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DELINCUENTE

Brandon aparco su auto a un par de cuadras de la casa de su amigo, los dos guardaron silencio, no querían hablar de lo que habían echo, ambos aun trataban de asimilar toda aquella situación, Steve abrió la puerta para salir del auto, pero Brandon me detuvo por el brazo antes de que pudiera hacerlo.

– Ya lo sabes Steve; ni una palabra... – dijo mirándolo fijamente.

El chico dio un fuerte jalón para zafarse y bajo del auto encaminándose de inmediato al interior de su casa.

Brandon acelero a tope y se perdió al dar vuelta a la esquina, Steve rebusco entre sus bolsillos dándose cuenta de que había olvidado sus llaves, así que se dispuso a tocar pero se percato que la herida que tenia en la mano un sangraba un poco y de inmediato comenzó a limpiarla con un trozo de papel, la pequeña herida dejo de sangrar, las luces de la planta baja aun estaban encendidas, miro el reloj, pasaban de las dos de la madrugada, ni hablar, sabia que estaba en problemas. Toco un par de veces y tras unos in instantes se escucharon unos pasos acercándose, al abrir la puerta la figura de su madre se vislumbro visiblemente molesta

– Lo siento – fue lo único que atino a decir – Se me ha ido el tiempo sin sentir – volteo buscando a su padre pero al parecer aun no había regresado tampoco – ¿Y papa? – la cuestiono.

– Regreso hace un par de horas, pero tubo que marcharse nuevamente, tubo que salir de viaje, otra comisión de ultima hora, ya sabes como es su trabajo – le indico.

El padre de Steve era Abogado de una empresa farmacéutica, siempre se la pasaba viajando arreglando problemas de deudas, demandas, todo eso.

– Eso quiere decir que el no... – dijo un tanto aliviado, su madre lo interrumpió.

– Si, tu padre no tiene ni idea que su hijo se anda paseando a la mitad de la noche ¿Donde has estado? – le pregunto severa.

– Con Sandy – mintió el chico nuevamente evitando ver a su madre a los ojos, sabia que si la miraba lo descubriría de inmediato.

– Muy bien, es mejor que te vallas a la cama; ya es muy tarde – le indico

– Si... buenas noches – dijo dándole un beso y de inmediato se encamino rumbo a las escaleras que llevaban a la planta alta, al llegar arriba la mujer se dirigió a él de nuevo.

– Por cierto... llamo Sandy, quería hablar contigo... tuve que decirle que habías salido –

– Yo... – Steve quiso explicarse al verse descubierto en su mentira pero no supo que decir.

– No es bueno guardar secretos Steve – le dijo mientras subía las escaleras y llegaba junto a él – al final, siempre sale la verdad a flote – le dijo.

La mujer avanzo hasta su habitación y entro en ella dejando al chico helado con sus palabras –"Los secretos siempre salen a flote" – Steve tuvo el impulso de entrar y contárselo todo, decirle lo que Brandon había hecho, lo de su navaja, todo, por un instante Steve quiso volver a se un niño pequeño, entrar, abrazarla y olvidar todos sus problemas, todo. Miro la herida y aquella sombra rojiza que había quedado en su mano le recordó el pacto de silencio, no, no podía decírselo, no podía decirle que su hijo era un delincuente y peor aun... ¡un cobarde!