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JASON PARKER
Habían pasado seis meses desde que habíamos llegado a West Hill, a diferencia del semestre anterior ahora me encontraba mas animado, por fin había dejado de ser el chico nuevo venido de New York al que todos veían como un bicho raro, ahora tenia amigos con quien andar entre clase y clase, conocía a la mayoría de los profesores, con algunos llevaba buena relación, con otros prefería sacarles la vuelta cada vez que me lo topaba en el pasillo. No pude evitar sentir curiosidad por saber si este año algún chico ocuparía el lugar que yo había dejado vacante. Aquella mañana había decidido no ir a trabajar al almacén, axial que llegue temprano y me dispuse a esperas a que llegaran mis amigos. Y entonces lo vi. por primera vez.
En un sitio como West Hill era fácil reconocer a un recién llegado, sobre todo porque todas las miradas se agazapaban sobre el en cuanto ponía un pie en cualquier sitio. Un chico más o menos de mi edad avanzaba con paso firme cruzando en dirección a uno de los edificios.
― ¿Estas segura? ― escuche susurrar a un par de chicas que pasaron junto a mí mirando al nuevo con descaro.
― ¡Por supuesto que lo estoy! ― Exclamo otra de las chicas, Keit Collins, una de mis compañeras conocida por ser la portavoz de los chismes y habladurías ― Ha llegado hace apenas un mes… aunque en realidad no he podido saber de donde viene ― agrego.
― ¿Has hablado con el? ― pregunto la otra chica que también iba en mi grupo de la cual no recordaba el nombre.
― Si… el DIA de ayer me encontré con él y trate de hacerle platica pero casi, casi me dejo con la palabra en la boca ― índico visiblemente molesta.
No pude evitar reír al imaginar la cara que había puesto Keit.
― Pues a mi me parece muy raro… ― puntualizo Keit.
Mire a mi nuevo compañero, consiente de que Keit ya se habría encargado de esparcir sabe cuantos rumores sobre el, supuse que nadie le había advertido lo peligroso que podía resultar una chica como ella, de otra forma se hubiera mostrado mas accesible al momento de que esta se acerco a el, aunque en realidad no podía culparlo, Keit Collins era el tipo de chica de la que preferías mantenerte lo mas alejado posible manteniendo cierta cordialidad o de lo contrario te veías expuesto a que esta inventara cualquier cosa sobre ti.
Decidí no preocuparme mas por la suerte que le esperaba a aquel chico y me encamine en dirección a mi salón, una vez ahí me di cuenta de que Hanna ya se encontraba ahí, después de saludarnos comenzamos a platicar animadamente sobre el verano, aunque en realidad no había demasiadas novedades dado que nos habíamos visto un par de días antes ya que ninguno de los dos habíamos salido a ningún lado. Por su parte los padre de Hanna se encargaban del negocio familiar, lo cual absorbía todo su tiempo por lo que el termino vacaciones era algo desconocido para ellos, en mi caso, a pesar de que mama había prometido que iríamos a New York ese verano para poder ver a todos mis amigos finalmente tuvo que cancelar de ultimo minuto alegando la cantidad de trabajo que tenia.
― ¿Y a ti que te pasa? ― me cuestiono al darse cuenta de mi ánimo.
― Lo mismo de siempre…. Estoy aburrido ― puntualice.
― Pensé que irías este verano a New York con tu madre ― puntualizo.
― Cancelo de ultimo minuto… ― señale sin querer hablar mucho al respecto.
― Velo por el lado positivo… por lo menos este semestre no tendrás que padecer siendo el nuevo ―
― Es bastante raro ¿No lo crees? ― pregunto Hanna.
Me quede en silencio sin comprender.
― ¿Quién es raro? ― la cuestione sin saber de que estaba hablando.
Al volverme me di cuenta a que se refería, parecía ser que aquel chico que había visto un momento antes en el patio estaba en mi clase. Todos los presentes se volvieron a mirarlo en cuento ingreso al aula y sin decir nada se instalo en uno de los asientos de la primera fila.
― Míralo ― indico Hanna haciendo una seña con su bolígrafo ― Parece muy callado… y extremadamente serio ― señalo.
