Buscando amor
Capítulo V: Arenga
Luego de rogarle a la vendedora de boletos de la estación, Roy logró conseguir un ticket para East City esa misma noche. Con premura fue a despedirse de sus subordinados, a recoger sus cosas a la posada y finalmente se montó en el tren.
¿Cómo lo recibiría Grumman? ¿Qué tanto sabría de lo acontecido entre su nieta y él? Esas eran algunas de las interminables preguntas que el Coronel se fue haciendo durante todo el viaje. Por ello, cuando llego a destino muy temprano por la mañana no había logrado dormir ni un segundo.
Buscó un lugar donde hospedarse, se dio una ducha y encaminó al Cuartel General del Este. Seguramente, Grumman estaría allí desde temprano y quería solucionar todo cuanto antes.
Se sintió observado por la gente del cuartel. Por lo general, cuando algún militar de otra ciudad llegaba era avisado con anticipación. No esperaban visita, menos de uno de los militares mas afamados de todo Amestris.
"Coronel Mustang" una joven oficial lo saludó "Es un honor tenerlo en el Cuartel, señor" Roy sólo sonrió, no esperaba ser recibido de manera grata. La joven prosiguió su monólogo "¿Puedo ayudarlo en algo?"
"La verdad es que…" el pelinegro buscaba las palabras adecuadas para explayarse "Necesito conversar con el Teniente General Grumman"
"Le avisaré su llegada, señor" la mujer lo saludó antes de retirarse veloz y entrar a una oficina, seguramente, la del Teniente General. Al instante, la joven salió acompañada por el mismísimo Grumman.
Mustang se disponía a hacer el saludo militar a su superior, pero no tuvo tiempo. El anciano se había detenido delante de él y, sin que nada pudiera anticiparlo, le propinó un puñetazo.
"¿Cómo te atreves a acudir a mi, bastardo?" el anciano farfulló mientras se sobaba la mano con la que había golpeado al Coronel. "¡Idiota! ¡Me he quebrado un dedo por tu culpa!"
El pelinegro se llevó una mano al rostro. Ciertamente, le habían dado golpes mucho más fuertes, pero la mirada de odio del General, el mismo que había sido su mentor y su guía cuando era joven, le había dolido mucho más. Se esperaba una reprimenda de grandes proporciones, pero nunca una trompada. Bajó la mirada, en ese momento la oficial que lo había recibido atendía al lastimado Teniente General.
"Ven a mi oficina, Mustang" el anciano ofreció ya mas calmado, tenía la mano vendada. "Es mejor que hablemos en privado"
Obedeció sin chistar. Una vez en la oficina, esperó a que el mayor iniciara la conversación.
"¿Te he golpeado muy duro?" lo interrogó el anciano.
Roy se atrevió a mirarlo a los ojos. "Un poco, pero me lo merezco"
"Al menos estas conciente de ello" Grumman prosiguió "Nunca pensé que serías capaz de hacerle tanto daño a mi nieta"
El pelinegro suspiró pesadamente. Estaba seguro de que Grumman no le creería nada de lo que dijese. Tal vez ni lo dejara acercarse a Riza.
"Supongo que vienes a preguntar por ella… a hacerte responsable… ¿no cree que es un poco tarde, señor alquimista?" el tono del hombre era gélido.
Con temor, tomó la palabra. "Sé que no hice lo correcto, tal vez mi peor error fue alejarme de Riza… pero estoy arrepentido y necesito pedirle perdón"
"No te perdonará, Mustang" Grumman afirmó "Y para evitar que ella pensase si quiera en hacerlo, no voy a decirte donde está"
"Pero, señor…" el Coronel sintió como la impotencia se apoderaba de él "Por lo que mas quiera, se lo ruego… ¡dígame donde está!"
"¿Para que la vuelvas a hacer sufrir? Claro que no. Ella está bien como está… no te necesita."
No tenía esperanza. Grumman no le iba a decir nada. El anciano solía ser un hombre apacible, pero él había hecho algo imperdonable. Había lastimado a la única persona que de verdad le importaba al viejo… su nieta. Su única nieta. Y peor que eso, había destruido la confianza que el hombre le tenía. Lo había traicionado, y de la peor forma.
El de pelo blanco prosiguió. "Y pensar que alguna vez te ofrecí la mano de mi nieta… ¡Qué ciego fui! ¡Pensé que la cuidarías con tu vida y sólo la usaste!"
