Capítulo 2 Tiempos de paz.

El oscuro manto de la noche cubrió el brillante cielo de la ciudad de Dominó y Joey ya se encontraba de vuelta a casa, caminando solo por el parque y atendiendo únicamente al camino y a la música que escuchaba a través de sus audífonos, un clima frío y una brisa helada recorrió sus brazos desnudos, un escalofrío no se hizo esperar, a veces estaba tan sumergido en varios pensamientos a la vez que frecuentemente se olvidaba de ciertos asuntos, como cargar un suéter con él.

El joven de cabellos dorados se cubrió con los propios brazos intentando darse un poco de calor, apresuró el paso, se acomodó la mochila sobre la espalda y sujetó ambas asas sobre los hombros.

En qué momento había caído la noche sobre su cabeza, no lo sabía, de lo que sí estaba conciente era de que ya estaba muy atrasado en cuanto a la hora en la que supuestamente se encontraría con Yugi, sin mencionar que también faltaba arreglarse un poco; una tarde tendido sobre el pasto y cerca de aspersores le había despeinado por completo y ensuciado la ropa de pasto, lodo y hojas secas. Su aspecto no era algo que le preocupara del todo realmente, sin embargo había prometido a su pequeño amigo de ojos escarlata estar presentable para la fiesta de cumpleaños de Kaiba…

Y aún cuando no entendía porqué era tan importante para Yugi, tenía que cumplir.

-Sin duda será incómodo - pensó al tener el recuerdo de Kaiba presente en su memoria.

Nunca antes se habían llevado bien sino que todo lo contrario, ambos parecían estar más a gusto peleando el uno con el otro que intentando hacer migas, pero tampoco era el pensamiento que llamaba su atención sino uno que refería a otro de sus mejores amigos, Yami.

Todos habían sido testigos de una serie de peleas, malentendidos, engaños, rupturas escandalosas y reconciliaciones dudosas por las que la, ahora, ex pareja conformada por Yami y Seto había atravesado en un pasado no muy distante, apenas ocho meses de su última y definitiva ruptura y la resaca no parecía tener un fin.

El ex miembro de la realeza se encontraría presente como lo había dicho Yugi, nuevamente se verían las caras, estando en terreno Kaiba y rodeado de personas que sin duda simpatizaban más con él, sería toda una experiencia, no era que pensara mal de su mejor amigo pero estaba seguro de que Yami lo disfrutaría internamente, ganarle a su rival una vez mas y en su propia casa, estar presente para ver como una mueca retorcida distorsionaba su cara, la situación sería algo así, no importando quien fuera el culpable de transformar aquella relación en una destructiva.

Existía también la posibilidad de que Kaiba se hartara de la situación terminando por echar a todos de la residencia, en cualquier caso, el despreocupado artista se divertiría a sus anchas, de permanecer la fiesta disfrutaría de volver a ver a todos sus amigos reunidos, de terminar sentados en la acera contraria y observando la mansión desde lejos, él propondría visitar un barcillo que conocía, famoso por el ambiente íntimo que llegaba a alcanzar, ahí podrían hablar de todo lo ocurrido en todos esos meses de no verse.

Su celular comenzó a vibrar y sonar rompiendo con la ilusión de sus pensamientos.

-Joeyyy- reconoció aquella voz de ligero tono infantil al instante- no creo que me alcances

-No no no!! Yugi, sólo tomo un taxi y verás que llego en- miró su reloj- veinte minutos

-Ah no te marcaba para eso, lo que pasa es que Yami acaba de hablar

"Demonios! De manera que prefirió dejarlo por la paz, vaya así que caso tiene." Pensó desilusionado

-Aaaa viejo, dile que vaya, yo lo defenderé en todo momento de ese arrogante niño rico

-Jajaja- no pudo evitar una sonora carcajada- No es eso amigo, me acaba de hablar para decirme que está cerca de tu escuela y pasará por ti

-Sabes, me suena a que ya sabías que llegaría tarde y lo enviaste por mi intencionalmente- recriminó pretendiendo estar enojado.

-Jajaja- volvió a reír divertido- pues ya ves, te conozco tan pero tan bien

-Pequeño demonio- bromeó- ¿Bueno entonces en donde está nuestro faraón?