― A mi me parece bastante normal… ― indique ― Tu estarías igual si todas las miradas se fueran sobre ti al momento en que pones un pie en cualquier sitio.
― Pues su actitud no lo va a ayudar a integrarse, me tope con el esta mañana y ni siquiera se ha vuelto a mirarme cuando lo salude ― dijo ― ¡Para mi que es un pesado! ― exclamo ― Aunque hay que aceptar que es bastante guapo ― índico.
― ¿Tu crees? ― alegue sin prestar demasiada atención a la plática.
― Por lo que he escuchado trae a media escuela babeando por él desde que llego ― indico la chica ― A la que no le ha venido bien ha sido a Keit, al parecer trato de filtrar con el pero en no dio ni el menor indicio de estar interesado ― prosiguió ― ¡Lo tiene bien merecido! ― señalo con alegría.
― Supongo… ― dije casi por inercia.
West Hill era un pueblo muy pequeño y cualquier cosa fuera de lo rutinario parecía causar un efecto emocionante en todos, Hanna se encargo de ponerme al tanto de los detalles de nuestro nuevo compañero, el chico y su familia habían llegado un par de semanas antes de que comenzara el nuevo semestre y se habían instalado en la vieja casa Parker, ese era el principal motivo por el que a todos les había llamado aun mas la atención aquel muchacho, todos en el pueblo creían que aquel sitio estaba embrujado, las historias decían que por las noches se escuchaban horribles lamentos que helaban la sangre, se hablaba de asesinatos cometidos en aquel sitio, almas en pena y sabe dios que otros disparates, sin embargo yo no creía ni media palabra de aquella superchería, mi madre y yo teníamos mas de un año viviendo en el mismo vecindario donde se encontraba la susodicha casa encantada y jamás habíamos escuchado nada, en mas de una ocasión yo mismo había tenido que pasar a altas horas de la noche después de alguna fiesta y jamás vi o escuche el mas mínimo rastro de fantasmas o algo por el estilo, mi madre decía que solo eran supercherías de pueblo y termine finalmente por aceptar que aquello era cierto.
Sin embargo para mis demás compañeros aquella un motivo más para hablar de él.
Y como si no fuera suficiente con vivir en una casa que todos creían embrujada, el chico nuevo parecía estar destinado a llamar la atención con su apariencia, tenia el cabello castaño y su tez era blanca, casi marmólea, parecía jamás haber tomado un solo rayo de sol en su vida y sus ojos, aquello fue lo que mas llamo mi atención desde la primera vez que lo vi., eran de un azul tan tenue que parecía casi gris, jamás en mi vida había visto algo igual. Su complexión era delgada y me sacaba un par de palmos de estatura a pesar de que yo media mas de 1.80, aquel día bestia un par de vaqueros deslavados y una playera de una marca conocida, aunque en realidad eso era lo que menos importaba ya que parecía que cualquier cosa le vendría bien, no se podía negar que tenia estilo. Lo cierto es que aquel chico parecía sacado de una revista y gracias en parte a Keit ya había corrido el rumor de que en realidad aquel chico era un Rock Star adolescente que buscaba un lugar para pasar desapercibido. Era sorprendente hasta donde podía llegar la imaginación de algunos y la credulidad de muchos otros.
Aunque había que aceptar que había algo en él que no te permitía ignorarlo. Así que finalmente cedí a mi curiosidad y a mis deseos de conocerlo un poco y desentrañar el misterio que representaba.
― ¿Vienes? ― me cuestiono Hanna al final de la última clase.
― En un minuto ― indique fingiendo que aun no había terminado de copiar lo que el profesor había escrito en el pizarrón, aunque en realidad solo estaba tratando de hacer tiempo ― Si gustas adelántate, te alcanzare en cuanto termine ― sugerí.
Hanna pareció no darse cuenta de mis verdaderas intenciones y se encamino a la salida.
