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EL RECLAMO

Como era de esperarse mi madre me riño hasta que se canso por haber llegado después de la hora prometida, sin embargo a diferencia de otras veces no me importo demasiado y me limite a mirarla mientras me repetía por décima vez lo preocupada que había estado pensando que algo me había pasado, ese era uno de los problemas con los que había tenido que lidiar toda mi vida por ser hijo único, desde pequeño mi madre había volcado toda su atención sobre mi y cada paso que daba era monitoreado sin que pudiera hacer nada al respecto, en realidad con el tiempo había aprendido a no prestar demasiada importancia aunque no por eso había dejado de molestarme. Como otras tantas veces que me encontré en esa incomoda situación tararee una canción en mi cabeza tratando de no prestar demasiada importancia al asunto, había aprendido que aquello era mas saludable que gastar saliva en vano con excusas que terminarían con un "vete a tu cuarto" o una semana sin salir.

Una vez que el interminable sermón termino, subí de inmediato a mi habitación, aun emocionado por mi extraña aventura en la casa Parker, me tumbe sobre la cama meditando nuevamente tolo lo que había sucedido, preguntándome a mi mismo el porque había aceptado la invitación a conocer su casa después de la manera en que me había tratado al tratar de entablar conversación con él durante las clases, la única conclusión a la que llegue fue que me había ganado la curiosidad y no pude evitar pensar en lo que muchas veces mi madre me había dicho ― "La curiosidad mata al gato" ― aunque en realidad no le tome demasiada importancia ya que no considere que existiera algún peligro por hacerme amigo de Jasón. Por lo menos así lo consideraba. No podía negar que a diferencia de mis amigos, Jasón era completamente distinto, en realidad sentía que era un poco mas como yo, bueno, como yo era un antes de llegar a West Hill, supuse que aquello se debía a que ambos veníamos de grandes ciudades y no habíamos pasado toda nuestra vida en aquel pueblo como el resto de los chico que conocía.

De lo único que estaba seguro era que Jasón Parker era diferente, aunque en realidad no podía decir a ciencia cierta el porque de aquel pensamiento.

El sonido del teléfono me saco de mi ensimismamiento, sin darme siquiera tiempo de contestar escuche una vos conocida del otro lado de la línea.

― ¡¿Estuviste en la casa Parker?! ― me cuestiono Hanna incrédula del otro lado de la línea.

Me sorprendió que mi amiga supiera aquello y al tomarme desprevenido solo atine a balbucear sin decir nada en concreto.

― Mike… ― me insto ― ¿Estuviste en la casa Parker? ― me cuestiono nuevamente.

― ¿De que estas hablando? ― pregunte sorprendido sin comprender como se había enterado de aquello tan rápido.

― Keit acaba de llamarme, dice que te vio salir de la casa Parker ― indico ― ¿Es cierto? ―

Eso lo explicaba todo, Keit Collins era conocida por su boca floja y por siempre estar al pendiente de la vida de los demás.

― Cálmate ― dije un tanto molesto por la indiscreción de Keit ― Si es cierto, me encontré a Jasón en la parada del autobús y me invito a conocer su casa ― indique ― ¿Cuál es el problema? ― la cuestione de mal modo.

Sabia que mis palabras alterarían aun mas a mi amiga pero no venia al caso mentirle, después de todo eso en realidad era lo que había pasado y no creía que aquello tuviera nada de malo.

― ¿Jasón? ― Hanna parecía impactada de que llamara al chico por su nombre ― ¿Qué tienes que ver tú con ese fenómeno? ― me cuestiono nuevamente.

La nueva pregunta de Hanna aumento aun más mi sorpresa, ¿Fenómeno? Aquel apelativo me pareció fuera de lugar, sobre todo viniendo de ella.

― Nada… ya te lo dije, únicamente me invito a conocer su casa, la cual por cierto no esta embrujada como todos piensan, es una casa común y corriente ― indique consiente de que aquel seria su siguiente argumento para reñirme ―…además Jasón Parker no es ningún fenómeno ― puntualice molesto de que usara aquel despectivo para Parker.

Hubo un silencio y por un momento pensé que se había cortado la comunicación pero finalmente volví a escuchar la voz de mi amiga del otro lado del teléfono.

― Valla, por lo que veo has congeniado con él… ― dijo en un tono que revelaba antipatía ― Así que… ¿Son amigos? ― me cuestiono.

Aquella conversación comenzaba a causarme un poco de jaqueca.

― Solo cruzamos un par de palabras y ya ― indique sin pretender mayores explicaciones, ya tenia suficiente con los regaños de mi madre como para también tener que soportar los de Hanna ― Eso no quiere decir que ya seamos amigos o algo por el estilo ― dije consiente de que aquello era una gran mentira.

