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NUNCA MÁS
Durante el camino ninguno de los dos dijo nada, Brandon miraba al camino con la vista extraviada en el camino, como si su cuerpo se encontraba ahí pero su mente estuviera volado a otro lugar, Steve por su parte pensaba alguna manera de arreglar todo ese asunto, tal vez lo mejor era ir con la policía y enfrentar las consecuencias – no, no, no – se repitió nuevamente, nunca creerán nuestra historia –"nuestra"– se recalco, ahora aquel problema también era suyo.
Brandon detuvo el auto repentinamente haciéndome salir de su meditación.
– ¡ Aquí es...! – dijo mirando por la ventana.
Steve levanto la mirada y vio el lugar al que habían llegado, los muelles de South Port, estaban aparcados en lo alto de un risco al pie de la carretera desde el cual se podía ver parte de la bahía.
– La lanzaremos al mar… – Indico Brandon mientras metía su mano a uno de sus bolsillos.
– ¡Espera! – lo detuvo antes de que pudiera extraer aquel objeto de su bolsa – primero dime... ¿Como la conseguiste? –
Brandon me miro por unos segundos.
– Regrese Steve... ¡Regrese a la escuela antes de que encontrara el cuerpo de Dany, ¿Te das cuenta? ¡Regrese y lo encontré muerto! tirado en el suelo sobre un charco de sangre... –
Steve sintió que el estomago se le revolvió, aquella imagen vino a su mente y no pudo evitar sentir nauseas, lo imagino ahí, sobre el suelo, con las muñecas abiertas desangrándose lentamente hasta la muerte.
– ¿ Y después? – continuo cuestionándolo.
– la... la navaja estaba tirada a un lado de Dany, sin pensarlo la tome y la envolví en mi pañuelo –
– ¿Ya estaba muerto cuando regresaste? – pregunto.
– Si... si ya no había nada que hacer... –
Brandon se acerco a la orilla y metió la mano a su bolsillo del cual extrajo un pañuelo doblado, Steve se acerco un poco para mirar como este desbarataba el paquete, al llegar junto a el por fin pude verla, ahí estaba, la navaja de su abuelo, parecía tan difícil creer que aquel regalo que un dio la había echo tan feliz al recibirlo ahora le provocara un sentimiento de culpabilidad.
– Vamos... hazlo... ¡Lánzala! – ordeno.
– No... – indico Brando mirándolo por un instante - Antes tenemos que jurar...–
Steve lo miro sin comprender.
– ¿Jurar que? –
– Que nunca mas hablaremos de lo ocurrido esta noche, de lo que te dije en el Café de Mac... Tienes que jurármelo Steve...–
– Esta bien... lo juro – respondió.
– No... Así no –
Brandon extendió su mano mientras con la otra sacaba la filosa hoja de la navaja y ante el asombro del chico se clavo la punta en la palma de su mano, un delgado hilo de sangre escurrió entre sus dedos mientras en su rostro de dibujaba una mueca de dolor.
– Ahora tu... – ordeno entregándole la navaja para que hiciera lo mismo.
– ¡Estas loco! déjate de tonterías... – dijo Steve desconcertado ante aquella solicitud.
– ¡Hazlo! – ordeno
Steve lo miro sin dar crédito, todo parecía sacado de la mas insulsa película de terror, sin embargo sabia que no se irían de ahí si no hacia lo que le pedía, así que tomo la navaja y encajo la punta en la palma de mi mano, la sangre también comenzó a fluir, Brandon estrecho su mano con la suya; al hacerlo la sangre de ambos se mezclo sellando aquel pacto de silencio.
– Nos llevaremos este secreto a la tumba... – dijo Brandon solemnemente – entrégame la navaja – le solicito.
Sin decir mas, Brandon la lanzo tan lejos como pudo, solo se escucho el sonido de aquel objeto al entrar al agua obscurecida por la noche.
– Es mejor que nos vallamos – indico Steve.
En silencio los dos amigos regresaron al auto y emprendieron el viaje de regreso, ninguno de los dos dijo nada durante el viaje, no tenían palabras que pudieran expresar lo que estaban sintiendo, sabían muy bien que de ahora en adelante nada seria los mismo, tendrían que vivir con ese secreto a cuestas y guardar silencio hasta el día de su muerte.