-Estacionado frente a la entrada del parque en el que seguramente estás

-Ah claro claro, tu lo sabes todo-dijo sin apartar aquel tono bromista que a todos agradaba, al mismo tiempo que caminaba más tranquilo hacia la entrada- viejo no es justo que me espíes

-Aja imagíname de gabardina y gafas oscuras

El rubio comenzó a carcajearse ante el comentario.

-Jajaja…aaa…ya me voy, ya llegó la limosina- colgó al ver aquel modesto auto y a su dueño recargado sobre éste llamándolo con los brazos extendidos, enseguida se aproximó con paso rápido hacia ambos, a unos pasos de cercanía se apresuro a abrazar firme y amistosamente a su amigo.

-¡¡Yami!! Debería golpearte por no ir a visitarme

-Ey Joey tranquilo que voy a tu casa al menos una vez a la semana- respondió al reclamo y al abrazo con una sonrisa y brillo en los ojos, también había extrañado a ese enérgico "cachorro".

-No te hagas, vas a ver a Yugi, nunca te encuentro

-Pues porque seguramente te la pasas vagando por aquí, a propósito ¿has estado jugando fútbol, luchas o algo así?- cuestionó al apartarse del abrazo y darse cuenta del estado de su ropa.

-Eehh no, hoy no, jajaja, bueno, ¿nos vamos?

-Joey- dijo al mismo tiempo que una amplia sonrisa se hacia notar- nunca cambies

-Tu tampoco

Yami abrió la puerta del conductor, entró al vehículo y quitó el seguro de la otra puerta dejando pasar a Joey, dentro, éste no pudo evitar notar una enorme bolsa de papel con motivos de fiesta en el asiento trasero, colorida, decorada en el interior por papel azul y en el exterior por dibujos de globos, pasteles y otras cosas alegres. Pero no hizo comentario alguno, algo que Yami notó claramente pero tampoco se inmutó sino que optó por encender el estéreo.

Pasaron algunos minutos y sólo se oía vagamente una melodía, un piano era el único instrumento, se escuchaba lejana y relajante, arrulladora quizás, por lo que el rubio no pudo evitar cabecear un poco para apoyarse contra el cristal de la ventana.

-Es de parte de todos nosotros

-¿Ah? Que…cómo dices- dijo Joey adormilado

-El regalo…fue idea de todos

-¿Quiénes todos?

-Pueees, Tristán, Bakura, Yugi, Mokuba, Duke…incluso Tea, que estuvo de acuerdo por teléfono…y eee…firmó la tarjeta por e-mail

-Y yo porqué no sabía?

-Bueno Joey fue algo que se nos ocurrió apenas esta mañana, tu sabes…llamé a Yugi pero me dijo que tus profesores se molestaban si contestabas el celular a mitad de una clase…por eso, pues… me mandó para recogerte, espero que no te hayas ofendido.

-No te preocupes viejo, ya firmaré la tarjeta y diré que fue idea mía

Ambos rieron al unísono, Yami aliviado y Joey por compromiso, enseguida se percató de que lo que dijo tenía al menos tres contradicciones, de habérseles ocurrido apenas esa mañana, cómo era posible que hubieran logrado hacer contacto con Tea al otro lado del mundo y siempre atareada, al igual que Tristán dando clases de deporte en dos turnos o Duke que también dirigía una empresa. Contestar el celular no era problema y él lo sabía, por otra parte, ¿no dijo Yugi que Yami se había ofrecido para recogerlo?

No sabía cuáles eran las intenciones del rey de los duelos, ni quería imaginárselas, en ese momento creyó prudente no comentar al respecto, ya tendrían tiempo de hablar en aquel bar, estaba seguro que algo no saldría bien en la mansión.

El "cachorro" durmió durante la mayor parte del camino hasta que escucho que la música instrumental era reemplazada por una más ruidosa y rítmica, una luz se filtró por el cristal de la ventana obligándolo a despertar.

-Yami…bájale a tu escándalo- dijo medio dormido y agitando la mano en dirección al aludido

-Jajaja Joey ya llegamos- comentó alzando un poco la voz debido al alto volumen de la música de la fiesta dentro de la mansión.

El rubio, sorprendido, abrió los ojos de par en par desperezándose al instante y recorriendo el lugar al que acababan de arribar con la mirada.