"¡No es cierto!" Roy no pudo controlar el grito en su garganta "¡Yo amo a Riza! ¡Es lo único bueno que me ha sucedido en la vida!"
Aquel exabrupto de coraje tomó a Grumman por sorpresa. Aún así no cedió. "Aunque lo que digas fuera cierto, el daño ya está hecho". El anciano caminó hasta la puerta y la abrió. "Es mejor que te vayas, Coronel. No conseguirás nada de mi"
Prefirió no seguir con la afrenta y se retiró con calma. Antes de partir, volteó hasta el Teniente General. "No sabe cuanto lo siento, señor. Me hubiera gustado que todo fuera distinto… hubiera sido un orgullo ser esposo de su nieta, se lo puedo asegurar."
Grumman no dijo nada, sólo observó al pelinegro alejarse cabizbajo. Idiota, Roy era un idiota. Al parecer le gustaba complicar las cosas más de la cuenta.
Pensó en su nieta. Hace semanas que no tenía noticias de ella. Tal vez era tiempo de hacerle una visita y ponerla en sobre aviso de lo que ocurría.
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Estaba apunto de dejar el Cuartel del Este cuando una voz familiar lo sacó de sus cavilaciones.
"¡Coronel Mustang! ¡Qué sorpresa tenerlo aquí!"
Roy volteó para ver quien le había dirigido la palabra. Sonrió al ver de quien se trataba. "Oficial Fuery… que agrado verlo. ¿Qué hace usted en East City?"
El de lentes sonrió. "Me han ascendido a Teniente Segundo, me han reasignado a East porque estaban carentes de personal"
"Ya veo…" el moreno asintió levemente "Me alegro por usted, Kain"
"Oí que volvió a HQ, creo que hace bien en retomar su vida, señor." El aludido sonrió con sorna, haciendo que el Teniente continuara hablando "Veo que ya sabe lo de la Teniente Hawkeye"
Mustang asintió. "Yo… intenté hacer que el Teniente General Grumman me dijera su paradero. No accedió… cree que haré sufrir más a Riza"
El de lentes observó con cuidado a su superior. En sus tiempos en Central City había visto como había cambiado la relación entre él y la Teniente. Nunca los vio juntos, pero era secreto a voces que habían tenido un amorío antes de la partida de Mustang a la frontera. Aquello fue más que confirmado con la actitud de ella luego del alejamiento de Roy y con su desvinculación de la milicia.
Ahora, veía con sus propios ojos al Coronel sufriendo por ella.
"Señor…" el de gafas retomó la conversación, captando la atención del moreno "Aunque llevo poco tiempo en el Cuartel, he podido ver que el Teniente General Grumman recibe constantes llamadas de una joven y a veces viaja a visitarla"
"¿Riza?" preguntó Roy esperanzado
Fuery levantó los hombros. "La verdad es que no estoy seguro, pero es muy probable. He llegado a ver cartas sin remitente provenientes de Rush Valley… estoy casi seguro que la caligrafía era de la Teniente Hawkeye"
El alquimista sintió que le volvía el alma al cuerpo. Después de todo, el viaje a East City no había sido en vano. Se permitió abrazar a su ex subordinado.
"No sabes lo importante que es esta información para mi, Kain" le confesó "Te estoy agradecido"
"No es nada, Coronel" el menor dijo suave "Es lo menos que puedo hacer por usted"
Roy le dio un golpecito en la espalda al joven a modo de agradecimiento. "Debo irme. El camino a Rush Valley es bastante largo, debo apresurarme si quiero emprender hoy mismo."
El teniente saludó. "Buena suerte, señor".
El Coronel repitió el gesto antes de alejarse. Estaba un poco mas cerca de encontrarla. Esperaba con ansias el reencuentro, aunque sabía que sería difícil. Todo indicaba que ella había salido más lastimada de lo que creía.
Ahora, eso no importaba. Iba a lograr su perdón. No sabía como, pero lo lograría. No iba a permitirse perder la última oportunidad de ser feliz.
Perdón por la tardanza en subir el quinto capítulo. Al menos está mas largo que los anteriores, y los demas siguen la misma linea. Acabo de empezar el capítulo doce asi que tendran historia para rato.
Gracias por sus reviews! Muchos cariños para ustedes!
Saludos de... Lovely Flower
