Capítulo 3 Abstracción
Los segundos pasaron y ambos continuaban en el marco de la gran entrada, la vívida tensión entre ambos y el ambiente creado no era secreto ni causa de indiferencia para ninguno de los presentes, algunos observaban temerosos de lo que aquello podría provocar, otros invadidos por una morbosa curiosidad, cual fuera la situación, todos ellos se encontraban a la expectativa.
Pasaron algunos segundos solamente, diez quizás, ya no importaba
Kaiba desvió la mirada en cuanto pudo liberarse de la que le interrogaba y examinó rápidamente el estado en el que se encontraba el recibidor-sala de su hogar.
-¡¿Mokuba?!- dijo en voz alta y firme
El menor acudió al acto y Yami dio media vuelta regresando a su lugar en la sala, su mirada denotaba tranquilidad y su andar seguridad, ocupó el asiento en el que se encontraba anteriormente y sonrió al público expectante.
-Llegó el alma de la fiesta- comentó relajado y sonriendo, ellos respondieron con un ademán afirmativo, todos suspiraron.
-¿Que suerte no?- susurró Marik a Bakura cuidadoso de que nadie más lo escuchara, principalmente ni Yugi, Joey o Tristán.
-¡La única noche de la vida de Kaiba en la que llamará a la puerta de su propia casa y tenía que ser hoy!- comentó Bakura irónica e indiscretamente- ¡Ah! Y tenías que abrir tú faraón- agregó llevándose la palma de la mano a la frente
Aquello sobresaltó a todos los presentes, Joey y Tristán lo miraron con desaprobación y enojo, Ryou deseó poder esconderse entre los cojines de los sillones, Duke sólo miró de reojo al aludido, Marik quiso permanecer indiferente mientras que Yugi se apresuró a tomar aquella mano, que creyó, lo necesitaba.
-Jajaja que cosas ¿no? Pero ahora que lo pienso…quién más podía ser jajaja, es muy tonto si se ponen a pensarlo- respondió divertido y sin rastro de incomodidad alguna.
-Pues el de la pizza ¿o no?- respondió Bakura
-¡¿A esta hora?! Nooo, tú ya estás ebrio-dijo Yami aún divertido, los demás rieron aunque no con la confianza previa.
Yugi, preocupado, sujetó fuertemente su mano, Yami no lo rechazó sino que lo miró de reojo mostrándole una sonrisa sincera que de alguna manera reflejaba cansancio.
-Creo que esta fiesta se acabó- Yugi pronunció las palabras que la mayoría quería escuchar y nadie se atrevía.
-Si, yo tengo que levantarme temprano- dijo Tristán simulando un bostezo que varios imitaron
-Pues si los niños así lo desean- se quejó Bakura intentando levantarse de su asiento
Cerca de la entrada se escuchaban los murmullos de una discusión entre los hermanos Kaiba.
-Mokuba- llamó discretamente Duke, el menor de ellos se acercó sin dejar de mirar, alterado, al mayor.
-Perdónenme, no creí que reaccionaría tan a la defensiva…
-No te preocupes pequeño, de todos modos nosotros ya…- comenzó a explicar el joven de ojos esmeralda
-¿Qué te dijo?- interrumpió Joey bastante serio
-Pues, está cansado…eh…nunca le han gustado las fiestas…y…¡ah!- exclamó fastidiado- de verdad perdón…quería que todo saliera bien
-Si es por lo de la puerta dile que no fue intencional, de verdad como íbamos a saber que…
-Joey- interrumpió Yami utilizando lo poco que le quedaba de paciencia y fingido buen humor y eligiendo con cuidado lo que diría- Mokuba tiene razón, Kaiba debe estar exhausto y ya la pasamos muy bien ¿o no?-pregunto dirigiéndose a los demás con otra sonrisa falsa y cansada.
-En serio que si- apoyó Duke colocando su mano en el hombro de Mokuba en señal de agradecimiento- fue bueno volver a ver a todos estos patanes, además de que todos apreciamos a Kaiba y con que nos haya visto es suficiente muestra de nuestro amor por él- animó
-Y además trajimos regalos- recordó Ryou inocentemente al señalar la mesa de regalos improvisada
-Gracias por venir muchachos- dijo Mokuba- los acompañaré al estacionamiento
Kaiba ya se había retirado de la puerta, seguramente a su habitación y el menor de los hermanos los condujo hasta el lugar señalado, cabizbajo y desilusionado.
Ninguno comentó al respecto, ni al anfitrión ni entre ellos mismos.
¿Habría sido diferente?
Ya en el aparcamiento el grupo se despidió entre sí con abrazos, apretones de manos y golpes amistosos, Marik pasaría la noche en casa de Ryou así que abordó su moto mientras que Bakura y Ryou un compacto, Tristán también una moto, Duke un deportivo y Yami, que se había ofrecido a llevar a Joey y Yugi a su departamento, su auto estándar de segunda mano.
