Buscando amor
por Lovely Flower
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Capítulo II: Recuerdos
Roy se encaminó a toda velocidad a la casa en donde vivía Gracia Hughes y su pequeña hija Elysia. En el trayecto, no pudo evitar que su mente se llenara de recuerdos de su último tiempo en Central.
Cada calle, cada lugar, cada aroma evocaba parte de su pasado y de lo feliz que había sido.
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Dos años.
Si, hace dos años había tomado la decisión de dejar Central e instalarse en la fría frontera. Era su manera de ayudar al país, un tanto particular sin lugar a dudas, pero era lo mejor que podía hacer por Amestris, por él mismo y principalmente por Riza.
Es que los últimos meses que había pasado en Central, luego del funesto enfrentamiento con el Furher Bradley habían sido los más maravillosos de su vida. Era cierto que había salido bastante lastimado y estuvo postrado y dependiendo de la ayuda ajena por semanas hasta para lo más mínimo, pero si ese había sido el precio por vivir la mejor experiencia de su vida no era tan terrible.
Había disfrutado del amor… de ese amor casi infantil, de esas frases y cursilerías que jamás pensó decir y de caricias y besos prohibidos en su situación.
Roy Mustang ya estaba por enterar los 30 años y contaba con una reputación de mujeriego. Por su vida habían entrado y salido un montón de mujeres, pero solo una había logrado cautivar su parte más sensible… su corazón.
Fue aquella rubia y un tanto fría militar que le cuidaba la espalda, esa mujer de puntería infalible que lo había salvado de la muerte y que al verlo malherido dejó salir un par de palabras que le cambiarían la vida por completo.
"¡¡Coronel, Coronel!!... ¡¡Roy Mustang!!"
Recordó la voz desesperada de ella gritando su nombre mientras el estaba semiconsciente, tirado en un charco de sangre en la entrada de la casa del Furher. Había oído todo… los disparos que la mujer le propinó a Archer, sus gritos, su llanto y una frase dicha entre sollozos que no podría olvidar
"Por favor, Roy… resiste… por favor… yo… Te amo, Roy Mustang, no me dejes"
No había sido el lugar ni el ambiente propicio para una declaración similar, pero si no hubiera sido por esa frase lo más seguro es que no hubiera sobrevivido. Con la poca fuerza que le quedaba, Roy se obligó a resistir… no podía morir después de escuchar semejante confesión de parte de la rubia. Debía vivir. Vivir y decirle que era correspondida.
Lo siguiente que Mustang recordaba era el hospital, y a la rubia mujer sentada cerca de él esperando cualquier señal de vida.
"Buen día, teniente…" le susurró al despertar. Casi no tenía fuerzas para hablar.
Sintió el profundo abrazo de ella y las lágrimas humedeciendo su pecho. Como pudo respondió aquella caricia.
Y la tuvo a su lado por varios meses, ya que a la rubia le había sido asignada la misión de cuidarlo hasta que estuviera en condiciones de valerse por si mismo.
Para el orgullo de Roy no había sido muy agradable tener que depender de Riza, pero ella tenía una paciencia infinita… lo alimentaba, le curaba las heridas, lo ayudaba a levantarse, entre otras cosas.
El pelinegro recordó una noche en especial. Ella estaba a su lado, sirviéndole la cena, cuando él decidió que era el momento de aclarar unas cosas.
"Te escuché, Riza" espetó de pronto "Escuché todo lo que dijiste esa noche"
La expresión de ella denotaba que sabía perfectamente a lo que Roy se refería. Hasta aquel momento la rubia pensaba que el Coronel ni se había enterado de su desesperada confesión, por lo que se sonrojó a rabiar y le metió una cucharada de arroz en la boca al varón. Aún así, este le sostuvo la mirada… no iba a dejar que la mujer evadiera el tema.
Una vez que terminó de darle de comer, la rubia se disponía a retirarse del hogar de Roy. Este, luchando contra el dolor que le provocaba cualquier esfuerzo, se levantó justo a tiempo para detenerla en la puerta de la entrada.
"No me siento bien esta noche" le murmuró sin mirarla. Se acercó lo mas que pudo a ella y se recargó en su espalda "Quédate conmigo, por favor… te necesito"
"No puedo, Coronel…" fue lo único que la joven atinó a decir, bastante nerviosa "No es correcto que me quede acá… menos si usted ya sabe lo que… yo siento"
Mustang no pudo evitar sonreír "Es por lo mismo que quiero que te quedes… quiero escucharte decir lo mismo otra vez, y otra vez, y otra vez…"
Finalmente, la muchacha accedió a quedarse con él esa noche. Sabían que no era correcto, pero a esas alturas poco importaba.
"Ya es tarde, creo que es mejor que mañana sigamos hablando…" ella anunció mientras tomaba unas cobijas del armario para instalarse en el sillón que había en el lugar.
"Duerme conmigo" la expresión de la rubia denotaba asombro ante el ofrecimiento de Roy "Tranquila… prometo no tocarte Riza, no temas…"
Avergonzada, se instaló junto a Roy en la pequeña cama… la cercanía era inevitable. Roy depositó una de sus manos sobre la de ella antes de volver a hablar.
"La verdad es que…" se mordió el labio antes de continuar "Si pudiera tocarte lo haría, pero a penas me puedo mover" Riza lo observó con un dejo de molestia, el hombre siguió con su monólogo "Pero hay algo que si puedo hacer… y voy a hacerlo"
Y la besó suavecito, sin prisa, como si tuviera todo el tiempo del mundo para estar con aquella mujer. Era el primer contacto íntimo con la rubia, quería grabarlo para siempre en su memoria. Ella no dijo nada, sólo lo observó con los ojos muy abiertos antes de dejarse llevar por la sublime caricia… por el dulce sabor de los labios de su acompañante.
Esa noche, Roy y Riza durmieron juntos… sería la primera de muchas que pasarían en compañía.
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Casi no se percató de cómo llegó a casa de la castaña mujer de su amigo, todavía con una sonrisa en los labios motivada por los recuerdos. Se acercó hasta la puerta y golpeó levemente. Esperaba que esa reunión con Gracia fuera de provecho.
Yap! Segundo capìtulo online :) disculpen la tardanza pero no tuve internet el fin de semana. Y perdòn por lo corto tambien.
A ver... gracias por los reviews, los tratarè de responder en cuanto pueda y eso!
Disfreten y sigan leyendo!!
Adiosin, les quiere
Lovely Flower