― Pues ten cuidado Mike ― me advirtió en un tono que pretendía sonar preocupado pero que más bien pareció una amenaza ― A ninguno de nosotros nos encantara la idea de que hagas migas con ese fenómeno ― indico ― Sobre todo a Jack ― puntualizo consiente del carácter de nuestra o amigo.

― ¿De que estas hablando? ― reaccione un tanto indignado, aquella platica me estaba sacando de mis casillas ― ¿Acaso es una amenaza? ― la cuestione.

― Yo solo te lo digo por tu bien Mike, haya tu si no tomas en cuenta mi consejo ― indico ― Soy tu amiga y te lo digo por tu bien ― alego.

Aquello último sonó como lo que siempre decía mi madre después de reprenderme.

― Pues no lo pareces… no hablándome de la forma en la que lo has hecho… ― indique

― Hubiera sido peor si el que se entera primero es Jack ― puntualizo tratando de dar a entender su punto.

― ¿Acaso nos convertimos en una secta y no me di por enterado? ― bromee tratando de suavizar un poco aquella situación ― Yo no tengo por que dar explicaciones de lo que haga o deje de hacer, es mejor que te vallas a dormí Hanna, te veo mañana en la escuela ― dije dando por terminada la platica y sin esperar por su respuesta colgué.

Exasperado lance el aparato sobre el buró y me deje caer nuevamente sobre la cama ― ¿Qué había sido todo aquello? ― Hanna jamás me había hablado de aquella manera, teníamos un buen rato de conocernos y hasta ahora no me había demostrado tener prejuicios sobre la gente, aquello era una verdadera novedad en ella, supuse que todo se debía a la actitud que había tenido Jasón para con ella, finalmente decidí olvidarlo y no prestarle demasiada atención. Una voz me hizo salir de mis pensamientos.

― ¡Mike… la cena esta lista! ― grito mi madre desde la planta baja.

De inmediato me levante y salí de mi habitación, el aroma proveniente de la cocina era exquisito, si de algo podía jactarse mama era de ser una muy buen cocinera, aquello me hizo olvidar un poco la desagradable conversación que acababa de tener. Una vez abajo trate de tentar terreno para saber si ya se le había pasado el enojo conmigo, a pesar de todo no me gustaba estar disgustado con ella, finalmente solo nos teníamos el uno al otro y en cierta forma comprendía su constante preocupación por mi, aunque no dejaba de ser molesto que siempre estuviera casi al borde de la histeria temiendo que algo me pasara, aquella actitud algunas veces rallaba en lo exagerado y eso era lo que me molestada.

― Vuele muy bien… ― dije sentándome a la mesa donde ya estaba todo dispuesto para empezar a cenar, aquella noche había preparado Lasaña, mi platillo favorito, así que decidí olvidarme de todo lo ocurrido y disfrutar de aquel delicioso guiso.

― ¿Ya te lavaste las manos? ― me pregunto sin atender al cumplido que le acababa de hacer.

Pude entonces notar que aun seguía molesta.

Sin responder le mostré las manos como cuando era pequeño en señal de afirmación. Satisfecha dejo el refractario sobre la mesa y tomo asiento, después de servirme, ambos comenzamos a cenar envueltos por un silencio incomodo, finalmente decidí que debía dar el primer paso para terminar de una buena vez con la ley del hielo que al parecer me había impuesto.

― Descubrí que la casa Parker no esta embrujada ― indique tratando de hacer un poco de conversación aunque me arrepentí de haber comentado precisamente aquello.

Por un segundo pensé que no me respondería pero por suerte no fue así.

― Pensé que no creías en supercherías de pueblo ― dijo aun mirándome seria.

― No las creo… de hecho no fue premeditado, solo por mera casualidad, Jasón me invito a conocerla ―

― ¿Jasón? ―

― Mi compañero de clase, Jasón Parker, Acaba de llegar al pueblo, el vive ahí con su abuela y su hermano pequeño ― indique.

― ¿Y sus padres? ― pregunto mi madre de inmediato.

Estaba más que seguro que no se le escaparía aquel detalle.

― Murieron ― indique ― Por eso él y su hermano vinieron a vivir aquí ― dije.

― ¿Por eso llegaste tarde? ― me cuestiono, por un instante creí que volvería a empezar el sermón así que solo me limite a asentir para no dar pie a que comenzara a regañarme de nuevo.

― Pudiste haberme llamado por teléfono ― dijo, esta vez con un tono mas suave que delataba que el enojo comenzaba a pasársele.

― Lo siento ― me disculpe ― No volverá a suceder ―

Los dos volvimos a quedarnos en silencio mientras continuábamos cenando hasta que esta vez fue mi madre quien comenzó a indagar sobre mi nuevo amigo.

― ¿Es agradable el chico Parker? ― me pregunto mientras servia un poco mas al ver que mi plato se había quedado vació.

― Bueno… de primera vista parece un tanto petulante, pero una vez que lo conoces… no lo se, es bastante extraño ― dije sin poder explicarlo de otra manera.