En alguna ocasión había visto y entrado a la residencia Kaiba, aunque la recordaba aburrida y como cualquier otra, como la de Pegasus, rebosante de lujos inútiles y que sólo reflejaba una cierta falta de cariño, ahora estaba diferente, adornada por globos y serpentinas, grandes bocinas junto a la entrada principal, luces de colores en las fuentes cercanas y música que animaba a bailar.

-Jamás me lo espere de Kaiba- dijo Joey boquiabierto saliendo del auto

-Él no sabe nada- respondió Yami

-No me digas que tuuu…

-No, claro que no- se apresuró a responder intentando no perder el semblante de seguridad que le caracterizaba, sin embargo un ligero sonrojo se asomó alrededor de la nariz.

Joey no lo notó, ya que algo más llamó su atención, vio que el pequeño Kaiba, Mokuba, se acercaba a recibirlos corriendo.

Casi no lo reconoció con su nuevo aspecto, se había cortado el cabello dejándolo un poco más largo que el de su hermano, vestía un pantalón de mezclilla deslavado y una camisa blanca rayada, se parecía tanto a Seto, sólo que él se veía mucho más alegre y accesible.

-¡Muchachos! Si vinieron- y la voz si que le había cambiado- Yami, hermano- dijo por costumbre saludándolo chocando las manos y puños, una manera que al parecer había inventado él mismo. – Joey, bienvenido- el aludido imitó el saludo

-Muchacho, la última vez que te ví eras un niño molesto de melena abundante- dijo el joven de ojos color miel sin hacer el menor esfuerzo por evitar una carcajada, los tres rieron Mokuba sonrojándose visiblemente.

Dentro de la residencia ya se encontraban Duke y Tristán conversando a carcajadas, Yugi y Ryou más discretos pero igual de alegres, por su parte, Bakura y Marik tomaban sorbos de lo que seguramente era alguna bebida cara del bar de la mansión, ambos bromeando y de vez en cuando golpeando el hombro del otro amistosamente, los seis voltearon en el momento en el que el trío cruzó y no tardaron en levantarse de sus lugares para ir hasta ellos.

-Eee llegó el faraón- dijo Bakura despeinando a Yami

-No no!! Me pegas lo borracho con tu simple aliento- todos rieron

-Uy que delicado- defendió Marik

-¿Y tu qué, no deberías cuidar su tumba?- dijo Joey pasando el brazo por su hombro

-Naaa, estoy de vacaciones, llegué ayer, gracias por preguntar- se fingió ofendido

-Ay ya dejen de pelear señoritas- dijo Tristán en voz alta

-Estuviste jugando en el lodo cachorro o ahora que te pasó?- preguntó Duke a Joey al ver el estado de su ropa, éste sólo lo arremedó en tono gracioso e hizo ademán de querer golpearlo en la cara.

-Pero si eso no es nada- comentó Yugi alegre- a veces parece que juega a la guerra, regresa cubierto de ramas, lodo y hojitas como si estuviera camuflado- todos rieron, incluso Joey.

-Jajaja, ya te imagino Joey, intentando infiltrarte para quitarle un dulce a un niño en el parque- agregó Ryou- las risas y comentarios no cesaron en un rato

-Chicos, chicos!- exclamó Mokuba gritando para ser escuchado en medio de tantas risas, todos atendieron- No saben que feliz me hace el verlos a todos reunidos después de tanto tiempo, a nombre de ya saben quien les agradezco…

-Dime algo Mokuba- se acercó Tristán poniendo un brazo sobre el hombro del joven- ¿estás seguro de que son hermanos? Digo, tu eres tan agradable y cortés, Kaiba seguramente ya hubiera llamado a la patrulla diciendo que somos ladrones, drogadictos o secuestradores. – risas

-Pero qué dices? No ves que son como dos gotas de agua?- dijo el "cachorro" – Oh, sin ofenderte amiguito-

-Pues es natural, somos hermanos- rió apenado- pero de verdad que una vez que lo tratas es más agradable que yo

-Jajaja no lo creo, no después de que vea que asaltamos su lujoso bar- exclamó Bakura alzando su vaso de plástico desechable

-Por favor contrólate- dijo Ryou en voz baja sonriendo y apenándose por su contraparte

-No, no te preocupes, para eso los puse ahí, ¿no crees?- evidenció Mokuba

-Oye y hablando de tu hermano, ¿qué no era el festejado?- señaló Marik

-Ah, pues si…

-¿Y dónde está?