De inmediato me apresure a recoger mi cosas y poner en marcha el plan que había fraguado para acercarme al chico nuevo, mi curiosidad nata no me dejo en paz en toda la tarde y finalmente decidí que yo tendría que dar el primer paso y así poder tentar terreno, todos comenzaron a salir del aula mientras algunos permanecían en su sitio terminando de copiar lo que el profesor había escrito en el pizarrón, entre ellos mi extraño compañero. Me acerque hasta donde se encontraba y comencé tratando de entablar un poco de conversación.
― ¡Valla! ― exclame mirando la pizarra ― hoy si que Carter se ha puesto loco con sus números ― dije haciendo referencia a la enorme cantidad de ecuaciones que el profesor había explicado aquel día.
El chico levanto la mirada un instante como para cerciorarse que me dirigía a él, aunque de inmediato volvió a su escritura sin prestarme mayor atención.
Mala señal, aun así le di una segunda oportunidad y continué.
― Mi nombre es Mike… Mike Stevenson ― indique extendiéndole el saludo.
Esta vez ni siquiera se molesto en mirarme, en lugar de eso, recogió sus cosas y sin decir palabra salio del aula dejándome con un palmo de narices.
Hanna tenía razón, no había duda que ese tipo era un pesado ― pensé.
Los colores me subieron al rostro al darme cuenta de que un par de mis compañeros de clases se habían dado cuenta del desaire que acababa de recibir, así que de inmediato emprendí la graciosa huida ― bien merecido me lo tengo ― me recrimine mientras salía a toda prisa.
Al salir al patio temí encontrarme con aquel chico pero para mi sorpresa parecía haber desaparecido, me sentí aliviado, lo menos que quería es que ahora pensara que había salido tras él. Una voz me saco de mi ensimismamiento.
― ¡Venga Mike! ― Indico Jack haciéndome una seña desde una de las bancas donde siempre nos reuníamos los amigos después de las clases, decidí olvidarme entonces del incidente, era una suerte que ninguno de ellos hubieran presenciado la escena, no habrían dejado de bromear al respecto.
Avance hasta donde se encontraban, Hanna ya estaba con ellos.
― ¿Por qué demonios no salías? ― me cuestiono Jack en cuanto estuve a su lado.
― Me quede a terminar de apuntar los deberes del día de mañana… ― mentí, no tenia ni la mas mínima intención de contarle sobre mi fallido intento de socializar con el chico nuevo.
― ¿Y ustedes porque no han entrado a ninguna clase? ― los cuestione tratando de cambiar el tema.
Jack encendió un cigarrillo despreocupado.
― Apenas es el primer DIA Mike, se supone que no debes preocuparte por lo menos hasta que lleguen los parciales… ― índico.
― Vas a reprobar este semestre si no te aplicas ― le indique quitándole el cigarrillo, inconcientemente empecé a mirar a mi alrededor lo cual mis amigos parecieron notar.
― ¿A quien buscas? ― me cuestiono Ted.
― ¿Han visto si ya se ha ido el chico nuevo? ― los cuestione buscando alrededor sin poder verlo por ningún lado.
― ¿Quién? ― pregunto Jack lanzado una bocanada de humo.
― Olvídalo… ― indique sin saber siquiera porque había hecho aquella pregunta
― Tenemos un nuevo compañero este semestre ― indico Hanna ― Al parecer vive en la casa Parker ― agrego con visible emoción.
― ¿En la mansión embrujada? ― señalo ted crédulo.
― Esas son solo supercherías ― alegue.
― Debe de ser todo un fenómeno si es que vive en ese sitio ― alego Jack.
― Pues a mi me parece bastante guapo ― puntualizo Hanna.
Aquel comentario pareció no hacerle mucha gracia a Ted quien frunció el seño en señal de desagrado
― Me tengo que ir ― indique, en realidad no quería hablar sobre aquel tipo ― Le prometí a mi madre llegar temprano y ya pasan de las ocho ― indique mirando mi reloj.
Después de despedirme de todos emprendí la marcha rumbo a la parada del autobús, una vez ahí me dispuse a esperar, ahí mismo había algunos jóvenes mas que al parecer también esperaban la llegada del transporte, repentinamente sentí un estremecimiento al darme cuenta que entre ellos se encontraba mi nuevo compañero y por un instante tuve el impulso de alejarme lo mas rápido posible, sin embargo no lo hice y permanecí en mi sitio tratando de pasar desapercibido.