Adentro, Yami se veía cansado y fastidiado, Joey abordó el asiento trasero mientras que Yugi el del copiloto, ya se estaba acomodando el cinturón de seguridad cuando el ex faraón pareció sobresaltado, ambos pasajeros lo miraron por el rabillo del ojo.
-Olvidé algo- dijo en voz baja y lamentándose por algo
La mansión estaba vacía casi en su totalidad salvo por el personal de seguridad y algunas recamareras, Mokuba, con los ojos hinchados, estaba arreglando la cama disponiéndose a dormir, su hermano mayor aún trabajaba en su estudio privado, en medio de la oscuridad, con una taza humeante de café junto al ratón de la laptop en la que tecleaba rápida y atentamente.
Recordó aquellos ojos escarlata tan expresivos, esa noche vacíos, mirándole fijamente y en los que no había podido percibir emoción alguna...odio, rencor, satisfacción, extrañeza…nada en absoluto, como la que se encuentra en la foto de cualquier identificación, una seca y sin propósito, sólo una mirada.
-Ven a la cama, te ves cansado
Le asaltó un recuerdo en forma de suspiro casi inaudible, enseguida cerró la computadora, se llevo un par de dedos a la frente, al nacimiento de la nariz, presionándolos, cómo queriendo olvidar aquella ensoñación, respiró profundamente, tragó saliva y se levantó.
Caminó por el pasillo que daba a su habitación y al llegar a la puerta de la misma sostuvo la perilla sin girarla, inclinó un poco la cabeza sin motivo alguno y una vez transcurridos unos breves segundos la abrió para sobresaltarse con la visión de lo que había adentro…
Una persona estaba parada de espaldas en el balcón, las puertas de éste abiertas y las cortinas ondulando con el mecer de la brisa nocturna, reconocía aquel peinado tricolor y el atuendo de mezclilla azul, aquella figura brillaba bajo la luz de la luna y a través de las cortinas semi transparentes, una nueva ensoñación atrapó a Seto Kaiba y lo contempló anonadado durante…no supo cuánto tiempo estuvo mirando, sólo que nada de eso parecía real, ni la luz, aquella figura, aquel hipnótico movimiento, ni siquiera él mismo.
Algo revivió en su interior, presa del momento y casi inconscientemente, comenzó a caminar lentamente, extendiendo con miedo una mano hacia aquella ilusión, temeroso de que al tocarla desaparecería dejándolo en la oscuridad y soledad de su fría habitación.
-Quiéreme una vez más Set…-otro recuerdo susurró en lo más recóndito de su mente, despertándolo, destruyendo la ensoñación y obligándolo a tocar aquella farsa, la figura se giro para enfrentarlo en ese instante.
-¡Kaiba!
El ojiazul se sorprendió al notar que no se trataba de una ilusión, era el mismo peinado alborotado y la misma ropa pero no los mismos ojos.
-Eee yo…discúlpame, de verdad…es que era el único baño cercano…lo …de verdad lo siento…Yami regresó porque había olvidado algo y yo…aaaa aproveche para lavarme un poco la cara…es más de media hora de camino a casa…eee…me mareo si duermo en auto…- se excusó el pequeño de ojos inocentes y alegres, sorprendido, sonrojado y evasivo.
-Porque…- comenzó a interrogar, al no encontrar las palabras sólo miro el balcón
-Aaaaaa…es que la luna se veía hermosa desde aquí, no…no hay algo así en nuestro edificio- explicó aún apenado, con la mirada en el suelo y las mejillas coloradas.
-¡Yugi!- llamó Yami desde la planta baja intentando no alzar mucho la voz puesto que podría despertar a todos.
-Ya me voy… discúlpame otra vez- se apresuró a salir de la habitación sin mirarlo a los ojos y con paso torpe
El ojiazul se sintió estúpido, se reprendió mentalmente y recobró la compostura, el carácter frío de siempre, en alguna parte de su mente juró no volver a ser tan débil.
Pero su pequeño intruso cambió de parecer, regresó corriendo hacia donde había estado momentos atrás y con los brazos extendidos en dirección hacia el ojiazul lo abrazó efusivamente juntando sus tiernas manos detrás de la espalda de éste.
Kaiba sólo pudo abrir los ojos de par en par, sorprendido como pocas veces en su vida, en algún momento llegó a confundir aquella situación con un sueño extraño, todo parecía tan irreal, ya no sabía que estaba pasando. Todos sus miembros se congelaron ante tal acto …
-¡Feliz cumpleaños!- dijo la ilusión sin romper el abrazo- siempre te he considerado nuestro amigo, sé que eres bueno- continuó Yugi confirmándole que era real.
De repente y tan efusivamente como había empezado, rompió el contacto entre ambos, se fue corriendo nuevamente dejando a Kaiba en medio de la confusión del momento.
Algún tiempo pasó y afuera se escuchó el sonido de un par de puertas cerrando, un motor encendiendo con dificultad y un auto alejándose de la mansión.
