9.- Edward/Leah

Fuego


Leah es fuego.

(Ese destructor que quema vidas, sueños, relaciones. Destruye la fidelidad sin proponérselo, tal vez, por eso lo logra).

Sus manos se deslizan por su cuerpo, besan, lamen, muerden. De pronto todo es extraño y confuso, Edward no recuerda como empezaron a besarse, sólo que salió a dar un paseo por el jardín y terminó revolcándose con Leah en medio del bosque, allí, entre hojas caídas, de un color pardo tocando el marrón y un poco de ocre, y el olor a tierra, humedad, a lluvia. A Quileutes y La Push.

Es ardor.

Sus manos queman, mucho. Sus caricias son desenfrenadas. No parecen tanto besos, pues estos son dulces y cariñosos, son tranquilos, contienen amor. Lo que ella da es una mezcla de arrebatos de pasión y juegos peligrosos. Estar con ella es peligroso. Porque siente que arde, que muere, que sufre, las llamas del infierno le rodean y se descubre al pensar que no molesta tanto como pensaba antes.

Es calor.

De ese que su cuerpo desprende como vapor, que sale de cada poro de su piel y que derretiría al vampiro en un segundo. Una corriente eléctrica recorre su cuerpo donde sus manos tocan, lo enoja, lo frustra, se siente estremecer y ni siquiera sabía que pudiera hacer eso. Ella tiene el control y se pone furioso al notarlo, lo besa y siente que se quedará por siempre entre el musgo y el verde sólo por mantener viva esa locura que los ínsita.

Es rojo, rojo sangre, carmín, escarlata, carmesí. Todos sus matices.

El contacto es tan íntimo que podría gritar, o tal vez ya lo hizo, no lo sabe. Gime, su nombre u otro, no se da cuenta. No quiere pensar. No ahora. No quiere leer mentes ni ser vampiro, no quiere estar muerto. Desea mucho más el palpitar vertiginoso de su corazón y la calidez de su cuerpo, esas cosas que ya no podrá tener en alguien más. Desea vida. Ella es vida, piensa, siente y lo irrita. No le manda besitos ni sonrisas, tampoco el vela su sueño o debe protegerla, no lo necesita, es independiente y si Edward se atreviera a insinuar lo contrario lo golpearía sin dudar.

Leah es fuego, sí y todo lo que representa.


YEEEEEEEEEEEEY! Amo a estos dos, son demasiado para mí :3. Dedicado, nuevamente, a Petit Delice por ser genial y esas cosas ;)