Un segundo después el autobús llego a la parada y todos nos dispusimos a abordarlo, una vez arriba de inmediato me encamine hasta la parte de atrás, él chico también abordo y miro por un instante como decidiendo que lugar tomar, un grupo de chicas platicaban ruidosamente justo donde había uno de los pocos lugares vacíos que quedaban, lo cual pareció no agradarle demasiado así que continuo avanzando hasta la única opción que le quedaba, lo cual significaba sentarse donde yo me encontraba o quedarse de pie ― ¡Maldición! ― pensé al ver que avanzaba hacia la parte trasera del autobús ocupaba el asiento libre a lado mío.
El vehiculo inicio la marcha después de que todos los alumnos abordaron. El chico permaneció en silencio mientras yo disimulaba mirar por la ventana tratando de ignorarlo. Unas calles mas adelante descendieron algunos de los pasajeros, por un instante tuve el impulso de cambiarme de sitio, pero eso representaba tener que dirigirme a él para que me permitiera salir ya que había quedado atrapado del lado de la ventanilla, decidí finalmente no arriesgarme a que me ignorara nuevamente, y preferí permanecer en mi lugar.
Mas adelante dos de las cuatro chicas del escandaloso grupo se dispusieron a bajar no sin antes brindarle una descarada sonrisa a mi compañero de viaje, este se limito a ignorarlas de la misma manera en que lo había hecho conmigo ― ¡Valla tipo! ― pensé indignado ― ¿Quién diablos se cree? ―
Las otras dos chicas que se habían quedado comenzaron a mirar con insistencia hacia donde nos encontrábamos, era mas que obvio que el chico había llamado su atención, incluso en mas de una ocasión durante el viaje una de ellas, una chica alta y esbelta de largo cabello marrón se había atrevido a guiñarle el ojo provocando que las otras tres comenzaran a reír celebrando su arrojo. Él ni siquiera se había inmutado, yo por mi parte trataba de contener la risa imaginando lo mal que la vendría pasando con todo aquello ― Bien merecido se lo tiene ― me alegre.
Unas cuadras mas adelante cuando estaba a punto de llegar a mi destino comencé a preocuparme, inevitablemente tendría que dirigirme a él para solicitarle el paso, aquello me hacia sentir un hueco en el estomago pero de no hacerlo tendría que esperar a que el bajase del autobús, unas cuantas cuadras después de donde yo debía hacerlo, imagine mil formas de hacerlo sin permitirle que volviera a ignorarme como lo había hecho momentos antes al salir de clase, incluso en las mas descabelladas me imagine saltando el asiento, lo cual me pareció ridículo aunque quizás seria necesario si no quería esperar a que el bajara del autobús y sin embargo así fue, por una extraña razón no me atreví a hablarle y fue finalmente hasta que el se dispuso a bajar que yo hice lo mismo y entonces se presento otro predicamento al encontrarnos solos una vez que los dos descendimos. De inmediato me dispuse a caminar rumbo a mi casa, sin embargo antes de poder hacerlo se dirigió a mí con una voz profunda que hizo que se me erizara la piel.
― Espera mIKE… ― dijo mirándome fijamente o por lo menos eso pensé ya que me encontraba de espaldas.
Me quede sin poder articular palabra, de todo lo que imagine que podría hacer aquello fue lo último que pudo habérseme ocurrido.
Era mi oportunidad de cobrarme haber sido ignorado. Pero no lo hice. En realidad aunque lo quería, no pude.
― Valla... ― dije con falsa sorpresa ― Así que si escuchaste mi nombre… por un momento pensé que eras sordo… ― indique con sarcasmo sin siquiera volverme a mirarlo.
― Perdón por mi actitud hace un rato ― se disculpo.
Aquello me tomo por sorpresa pero me esforcé por tratar de evitar que lo notara.
― No hay problema ― indique con indiferencia y comencé a andar nuevamente pero antes de poder alejarme lo suficiente volvió a dirigirse a mi.