-Pues dijo que llegaría tarde del trabajo pero eeee puede hacerlo en cualquier momento- respondió en tono relajado

La velada transcurrió amenamente, todos hablando de cómo iba el asunto con el trabajo, la escuela, familia y demás trivialidades, Ryou, entusiasmado, comentó que le habían ofrecido una beca para estudiar medicina forense y posiblemente se marcharía del país de ser aceptado, Tristán habló de cómo le iba como profesor de educación física e instructor en centros deportivos, Marik se quejó de la monotonía que significaba el cuidar el cadáver de un faraón engreído, ante lo cual todos rieron e hicieron chistes sobre Yami, además de mencionar el hecho de que estaba de vacaciones a escondidas de su hermana Ishizu.

Bakura se limitó a quejarse del mundo actual, de la tecnología, de lo infantil que se había convertido todo, la censura, malas películas y libros…

Duke, que asistía a la misma escuela de Joey, alegremente anunció que estaba pasando por una nueva época de inspiración y tenía muchos juegos en mente, al contrario de Joey, que llevaba varios días sin pintar o esculpir algo que a él realmente le agradara y que por su parte, Pegasus se deleitaba con cada diseño que le mostraba semana tras semana.

Yugi habló trivialmente de la escuela, lo que era estar en un grupo de treinta varones y en el que las únicas diez mujeres lo acosaban a todo momento.

Finalmente Yami anunció que, si todo salía de acuerdo a su plan, comenzaría a trabajar en un buen puesto dentro de una corporación de renombre internacional de la cual no quiso dar detalles y prefirió mantenerla en secreto.

Cercana la media noche el grupo alcanzó a escuchar el fino motor de una limosina acercándose a la puerta.

Seto Kaiba se encontraba revisando unos papeles dentro de la limosina cuando una luz fluorescente golpeó sus ojos azules, alzó la mirada para ver el origen de la misma, primero horrorizado y después indignado de percatarse que estaba ya dentro de la residencia y se escuchaba un bullicio proveniente de ella.

Sin previo aviso abrió la puerta del vehículo, se acomodó la gabardina púrpura y apresuró el paso para ver el motivo de tanto barullo, al encontrarse con las puertas cerradas y darse cuenta de que en su ansiedad había olvidado esperar al conductor y al mayordomo abrirle las puertas de la limosina y mansión respectivamente, sintió que la frente le estallaba de coraje por tener que tocar el timbre de su propia casa, esperó un par de minutos, impacientándose, miró el reloj, pasada la medianoche, eso explicaba porqué nadie había ido a abrirle la puerta…también había olvidado la llamada de Mokuba recordándole la cena de cumpleaños, pensó que ese era el motivo por el cual las puertas se encontraban cerradas y ya comenzaba a lamentarse, sentirse culpable y a pensar en lo que le diría a su hermano menor esta vez cuando una de las altas puertas se abrió.

Sus ojos se encontraron con unos escarlata y penetrantes, unos que recordaba como el reflejo expresivo del placer que él, Seto, le hacía sentir a su dueño.

"Qué demonios significa esto??"- pensó intentando salir del estado de shock en el que se encontraba y de dejar de ser presa de esa odiosa mezcla de sentimientos que experimentaba.

Continuará…

Notas

Este también quedó como capítulo introductorio, aaaay que fastidio que tengo tantas ideas para futuros caps y para estos me blokeo a cada rato, qué más?

A si, yami y yugi tienen cuerpos separados como pueden ver, al igual que ryou y bakura, hagamos de cuenta que todo lo malo que hizo bakura en el pasado pues no se…. Se le olvidó a yami o aprendieron a vivir en paz por el bien de sus hikaris, ay siiiii jajaja, todo para efectos de este fic tan telenovelezco, que más….mmm seto cumple 23 mientras que todos los demás andan en los 22, menos yami y bakura claro que tienen como 3020 años.

Siississisisi

¿Qué hará seto al ver que su ex está en su casa nuevamente, terminará echando a todos?

Y que harán principalmente yugi y joey por defender a yami pero también a su amigo kaiba….?? Prox cap…pronto pronto.