala donde, en su gran mayoría alumnos de quinto y séptimo, estudiaban estresados lo que no habían estudiado en toda su vida. Aunque no les sorprendió ver, en el centro de la sala, Sirius haciendo malabarismos con los tinteros, mientras Kathy y James (aparte de varios alumnos aburridos) lo observaban divertidos y Lily les lanzaba miradas de odio mientras leía el Profeta con sumo interés.

-Buenos días- saludaron los recién llegados sentándose. Sirius quiso saludar, y al dejar de prestar atención a los potes, estos se cayeron estrepitosamente en el suelo, manchándolo todo de tinta.

-Genial- comentó el moreno, con sarcasmo, mientras James se reía a carcajada limpia, y era acompañado por Kathy, que disimulaba la risa, y los otros espectadores de los malabarismos del Gryffindor. Sirius lo limpió todo con un rápido movimiento de varita y luego sopló la punta, como si fuera un revolver y él un cowboy del Far West. Aún hubo más risas.

-Ya callaos- ordenó Lily, enfadada- ¿No veis que con todo esto no se puede…- se quedó callada, un objeto no identificado acababa de caer encima de su falda. Bajó la vista y vio que una gruesa araña se debatía por ponerse en pie. Una mueca de asco de dibujó en su cara, y pegó tal bote que el insecto cayó al suelo.

-¿Qué pas…- empezó Johanna, pero otra araña cayó justo encima de su mano. La morena pegó un grito monumental y se apartó cinco metros de la mesa. Al parecer no eran las únicas, caían arañas del techo. La verdad, era que el techo estaba lleno de arañas negras y peludas.

-¡Que asco! ¡Que asco!- gritaba una vez y otra Johanna, esquivando las arañas, hasta que optó por esconderse debajo de la túnica de Remus, dándole un aspecto a este de tener joroba.

-¡¿Pero que es esto?!-chilló alguien. La confusión se apoderó de todos los alumnos, que no daban abasto para dejar inconscientes a todas las arañas que caían, el caos llegó cuando se dieron cuenta de que las puertas no se abrían, y el pánico cuando las arañas empezaron a picar a los más desprevenidos.

-¡Sirius!- gritó James, matando a una con un libro- Lo siento, lo siento- se disculpó al ver que el chico intentaba hacerle tragar el libro: la araña había estado encima de su cabeza, y ahora una masa viscosa impregnaba su adorado pelo.

-¡Tenemos que hacer algo!- dijo Kathy, mirando como sus compañeros de curso aporreaban la puerta a al espera de que esta se abriera. Harta de que le cayeran arañas en la cabeza, cogió un libro y lo abrió por la mitad para ponérselo como sobrero- mucho mejor- comentó algo más tranquila.

-¡Que asco¡ ¡Que asco!- seguía Johanna, dando botes y aplastando arañas.

-¡Estate quieta!- le chilló Remus, pues la morena seguía escondida bajo su túnica.

-¡Vale ya me he hartado!- gritó Lily, yendo hacia la puerta mientras se rascaba el brazo, y captando la atención de todos- ¡Son unas putas arañas! ¡Y si la puerta no se abre la derribáis!- gritó, plantándose delante de la puerta- ¡Apartaos ya!- les ordenó a sus compañeros- ¡Bombarda!- gritó la pelirroja, apuntando a la puerta, que se rompió en dos. Una estampida de alumnos salió de la sala de estudio.

-¡Eres genial!- exclamó James, abrazando a Lily.

-¡Bien hecho Lily!- dijo Kathy.

-Gracias gracias gracias- repitió una y otra vez Johanna. Remus y Sirius la miraban complacidos. De pronto pero, todo se le volvió negro y Lily no notó nada más.

-¡Lily!- exclamó James, cogiéndola antes de que se diera contra el suelo- Pero que…

-¡Mira!- chilló Kathy, apuntando la manga de su camiseta, manchada de sangre: una araña la había picado ¿Y ahora que?

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¡¡Hola!! ¿Os gustó el capítulo? ¡Eso espero! ¿Se pone más interesante? Pues me tome, señoras y señores, que os tendréis que esperar a la segunda parte de la historia para conocer el desenlace. No la voy a cortar, solo que voy a hacer una pausa entre el capítulo diecinueve (que será el último capítulo en Hogwarts) y el resto (que ya estarán fuera del colegio). Será una pequeña pausa, como mucho dos meses (¡¡PERO LO DUDO MUCHO QUE SEA TANTO TIEMPO!!) y luego… vendrán los capítulos con el desenlace (como ya comenté, triste).

Por los que leen Teenagers y supieron de mi "desaparición esporádica de dos días de la web" sabed que he vuelto y con mas ganas que antes (necesitaba dos días de reposo e imaginarme como sería todo sin fanfiction).

Pues nada, espero que hayáis disfrutado del capítulo.

Eri.