― Ahora tu eres el que esta siendo descortés ― indico.
Aquel comentario me saco de mis casillas y sin saber porque me regrese furioso hasta donde el se encontraba.
― ¡Dame una buena razón para no serlo! ― indique mirándolo con molestia.
― Bueno… ― señalo el chico sonriendo, era la primera vez que lo veía hacerlo ― Ya te he pedido que me disculpes, además, somos prácticamente vecinos, así que nos veremos constantemente, seria mejor llevar una relación un poco mas cordial ¿No lo crees? ― señalo.
No me había percatado que estábamos justamente frente a la casa Parker. La examine detenidamente por un instante, jamás me había acercado tanto a ese lugar a pesar de habar pasado muchas veces por ahí, en realidad no parecía tan lúgubre ni tan vieja como todos pensábamos que era.
― ¿Es cierto lo que dicen? ― pregunte tratando de cambiar de tema de conversación.
― ¿Lo que dicen? ¿Te refieres a lo de los gritos y todas esas patrañas de casas embrujadas? ― me cuestiono un tanto divertido.
Por un segundo me sentí como un tonto por haberle hecho esa pregunta.
― ¿No me digas que crees en toda esa superchería de pueblo? ― me cuestiono nuevamente ― No pareces ser el tipo de chico que cree en fantasmas y esas cosas ¿O si? ―
― Es mejor que me valla ― indique sin responder a su pregunta e hice el intento por marcharme pero nuevamente se dirigió a mi.
― ¿Quieres pasar y cerciorar por ti mismo que lo que digo es cierto? ― me cuestiono.
Al escuchar aquella pregunta me volví a mirarlo, desconcertado por su repentina invitación.
― Hace un segundo me ignoraste completamente… ¿Y ahora me invitas a pasar a tu casa? ― indique confuso ― ¿Es alguna clase de broma? ― lo cuestione molesto.
― Estoy tratando de enmendarme contigo… ― indico sonriéndome cordialmente ― Además así podrás ver con tus propios ojos que es una casa completamente normal… por lo menos ahora lo es ― agrego.
Medite en silencio su oferta, en realidad era tentador conocer la casa Parker por dentro, además no podía evitar sentir curiosidad y algo de sorpresa ante aquel repentino cambio de actitud que el chico había tenido para conmigo, aquello era verdaderamente desconcertante, mi primer impulso fue negarme, sin embargo no podía negar que moría de ganas de ver la casa Parker por dentro. Aun así trate de ser un tanto cauteloso.
― Ni siquiera me has dicho como te llamas… ― le indique.
― Parker… Jasón Parker ― dijo extendiéndome el saludo.
― ¿Parker? ― escuchar aquello en realidad me sorprendió aun mas de lo que ya estaba ― ¿Eso quiere decir que…? ― indique señalando la casa.
― Si… la casa era de mis abuelos, se la heredaron a mis padres hace algunos años pero jamás les atrajo la idea de venir a vivir a West Hill, no te ofendas pero este pueblo no es precisamente un buen sitio para vivir, mucho menos si has estado es ciudades con más vida y movimientos ― indico.
― Si te entiendo… ― indique recordando mi propia experiencia la llegar a aquel lugar, estaba consiente de lo aburrido que podía llegar a ser aquel pueblo.
― ¿Tienes mucho viviendo aquí? ― me cuestiono tratando de entablar un poco mas de platica.
― Poco más de un año… ― revele ― y no acabo de acostumbrarme, aunque no esta del todo mal… ― indique aunque no soné del todo sincero.
― ¿Dónde vivías antes de venir a West Hill? ― me pregunto interesado.
― New York… ¿Y tu? ―
― Seatle ―
― Pues bienvenido a West Hill… ― indique.
― Gracias… ¿Por aquí no llega mucha gente? He podido notar lo interesados que están todos en mí, sobre todo después de que se enteraron que vivo aquí ― índico.
― Bueno… es inevitable que llames la atención en un sitio como este ― señale.
