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TRISTEZA

Jason había tenido el impulso de bajarse tras Mike pero prefirió no hacerlo, tendría que explicar demasiadas cosas y no existía una forma sencilla de hacerlo. Aun asi no podia evitar sentirse culpable por haber dejado pasar aquel detalle, aunque no habia sido premeditado, simplemtne habia sucedido sin darse cuenta.

― Tal vez sea mejor asi ― pensó mientras el autobús seguía avanzando.

Al llegar justo frente a la casa Parker el chico descendió y sin poder evitarlo miro hacia el final de la calle en busca de Mike sin mucho exito, estaba seguro que habia tomado alguna via alterna para no tener que toparse con el durante el trayecto a su casa. Avanzo hacia la casa pero en lugar de entrar se quedo sentado en el pórtico estudiando las posibilidades.

La verdad no era una de ellas.

Estaba conciente de que quizas no era necesario buscar una explicación para darle a Mike, posiblemnte después de aquello ni siquiera querria escucharlo.

La puerta se abrió de improviso tras de él y de ella emergio Eidrian quien de inmediato se apresuro a abrazarlo efusivamente.

― ¡Hermanito! ― exclamo emocionado, de la misma forma que todos los días lo recibía cuando regresaba de la escuela.

― ¿Cómo te has portado hoy? ― Lo cuestiono Jason cargándolo en sus piernas.

― Bien ― respondió el chiquillo jugueteando con la cola de cabello del joven ― ¿Y tu amigo? ― le pregunto este buscando a Mike.

― No lo se… supongo que en su casa ― indico Jason cabizbajo.

― ¿Te enojaste con él? ― pregunto el chiquillo nuevamente.

Jason asintió como toda respuesta, Eidrian por su parte se limito a abrazarlo tratando de confortarlo.

― ¿Porque nadie nos quiere Hermanito? ― pregunto el chiquillo con la inocencia caracteristica de su edad, sin comprender que aquello era un tema muy difícil para su hermano.

― La gente no entiende Eidrian… ― respondió este ― Anda vamos adentro ― lo apresuro, el cielo estaba despejado pero comenzaba a hacer frió aunque en realidad aquello no implicaba ningun problema para ninguno de los dos hermanos, el frio era algo que siempre los acompañaba. El verdadero motivo era en si dar por terminada aquella charla.

Una vez adentro Jason se percato que su abuela se encontraba sentada frente a la chimenea, como era su costumbre y de inmediato se apresuro a saludarla dándole un beso en la frente.

― Hola Ruth ― dijo acariciando tiernamente su blanco cabello, la mujer lo miro unos segundos pero no dijo nada, simplemente continuo mirando el fuego que aprecia estar a punto de extinguirse.

― ¿Cómo tesientes? ― la cuestiono nuevamente el chico.

― Como de costumbre… en realidad mejor de lo que aparento ― dijo volviendole la mirada sonriente, aunque de inmediato volvio la mirada al fuego.

― Me alegra esccuharlo… ― dijo Jason mirando tambien el fuego meditabundo.

― ¿Hoy no vino ese chico contigo? ― lo cuestiono la mujer al darse cuenta de la actitud del chico.

― No… en verdad no creo que vuelva… ― admitio Jason con pesar.

Ruth alargo la mano para acariciar la del chico.

― ¿Te sucede algo? ― l e pregunto.

― No es nada Ruth… ― indico el chico mientras se dejaba caer sobre otro de los sillones, callado y meditabundo, por mas que lo intentaba no podía dejar de recriminarse el haber sido tan tonto, aunque ni siquiera se había dado cuenta de cómo es que había accedido a contarle aquella historia.

― Tonto… fue muy tonto ― se dijo para si.

― ¿Estas asi por ese chico? ― prosiguió Ruth cuestionandolo.

― He tenido un dia difícil Ruth… es mejor que no preguntes ― le pidio el chico poniendose de pie nuevamente.

― Parecia un buen chico… ― agrego Ruth a pesar de las palabras del chico.

Jason se levanto y se encamino a la cocina, casi por inercia comenzó a preparar la comida de Ruth, su pequeño hermano entro a la habitación y de inmediato como otras muchas veces se abalanzo sobre un trozo de la jugosa manzana que el chico había comenzado a cortar en rebanadas.

― Deja eso Eidrian… sabes que te hará daño ― indico Jason al ver las intenciones del chiquillo de comer un trozo que se le había escapado de las manos. El niño miro a su hermano mayor unos segundos antes de obedecer y soltar el pedazo de fruta.

― Jason… ¿Por qué nosotros no comemos lo mismo que la abuela? ― lo cuestiono mientras daba vueltas alrededor de la mesa saltando y tarareado una tonada infantil.

