8.- Jasper/Leah

Gruñidos


Si Leah Clearwater hubiera conocido a Jasper Hale en sus tiempos de neófito o de vampiro sediento de sangre humana, cuando mataba por matar y ansiaba incluso ver la vida huyendo de los ojos de las personas, porque María se lo ordenaba, porque le convenía, seguro ahora le tendría aunque sea una gota de respeto.

Pero no lo hizo.

Así que no duda en gruñir, fruncir el ceño y soltar bufidos cada dos por tres, mientras Jasper se esfuerza en las batalla con Alice, mostrándole a su vez como son los movimientos que tienen que hacer los lobos en la batalla contra la chupasangre. Como si ella no los supiera y fuera una estúpida colegiala.

Y no, no tiene nada que ver con que el duende acaba de ganar al maestro y le sonríe de una forma que le den arcadas con sólo verlo (creyendo firmemente que esos dos deben buscarse un hotel), mostrando todos los dientes y mientras sus ojos brillan. Tampoco con que Seth parezca emocionado con toda la batalla. O que Jacob este en su forma de lobo y se deje acariciar por la humana caprichosa esa.

Sam le mira en forma de advertencia pero Leah no está dispuesta a ceder. No ahora, cuando puede ver claramente los labios de Sam posándose sobre los de Emily en su mente, cuando siente que el corazón se le parte de nuevo, sin que pueda evitarlo. No ahora, cuando la batalla se avecina y en el fondo –muy en el fondo– Leah no puede dejar de desear que le suceda algo, así ese maldito hueco que tiene en el pecho se irá, o al menos, los demás le prestaran algún otro tipo de atención que no sea desprecio.

Pero eso no lo piensa, se cuida de hacerlo.

A Leah no le da mucha gracia que de pronto tenga nauseas, no, sólo porque el chupasangre odioso y prepotente que no tiene otra cosa en la cual invertir su tiempo la haya mirado, un contacto totalmente insignificante, pero hace que Leah se olvide –por un segundo– de sus penas.

No es divertido, ni la sensación extraña que hace que sienta ácido en la barriga en vez de expulsarlo con las palabras, ni que la duende le haya vuelto a sonreír a su esposo. No lo es, por más que Jacob le sonría desde el otro lado del claro, burlón.

Va a matarlo.


YEY! ;). Es para Petit Delice (¡Ly!) que le prometí que le haría uno (creeme que si la musa me acompaña te hago el Edward/Leah y Carlisle/Leah) :D