― Si ya he escuchado muchos de los comentarios… en realidad ― explico ― No me molestan en absoluto… ―
― Pronto pasaran… te lo digo por experiencia, solo trata de ser un poco mas amable con las personas y quizás un poco menos callado… ―
― Lo tomare en cuenta ― reconoció sonriendo ― ¿Entonces que dices? ― me cuestiono nuevamente ― ¿Quieres conocer la casa Parker o prefieres seguir creyendo lo que te dicen los chicos pueblerinos de aquí? ― me cuestiono nuevamente.
Dude solo un segundo mas pero de inmediato comencé a avanzar tras de el como jalado por un imán, en realidad a pesar de la primera impresión Jasón parecía ser un chic bastante agradable. Avanzamos juntos al interior de la casa, una vez en el pórtico saco las llaves, abrió la puerta y me cedió el paso invitándome a pasar a la estancia.
― Después de ti ― indico amablemente.
Una vez adentro pude percatarme que aquel sitio en realidad no era nada de lo que se decía, era mas que evidente que la casa era bastante antigua, sin embargo estaba en bastante buen estado, las paredes lucían pulcramente pintadas en color beige lo que combinaba a la perfección con la tapicería de los muebles y la decoración, ambos de tipo conservador pero con un gusto bastante bueno, Jasón pareció notar mi sorpresa pues de inmediato se dirigió a mi.
― ¿Impresionado? ― me cuestiono al darse cuenta de mi actitud ― Debiste haber visto este sitio cuando llegamos ― indico mientras dejaba su abrigo en el perchero y me pedía el mió para hacer lo mismo ― En verdad parecía una casa embrujada, estaba llena de telarañas y polvo, nada que un poco de agua y jabón no pudieran solucionar ― indico invitándome a tomar asiento.
― ¿Vives solo? ― lo cuestione tomando asiento sobre uno de los cómodos sillones.
― Con mi hermano pequeño... ― indico ― Debe de estar arriba ― ¡Eidrian! ― exclamo llamando al chico.
Unos segundos después un chiquillo descendió de la planta alta y de inmediato se acerco a Jasón abrazándolo efusivamente.
― ¡Hermanito! ― exclamo aforrándose a las piernas de Jasón cariñosamente, el chico, no parecía tener mas de doce años, tenia el cabello rubio y ojos verdes, por un momento me di cuenta que el único parecido entre ellos era su color de piel, nada mas fuera de eso aunque no le di mucha importancia aquello.
― Saluda a nuestro invitado Eidrian… ― le indico Jasón señalándome, el chiquillo se escondió tras de él un tanto cohibido por mi presencia ― Anda, no tengas miedo, es un amigo de la escuela ― lo animo.
Eidrian avanzo unos cuantos pasos hasta quedar frente a mi y me miro detenidamente como estudiándome, por un segundo comencé a sentirme incomodo, ahora teniéndolo aun mas cerca pude notar que tenia la misma mirada penetrante de Jasón.
― Hola ― dije hincándome para quedar a su misma altura ― Me llamo Mike ― indique sonriéndole tratando de ganarme su confianza.
El chiquillo se limito a sonreírme tímidamente.
― ¿Puedo subir a mí cuarto a seguir viendo televisión? ― le pregunto Eidrian a su hermano.
― OK, pero solo un rato más… ― le indico.
El chiquillo se encamino nuevamente a la planta alta a toda velocidad dejándonos nuevamente solos en la estancia.
― ¿Y tus padres? ― lo cuestione mientras observaba algunos de los cuadros colgados en las paredes de la habitación, la mayoría de ellos eran fotografías de diferentes ciudades, otros en cambio eran pinturas algunas bastante antiguas.
― Ellos… ellos fallecieron hace algunos años… ― indico con un dejo de melancolía.
Por un instante creí haber cometido una impertinencia.
― Lo siento… ― me disculpe.
― No te preocupes ― índico sonriendo.
― Eso quiere decir que tu y tu hermano viven aquí… ¿solos? ― lo cuestione intrigado.
El chico estaba a punto de responder a mi pregunta cuando se escucho una voz desde la planta alta, esta vez se trataba de una mujer.