― Ya te lo dije muchas veces ― comenzó a explicar el muchacho de la misma forma en que ya lo había hecho otras veces que el niño lo cuestionaba sobre aquello ― Nosotros no necesitamos de este tipo de alimentos para poder vivir… ― indico.

Eidrian continuo dando tumbos por la habitación mientras Jason retiraba la leche que comenzaba a hervir sobre la estufa. Sirvió un poco en una taza.

― La abuela dice que pronto va a morir ― dijo el chico pasando la charola que regularmente usaban para llevarle la comida ― ¿Nosotros también vamos a morir algún día? ― continúo Eidrian cuestionándolo.

Jason miro a Eidrian por un segundo sintiendo pena y una infinita culpa al recordar lo que había hecho, había condenado a Eidrian a vivir eternamente con la apariencia e inocencia de un niño, por eso desde el dia en que lo habia tomado bajo su tutela, se había empeñado en hacerlo feliz, aunque nada le parecía suficiente para enmendar el pecado tan grande que había cometido.

― ¿Nosotros también vamos a morir algún día hermanito ― lo cuestiono nuevamente el chico creyendo que no lo había escuchado. Jason trago saliva tratando de deshacer el nudo que se había formado en su garganta sin mucho éxito y casi en un susurro respondía a la pregunta del chico.

― Nosotros nunca moriremos Eidrian… ― índico con pesar acariciando la cabeza del niño con ternura.

El muchacho tomo la charola y se encamino de regreso a la estancia, la mujer se volvió hacia el quien se sentó a un costado suyo.

― Ya te dije que no es necesario que lo hagas… ― dijo la mujer tomando el trozo de fruta que Jason le ofrecia.

― Sabes que me gusta hacerlo… ― indico Jason.

Ruth empezó a comer lo que ek chico le habia llevado, este a su vez acerco la taza de leche a su rostro e inalo el aroma que esta despedia.

― No sabes como extraño el sabor de la comida… ― dijo este dejando nuevamente la taza sobre la charola frente a Ruth.

― ¿Otra vez deprimido? ― pregunto la anciana sin poder evitar darse cuenta del estado anímico del muchacho.

― No es nada… ya se me pasara ― dijo Jason tratando de restarle importancia al asunto.

Sin embargo esta no pareció creerle pues de inmediato frunció el seño, lo conocia demasiado bien para poder adivinar la pena que enbargaba a Jason.

― ¿Por qué le dijiste a Eidrian que vas a morir? ― pregunto Jason mientras mirando embelezado el fuego de la chimenea.

― Porque es la verdad ― alego la mujer limpiándose con la servilleta ― Ese tipo de cosas las puede sentir cuando estas cada día mas cerca del final… ― agrego sonriendo mostrando todas las arrugas propias de su edad.

― Sabe que yo podría evitar que eso sucediera ― indico Jason en tono timido bajando la mirada, aquello mas que una sugerencia parecio una suplica, ya otras veces le había planteado aquel tema, pero la respuesta de la anciana siempre era la misma y esa ocasión no fue la excepción.

― Sabes que nunca permitiré que lo hagas Jason… ― dijo amablemente acariciando la mejilla del chico sintiendo el tacto frio de su piel ― Quizás si nos hubiéramos conocido unos años antes, pero ahora… ― se entristeció ― solo seria una carga y tu ya tienes mas que suficiente con cuidar a tu hermano… ―

Jason miro a Eidrian quien jugaba sentado sobre la alfombra ajeno a la plática. Nuevamente vinieron a él los remordimientos y no pudo evitar que su rostro se llenara de tristeza.

― Hiciste lo correcto muchacho… y lo sabes ― dijo la mujer conociendo la causa de su congoja.

― Fue un error Ruth ― alego.

― Sabes que no es así, de otra forma habría muerto… tu mismo me contaste como sucedieron las cosas… no tuviste mas alternativa ― dijo tratando de consolarlo un poco.

― ¿Acaso vale la pena si lo he condenado a vivir así para toda su vida? ― alego Jason con rabia, sus ojos volvían a ser invadidos por las lágrimas y sin poder soportarlo mas se dejo caer en el regazo de Ruth y descargo todo su pesar. Llevaba ya muchos años con aquella carga en su conciencia y a pesar de haberse repetido una y otra vez que lo que había hecho había sido por ayudar no dejaba de sentirse culpable.

― El ha sido muy feliz a tu lado y estoy segura que siempre lo sera… ― dijo la mujer acariciando el cabello de Jason quien trato de ahogar su llanto para que el pequeño no lo escuchara.