― ¿Extraño? ― Mi madre pareció desconcertada ― ¿En que sentido? ―

― Bueno, tu sabes, como es nuevo no habla mucho y por lo mismo aun no ha hecho amistad con nadie del colegio…si a eso le sumas el hecho de vivir en una casa que todos creen que esta embrujada, bueno, digamos que no es la manera mas fácil de poder socializar en un pueblo como West Hill, así que es… extraño ―

Mi madre pareció estar meditando sobre mis palabras.

― Bueno, por lo menos ya tiene un amigo ― dijo al fin ― Puedes ayudarlo un poco, estoy segura que Jack y los demás estarán felices de aceptarlo en su grupo ― sugirió.

― No lo creo… ― indique recordando la llamada que acababa de recibir.

― Bueno… ya encontrara entonces alguien más con quien congeniar ― índico sin prestar demasiada atención a aquel último comentario.

Continuamos cenando mientras hablamos un poco mas sobre trivialidades, dejando un poco de lado el tema del chico Parker, una vez que terminamos de cenar me dispuse a ayudar a mi madre pero me detuvo antes de hacerlo.

― Déjalo… yo lo haré ― indico quitándome los platos de las manos.

Lo agradecí ya que esa en particular era una de las tareas que mas odiaba hacer, sin embargo de vez en cuando lo hacia aunque no pasaba con mucha regularidad.

― Voy a mi habitación ― indique ― tengo montones de tarea ― dije malhumorado.

― Esta bien… por cierto ― me detuvo ― Deberías invitarlo a cenar ― índico mi madre mientras acomodaba los trastes en el lavavajillas.

La mire sin comprender a lo que se refería.

― ¿A quien? ― pregunte desconcertado.

― Al chico Parker… me gustaría conocerlo ― indico echando a andar la maquina que de inmediato comenzó a hacer su característico ruido.

― ¡Mama! ― exclame imaginando que aquello se trataba de un intento disimulado de conocer al chico para juzgarlo y saber si era o no una buena compañía para mi, mi madre siempre había tenido aquella costumbre, Jack y algunos mas de mis amigos de la escuela ya habían atravesado por aquella situación y cada vez que pasaba era mas y mas embarazosa la forma en que mi madre prácticamente los censaba para conocerlos y dictaminar si eran lo que ella llamaba "buenas amistades".

― Te la pasaste hablando de el durante toda la cena… no puedes culparme de sentir curiosidad por conocerlo ― indico divertida ante mi reacción.

Su intención me pareció verdaderamente sincera, aunque sabia que finalmente terminaría por hacer algo que me avergonzara.

― Se lo comentare… ― dije sin comprometerme a nada.

Aquello aprecio suficiente para dar el tema por terminado.

Después de darle un beso me encamine a mi habitación para hacer los deberes, aunque en realidad no me apetecía hacerlo, aun así me senté en el escritorio pero en cuanto vi las ecuaciones escritas en mi cuaderno me di cuenta de que aquello era un caso perdido, nunca había sido bueno para las matemáticas, desde pequeño se me habían dificultado, era una verdadera suerte que hasta entonces jamás hubiera reprobado ninguna de las materias, sin embargo tenia que aceptar que mis calificaciones no eran precisamente para enorgullecerse. Nuevamente devolví la libreta a mi mochila no tenia caso perder el tiempo ― pensé ― tendría que pedirle a Jack al día siguiente que me pasase sus resultados, aunque estaba seguro de que aquello seria prácticamente lo mismo ya que mi amigo tampoco era una luminaria en eso de los números. Suspire desanimado y extraje una hoja de papel y un lápiz dispuesto a dibujar un poco, eso siempre me animaba, comencé a trazar algunas líneas, poco a poco mi diseño fue tomando forma, al terminarlo lo mire y fue entonces que me di cuanta que sin saber porque había dibujado un pórtico, pero no cualquiera, aquel era el pórtico de la casa Parker. Me sorprendí de mi mismo, no sabia ni siquiera porque había dibujado aquello, simplemente lo hice.

Doble la hoja y la guarde con el resto de mis cosas.

Me levante de mi asiento y nuevamente me deje caer sobre la cama, nuevamente vino a mi mente mi visita a la casa Parker, en realidad , pensándolo detenidamente si era un tanto extraño, en principio no haber siquiera visto una sola vez a Ruth, la abuela del chico entrar o salir de ahí, en segundo lugar, por mas que había hecho memoria no recordaba haber visto recientemente ningún camión de mudanza, en verdad que aquello era muy raro, aunque tal vez le estaba dando mas importancia de la que debía, después de todo ― ¿Qué podía haber de especial en Jasón Parker y su familia? ― me dije a mi mismo tratando de convencerme y sin sentir me fui quedando dormido, lo peor de todo fue que no pude sacar de mi cabeza en toda la noche las imágenes de la casa Parker y peor aun, a mi nuevo amigo Jasón.