― Jasón… ¿Eres tu? ― se escucho preguntar a una voz particularmente nasal ― ¿Ya has vuelto de la escuela? ―
Una mujer bastante mayor comenzó a descender por la escalera, ataviada en un traje bastante anticuado, Jasón se apresuro a ayudarla a bajar, en cuanto se percato de mi presencia me miro y de inmediato miro cuestionarte Jasón.
― ¿Quien es él? ― pregunto una vez que llego hasta donde yo me encontraba, sin dejar de examinarme de arriba a bajo como a un bicho raro.
― Ella es mi abuela… ― indico Jasón sosteniendo a la mujer un tanto apenado por su actitud.
― Mi nombre es Mike Stevenson… ― dije extendiéndole el saludo, la mujer solo se limito a continuar mirándome con cierta desconfianza ― Soy compañero de clase de Jasón, mucho gusto en conocerla ― agregue lo mas amable posible.
Sin decir nada la anciana avanzo hasta la estancia y una vez ahí se dejo caer pesadamente sobre el sofá, Jasón me hizo una señal para que lo siguiera hasta otra de las habitaciones.
― Discúlpala ― dijo una vez que nos encontrábamos en lo que parecía ser el comedor ― No le agradan mucho los extraños… ya sabes, con la edad comienzan a desarrollar manías extrañas y esta es una de las tantas que tiene la abuela ― explico un tanto apenado.
― No te preocupes ― lo tranquilice mientras observaba todos los detalles de aquella habitación.
― ¿Y bien? ― me cuestiono tratando de cambia de el tema ― ¿Qué te parece la casa? ―
― Es muy hermosa… ― indique, no se me ocurrió otra palabra para definirla ― Debo decirte que nunca me imagine que esta casa fuera así por dentro ― admití.
― Si, supongo que con todo lo que escucharte decir creíste que estaría llena de fantasmas, brujas o duendes ― bromeo.
― Algo por el estilo, aunque no tiendo a ser demasiado crédulo ― indique ― "Hasta no ver no creer" ― advertí.
― Interesante forma de pensar… aunque podría ser peligrosa ― índico.
― ¿Peligrosa? ― lo cuestione sorprendido por aquel último comentario.
― Ya sabes lo que dicen ― dijo restándole importancia al asunto ― "El que busca encuentra…" ―
Los dos echamos a reír.
― ¿Y que te trajo a West Hill? ― Lo cuestione tomando asiento.
El chico pareció pensar su respuesta unos cuantos segundos antes de responder, imagine que había cometido nuevamente una impertinencia al preguntarle aquello. Por fortuna Jasón recupero de inmediato la sonrisa, lo cual me tranquilizo.
Jasón se sentó frente a mi, nuevamente pude notar aquella mirada penetrante, en realidad mas que incomodarme, me hacia sentir expuesto, era como si Jasón pudiera ver a través de mi. Fingí prestar atención a la decoración de aquella habitación tratando de alejar aquella extraña sensación, aunque en realidad no sirvió de mucho.
― Después de la muerte de mis padres mi hermano y yo vinimos a vivir con mi abuela, ella ha vivido toda su vida aquí… ― indico.
Aquella revelación me hizo volver mi atención a él.
― ¿Toda su vida? ― reaccione sorprendido al escuchar aquello.
― Si… ― respondió Jasón ― ¿Por qué te sorprende? ― me cuestiono al darse cuenta de mi reacción.
― Bueno… desde que nos mudamos para acá he pasado casi a diario frente a esta casa cuando volvía de la escuela y siempre me dio la impresión de que estaba deshabitada… ― revele recordando no haber visto salir o entrar a nadie jamás.
― Mi abuela no sale casi nunca de la casa ― indico el chico ― Y como habrás podido notar no es del tipo que le encanten las visitas, supongo que por eso todos en este pueblo creyeron lo mismo… de ahí que inventaran las tonterías de que estaba embrujada ― señalo.
― Si puede ser… ― indique sin estar plenamente convencido, me parecía bastante extraño a pesar de las explicaciones de Jasón.