― ¿Pero hasta cuando? ― la cuestiono el chico ― Estoy cansado de esta vida… de ir de allá para acá, sin jamás poder quedarme en un solo sitio, sin poder jamás tener una amistad sincera ni nada que me haga sentir un poco… vivo ― alego con pesar.

― Lo tienes a él ― dijo señalando a Eidrian quien les brindo una sonrisa mientras continuaba jugando sin percatarse de lo que ocurría.

― No nos dejes solos Ruth ― clamo Jason casi en tono suplicante ― Ya he tenido que despedir a demasiada gente… has sido siglos de ver como mueren las personas que amo y siempre termino por quedarme solo… ya no quiero estar solo ― repitió.

― Nadie esta realmente solo jamás Jason ―

El muchacho no dijo nada más y se limito a permanecer hecho un ovillo recargado sobre las piernas de la mujer. La idea de perderla le hacia sentir un enorme pesar, ella y Eidrian eran lo unico que tenia en el mundo.

Lo unico.

Un rato más tarde los dos chicos acompañaron a Ruth hasta su habitación y después de despedirse de ella salieron para dejarla descansar.

― ¿Por qué yo no puedo dormir hermanito? ― Lo cuestiono Eidrian nuevamente.

― Porque eres eterno Eidrian… ambos lo somos ― índico Jason con un dejo de pesar en su voz.

― ¿Para siempre? ―

― Para siempre… ― aquella ultima frase calo ondo en el corazon del chico ― Ve a tu cuarto Eidrian… ― índico Jason al ver que el pequeño se encaminaba detras de él nuevamente hacia la planta baja.

― ¿Hoy no vas a jugar conmigo hermanito? ― lo cuestiono Eidrian con desilucion.

― Tal vez mas tarde... ahora tengo algunas cosas que hacer ― mintio.

La verdad era que en ese momento Jason necesitaba estar solo, poner nuevamente en orden sus ideas y recuperar un poco de la seguridad que había perdido después de aquella crisis.

― ¿Puedo ver televisión? ― lo cuestiono el chiquillo.

― Esta bien… pero solo un rato ― advirtio ― Mas tarde subire a verte, ahora ve y esperame en tu habitación ― lo apresuro.

El chiquillo se encamino al final del pasillo dando saltos no sin antes brindarle una última sonrisa a su hermano.

― No tardes mucho... ― dijo Eidrian asomandose desde la puerta.

― No lo hare... ― respondio el muchacho.

Una vez que se encontró solo en el pasillo Jason suspiro, estaba muy cansado, pero no era del tipo fisico si no mas bien mental, aquel había sido uno de esos días largos y estresante, ademas, ayudar a Mike durante la clase del profesor Carter había resultado mas fatigoso de lo que había imaginado, era extraño pero de alguna manera le resultaba un tanto mas difícil penetrar la mente de Mike que la del resto de sus compañeros, aunque en realidad no sabia porque, aquello era lo que mas le había llamado la atención desde la primera vez que cruzo palabra con aquel chico ― ¿Acaso tenia algo especial o era solamente una mera casualidad? ― se cuestiono inrigado, Hasta entonces jamas habia conocido a nadie como Mike,había leido los pensamientos de cientos de personas antes y jamas habia tenido problema alguno en hacerlo, pero para su sorpresa con Mike por mas que lo habia intentado no tuvo exito, era como si aquel muchacho contase con una barrera que se lo impidiera, y no solo eso, aquello no solo se limitaba a leer sus pensamientos, tampoco podia controlar sus acciones, a menos claro que el chico lo deseara, como aquella tarde cuando habia podido percibir el deseo de Mike de poder resolver aquel problema matematico, jamás había conocido a nadie así y eso le intrigaba.

― ¿Qué tiene de especial ese muchacho? ― se pregunto nuevamente sin podera hayar explicacion alguna, y sabía que ahora que se había molestado con él seria más difícil averiguarlo.

Y aquel pensamiento melló aun mas su animo.

Mike había sido el primer amigo que tenia desde hace años, el primer humano con el cual habia logrado hacer contacto, sin contar claro a Ruth quien con el paso de los años se había convertido en algo así como su confidente, pero lo que sentía al estar con Mike era diferente, era como si por primera vez en mucho tiempo por fin pudiera empezar allevar una vida normal como cualquier chico de su edad, y tan fácil como había empezado se termino.

Jason se encamino nuevamente a la planta baja para recoger los platos en un intento desesperado de olvidarse de todo, aquello no era una tarea demasiado difícil, sin embargo le serviría para distraerse un poco, aunque solo fuera por un momento.

― Es una lastima que no pueda decirle la verdad… ― se lamento mientras dejaba los platos en el fregadero y comenzaba a enjabonarlos.