Un cosquilleo nació en el vientre del castaño, la sensación de ensueño no terminaba, durante un momento creyó que la habitación parecía mucho más grande de lo que en realidad era, ya no pensaba, ni meditaba, ni se reprendía internamente, sólo pensaba en irse a dormir, terminar aquel día de una vez, si, dos sorpresas ya habían sido suficiente para su intolerante humor.
Eran alrededor de las dos de la mañana cuando Yami tuvo que detener el auto para intercambiar lugares; Yugi se había quedado dormido y necesitaba recostarlo en el asiento trasero para que no se mareara con las luces de los faros, como sucedía frecuentemente.
-¿Y tienes algo que hacer mañana…eh…en unas horas?- preguntó a Joey, que estaba medio dormido y distraído.
-Nada realmente- dijo apesadumbrado- ¿Porqué preguntas viejo?
-Je…yo si, un aburrido seminario
-Ahh no vayas, todo desvelado que caso tiene
-Eso quisiera Joey…eso quisiera
-Seee, no vayas, es el día libre de Yugi en la tienda de juegos y termina clases temprano, así podemos ir a…pues…no sé donde, pero es lo de menos jajaja
Yami se quedo pensativo unos momentos, con la mirada fija en el camino, suspiró al detenerse en un semáforo.
-La graduación esta muy cerca
-Eso te buscas por adelantar cursos, qué caso tiene ser taaaan avanzado si no puedes disfrutar de nada
-Quizás pase a su casa por la tarde, podríamos jugar algo- propuso Yami intentando contentar al rubio
-¿En serio?
-Claro- sonrió sinceramente
-Te mostraré unas nuevas cartas que no han visto la luz del sol aún…las hice yo jajaja
-Ya llegamos…?- se escuchó un murmuro en el asiento trasero
-Perdón perdón Yugi…jeje que escándalo- dijo el rubio al mismo tiempo que despeinaba el cabello de su amigo
-Si, ya llegamos
=================================================================El ex faraón arribó a su departamento cerca de las tres de la mañana, el cansancio se reflejaba en sus movimientos torpes y desinteresados, sentía los párpados pesados, le temblaban las piernas. Después de todo, el desvelarse era casi parte de su vida diaria como estudiante o practicante, ya llevaba algunos años sobreviviendo a base de una dieta de ollas de café, comida de microondas y en algún momento hasta de cigarrillos, sin embargo algo le había alterado esa noche.
Aquel encuentro con Kaiba…sabía que algo negativo pasaría, algo incómodo, que necesitaría coraje para parecer calmado, que apretaría los puños y los dientes tanto que acabaría adolorido. Lo peor llegó cuando todos creyeron que había llegado la hora del cambio de turno en la vigilancia o que alguna mucama había olvidado sus llaves…y él se ofreció a abrir las puertas, que estúpido había sido al dejarse sorprender por algo que instintivamente ya veía venir.
Se desplomó sobre una de las sillas del comedor, se quitó la chaqueta y los zapatos y apoyó la cabeza sobre la mesa, necesitaba desahogarse de alguna manera…
Llorar parecía inútil, que caso tenía hacerlo, no se iba a dejar vencer por el nudo que inevitablemente se había formado en su garganta. Pensó que lo mejor sería dormir y que al despertar ya sería otro día, se ducharía y tomaría el café de máquina que tanto adoraba, ¿cómo se vestiría?, repasó mentalmente lo que tenía que hacer, el seminario en la universidad, saliendo ir a la corporación a práctica... ¡diablos!...lo había olvidado, tenía que pasarse por la corporación, eso implicaba vestir de traje o formal al menos.
Amaba su profesión, desde luego, pero odiaba sentirse como de cartón con esa ropa…mmm…
-Que importa…sólo es una tonta práctica que ya me sé de memoria- dijo para sus adentros
Decidió vestir un pantalón holgado y una playera igual, seguramente seguiría cansado para cuando tendría que ponerse aquel odioso traje tan formal…
-Si, ya será otro día- dijo antes de levantarse y dirigirse hacia su cuarto cuando el timbre sonó.
Un sobresalto no se hizo esperar, descalzo y con la mayor parte de su ropa en un brazo fue a abrir la puerta, tan distraído que olvidó ver por la mirilla de quien se trataba.
-Diga...- dijo al abrir la puerta pesadamente y ya muy adormilado
En ese momento, sintió como le empujaban nuevamente al interior del departamento, escuchó la puerta cerrarse pero no le importó porque unos cálidos labios ocupaban los suyos posesivamente y un par de ojos azules y profundos le miraban con una extraña mezcla de furia, deseo y necesidad.
Continuará…
Pues creo que quedó raro…si, es que no he dormido en días…no sé porque, buuu ya casi es la una de la mañana y yo aquí, esk ya kería llegar a lo emocionante, eee! lemon! Brrrr k frio hace
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Aaaaa…..eee….k? ah si, bueno ahora parecerán extrañas algunas actitudes….eee por parte de TODOS pero son justificadas, siii (en algunos casos será porque estaba medio dormida o como pacheca y en mi viaje no sé, a ver k tal jajajajajaja)