Repentinamente el sonido de un enorme reloj de pie situado en la entrada de la habitación me hizo sobresaltar al empezar a sonar anunciando la hora, de inmediato mire mi reloj para corroborarla, eran mas de las nueve y recordé que le había prometido a mi madre que llegaría temprano, así que decidí que era mejor despedirme.
― Tengo que irme ― dije levantándome de mi asiento, en realidad me apetecía continuar con la charla pero tendría que ser en otra ocasión ― Te agradezco mucho haberme invitado a conocer tu casa ― indique.
― Es lo menos que podía hacer después de cómo te trate en la escuela ― indico Jasón disculpándose nuevamente.
― Olvídalo ― dije sin dar mas importancia, de hecho después de aquello ya me había olvidado del incidente.
Jasón me acompaño hasta la salida, después de tomar mi chaqueta me dispuse a despedirme de el. Sin embargo el hablo antes.
― Mike… te puedo pedir un favor ― índico el chico visiblemente cohibido.
― ¿Un favor? ―
― Bueno… en realidad lo que quisiera es… ―
Lo mire sin comprender la causa de su repentino nerviosismo.
― Lo que quiero pedirte es… ¿Crees que podríamos ser amigos? ― dijo el chico mirándome con un dejo de vergüenza en su rostro.
Me quede de una pieza, después de la forma en que habíamos comenzado nunca imagine que me pidiera que fuéramos amigos. Sin embargo en ese momento recordé lo que yo había padecido al llegar y ser "el chico nuevo" la verdad entendía bien como se debí de sentir Jasón y lo difícil que decía ser pedirme semejante cosa dado que nuestro primer contacto no había sido de la mejor manera.
― Seria genial que fuéramos amigos… ― Me Apresure a responder al ver que mi silencio parecía comenzar a inquietarlo, trate de sonar lo mas sincero, aunque en realidad no estaba muy convencido de aquello consiente de que a Jack y a mis otros amigos no les caería muy en gracia mi amistad con el chico Parker.
― ¡Excelente! ― exclamo sonriendo al escuchar mi respuesta ― Sabes… ― indico un tanto apenado ― Eres el primer amigo que tengo en mucho tiempo… desde que llegue a West Hill ― puntualizo.
― Ya te lo dije… ― alegue optimista ― dentro de poco se olvidaran de que eres el chico nuevo y podrás hacer una vida tan normal como cualquiera de nosotros, te lo digo por experiencia ― lo anime.
Mire a mi nuevo amigo quien no parecía muy convencido de mis palabras.
― Entonces nos vemos mañana ― se despidió.
―… solo espero que esta vez si me saludes ― bromee emprendiendo la marcha agitando la mano en señal de despedida.
Jasón sonrió al escuchar aquel último comentario.
Inicie el camino rumbo a mi casa, aquella había sido una experiencia verdaderamente extraña, sin embargo me sentí muy complacido de haber solucionado las cosas con mi nuevo y extraño amigo, no sabia porque, pero había algo en el que llamaba en extremo mi atención, aunque no sabia a ciencia cierta que era.
― Jasón Parker ― dije repitiendo su nombre mientras caminaba en dirección a casa, había escuchado aquel nombre con anterioridad aunque no recordaba cuando ni donde, supuse que se trataba de una mera coincidencia.
Apresure el paso conciente de lo retrasado que estaba para cenar, aunque en realidad no me importaba mucho ya que había valido la pena después de todo aunque no pude evitar volver a preocuparme por lo que dirían mis amigos cuando les contaba sobre mi visita a la casa Parker, así que decidí que era mejor no mencionárselos aunque no sabia como iba a hacerlo si me había ofrecido a ser amigo de Jasón, unos metros antes de llegar finalmente a casa comencé a preocuparme por los regaños que seguramente me esperarían al llegar, decidí que a ella tampoco le contaría de mi amistad con Jasón, aunque en realidad no supe porque, en caso de que preguntara el motivo de mi tardanza inventaría que me había entretenido platicando con mis amigos y por ese motivo había llegado tarde. Una vez en la entrada me dispuse a olvidarme por completo de todo y de todos para prepararme para el regaño, sin imaginar que estaba muy lejos de saber lo que en realidad significaría haberme hecho amigo de Jasón Parker.
